{"id":41,"date":"2005-01-28T10:18:46","date_gmt":"2005-01-28T09:18:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=41"},"modified":"2018-02-09T02:21:21","modified_gmt":"2018-02-09T01:21:21","slug":"13-el-entomologo-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=41","title":{"rendered":"13. El entom\u00f3logo del alma."},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F41&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"Ver PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F41&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p>EL ENTOM\u00d3LOGO DEL ALMA (*)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie se acostumbra al sufrimiento. Alguien como yo deber\u00eda experimentarlo como algo cotidiano, pero no es as\u00ed. De mi propia vivencia deduzco que ning\u00fan ser humano es capaz de abstraerse del lacerante dolor que supone una conciencia atribulada.<!--more--><br \/>\nDebo pediros disculpas. A\u00fan no me he presentado. Mi nombre es&#8230; Bueno, excusadme si me mantengo en el anonimato. No quiero que me malinterpret\u00e9is, tan s\u00f3lo considero que no es menester dar mi identidad cuando me dirijo al viaje sin retorno. S\u00ed, concretamente me refiero a aquello que ten\u00e9is en mente y que os da miedo pronunciar. Yo he conseguido superar ese trance. Temo al dolor, mas no a la muerte.<br \/>\nHe meditado largo tiempo sobre la idoneidad de llevar a cabo esta acci\u00f3n. A fin de cuentas, s\u00f3lo se vive una vez. No quer\u00eda adoptar una resoluci\u00f3n precipitada. S\u00e9 perfectamente lo que me propongo hacer. No estoy coaccionado por nadie. La opci\u00f3n que he escogido es perentoria e irrevocable.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 cruzar la l\u00ednea divisoria que separa las dos dimensiones? Desde luego, no espero ver ning\u00fan t\u00fanel cegador que me gu\u00ede hacia el Ed\u00e9n, pero s\u00ed tengo curiosidad por descubrir qu\u00e9 hay despu\u00e9s de la muerte. Mi hip\u00f3tesis de partida es que me aguarda un vac\u00edo insondable.<br \/>\nNo son m\u00e1s que conjeturas, por supuesto. Aqu\u00ed, junto a m\u00ed, yace inerte en el lecho alguien que a buen seguro debe de conocer a estas alturas las respuestas a mis interrogantes. Pobre criatura de Dios. No sab\u00eda lo que le ten\u00eda reservado el Destino cuando acept\u00f3 mi invitaci\u00f3n. Supongo que las delicadas facciones de mi rostro le debieron convencer de que era una persona bondadosa. Su primer error fue desconocer el significado del vocablo \u201cpersona\u201d. No le culpo de ello. Al fin y al cabo, no le puedes exigir a una prostituta que tenga don de lenguas, salvo en lo referido al ejercicio de su oficio, claro. Su segundo error fue confiar en m\u00ed.<br \/>\nLa confianza. Sin ning\u00fan g\u00e9nero de dudas, uno de los pilares b\u00e1sicos de nuestra civilizaci\u00f3n. La eufon\u00eda de esta palabra no debe llevarnos a enga\u00f1o. Detr\u00e1s de las m\u00e1s bellas apariencias se esconde la naturaleza m\u00e1s abyecta. Si supierais la cantidad de felon\u00edas de que he sido objeto por depositar mi confianza en quien no la merec\u00eda&#8230;<br \/>\n\u00bfSab\u00e9is una cosa? Hace falta tener mucha sangre fr\u00eda para cometer un acto como \u00e9ste. Estoy convencido de que ninguno de vosotros lo hubiera podido hacer con la naturalidad y el aplomo que yo he exhibido. Me siento orgulloso de saberme poseedor de una facultad que, por norma general, s\u00f3lo le est\u00e1 reservada a la Muerte: la de quitar la vida. Me reporta una inefable sensaci\u00f3n de placidez tener este don tan infrecuente. Me siento un privilegiado.<br \/>\nMe gusta detener la mirada en la tr\u00e9mula luz de la vela que gu\u00eda mi mano. No conozco nada que se asemeje tanto a un fuego fatuo como el efecto \u00f3ptico que genera esa chispa titilante al rielar. Podr\u00eda pasar horas y horas con las pupilas clavadas fijamente en ese espect\u00e1culo fantasmag\u00f3rico sin apercibirme siquiera del paso del tiempo.<br \/>\nEl tiempo. No sab\u00e9is cu\u00e1nto da\u00f1o me ha hecho. Hay heridas que nunca llegan a resta\u00f1arse y que supuran al contacto de un recuerdo. Es la corona de espinas que se cierne en derredor de la frente, p\u00faas que se hienden en la carne y atraviesan el fr\u00e1gil minarete de la memoria.<br \/>\nAcerco un dedo a la llama palpitante. Lo dejo all\u00ed tanto tiempo como soy capaz de contener el dolor. Ahora comienzo a notar c\u00f3mo un intenso calor quema la yema. Al principio es casi imperceptible, pero poco a poco la vehemencia con que se aplica la aguja flam\u00edgera en su hilado hace que se forme una tela de vastas dimensiones. El lienzo de Pen\u00e9lope representa a la perfecci\u00f3n cuanto expreso. El dolor no tiene fin, tan s\u00f3lo principio.<br \/>\nReminiscencias de una \u00e9poca mejor. Un espacio perdido en la inmensidad del tiempo. Sensaciones que colmaron de calidez mi esp\u00edritu. Conocerla fue volver a la vida; conocerla fue perderla.<br \/>\nS\u00ed. As\u00ed ocurri\u00f3. Una traves\u00eda paralela a la que recorre la vol\u00e1til llama. Ef\u00edmera como todo lo que brilla con intensidad.<br \/>\nA\u00fan la recuerdo con nitidez. Su imagen persiste v\u00edvida en mi memoria. Ella me dio la paz que anhelaba. A ella le debo todo lo que soy, pero sin ella no soy nada. Las lecciones m\u00e1s importantes las aprend\u00ed de su boca. El tacto, el gusto, el olfato&#8230; Campos que me abri\u00f3 con su dominio de la forma. Fui un aprendiz de la materia, siendo ella mi mentora.<br \/>\nDesde el primer momento qued\u00e9 prendado de su porte. Se conduc\u00eda entre las personas como si anduviera entre animales. No se comportaba con la altivez propia de una dama de noble prosapia, no. Ella ten\u00eda un don menos frecuente: subyugaba a hombres y mujeres con su dulce mirada. No hab\u00eda quien se negase a cederle cort\u00e9smente el asiento o no se echase a un lado para dejarla pasar. Era como si pudiese penetrar en las mentes ajenas e inducirlas a actuar del modo deseado. Yo lo viv\u00ed en mis propias carnes. Toda facultad volitiva se tornaba \u00edrrita ante aquella forma incomparable de tremolar la grandeza de esp\u00edritu. Me sent\u00eda arrobado en su presencia. Era como reclinar la cabeza en una almohada mullida.<br \/>\nA veces pienso que todo fue un sue\u00f1o. En no pocas ocasiones me despierto sobresaltado en mitad de la noche con el coraz\u00f3n dando vuelcos en mi pecho; el rostro perlado de un sudor oleaginoso; los huesos entumecidos de un fr\u00edo, \u00e1rido y seco, como las tormentas de arena que erosionan las piedras gigantes en los desiertos.<br \/>\nLa tersura de su eb\u00farnea piel es lo que m\u00e1s recuerdo. N\u00edvea como un copo de nieve derretido entre mis manos. Pura como el roc\u00edo que inunda el alba de un aroma estival. Toda ella era n\u00e9ctar y ambros\u00eda. Me perd\u00eda recorriendo con mis labios sus finos relieves, cada curva de su esbelto cuerpo, cada hebra de su lacio cabello. Disfrutaba desenredando con mis dedos su vedeja aherrojada por horquillas, luenga y sedosa, y de un perfume a azahar que a\u00fan recreo cuando evoco su recuerdo.<br \/>\nCasi hab\u00eda olvidado que no estoy solo en esta estancia. Debo ser m\u00e1s hospitalario con mis invitados; de otro modo, \u00bfc\u00f3mo voy a conseguir atraer m\u00e1s hu\u00e9spedes? Bueno, eso ya no tiene importancia. El resabio de la soledad est\u00e1 pr\u00f3ximo a su fin. A partir de ahora las puertas est\u00e1n cerradas.<br \/>\nCon vuestra anuencia, voy a hacer un breve receso. Dejar\u00e9 la pluma en el tintero unos instantes mientras echo una ojeada a la mujer cuyo alma he expiado. Excusadme unos segundos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya estoy de vuelta. Lamento haberos hecho esperar tanto. Se han presentado contingencias que han demorado m\u00e1s de lo previsto mi retorno. Mis m\u00e1s sinceras disculpas por ello. Permitidme que os refiera lo que ha sucedido en el \u00ednterin.<br \/>\nEn el momento de dejaros me acerqu\u00e9 lentamente al cuerpo sin vida que yac\u00eda sobre la cama. Al primer golpe de vista, su piel cer\u00falea me trajo recuerdos desagradables. Pens\u00e9 que comenzaba a desprender miasmas; pero eso era imposible. Deb\u00eda de ser mi imaginaci\u00f3n. El cuerpo no pod\u00eda descomponerse en tan corto espacio de tiempo. Hab\u00edan transcurrido apenas un par horas desde que pas\u00f3 a mejor vida.<br \/>\nAbr\u00ed el caj\u00f3n del escritorio y extraje un par de guantes de goma. Me los enfund\u00e9. Es una man\u00eda que tengo. Siempre que me relaciono con seres humanos los uso. A continuaci\u00f3n, alargu\u00e9 las manos con objeto de palpar ese veh\u00edculo sensitivo al que llamamos cuerpo. La primera zona que explor\u00e9 fueron sus pechos. Estaban ca\u00eddos a los lados y su excesiva molicie hac\u00eda que se movieran como un p\u00e9ndulo al m\u00ednimo contacto. En aquel instante sent\u00ed c\u00f3mo una arcada luchaba por aflorar al exterior. Eso me trajo recuerdos de acerbo sabor.<br \/>\nAcababa de rememorar el cl\u00edmax de aquel breve encuentro con la puta, que entonces se entregaba a m\u00ed. Estaba a mi merced. Ella cre\u00eda que le hab\u00eda comprado su cuerpo, cuando en realidad era su alma lo que me hab\u00eda vendido a un m\u00f3dico precio. Algunos arg\u00fcir\u00e1n que el acuerdo fue fruto de una simon\u00eda. A m\u00ed no me cabe duda de que no hubo trampa. Yo no la embauqu\u00e9. Ella vino a m\u00ed con plena libertad de acci\u00f3n, y se encontr\u00f3 con una sorpresa, la \u00faltima de su lastimosa existencia. En \u00faltima instancia, le hice un favor liber\u00e1ndola de aquel p\u00fatrido mundo que le daba de comer.<br \/>\nCreedme, fue un momento para el recuerdo, no por m\u00ed, sino por ella. Le brind\u00e9 una experiencia que no est\u00e1 al alcance de cualquiera. Consigui\u00f3 llegar al orgasmo al tiempo que el ox\u00edgeno cesaba de anegar sus pulmones. Le cort\u00e9 la respiraci\u00f3n oprimiendo la almohada sobre su cara mientras hac\u00edamos el amor, de modo que sus esf\u00ednteres debieron de relajarse y sus m\u00fasculos liberarse de toda tensi\u00f3n. \u00bfCre\u00e9is que existe alguna pr\u00e1ctica m\u00e1s placentera que \u00e9sta? Lo dudo. Como contrapartida tuvo la muerte, pero \u00bfno os parece una buena inversi\u00f3n?<br \/>\nUna persona de \u201cbien\u201d se hubiera sentido contrita despu\u00e9s de haber cometido un acto de semejante iniquidad. A m\u00ed me sucedi\u00f3 algo completamente diferente. Primero me qued\u00e9 inm\u00f3vil con los ojos fijos en mi creaci\u00f3n. Es dif\u00edcil precisar con exactitud lo que sent\u00ed en aquel momento, tal era la cantidad de pensamientos que se agolpaban en mi mente. De manera resumida, dir\u00e9 que al principio percib\u00ed mi acto como atroz y malvado. La seguridad en m\u00ed mismo que hab\u00eda demostrado durante la intervenci\u00f3n se desplom\u00f3 como por ensalmo. Pero ese estado de abatimiento no se prolong\u00f3 m\u00e1s que unas d\u00e9cimas de segundo. Acto seguido, ya estimaba que hab\u00eda ejecutado una gran obra. Sent\u00eda que era un ser superior, y eso me reconfortaba.<br \/>\nSin embargo, poco despu\u00e9s ocurri\u00f3 algo que no esperaba: sent\u00ed n\u00e1useas. Tal vez fue debido a la extrema frialdad del cuerpo que ten\u00eda debajo, en estrecho contacto, o quiz\u00e1 fuera a causa de aquellos regueros de sangre que pend\u00edan de la comisura de sus labios. Como quiera que fuese, tuve que ir al ba\u00f1o con presteza y vomitar en el retrete lo que hab\u00eda deglutido horas antes. Fue horrible, en verdad. No pude evitarlo. Es pat\u00e9tico confesarlo, pero quiero que lo sep\u00e1is todo de m\u00ed; al menos, de mi devenir durante el transcurso de mi \u00faltimo d\u00eda de vida.<br \/>\nCreo que ya va siendo hora de despedirme. No quiero demorar por m\u00e1s tiempo mi partida. He visto lo suficiente como para saber que no cometo un error. En toda mi vida, s\u00f3lo una vez me he sentido pleno de vitalidad, pero aquel momento fue vol\u00e1til, como la llama de la vela que agoniza entre estertores frente a m\u00ed. Ya no hay posibilidad de que ella vuelva a mi lado, de recuperar la parte del alma escindida, de unirnos en un solo ser. En realidad, mi partida de defunci\u00f3n fue sellada tiempo atr\u00e1s. Tanto, que ni lo recuerdo. El paso de los d\u00edas dej\u00f3 de afectarme. Es como si las agujas del reloj se hubieran detenido.<br \/>\nQuiz\u00e1 sea cierto que exista un plan universal y que habitar en una sola dimensi\u00f3n equivalga al sufrimiento. Yo me hallo en el espacio. Cuando la pose\u00ed gan\u00e9 el tiempo. De ah\u00ed que mi alma est\u00e9 irremediablemente demediada.<br \/>\nEs un interesante tema de an\u00e1lisis, pero a m\u00ed ya no me ata\u00f1e. Tan s\u00f3lo me queda sacar del caj\u00f3n del escritorio las rayas de coca\u00edna que he dispuesto y esnifarlas. Una a una, hasta haber aspirado la monta\u00f1a de nieve que he preparado para la ocasi\u00f3n. Morir\u00e9 de sobredosis, so\u00f1ando en mi febrilidad con la pureza espiritual de la mujer que lo fue todo para m\u00ed. Un viaje lis\u00e9rgico a trav\u00e9s de las dimensiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Firmado:<br \/>\nEl testaferro del g\u00e9nero humano<\/p>\n<p>(*) El t\u00edtulo s\u00f3lo es orientativo, y se debe prescindir del mismo para la correcta comprensi\u00f3n del texto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL ENTOM\u00d3LOGO DEL ALMA (*) Nadie se acostumbra al sufrimiento. Alguien como yo deber\u00eda experimentarlo como algo cotidiano, pero no es as\u00ed. 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