{"id":78,"date":"2005-02-18T13:03:58","date_gmt":"2005-02-18T12:03:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=78"},"modified":"2018-02-09T14:24:33","modified_gmt":"2018-02-09T13:24:33","slug":"44-dos-lagrimas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=78","title":{"rendered":"44.Dos l\u00e1grimas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F78&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"Ver PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F78&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">No estaba satisfecho. Eran muchas las horas que estaba dedicando a ensayar aquel nocturno. Conoc\u00eda la partitura perfectamente, podr\u00eda decirse que t\u00e9cnicamente dominaba la obra. Sonaba bien, lo suficiente para que el p\u00fablico que asistiera al recital aplaudiera.<!--more--> Pero aquella m\u00fasica que sal\u00eda de mis manos no era la que yo conoc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nocturno n\u00famero 2 en mi bemol mayor de Chopin lo escuch\u00e9 por primera vez cuando era un cr\u00edo, en uno de esos programas de la tele que pretend\u00edan acercar la m\u00fasica cl\u00e1sica a los ni\u00f1os. Aquella m\u00fasica me atrap\u00f3, la escuch\u00e9 apenas sin respirar. Al finalizar descubr\u00ed un par de l\u00e1grimas recorriendo mis mejillas. A\u00f1os m\u00e1s tarde, compr\u00e9 un CD con los nocturnos de Chop\u00edn interpretados por Maria Jo\u00b1o Pires. Oh, gloria bendita! Cuando escuch\u00e9 aquel nocturno las l\u00e1grimas volvieron a mi rostro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Busqu\u00e9 entre los CD\u2019s y encontr\u00e9 el que buscaba. Lo introduje en el equipo de m\u00fasica, seleccion\u00e9 el segundo corte y presion\u00e9 play. Me dispuse a escuchar aquel nocturno. La m\u00fasica empez\u00f3 a emerger del mismo aire, expandi\u00e9ndose y ocupando todo el espacio, impregnando la atm\u00f3sfera de algo et\u00e9reo, algo m\u00edstico. Se pod\u00eda respirar, penetraba en los pulmones, en la sangre y el cerebro. Me invad\u00eda completamente, me erizaba la piel y tras un escalofri\u00f3, una vez m\u00e1s, dos l\u00e1grimas en mi cara.<\/p>\n<p>&#8211; As\u00ed es como quiero tocarlo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me sent\u00e9 frente al piano. Tom\u00e9 la partitura y comenc\u00e9 a solfear prestando toda mi atenci\u00f3n a cada nota, a cada crescendo o piano, a cada retardatto. Aquella escritura se introduc\u00eda por mis pupilas hasta mi mente, donde se convert\u00eda en unos bell\u00edsimos sonidos de piano. Cerr\u00e9 los ojos. La m\u00fasica me estaba inundando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abr\u00ed los ojos extra\u00f1ado. La m\u00fasica estaba sonando realmente: la o\u00eda con mis o\u00eddos. De alg\u00fan lugar proven\u00eda aquella melod\u00eda que alguien interpretaba al piano. Por cierto, lo hac\u00eda magistralmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto, en aquella atm\u00f3sfera algo empez\u00f3 a &#8230; materializarse! No daba cr\u00e9dito a lo que estaba viendo. Un gran pentagrama se estaba formando, flotando, danzando sobre el espacio. Sobre aquellas l\u00edneas y espacios se iban incorporando las notas a medida que sonaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Not\u00e9 como aquel pentagrama se apoderaba de mi. Un segundo m\u00e1s tarde una suave sacudida me elev\u00f3 hasta el techo y &#8230; oh Dios! me vi recostado sobre el piano, inm\u00f3vil, inerte. Tir\u00f3 de mi y me sac\u00f3 por la ventana. Como si de una alfombra m\u00e1gica se tratara me hizo sobrevolar la ciudad. Distingu\u00ed calles, plazas y avenidas, iluminadas por la t\u00edmida luz de las farolas. Llegu\u00e9 a la playa. Ante mi el pentagrama se adentraba en el mar marcando el rumbo que deb\u00eda seguir mi viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vuelo se hizo muy veloz. Ten\u00eda la sensaci\u00f3n que, de alg\u00fan modo, el tiempo y el espacio estaban siendo alterados. Pronto percib\u00ed sobre el horizonte la silueta de lo que parec\u00eda ser una isla. Curiosamente, a pesar de estar ya muy cerca, no divisaba luz alguna. La poca claridad de la noche apenas permit\u00eda distinguir monta\u00f1as, bosques y el perfil de la costa. La velocidad aminor\u00f3 y el viaje prosigui\u00f3 bordeando la isla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00fasica, que hab\u00eda sonado maravillosa durante todo el trayecto, se hac\u00eda ahora como m\u00e1s cercana. All\u00ed, sobre la sierra, se adivinaba una gran y peculiar casa, en la cual parec\u00eda tener su fin el pentagrama, o su principio seg\u00fan se mire. Aquella casa, de recias formas, me resultaba familiar.<\/p>\n<p>Qued\u00e9 estupefacto. Era la Cartuja de Valldemossa. No pod\u00eda creer todo aquello y sin embargo pensaba que todo podr\u00eda ser posible. Un pensamiento r\u00e1pido como el rayo atraves\u00f3 mi cerebro. Si aquel era el lugar, entonces, quien tocaba el piano, \u00bfacaso seria \u00e9l?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suavemente descend\u00ed y me encontr\u00e9 en mitad del claustro. El gran pentagrama entonces desapareci\u00f3. En realidad ya no era necesario pues f\u00e1cilmente localic\u00e9 la puerta abierta de la que sal\u00eda la m\u00fasica y una tenue luz. Avanc\u00e9 un paso, y luego otro y otro m\u00e1s en aquella direcci\u00f3n hasta llegar a apenas un metro de la puerta. Sent\u00ed fri\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211; No te quedes ah\u00ed. Vamos, entra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una voz con acusado acento franc\u00e9s. Reconoc\u00ed aquel rostro que aparec\u00eda en las ilustraciones de los libros: era \u00e9l. Un golpe de tos alter\u00f3 su aparente tranquilidad. Esput\u00f3 un gargajo oscuro en un pa\u00f1uelo que deposit\u00f3 en un cestillo junto a m\u00e1s pa\u00f1uelos sucios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Desde hace unos d\u00edas estoy peor y \u00bfsabes por qu\u00e9? Alg\u00fan inepto esta tocando uno de mis nocturnos como quien aporrea a un pollino terco.<\/p>\n<p>Hice como si aquello no fuera conmigo.<\/p>\n<p>&#8211; Ven, si\u00e9ntate y toca. A ver si consigo que me dejen de chirriar los t\u00edmpanos.<\/p>\n<p>Me sent\u00e9 frente al piano y empec\u00e9 a tocar.<\/p>\n<p>&#8211; No y no. Para! \u00bfEstas muerto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella pregunta me trajo la imagen de mi cuerpo recostado sobre el piano de casa. La angustia me provoc\u00f3 un nudo en la garganta y sent\u00ed un helor que me cubri\u00f3 de la cabeza a los pies.<\/p>\n<p>&#8211; No lo s\u00e9 \u2013 respond\u00ed.<br \/>\n&#8211; Pues tendr\u00e1s que averiguarlo. Los muertos no hacen m\u00fasica. Y no es porque no puedan mover ni un dedo. Es porque est\u00e1n muertos. \u00bfEntiendes?<\/p>\n<p>Yo asent\u00ed con la cabeza, aunque no comprend\u00eda lo que quer\u00eda decir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Son los ineptos como tu, los cretinos que quieren aprovecharse de mi m\u00fasica los que me ponen enfermo. Dime, \u00bfqu\u00e9 buscas? \u00bfDinero? \u00bfAplausos? \u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>Ciertamente parec\u00eda m\u00e1s ofendido que enfermo. Adopt\u00e9 una actitud humilde para contestar a sus preguntas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Desde la primera vez que escuch\u00e9 ese nocturno, siendo ni\u00f1o, me ha emocionado de tal manera que acabo derramando un par de l\u00e1grimas. He practicado mucho para el recital del domingo, pero no consigo que la m\u00fasica sea sincera. Quiero tocar para que todos aprecien la emotividad y la sensibilidad de su m\u00fasica. Quiero dar a todos la felicidad y paz que yo siento al escuchar algo tan bello. Yo, maestro, quiero tocar as\u00ed.<\/p>\n<p>Mis palabras encontraron cobijo en alg\u00fan lugar de aquel hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Mi madre sol\u00eda tocar cuando yo era ni\u00f1o. Tocaba canciones populares y m\u00fasica para bailar; tambi\u00e9n alguna que otra pieza. A mi me gustaba escucharla. Ella no ten\u00eda una t\u00e9cnica excelente pero su m\u00fasica ten\u00eda la virtud de hacerme sentir cosas que ninguna otra cosa en la vida consegu\u00eda. Me emocionaba hasta el extremo de que a mi tambi\u00e9n se me saltaban las l\u00e1grimas. En muchas ocasiones me sentaba junto a ella. Como si fuera un juego me dec\u00eda la teclas que ten\u00eda que pulsar. Ella tocaba y me indicaba cuando entraba yo. Aquello era divertido. Esos fueron mis primeros compases.<\/p>\n<p>Aquellos pensamientos trajeron una sonrisa a su rostro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Como sabr\u00e1s, estudi\u00e9 con varios maestros. Ellos me ense\u00f1aron conocimientos musicales y t\u00e9cnica. Esa fue la herramienta que me ha permitido sacar la m\u00fasica que siempre ha estado en mi. La m\u00fasica es la expresi\u00f3n de lo que uno es, de lo que uno siente. Cada obra es un mensaje que el compositor quiere compartir con los dem\u00e1s. Y cada vez que un interprete ejecuta esa obra lo que hace es trasmitir ese mensaje. La m\u00fasica es un lenguaje sin palabras, sin c\u00f3digos. El m\u00fasico crea sin m\u00e1s limitaci\u00f3n que la que le impone su capacidad creadora. Es el acto m\u00e1s \u00edntimo que tiene el hombre, buscando en su interior las razones de su propia existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo aquella tos. Resultaba escalofriante aquel sonido roto que surg\u00eda de aquellos pulmones cavernosos; era como si en un esfuerzo se le hubiera de desgarrar el pecho.<\/p>\n<p>&#8211; Mira, mira ah\u00ed \u2013 me dijo se\u00f1alando una mesa.<\/p>\n<p>Hab\u00eda varios montones de papel pautado escritos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Es lo que he compuesto desde que estoy aqu\u00ed. Es bastante. Y mira este lugar. \u00bfTe parece esta celda lugar de inspiraci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mir\u00e9 en derredor, y por lo que vi la respuesta a su pregunta era que no. Era una estancia peque\u00f1a, sin ventana, de paredes desnudas. El mobiliario el m\u00ednimo: un jerg\u00f3n, una mesa de trabajo y una silla, un armario y una palangana. Era notorio que el magnifico piano Pleyel no armonizaba con el resto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Este lugar resulta propicio para buscar uno en si mismo. Necesitas recogimiento, soledad, silencio, para escuchar la m\u00fasica que emana desde la profundidad de tu ser. Momentos de mi infancia, la nostalgia de la tierra en que crec\u00ed, las dulzuras y amarguras del amor, las alegr\u00edas de los amigos y el odio de quienes me traicionaron, ambiciones, frustraciones, desenga\u00f1os. La m\u00fasica es lo que tu eres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aquella lecci\u00f3n comprend\u00eda las palabras, pero no sab\u00eda como obtener el fruto. Me mir\u00f3 como si me hubiera le\u00eddo el pensamiento.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora escucha.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a tocar el nocturno n\u00famero dos.<\/p>\n<p>&#8211; Ella ten\u00eda diecisiete a\u00f1os, una belleza, una delicadeza y una fragancia que era la envidia de todas las flores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prosigui\u00f3 tocando y describiendo a aquella muchacha, Mar\u00eda Wodzinski, de la cual hab\u00eda sido pretendiente aunque su padre se opuso siempre a aquella relaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empec\u00e9 a comprender la m\u00fasica al dictado de sus palabras. La imagen de Mar\u00eda se me hizo presente. La m\u00fasica me transport\u00f3 un a\u00f1o atr\u00e1s hasta los Jardines del Generalife. Se celebraba un encuentro nacional de j\u00f3venes promesas promovido por varios Conservatorios. All\u00ed conoc\u00ed a Mar\u00eda. Era de Granada y me cautiv\u00f3 su mirada limpia y profunda. Ten\u00eda unos grandes ojos oscuros en los que te pod\u00edas caer como atrapado por un agujero negro. Siempre luc\u00eda una media sonrisa que transmit\u00eda serenidad y confianza. Recuerdo que la conoc\u00ed con el pelo recogido y le ped\u00ed si pod\u00eda solt\u00e1rselo. Accedi\u00f3 a ello y despleg\u00f3 una preciosa cabellera hasta casi la cintura. Despu\u00e9s de los ensayos sol\u00edamos pasear un rato por los jardines. Era primavera. La luz suavizada de la tarde produc\u00eda un matiz apastelado en los vivos colores de las flores. Algunos granos de polen flotaban en el aire, creando un c\u00e1lido atardecer dorado al reflejar los rayos del sol. El susurro del agua corriendo se convert\u00eda en el acompa\u00f1amiento del canto de los jilgueros. Todo aquel entorno no hac\u00eda sino adornar a aquella princesa mora con nombre cristiano, cuya belleza no resid\u00eda solo en su apariencia. Mar\u00eda desprend\u00eda un aura de bondad que te atrapaba. Era todo comprensi\u00f3n, todo dulzura, todo amor. A su alrededor las cosas y las personas se transformaban, y el mundo adquir\u00eda la armon\u00eda que nunca deber\u00eda haber perdido.<\/p>\n<p>El piano call\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfHay alguna Mar\u00eda en tu vida?<\/p>\n<p>Me sonre\u00ed y le dije que no, pero no son\u00f3 convincente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Las mujeres no son las \u00fanicas razones de nuestra vida. La intensidad con la que vivas har\u00e1 que otros muchos hechos y experiencias se conviertan para ti en m\u00fasica. Y ahora, veamos si has entendido algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me cedi\u00f3 la banqueta y me sent\u00e9. Me dispuse a atacar las primeras notas cuando &#8230; regres\u00e9 de nuevo a los Jardines del Generalife.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aula de audiciones estaba llena; suced\u00eda siempre que hab\u00eda un recital de alumnos. Familiares y amigos iban a escuchar a su Barenboim particular. Luis acababa de interpretar el popular adagio de la sonata n\u00famero 8 de Beethoven. Ahora estaba recogiendo su aplauso.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 Luis del escenario y yo me levant\u00e9 para subir. Al cruzarnos me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Suerte.<br \/>\n&#8211; Gracias. Y enhorabuena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son\u00f3 un breve aplauso que me record\u00f3 cuantos ojos y o\u00eddos estar\u00edan pendientes de mi. Me acomod\u00e9 en la banqueta y extend\u00ed las manos al encuentro con las teclas. Cerr\u00e9 los ojos y evoqu\u00e9 el encuentro que dos noches atr\u00e1s hab\u00eda tenido. Al momento supe exactamente qu\u00e9 hacer y mis dedos acariciaron aquellas teclas de marfil y \u00e9bano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aplauso del p\u00fablico me trajo de vuelta al auditorio. Los cuatro minutos y medio de duraci\u00f3n del nocturno hab\u00edan transcurrido en otra dimensi\u00f3n. Puesto en pie ofrec\u00ed una sonrisa y una leve reverencia como agradecimiento. Estaba contento porque mi interpretaci\u00f3n hab\u00eda gustado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces la vi. Mi coraz\u00f3n di\u00f3 un salto. Y mi alma se sinti\u00f3 feliz. All\u00ed, en la segunda fila, por una cara joven y rosada, corr\u00edan dos dulces l\u00e1grimas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No estaba satisfecho. Eran muchas las horas que estaba dedicando a ensayar aquel nocturno. Conoc\u00eda la partitura perfectamente, podr\u00eda decirse que t\u00e9cnicamente dominaba la obra. 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