{"id":64,"date":"2005-02-15T12:43:42","date_gmt":"2005-02-15T11:43:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=64"},"modified":"2018-02-09T21:25:50","modified_gmt":"2018-02-09T20:25:50","slug":"32-anomalia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=64","title":{"rendered":"32.Anomal\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F64&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"Ver PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F64&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">Olga lleva una eternidad en el agua. Aunque es una nadadora consumada, cada poco alzo la cabeza de la toalla y colocando la mano a modo de visera compruebo que contin\u00faa ah\u00ed.<!--more--><br \/>\nAl pasar sobre la barrera invisible del arrecife las olas detienen su avance enrosc\u00e1ndose violentamente sobre s\u00ed mismas. M\u00e1s all\u00e1 el oc\u00e9ano es de un a\u00f1il intenso. Olga se ba\u00f1a en la zona de calma entre el arrecife y la orilla, con la superficie glaseada por suaves l\u00e1minas de espuma. Me hace se\u00f1as para que me levante y vaya con ella. La saludo agitando la mano, como si creyera que ella hace lo mismo, y vuelvo a tumbarme.<br \/>\nTan s\u00f3lo se oye el ruido del oc\u00e9ano. Lo oigo frente a m\u00ed y tambi\u00e9n a mi espalda, rebotando contra la pared del acantilado en cuya base se acomoda la peque\u00f1a playa de guijarros. Si cierro los ojos me asalta la alarmante impresi\u00f3n de encontrarme entre dos masas de agua que pugnan por encontrarse, amenazando con tragarme, como el Mar Rojo al ej\u00e9rcito del fara\u00f3n. No hay nubes. No hay viento. Estamos solos.<br \/>\nFlexiono las piernas, amodorrado por el calor. Estiro el brazo y tanteo entre un frasco de protector solar y las gafas de buceo hasta dar con la cantimplora. Tomo un trago, me enjuago la boca, hago pasar el agua entre los dientes. Olga forma una bocina con las manos y grita mi nombre. Se tambalea en equilibrio sobre una roca sumergida. La parte inferior de su biquini, del color de un lim\u00f3n maduro, refleja el sol del mediod\u00eda como un espejo.<br \/>\nDecido hacerle caso, ir con ella y refrescarme.<br \/>\nAl doblarme para ponerme en pie se forman peque\u00f1os pliegues en la carne de mi est\u00f3mago y la piel escuece y da pinchazos en los mismos, irritada por el exceso de sol, como si fuera a cuartearse.<br \/>\nDoy un par de pasos en direcci\u00f3n a la orilla. Y entonces oigo algo. O creo o\u00edrlo. Una especie de susurro detr\u00e1s de m\u00ed, breve y agudo, casi un silbido. Tal vez ni siquiera eso. M\u00e1s bien una sensaci\u00f3n, similar a la que experimentas cuando algo te hace dar media vuelta en la calle y descubres a alguien aproxim\u00e1ndose hacia ti por la espalda con la intenci\u00f3n m\u00e1s o menos leg\u00edtima de sorprenderte.<br \/>\nY a continuaci\u00f3n -esta vez sin duda- un sonido. Un sonido como el de una nuez al quebrarse.<br \/>\nMe giro. En un primer momento no veo nada. Todo contin\u00faa como estaba hace un instante. La cala desierta, el acantilado, nuestras cosas esparcidas y el estruendo duplicado de las olas.<br \/>\nMe fijo mejor. En el centro de la toalla descansa una peque\u00f1a roca.<br \/>\nTiene aproximadamente la forma y las dimensiones de un huevo de gallina. Pero es negra y porosa como el carb\u00f3n, con peque\u00f1as verrugas en su superficie. No se parece al resto de las rocas del lugar; ni a los suaves y redondeados cantos de la cala ni a la roca gris claro del acantilado calizo. Ha ca\u00eddo desde alg\u00fan sitio. Con fuerza suficiente como para formar un peque\u00f1o cr\u00e1ter, del tama\u00f1o del bol que empleo para los cereales del desayuno. \u00bfDesde lo alto del acantilado? No. Se encuentra demasiado alejado y en cualquier caso no habr\u00eda abierto un cr\u00e1ter as\u00ed.<br \/>\nLa idea se perfila t\u00edmidamente.<br \/>\nMe vuelvo en busca de Olga, pero ha vuelto a zambullirse y ahora bracea de espaldas. No ha podido ver nada.<br \/>\nHa ca\u00eddo del cielo. Es un meteorito.<br \/>\nDesprende un d\u00e9bil olor a azufre que junto con una voluta de humo se diluye r\u00e1pidamente en el aire.<br \/>\nY est\u00e1 en el lugar que yo ocupaba hace apenas unos segundos. Aproximadamente en el punto donde se encontraba mi coraz\u00f3n, calculo.<br \/>\nDe haber continuado tumbado ahora estar\u00eda muerto, o malherido, en el mejor de los casos. Parece pesado; denso y pesado. Aunque no siento deseo alguno de tocarlo para comprobarlo. Retrocedo unos pasos, poniendo distancia entre m\u00ed y la roca espacial.<br \/>\nVuelvo a mirar a mi alrededor. Necesito un testigo.<br \/>\nEs algo absurdo. Esa roca \u2013el fragmento de un planeta primitivo y destruido hace millones de a\u00f1os por fuerzas inconcebibles en t\u00e9rminos humanos- ha realizado un viaje de cientos de miles de kil\u00f3metros a trav\u00e9s del espacio para ser finalmente atrapada por la gravedad terrestre, atravesar la atm\u00f3sfera, desmenuzarse por la fricci\u00f3n contra la misma hasta alcanzar sus dimensiones actuales y acabar estrell\u00e1ndose en el punto exacto donde yo me encontraba hace un instante. \u00bfCu\u00e1les son las probabilidades de que algo as\u00ed suceda?<br \/>\n\u00bfY si hubiese soplado una suave brisa que aplacase el calor y por tanto la necesidad de refrescarme? \u00bfY si Olga no me hubiese llamado tan insistentemente?<br \/>\nPero ya no tiene sentido pensar en probabilidades. El meteorito \u2013qu\u00e9 rid\u00edculo suena: el meterorito- est\u00e1 AH\u00cd.<br \/>\nMiro al cielo a la espera de encontrar alg\u00fan rastro de su descenso, una anomal\u00eda, una estela como la dejada por los reactores a su paso.<br \/>\nEn su lugar oigo la voz de Olga, que vuelve a llamarme desde el agua.<br \/>\nSigo retrocediendo, alej\u00e1ndome de la roca, deseoso de contar a Olga lo sucedido.<br \/>\nPero cuando llego a la orilla ya he cambiado de idea. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda ella creer algo as\u00ed? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda cualquiera? Me mirar\u00eda con una sonrisa burlona y a continuaci\u00f3n, ante mi insistencia e invitaciones para que fuera a ver la roca con sus propios ojos, dir\u00eda que s\u00ed y me dar\u00eda la raz\u00f3n y cambiar\u00eda de tema invit\u00e1ndome a nadar hasta el arrecife.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 ocurre?, pregunta al verme llegar con aspecto aturdido.<br \/>\nDemasiado sol.<br \/>\nElla r\u00ede. Vamos, dice y se zambulle.<br \/>\nLa sigo. El agua est\u00e1 fr\u00eda, su contacto es reconfortante. Me siento mejor a las pocas brazadas.<br \/>\nNadamos hasta la l\u00ednea donde rompen las olas. El agua est\u00e1 saturada de peque\u00f1as burbujas y aleteamos con fuerza con brazos y piernas para mantenernos a flote. Vemos las olas abalanzarse sobre nosotros y una y otra vez romper a escasa distancia sin llegar a alcanzarnos. Un aut\u00e9ntico derroche de energ\u00eda del que s\u00f3lo nos llega una fina lluvia de espuma y que nos hace sentir invulnerables. Gritamos de pura euforia pero el estruendo de la rompiente oculta nuestras voces. Vemos siluetas de peces en el interior de las olas y los destellos plateados que arranca el sol en sus escamas.<br \/>\nAl cabo de un rato, agotados de mantener esa posici\u00f3n, regresamos a zonas m\u00e1s tranquilas. Nadamos un poco m\u00e1s, hasta que Olga me indica que va a salir. Yo asiento y la sigo sin prisas. Me entretengo flotando. Parece que el sonido del mar retumba ahora dentro de m\u00ed.<br \/>\nVeo a Olga salir del agua, inclinar la cabeza a un lado y escurrirse el pelo. Al acercarse a la toalla se detiene. Contempla la peque\u00f1a roca negra que descansa sobre ella. Se agacha para cogerla. La estudia con curiosidad. La acerca a la cara, la huele. Mira a su alrededor, compar\u00e1ndola con las piedras del suelo. Piensa que es algo curioso que he encontrado y he dejado all\u00ed. La sopesa en la palma de la mano.<br \/>\nCuando me oye acercarme se vuelve con una enorme sonrisa de oreja a oreja, sosteniendo la roca entre el \u00edndice y el pulgar.<br \/>\n\u00bfEs para m\u00ed?, pregunta.<br \/>\n\u00bfY c\u00f3mo podr\u00eda neg\u00e1rselo?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Olga lleva una eternidad en el agua. Aunque es una nadadora consumada, cada poco alzo la cabeza de la toalla y colocando la mano a modo de visera compruebo que contin\u00faa ah\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-64","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relato"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/64","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=64"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/64\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":512,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/64\/revisions\/512"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=64"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=64"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=64"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}