{"id":156,"date":"2005-03-03T15:06:18","date_gmt":"2005-03-03T14:06:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=156"},"modified":"2018-02-09T02:17:22","modified_gmt":"2018-02-09T01:17:22","slug":"115-instantanea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=156","title":{"rendered":"115. Instant\u00e1nea"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F156&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"Ver PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F156&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">Acaricio, rasgando suavemente el cobertor de la mesa, me llama la cama. Me alegro tanto de que me hay\u00e1is tra\u00eddo de vuelta a casa.<!--more--> La luz entre estas encinas pesa vieja sobre cada trozo de mi piel y puedo incluso respirarla, no puedo sentir de nuevo lo que la fr\u00eda luz del hospital significaba. Siento el fuego del hogar crepitando en mi cara, acaricio este mantel, de nuevo, que lleva en esta casa desde que yo hab\u00eda nacido. Silvia, si prestases m\u00e1s atenci\u00f3n a estos detalles y trajeses alg\u00fan d\u00eda a las ni\u00f1as a disfrutar de esto, quiz\u00e1 encontrar\u00edas algo que tu contrato laboral no pueda ofrecerte y ellas disfrutar\u00edan, y yo disfrutar\u00eda vi\u00e9ndolas. Recuerdo cuando eras ni\u00f1a y te hund\u00edas detr\u00e1s de todas las ecuaciones matem\u00e1ticas que, como desaf\u00edos, ven\u00edan incluidas con tus deberes diarios y a\u00fan.. a\u00fan no tocabas con los pies el suelo. Me gustar\u00eda tanto encontrar las palabras para describirte esta sensaci\u00f3n y dejases de preocuparte menos por mi salud y m\u00e1s por mi bienestar (dejarte de medicaciones y de tonter\u00edas, aqu\u00ed nunca hemos cre\u00eddo en esas cosas). S\u00e9 que lloras fuera en el cobertizo, rodeada de le\u00f1a que no sabes si quemar\u00e1s conmigo.. s\u00e9 que sientes algo de impotencia cuando te encuentras con mi expresi\u00f3n fija, s\u00e9 que mi ausencia te rompe el coraz\u00f3n como si fuese un clavo, pero tambi\u00e9n s\u00e9 que no sabes que sigo detr\u00e1s de ella y puedo entender cada uno de tus sonidos y de tus gestos. Intento dec\u00edrtelo mientras levanto d\u00e9bilmente la mano para acariciar tu cara, tu mirada a\u00fan sigue con pies que no tocan el suelo y tu piel joven.. c\u00f3mo me gustar\u00eda poder compartir contigo cada cosa que est\u00e1 por rozarla, y seguir salv\u00e1ndote de las l\u00e1grimas y seguir ba\u00f1\u00e1ndome en tu sonrisa, pero hace mucho tiempo que abandonaste el nido (mucho, mucho tiempo para ti, y poco para m\u00ed) y nunca te gust\u00f3 este instinto m\u00edo, ni mis besos de madre a la salida del colegio cuando iba a buscarte, esos besos criminales detr\u00e1s de los abetos de la entrada, y el nunca olvidado bocadillo de la merienda y la inquisitiva necesidad de examinar cada parte de tu d\u00eda. Sigo sinti\u00e9ndola dentro como una bola en mi estern\u00f3n que no deja la f\u00e1cil entrada del aire cuando respiro, y es curioso que ahora haya olvidado cada palabra necesaria para reconstruir la morfolog\u00eda de la expresi\u00f3n, pero conozco nuevas formas, diferencio tus pasos y tu manera de cerrar la puerta y ahora, cuando la dejas caer siento que nada de esto te gusta, siento que piensas que tienes una hija m\u00e1s que cuidar olvid\u00e1ndote de que, con o sin mis perfectas habilidades, sigo siendo esa mirada que cuida de ti a tu espalda, esa mano que te baja los caramelos que no puedes alcanzar. Si s\u00f3lo tuvieras un momento para mirar dentro de m\u00ed, si tan s\u00f3lo yo supiese c\u00f3mo dejarte hacerlo&#8230;Oigo tu coche abandonando la finca, conozco cada uno de sus sonidos, como grita cuando arranca, el clamor oxidado de la verja (que lleva ah\u00ed desde que eras ni\u00f1a) y el ruido seco del freno de mano bajo mi ventana. Recuerdo esos momentos en los que, reci\u00e9n hab\u00edas comprado el coche, sal\u00edas por ah\u00ed en esas noches palpitantes, para ti con un sabor de pseudo libertad y de adulta madurez, cuando te vest\u00edas con la falda m\u00e1s corta que encontrabas y conquistabas el mundo mientras yo buscaba un poco de tranquilidad con la cuchara en el fondo de mis tazas de caf\u00e9 con radio con el volumen m\u00e1s bajo y con debates inaudibles (segu\u00eda yo escuchando tu falda, y tu coche, y tu noche&#8230;). Intentaba no hacer m\u00e1s ruido del exigido, s\u00f3lo en apariencia, antes que a ti esperaba en mi hombro la mano de tu padre y sus maldiciones a tu edad y a tus dedicaciones nocturnas. Intentaba no hacer excesivo ruido como para despertarlo, pero hacer el necesario para acabar haci\u00e9ndolo. \u00c9l ten\u00eda la llave para sacarme de esos momentos de c\u00e1rcel de angustia en los que yo no hac\u00eda m\u00e1s que revolver y revolver, y siempre acababa el caf\u00e9 fr\u00edo, sin haber encontrado la calma. Yo nunca fui muy ansiosa del arte de conducir, as\u00ed lo llamaba tu padre, as\u00ed que se lo dejaba al artista y nunca saboreaba demasiado esa responsabilidad si no era para tener esa sensaci\u00f3n de libertad de movimiento peninsular. Recuerdo esa brisa en mi mano que me salvaba de hundirme en el mapa para intentar comunicarle cu\u00e1l ser\u00eda nuestro camino, recuerdo esa sensaci\u00f3n de estar siempre viviendo una aventura excitante cuando \u00e9ramos casi unos cr\u00edos (y cuando no lo \u00e9ramos tanto), cuando sal\u00edamos de excursi\u00f3n o volv\u00edamos al anochecer de tal cosa, con los bolsos vac\u00edos y llenos de silencio, el burbujear nervioso en carreteras dif\u00edciles y sobre todo, con el sentimiento de mantenernos ajenos de nuestra realidad diaria en lo que era nuestra rutina de d\u00eda no laborable aunque nunca se nos aparec\u00eda como tal. Sent\u00edamos que descubr\u00edamos m\u00e1s mundo a cada kil\u00f3metro que realiz\u00e1bamos juntos, probablemente sent\u00edamos lo que vosotros en vuestras rondas de bares. Nunca conoc\u00ed un coche por su nombre, ni por su origen, aunque tu padre siempre intento educarme de alguna manera en el reconocimiento automovil\u00edstico. Supongo que nunca le prest\u00e9 la suficiente atenci\u00f3n como para recordarlo, o nunca pude cuando ve\u00eda esa chispa en sus ojos y yo \u201centonces&#8230;\u00bfes cochazo?\u201d y \u00e9l \u201ces cochazo, es cochazo&#8230; con eso por la autopista puedes ir a&#8230;\u201d Y siempre pensaba que para qu\u00e9 raz\u00f3n querr\u00eda \u00e9l ir a tanta velocidad si yo nunca se lo permit\u00eda \u201cvigila, vigila\u201d. Siempre pens\u00e9 que si hubi\u00e9ramos sabido como ir\u00edamos a morir me hubiera ahorrado muchas de esas c\u00e1rceles, pero no habr\u00edamos vivido nada como lo hicimos realmente. Son cosas que van cayendo \u201ccon la edad\u201d como vosotros lo llam\u00e1is, porque no quer\u00e9is decir que soy vieja y lo de la tercera edad.. sab\u00e9is que siempre me he re\u00eddo de aquello y yo podr\u00eda encontrarme ya en una cuarta o quinta o&#8230; Yo imaginaba que me pasar\u00eda mis a\u00f1os de \u201ccon la edad\u201d haciendo crucigramas, con esa caligraf\u00eda admirada de todos aquellos \u201ccon la edad\u201d que yo ve\u00eda en el pueblo. Esas letras que se curvan, sacadas de alg\u00fan manuscrito medieval para escribir la lista de la compra y siempre con alguna falta brutal de ortograf\u00eda.. \u201cMe boy un rrato, buelvo en cinco minutos\u201d, rezaban los cr\u00edmenes ortogr\u00e1ficos de una mano imp\u00eda en el cristal de la carnicer\u00eda, y todos nos re\u00edamos del bueno de Pedro, todos los que nos permit\u00edamos ir a la escuela entonces, pero nunca contemplamos ninguna letra m\u00e1s bonita que aquella, y m\u00e1s ahora que conozco de cerca a los m\u00e9dicos. Ellos siempre tienen mucha prisa de un lugar a otro como para tomarse el tiempo que el bueno de Pedro exig\u00eda. Siempre pens\u00e9 que alg\u00fan d\u00eda escribir\u00eda como aquel bueno de Pedro, siempre manchado de sangre, y ahora, curiosidades de la vida, ni el temblar ni mi cabeza me dejan ponerme ni siquiera a perder el tiempo haciendo un crucigrama. Dec\u00eda la que era mi abuela que \u201cCuando eres viejo siempre se te quita lo que m\u00e1s necesitas\u201d, lo dec\u00eda ella, que dej\u00f3 de ver bien y no pod\u00eda cocinar, una de sus pasiones en la vida. S\u00f3lo tengo necesidad de cualquier palabra ahora, de cualquier estilo, de cualquier manera y balbuceo, yo, la que estuve escolarizada, la que estudi\u00f3 en la ciudad, ahora s\u00f3lo balbuceante de a\u00f1os, \u201ccon la edad\u201d. Por eso ves, \u201ccon la edad\u201d, la importancia que cobran algunas cosas y como se te olvidaron aquellas importantes. La abuela Asunci\u00f3n gozaba de cocinar y yo empec\u00e9 a hacerlo cuando os tuve a vosotros, cuando cocinaba para vuestro padre. Ruth toma el relevo, qu\u00e9..moderna vienes Ruth. Recuerdo algunas recriminaciones que se me hac\u00edan, c\u00f3mo puedes casarte, c\u00f3mo puedes cocinar, c\u00f3mo puedes perder el tiempo qued\u00e1ndote embarazada&#8230; una tal llamada \u201cliberaci\u00f3n sexual\u201d me ten\u00eda a m\u00ed ciertamente esclavizada de alg\u00fan modo. Ahora algunas de las mujeres liberadas quer\u00edan encadenarme a su forma de vida, no pod\u00edan comprender que ni en mi carrera, ni en mi futuro profesional, iba a encontrar algo como lo que yo ten\u00eda y por y para lo que yo cocinaba : Amor, puramente, eso me mov\u00eda. Pero quer\u00edan cambiarme Amor por pasiones de esas que s\u00ed he olvidado ahora, de esas que os intento decir que \u201ccon la edad\u201d no quedan, ni dejan huella en ning\u00fan sitio. De lo que yo am\u00e9, sois vosotros las huellas; las que dejamos entonces en nieves de Diciembre, esas se borraron, pero vosotros.. Cuando perd\u00ed a tu padre, Ruth (no me mires as\u00ed), pod\u00eda sentir todo ese Amor del que me llen\u00e9 a trav\u00e9s de vosotros, detr\u00e1s de vuestros ojos, pocas cosas m\u00e1s me quedaron, menos a\u00fan ahora me quedan y pocas cosas m\u00e1s os dejo, porque nosotros elegimos vivir entonces, y sigue siendo algo ciertamente prohibido. Me alegrar\u00eda decir que os ense\u00f1amos a vivir, cada uno a vuestra manera, y os regalamos aquello, porque siento que no os dejo mucho m\u00e1s mientras me voy, s\u00f3lo esta casa y aquello. Acaricio el cobertor, hora del ba\u00f1o. No me prepares el ba\u00f1o, Ruth, ni la silla de pl\u00e1stico, ni la toalla para evitar resbalones, d\u00e9jalo ahora, mi cama est\u00e1 aletargada y me llama y es hora de cosas m\u00e1s tristes, se acab\u00f3 mi verg\u00fcenza estando desnuda frente a la desnudez que par\u00ed, lavada con las manos y el esfuerzo que lav\u00e9. El murmullo del grifo, el agua..<br \/>\nPodr\u00eda ser un fin de tragedia griega, una cl\u00e1sica epopeya, pero no fui ni reina, ni amante de dioses, ni esposa de un Andr\u00e9s. No he sido m\u00e1s que madre y no he sido nada m\u00e1s que Amor. Somos los personajes secundarios, los que s\u00f3lo estamos detr\u00e1s atentos, vigilando, la mirada a vuestra espalda. Me muero antes que la vajilla espantosa que mi madre considero necesario comprar para las visitas cuando nos mudamos a esta casa. Tranquilos, tambi\u00e9n aquella morir\u00e1 alg\u00fan d\u00eda. Todo lo que existe tiene que morir, tan s\u00f3lo este sentimiento nunca morir\u00e1. Tu hermano ya ha llamado hoy, no prepares el ba\u00f1o, ni escuches a ning\u00fan m\u00e9dico: no me voy por culpa de la edad, ni por alguna demencia ( \u201ccon la edad\u201d o sin la edad), no me voy por una enfermedad degenerativa alemana. Me voy por este sentimiento que no puedo contener sin expresar, me ahogo por deciros, me ahogo por una palabra, por s\u00f3lo un momento sin temblores ni balbuceos. Por un momento, me voy, no hay ninguna fibra que pueda soportar todo esto en m\u00ed, lo entender\u00e1s. Me voy, Ruth, lo entender\u00e1s \u201ccon la edad\u201d y te acordar\u00e1s de lo que nunca te dije.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acaricio, rasgando suavemente el cobertor de la mesa, me llama la cama. 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