{"id":143,"date":"2005-03-01T15:44:55","date_gmt":"2005-03-01T14:44:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=143"},"modified":"2018-02-09T16:46:29","modified_gmt":"2018-02-09T15:46:29","slug":"103-por-que-los-geranios-odian-las-salamandras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=143","title":{"rendered":"103. Por que los geranios odian a las salamandras."},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F143&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"Ver PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F143&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">La vida est\u00e1 formada de peque\u00f1as rutinas, h\u00e1bitos que dan una cierta seguridad a nuestro esp\u00edritu para seguir adelante y nos proporcionan la creencia de que todo marcha bien. No podemos improvisar la vida, \u00e9sta llega y se va, tan s\u00f3lo podemos llenarla de rutinas.<!--more--><br \/>\nTodos, en una medida u otra, recurrimos a esos h\u00e1bitos, necesarios por otra parte, para mantenernos en un m\u00ednimo de equilibrio. Unos m\u00e1s sanos que otros, desde luego, pero en el fondo est\u00e1 la misma necesidad de reafirmaci\u00f3n o de miedo al cambio.<br \/>\nHe de reconocer que los m\u00edos se componen de peque\u00f1os vicios que me hacen m\u00e1s mal que bien la mayor\u00eda de ellos, pero a los que soy incapaz de renunciar porque significar\u00eda tener que cuestionarme eso que llamamos vivir, adem\u00e1s de no tener ninguna certeza de que esa renuncia me llevara a ninguna parte, excepto quiz\u00e1s, a la de adquirir otros en su lugar y no siempre se gana con el cambio. El cambio exige una cierta dosis de voluntad y siempre da pereza \u00bfC\u00f3mo sustituir el fumar &#8211; tan mal visto por unos -, o el beber un poco -demasiado mal visto por otros-, o el consumir cafe\u00edna en exceso sin tener que pensar en todo ello y buscar respuestas?<br \/>\nDurante once meses al a\u00f1o la cosa para m\u00ed queda totalmente justificada, aparto, m\u00e1s bien ahogo, mi vocecita interior consiguiendo que me deje tranquila al respecto, quiz\u00e1s a sabiendas de que no voy a prestarle ninguna atenci\u00f3n.<br \/>\nPero cuando llega el per\u00edodo vacacional la vocecita se desquita, se vuelve estridente, y te chilla directamente al o\u00eddo, que no fumes tanto, que bebes demasiado, que si no te aburres sin hacer nada. Se pone insoportable como una mujer en exceso insatisfecha que no puede disimular ya m\u00e1s su resentimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La culpa est\u00e1 en el ocio, por supuesto. El ocio es cosa del diablo. Las vacaciones deber\u00edan estar prohibidas para todo aquel que no tenga un plan super-vacacional lo suficientemente din\u00e1mico que llevar a cabo y que le mantenga ocupado. De lo contrario no sirven m\u00e1s que para amargarte la vida y poner sobre el tapete todo aquello que h\u00e1bilmente has ido escondiendo-disimulando durante los once meses anteriores.<br \/>\nY es que el per\u00edodo vacacional pone de manifiesto nuestra capacidad de relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, amigos, pareja, uno mismo. Te deja desnudo y ap\u00e1\u00f1atelas como puedas en un santiam\u00e9n, de un d\u00eda para otro. Y esto resulta m\u00e1s estresante (al menos durante la primera semana) que lidiar con todas las exigencias, todas las presiones y todo el acoso laboral.<br \/>\nCualquier empresa que se precie deber\u00eda tener organizada la primera semana de vacaciones a sus empleados (familia incluida y gratis por supuesto). Ayudar\u00eda a pasar de un nivel a otro sin angustia. Viernes, fin de la jornada laboral. Lunes, una semana en el Caribe, o en Grecia o en Egipto o&#8230;. donde sea. Obligatorio. Como de descompresi\u00f3n. Luego el resto de las vacaciones a dar la vara a familiares y amigos, mostrar las fotos y videos de esas maravillas y hablar de que eso s\u00ed es vida.<br \/>\nEn fin, a m\u00ed personalmente deber\u00edan prohibirme terminantemente las vacaciones. Me sientan fatal. Ser\u00e1 que no planifico. Me obligan a sustituir unos h\u00e1bitos por otros. Eso me estresa, defiendo la rutina. Acostumbro a levantarme igualmente temprano, sobre las siete de la ma\u00f1ana, bajar a la cocina, y ya pitillo en mano esperar el primer caf\u00e9 de la ma\u00f1ana. Para cuando el caf\u00e9 est\u00e1 a punto ya he conseguido fumarme dos o tres pitillos. No se si deber\u00eda comprarme una cafetera m\u00e1s r\u00e1pida o intentar fumar m\u00e1s despacio. Pero creo que da lo mismo, porque, ya caf\u00e9 en mano lo sigo acompa\u00f1ando de un cigarrillo (hay quien prefiere el croissant o las tostadas, pero no es mi caso). Me instalo en el comedor y paso a la siguiente parte del ritual, conectar el aparato de m\u00fasica, eso s\u00ed, bajo de volumen pues siempre puede quedar en el edificio alg\u00fan otro refugiado que al igual que yo no planifica y se queda en el edificio.<br \/>\nEnciendo todas las luces, a modo de aviso: ya estoy aqu\u00ed, se hizo la luz, es mi tiempo&#8230;. No es que practique ning\u00fan tipo de ritual sat\u00e1nico ni que me de p\u00e1nico la oscuridad, lo \u00fanico que me da p\u00e1nico es salir a la terraza. Vivo en un \u00e1tico con dos terrazas y a esas horas tan tempranas para m\u00ed supone un acto de verdadero coraje salir ah\u00ed afuera, pues en verano tengo visitantes permanentes en ambas terrazas. M\u00e1s que visitantes, pues las visitas vienen y se van, est\u00e1n como realquiladas. Se instalan por vacaciones. Me refiero a las malditas salamandras, que deben considerar que todav\u00eda es su tiempo y no est\u00e1n dispuestas a escabullirse. No importa el ruido que haga al salir avisando de que ya voy, de que es mi turno. Quiz\u00e1s entienden el ruido como una orden y no como una s\u00faplica, de lo que deduzco que esos bichos no est\u00e1n dispuestos a recibir \u00f3rdenes de nadie. O quiz\u00e1s simplemente ellas tienen sus propios h\u00e1bitos tambi\u00e9n, y entre ellos no debe figurar el de la consideraci\u00f3n al miedo-asco-repulsi\u00f3n que me producen.<br \/>\nA estas alturas de nuestras vidas ya han tenido tiempo suficiente para medir sus fuerzas conmigo y se saben vencedoras. Se instalan cada verano. He tenido que ser yo quien claudique y renuncie a rutinas tan saludables como la de salir al exterior a sorprender como va despert\u00e1ndose la ma\u00f1ana; o a la de regar mis geranios antes de que empiece a quemar el sol. Ese es el motivo de que en verano se me echen a perder mis plantas, la falta de riego. Ya que desde el atardecer hasta bien entrada la ma\u00f1ana no puedo invadir su territorio, me est\u00e1 prohibido. S\u00f3lo se salvan aquellas plantas que desde lejos puedo regar con la manguera, las dem\u00e1s, al igual que yo, est\u00e1n condenadas. Mis geranios odian las salamandras.<br \/>\nAdem\u00e1s de h\u00e1bitos fijos tambi\u00e9n las salamandras tienen sus h\u00e1bitats fijos. Siempre est\u00e1n instaladas en los mismos rincones de la terraza.<\/p>\n<p>Mi hijo, m\u00e1s asiduo a la terraza de arriba por ser la m\u00e1s cercana a su habitaci\u00f3n, las conoce y hasta les ha puesto nombre. Tiene una predilecci\u00f3n especial por una de ellas a la que llama \u201cElvira\u201d y que gracias a Dios yo he conseguido evitar en lo que llevo de vacaciones, no saliendo afuera a partir de ciertas horas por supuesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo, que prefiero la terraza de abajo, por estar m\u00e1s pr\u00f3xima a mis dominios (o sea, la cocina y el comedor) me veo obligada a la reclusi\u00f3n hasta bien tocadas las ocho de la ma\u00f1ana, hora que considero que ya es mi turno y que ya est\u00e1 bien, y armada de m\u00e1s caf\u00e9 y m\u00e1s cigarrillos y emitiendo todos los ruidos posibles con los pies, practicando al mismo tiempo diferentes tipos de \u201ctocecillas\u201d como aviso, me decido a salir. Y casi sin mirar, para no incomodarlas en su privacidad, me siento en la silla m\u00e1s cercana a la puerta de entrada al comedor, por si he de batirme en retirada, resignada a darle al bicho se tome un poco m\u00e1s de tiempo.<br \/>\nAs\u00ed que, dada las circunstancias de repugnancia mutua, me he negado en rotundo a ponerles nombre. \u00bfC\u00f3mo poner nombre a lo que aborreces? Reconozco que cuando me enter\u00e9 de la familiaridad que mi hijo se tomaba con el animalito pens\u00e9 en bautizar yo tambi\u00e9n a una de ellas como \u201cDo\u00f1a Flor\u201d. Pero enseguida lo descart\u00e9 por dos razones. La primera porque me pareci\u00f3 que bautizar a un ser, ya sea humano o inhumano implica un compromiso y es el de responsabilizarte de \u00e9l (acabar\u00eda por cazarle yo misma las moscas o sea lo que sea de lo que se alimenten esos bichos), y la otra, es que no se que hubiera pensado nuestro Cid Campeador de que dos salamandras llevaran el nombre de sus hijas. Decididamente descart\u00e9 la idea por completo. Mi hijo, por cierto sigue encantado con Elvira.<br \/>\nFinalmente, opto por salir afuera, pues a esas horas mi pareja tambi\u00e9n hace su aparici\u00f3n en escena apoder\u00e1ndose del comedor para su gimnasia y lecturas matutinas, pasando despu\u00e9s al cuarto de ba\u00f1o que le corresponde por derecho propio (el uso, no el mantenimiento). As\u00ed que, arm\u00e1ndome de valor salgo al exterior rogando por mi alma.<br \/>\nM\u00e1s tabaco, m\u00e1s caf\u00e9 y una libreta donde anotar pensamientos y reflexiones (otro mal h\u00e1bito).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida est\u00e1 formada de peque\u00f1as rutinas, h\u00e1bitos que dan una cierta seguridad a nuestro esp\u00edritu para seguir adelante y nos proporcionan la creencia de que todo marcha bien. 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