Con sentido Critico

 

Sarcófago de vida

Inmaculada Sánchez Ramos

 

La rana de Libros es un fósil que se encuentra en el museo paleontológico de Teruel del Complejo Dinópolis,  Un fósil que tiene una serie de peculiaridades muy interesantes.  Como los lectores saben, generalmente se fosilizan esqueletos, es decir la osamenta de un ser vivo que acaba transformándose en materia inerte. Sin embargo, la musculatura y, en general, la parte blanda de animal no se fosiliza y si esto ocurre, es rara la vez. 

Pues bien, en la localidad turolense de Libros, antigua explotación minera, se encontró el fósil que estamos mencionando en el que se observa, perfectamente, por la fosilización, la morfología de la rana, no sólo del esqueleto sino también de la musculatura. Para ser rigurosos, lo que realmente se ha fosilizado no son los músculos sino las bacterias que produjeron la putrefacción de los mismos, quedando la huella morfológica con enorme precisión.

Ahora bien, lo más sorprendente de todo, no es esto sino que los huesos no se han fosilizado totalmente, sino solamente la parte exterior de los mismos, quedando la médula ósea sin fosilizar; actuando, por tanto, la parte externa del hueso como un cofre de restos de vida. Esto, que en principio, pueda parecer baladí es de una enorme importancia y nos merece parada y fonda para reflexionar.

La importancia no sólo radica en lo extraño del caso que, créanme, lo es,  sino también, en la posibilidad de haber conservado la semilla de vida de una especie, ya desaparecida.  De la médula ósea se podrá, con bastante probabilidad, obtener el ADN  de esta rana y consecuentemente se pudiera reproducir. 

Estos hechos nos traen casi de inmediato un pensamiento a la mente que nos produce estupor. Nos sobrecoge que de la muerte salga vida, nos interroga este aparente oxímoron  aunque, bien mirado, ello no ha dejado de ser una constante en la naturaleza. Todos sabemos que  después de la tormenta luce el sol, todos sabemos que la semilla se pudre para que la planta pueda brotar, todos sabemos que las grandes personas, salen fortalecidos de los grandes fracasos, muchos sabemos que de la muerte vino la Salvación… Pero, no obstante, nos sigue admirando que la vida se resista a extinguirse para siempre y, sobre todo, nos sigue fascinando que la muerte alumbre vida. La rana de Libros no deja de ser una metáfora real de un sarcófago de vida.        

 

 

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