{"id":154,"date":"2005-03-03T15:02:16","date_gmt":"2005-03-03T14:02:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=154"},"modified":"2018-02-09T20:23:25","modified_gmt":"2018-02-09T19:23:25","slug":"113-el-ultimo-cliente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=154","title":{"rendered":"113. El \u00faltimo cliente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F154&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"Ver PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F154&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p><em>En homenaje a mi padre y a mi abuelo Santiago.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me encuentro al comienzo de redactar esta carta sentado en mi lecho de muerte, con la sesera pegada a la empapelada pared,<!--more--> como si me hubieran pegado un brochazo de cola celul\u00f3sica y una corriente que pasa fr\u00eda por detr\u00e1s de mi pescuezo que a veces lleva tal voltaje que es capaz de masajearme las espinas. En la mano derecha he cambiado la tijera por la pluma, tengo las piernas flexionadas a modo de improvisada mesa de delineante y en mis ri\u00f1ones he situado la almohada, varias veces doblada hasta ser convertida en una peque\u00f1a concha de caracol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi nombre es Andr\u00e9s, mi profesi\u00f3n la de barbero, tengo cincuenta y nueve a\u00f1os y es la primera vez en mi bregada vida que escribo algo sin saber si mi cabeza funciona como el d\u00eda anterior, y por mi bien espero estar completamente chalado porque si no, con casi toda seguridad, ser\u00e1 la primera y la \u00faltima. Soy viudo, mis hijos vienen a visitarme normalmente un par de veces al mes, pero a la barber\u00eda, porque claro, ya aprovechan la ocasi\u00f3n y lo hacen todo de una tacada. Pero no les culpo, yo a su edad supongo que hubiera echo lo mismo con mi padre, y digo hubiera porque nunca pude comprobarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa ma\u00f1ana estaba en la barber\u00eda de mi padre emulando a Picasso, tendr\u00eda yo unos 14 a\u00f1os y era aprendiz. El maestro Santiago, como le llamaban los clientes, me hab\u00eda mandado pintar en la puerta del establecimiento tres franjas de colores, una azul otra blanca y la roja. Seg\u00fan le o\u00ed a mi padre decir una vez, esta costumbre ven\u00eda de cuando Napole\u00f3n invadi\u00f3 Espa\u00f1a. A las barber\u00edas que pensaban que el barbero daba informaci\u00f3n a los franceses, se les pon\u00edan estos colores para que la gente no entrara, y con el paso de los a\u00f1os todas las barber\u00edas tomaron este distintivo.<br \/>\nEra una peluquer\u00eda peque\u00f1a pero repleta, en las estanter\u00edas no faltaban los masajes para despu\u00e9s de afeitar como el Aqua Velva, Geniol, Floid o la mentolada Lucky Tiger, jab\u00f3n y brochas de afeitar, navajas barberas, y la piedra afiladora que se usaba para dar filo a la navaja cuando ya no cortaba ni el arroz con leche, y cuando ya pod\u00eda se pasaba entonces por el suavizador o correa de cuero curado para afinarla. La bac\u00eda de hojalata se encontraba como siempre, dispuesta a remojar cualquier barba, con su escotadura adaptable a cualquier cuello, casi tan relumbrante como la de oro, que no era sino de az\u00f3far, que arrebat\u00f3 el ingenioso hidalgo don Quijote un d\u00eda de lluvia a un humilde barbero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi padre era un hombre adicto a la sin hueso, me atrever\u00eda a decir que su lengua acab\u00f3 m\u00e1s cansada que sus piernas, y eso que ten\u00eda dos hiedras, una en cada pata, por las que alguna vez que otra tuvo que guardar reposo y darse cremas. A veces cuando mi padre inclinaba el antiguo sill\u00f3n peluquero, ya que yo le daba mucho a la imaginaci\u00f3n pues mi trabajo era un poco rutinario, ve\u00eda la barber\u00eda como la consulta de un exitoso psiquiatra, y yo su mano derecha, pues muchas de las inquietudes y problemas de la gente del pueblo pasaban por los t\u00edmpanos del maestro y los m\u00edos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cielo estaba encapotado en esos momentos, antes los destellos del sol hab\u00edan secado la pintura de la puerta en un sanseacab\u00f3, cuando entro un viejo de avanzada edad, pero corpulento, la cabeza bien poblada de pelo canoso, repeinado y con una barba muy bien cuidada, pens\u00e9 que vendr\u00eda a saludar a mi padre, pero no, ven\u00eda a retocarse. Deb\u00eda de ser un hombre pudiente pues no le hacia falta ir al barbero, yo era aprendiz, pero no bobo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Hola don Luis me alegro de volver a verle! \u00bfC\u00f3mo est\u00e1? Hace mucho que no le ve\u00eda por el pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Hola maestro Santiago, he venido porque tengo ma\u00f1ana un compromiso laboral y como usted ya sabe debo de estar impecable para estar a la altura del evento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00a1Por supuesto don Luis! Y aqu\u00ed estoy yo para que ma\u00f1ana pueda lucir mi trabajo. Por cierto, su traje me sigue demostrando que es la persona mas elegante del pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan me dijo mi padre ese d\u00eda, don Luis ven\u00eda contadas veces al pueblo porque ten\u00eda muchas reuniones y era un hombre muy importante. El maestro sab\u00eda que ese hombre no necesitaba ning\u00fan retoque, pero como me dijo una vez, y esa es una de las razones por las que nunca olvid\u00e9 a ese tipo canoso, el cliente siempre tiene la raz\u00f3n y hay que hacer lo que te pide. Cuando vi a don Luis por primera vez me pareci\u00f3 tan exquisito su bigote, que estaba seguro que dorm\u00eda con bigotera aunque eso ya no se usaba.<br \/>\nEstuvieron hablando de la vida de uno y del otro, mi padre hablaba m\u00e1s para variar y el viejo era m\u00e1s de escuchar, parec\u00eda un buen hombre pero era muy serio, no recuerdo haberle visto re\u00edr. Cuando acabo el lavatorio y la charla, y don Luis fue secado y masajeado, empez\u00f3 la despedida dese\u00e1ndose los dos lo mejor para el pr\u00f3ximo encuentro.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Bueno don Luis, un placer volver a verle, espero que tenga un buen d\u00eda!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00a1Muchas gracias maestro! Perm\u00edtame un consejo, hace un maravilloso d\u00eda, no es normal que haga tanto sol como hoy, cierre la barber\u00eda antes de tiempo y disfrute de este d\u00eda, si le veo por el pueblo nos tomaremos unos chatos de vino a su salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me entr\u00f3 la risa, esa que no se ve pero que se siente, en que mundo viv\u00eda ese hombre que pod\u00eda dejar de trabajar cuando quisiera, en ese momento quise ser como \u00e9l, m\u00e1s tarde me dar\u00eda cuenta de la barbaridad que hab\u00eda pensado. Mi padre le dijo lo que yo pens\u00e9, que era imposible que las cosas no andaban bien y que no pod\u00eda hacerlo, ciertamente no recuerdo a mi padre cerrando la barber\u00eda sino era por una causa mayor como el malestar que le daban sus enraizadas varices. El viejo se march\u00f3, pero antes de irse me mir\u00f3 a los ojos, m\u00e1s que mirarme me paraliz\u00f3, nunca hab\u00eda visto a un hombre con la tez tan p\u00e1lida y el pelo tan nevado con unos ojos tan profundamente negros, eran brillantes como dos gotas de aceite.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi padre falleci\u00f3 aquella noche, me di cuenta de que algo no iba bien cuando nadie me hab\u00eda cortado mi placentero sue\u00f1o para ir a la barber\u00eda. Mi madre me despert\u00f3 sollozando y no hizo falta nada m\u00e1s, lo entend\u00ed todo a los dos segundos de abrir los ojos.<br \/>\nEsa misma ma\u00f1ana pienso que casi todo el pueblo paso por el velatorio, mi padre era muy querido en el pueblo pues llevaba toda su vida all\u00ed, y los que no pasaron por la ma\u00f1ana lo hicieron por la tarde. Se acerc\u00f3 hasta don Luis, impecable, un traje que no creo que vendieran en ninguna tienda del pueblo y que no era el mismo que el del d\u00eda anterior, se notaba que hab\u00eda venido de su reuni\u00f3n de negocios, se acerc\u00f3 a nosotros y nos dio el p\u00e9same a todos. Mi madre, mis hermanos y yo nos mudamos a la ciudad unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, pues mis hermanos mayores quer\u00edan estudiar para ser abogados, m\u00e9dicos o ingenieros, quer\u00edan seguir el consejo que les dio mi padre:\u201dUsa la cabeza para que cuando seas mayor no tengas que usar las manos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se me cierran los ojos, tengo mucho sue\u00f1o, hoy ha sido el d\u00eda m\u00e1s agitado de mi vida, he tenido que hacer todo lo que ten\u00eda pensado hacer en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, me duele la espalda ya de estar sentado en la que dentro de poco ser\u00e1 mi circunstancial tumba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me levant\u00e9 como cada ma\u00f1ana y fui a mi lugar de trabajo como de costumbre, despu\u00e9s de haber afeitado a tres clientes y cortado el pelo a los mismos tres y uno m\u00e1s, entr\u00f3 en la peluquer\u00eda un sombrero que llevaba a un hombre debajo. Hasta que no se lo quit\u00f3 y lo dej\u00f3 en la percha no pude verle ni saber si tenia pelo en la cabeza donde poder hacer mi trabajo. Se sent\u00f3 en el sill\u00f3n y despu\u00e9s de darle los buenos d\u00edas empez\u00f3 a lavarle la cabeza, pues ese hombre ya venia recortado y afeitado, fue como si hubiera pasado por otra barber\u00eda un par de horas antes. Era un viejo que se notaba mayor, pelo blanquecino y peinado hacia atr\u00e1s, de este modo empec\u00e9 mi ritual diario una vez m\u00e1s. No me quiso decir la edad que ten\u00eda, pero empez\u00f3 a sincerarse conmigo, me dijo que estaba cansado de su trabajo, que no le gustaba, que siempre estaba viajando y que la gente lo hac\u00eda trabajar mucho, yo le dije que no se preocupara que tiempos mejores vendr\u00edan, en mi labor de guarda secretos y peque\u00f1o consejero de la gente que acud\u00eda a mi local. Despu\u00e9s de enjugarle el pelo con el secador, le entregu\u00e9 el sombrero en mano y me dispuse a despedirme de \u00e9l.<\/p>\n<p>-Bueno se\u00f1or espero volver a verle por aqu\u00ed, hasta la pr\u00f3xima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No creo que vuelva maestro, la verdad que tengo mucho trabajo y si hoy me he metido aqu\u00ed es porque ma\u00f1ana tengo en esta zona asuntos que liquidar. Le dar\u00e9 un consejo, hace un maravilloso d\u00eda, no es normal que haga tanto sol como hoy, cierre la barber\u00eda antes de tiempo y disfrute de este d\u00eda. Me marcho ya, encantado de haberle conocido caballero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cre\u00ed que mi alma iba a salir disparada hacia la atm\u00f3sfera como un cohete espacial, mi coraz\u00f3n estaba sufriendo movimientos s\u00edsmicos de todas las escalas, no pude moverme hasta que el viejo dejo de clavarme esos ojos negros que segu\u00edan ah\u00ed, brillantes como el resplandor del mar, ese que te ciega. Todo lo malo tiene algo bueno, as\u00ed que cerr\u00e9 la barber\u00eda y le hice caso, \u00e9l iba a ser mi \u00faltimo cliente. Muchos hombres hay poderosos en la Tierra, pero quien me iba a decir a mi que yo pude acabar con el mal con una estocada de mi navaja barbera. Tengo un poco de miedo, hoy he visitado a todos mis seres queridos, a mis hijos, a mis amigos pero no he dicho nada, no quiero que me tomen por chiflado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice la mitolog\u00eda griega que Midas, rey de Frigia, fue maldecido por Apolo con unas orejas como las de un burro, as\u00ed que Midas las tapaba con un sombrero que s\u00f3lo su barbero conoc\u00eda y tal era el peso de este secreto que el barbero lo confes\u00f3 a un agujero, que a su vez conto a los juncos que a su vez a las plantas y de las plantas a los p\u00e1jaros. Todo el mundo al final lo supo y el barbero fue ejecutado y m\u00e1s tarde Midas se dio muerte, asimismo. Ahora ya saben porque escribo esta carta, s\u00e9 que de nada servir\u00e1, pero ser\u00e1 mi \u00faltimo intento nunca mejor dicho, tal vez cuando sepa todo el mundo que Lucifer no es malvado sino que la gente es la que provoca ese mal, y dejen de tenerle miedo quiz\u00e1s la maldad de las personas desaparezca para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me despido ya de quien vaya a leer esta carta, yo la dejar\u00e9 en mi mesilla de noche, ya le he dicho a unos amigos que si ma\u00f1ana no aparezco en la barber\u00eda que entren en mi casa. Me voy feliz de este mundo en el que los barberos hemos tenido que hacer de todo, de dentistas, de barberos y de hasta psic\u00f3logos del mism\u00edsimo Satan\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En homenaje a mi padre y a mi abuelo Santiago. 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