Un placer haberte conocido

Inmaculada Sánchez Ramos  

Carta a Isabel Cepeda, esposa de Jesús Neira.

Neira, profesor brutalmente agredido por defender a una mujer de su maltratador.

 

Querida Isabel:

         Como te puedes imaginar, estoy siguiendo muy de cerca todo lo que acontece con relación  a Jesús. Fue para mí una alegría inmensa saber de su traslado a planta y ver tu cara de alegría profunda y de esperanza fundada. Era algo verdaderamente alentador y gratificante para todas las personas bien nacidas, pero, como es fácil de suponer, para aquellos que conocemos a Jesús naturalmente nos satisfizo más.  A la hora de escribir este texto, Jesús ha empeorado, pero espero que dicho empeoramiento, quede en un susto grande. 

Isabel, esta carta es para ti y no como esposa de Jesús, sino en primera persona. Tú y yo nos conocimos personalmente en el Castillo de Castilnovo en el encuentro que organizó Javier Castro para todos los contertulios del programa “Claves de actualidad” y sus familias. Éramos pocos, pasamos un día muy entrañable.  Durante la comida estuvimos muy cerca y charlamos un rato. Me pareciste una persona culta y agradable, sin embargo, realmente te he conocido en profundidad a raíz de los acontecimientos acaecidos a Jesús.

         Tu entereza ha sido digna de elogio, nos ha sobrecogido a todos. Has dado una lección de señorío. Ahora bien, lo más destacable y que, realmente  llama profundamente la atención, es el nulo rencor que destilan tus declaraciones. Tus palabras acerca del agresor y de su novia no pueden ser más medidas. No supuran odio por ninguna esquina. Tu semblante, siempre mirando hacia lo bueno, en actitud de agradecimiento y con la negación del victimismo es epifanía de bondad, de templanza y de grandeza de espíritu.

         Muchas veces utilizamos frases hechas que conforme las decimos no somos conscientes de la profundidad de las mismas, pero créeme, hoy te digo fuera de todo formulismo que HA SIDO UN PLACER EL HABERTE CONOCIDO.

         Espero y deseo profundamente la mejoría de Jesús y recibe un fortísimo abrazo para ti y para Jesús.

 

Inmaculada Sánchez Ramos

 

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