{"id":139,"date":"2005-03-01T15:03:41","date_gmt":"2005-03-01T14:03:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=139"},"modified":"2018-02-09T20:00:07","modified_gmt":"2018-02-09T19:00:07","slug":"99-matias-fernandez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=139","title":{"rendered":"99. Mat\u00edas Fern\u00e1ndez"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F139&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"Ver PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F139&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p style=\"text-align: justify;\">El viento soplaba a bocanadas silbando en el tiro de la chimenea.<br \/>\n-La mayor\u00eda de las l\u00e1pidas est\u00e1n cubiertas de florecillas salvajes -dijo D. Juan, el maestro de escuela- Muertos ignorados.<!--more--> Igualmente van a pudrir sus huesos, \u00bfO es que no tienen bastante con la losa que tienen encima? Las l\u00e1pidas, las flores y la visita casi obligada al cementerio para fingir llorar a los difuntos y algunos muchos hagan su agosto a primero de noviembre, todo eso est\u00e1 muy bien, vamos mal, ya que en todo el a\u00f1o no vamos a pisar el cementerio ni por el forro.<br \/>\n-Usted, Mat\u00edas, vive aqu\u00ed muy tranquilo, -le dijo D. Agust\u00edn, el cura-<br \/>\n-Con su huerto de lechugas y tomates culeros -ri\u00f3 D. Wenceslao, el alcalde-<br \/>\n-Abonados con gran cantidad de f\u00f3sforo -ri\u00f3 convulsivamente D. Juan-<br \/>\n-Pero yo respeto profundamente a los muertos-y Mat\u00edas se frot\u00f3 nerviosamente las manos- Y les temo tambi\u00e9n, porque he de convivir diariamente con todos ellos y a veces, aunque les parezca raro y hasta gracioso, no resulta nada f\u00e1cil. Escuchen:<br \/>\n-Mat\u00edas, por favor, \u00bfNos podr\u00eda prestar una candileja? -dijo Pedro, un pinche de alba\u00f1il- All\u00ed, abajo&#8230; no es que nos asuste pero compr\u00e9ndalo, con, eso, de cuerpo presente&#8230;<br \/>\n-Se lo merec\u00edan -continu\u00f3 Mat\u00edas- Eran cuatro alba\u00f1iles y ya casi ten\u00edan terminadas las obras del pante\u00f3n de la familia de, Los Torralba.<br \/>\n-\u00bfY a qu\u00e9 ven\u00eda tanta urgencia para trabajar de noche en el cementerio? -se extra\u00f1\u00f3 D. Wenceslao-<br \/>\n-La urgencia estaba m\u00e1s que justificada, -continu\u00f3 Mat\u00edas- La esposa del hijo menor de Los Torralba hab\u00eda fallecido repentinamente a las pocas horas de la ceremonia de su boda. Un caso extra\u00f1o y a la vez misterioso. Malas lenguas aseguraban que fue en la noche de bodas.<br \/>\n-\u00a1Morir piulando de amor!, -suspir\u00f3 D. Juan- como los urogallos, \u00a1Qu\u00e9 muerte!<br \/>\n-S\u00ed, menudo p\u00e1jaro deber\u00eda estar hecho el tal, Torralba, -dijo Luis-<br \/>\n-Otros aseguraban que la esposa hab\u00eda fallecido de congoja, -dijo Mat\u00edas- Una boda por intereses de tierras, \u00a1las jodidas tierras siempre por medio! Los hab\u00eda que pensaban que una muerte as\u00ed, tan s\u00fabita, no pod\u00eda haberla producido nada bueno. Algo del demonio. Lo cierto era que all\u00ed estaba la difunta, en el s\u00f3tano a medio terminar, en su lujoso ata\u00fad sobre una improvisada mesa mortuoria y en medio, estos alba\u00f1iles.<br \/>\n-Aqu\u00ed os dejo las llaves del pante\u00f3n, -les indic\u00f3 Mat\u00edas a los cuatro alba\u00f1iles -Ahora voy a dar una vuelta por el cementerio para comprobar si todo sigue en calma y, duermen, todos.<br \/>\nA las once de la noche las obras del s\u00f3tano estaban terminadas. El candil, colgado en la pared, proyectaba sombras duras sobre los rostros de los cuatro alba\u00f1iles, una claridad cer\u00falea. Tomaron asiento en unos cajones de madera un poco apartados del ata\u00fad.<br \/>\n-\u00a1Pobre mujer!, -dijo Pedro-, en plena juventud y ah\u00ed la ten\u00e9is, \u00a1qu\u00e9 l\u00e1stima! Era una de esas mozas que a su paso hac\u00edan volver la cabeza a todos, \u00a1Qu\u00e9 cuerpo!, \u00a1Qu\u00e9!&#8230;<br \/>\n-\u00a1&#8230;que te est\u00e1s pasando, burro, que est\u00e1 muerta, animal!, -le cort\u00f3 Tom\u00e1s, peque\u00f1o, calvo.<br \/>\n-De todas formas es una pena que tenga que pudrirse un cuerpo tan hermoso, \u00a1pa cagarse!<br \/>\n-Yo he o\u00eddo decir que algunas personas despu\u00e9s de muertas, se cagan encima, -dijo Juan, el otro alba\u00f1il.<br \/>\n-Lo que s\u00ed os puedo decir es que mi mujer estuvo en el velatorio dando el p\u00e9same al viudo, -dijo Luis- A m\u00ed no me gustan estas cosas. Adem\u00e1s, que no me encontraba acompa\u00f1\u00e1ndole en su sentimiento cuando \u00e9l nunca me acompa\u00f1\u00f3 a m\u00ed en nada. Mi mujer, Patricia, s\u00ed, ella, s\u00ed. Pienso que esto de los velatorios es cosa de mujeres, saben llorar, dan vistosidad, se desahogan a gusto, ordenan la casa del viudo, \u00a1Anda todo tan revuelto ese d\u00eda!&#8230; Da la \u00faltima boqueada el amo y comienzan a desparecer cosas. El m\u00e9dico, el primero, por si las moscas. La estaba tratando de la orina y lo que ten\u00eda era un tumor en el cerebro. Total, se iba a mear de todas las formas. Luego est\u00e1 lo de la familia: mantillas, collares, sortijas, las escrituras y las dentaduras de oro, visto y no visto. La familia venida de fuera hab\u00eda que alojarla \u00a1c\u00f3mo no, los se\u00f1oritos de mierda, chupones! Y darles de comer, que para eso han venido. Oiga, las mejores gallinas del corral y los pollos m\u00e1s espumados, conejos, palomas, perdices&#8230; \u00a1Mar\u00eda Sant\u00edsima, se comen a Mar\u00eda Sant\u00edsima por los pies estos muertos de hambre de la ciudad! Y sin rechistar, que no se diga que en el entierro de, Los Torralba, se pas\u00f3 hambre. Una fiesta. Un ojo de la cara, se comen un ojo de la cara, \u00bfsab\u00e9is? Y es que morirse vale un ojo de la cara. Lo que faltaba. Las comilonas de los entierros. Dicen que es una moda que ha venido de Paris, como los trajes. Un gasto excesivo para el se\u00f1orito, Torralba, que, sin duda, sacar\u00e1 de nuestras costillas.<br \/>\n-\u00bf Y c\u00f3mo estaba la muerta?, -dijo curioso Juan- \u00a1Vamos, habla, hombre!<br \/>\n-\u00a1Pues, muerta, burro!, -dijo Tom\u00e1s-, \u00bfc\u00f3mo iba a estar, animal? Parec\u00eda que dorm\u00eda, algunos dec\u00edan que hasta&#8230; sonre\u00eda \u00a1Te digo las mujeres!&#8230;<br \/>\n-Oye, t\u00fa, \u00bfCrees que a\u00fan?&#8230;-insinu\u00f3 t\u00edmidamente Antonio, un joven de pelo en cepillo-<br \/>\n-\u00a1Hombre!&#8230; que no hace un a\u00f1o que est\u00e1 muerta, -dijo Juan levantando los brazos-, y como est\u00e1 ah\u00ed, dentro&#8230;<br \/>\n-Vamos al grano, -dijo resuelto e impaciente Pedro- \u00a1Si todos estamos pensando lo mismo: echarle un \u00faltimo vistazo! No creo que con esto hagamos da\u00f1o a nadie.<br \/>\n-\u00bfOs hab\u00e9is vueltos locos?, -les grit\u00f3 descompuesto Tom\u00e1s- \u00bfSab\u00e9is lo que suceder\u00eda si esto llegase a los o\u00eddos del se\u00f1orito Torralba? \u00a1Nos cortar\u00eda los huevos de un tajo a todos!<br \/>\n-\u00a1Vaya, ya sali\u00f3 el abuelito! Para que se entere de una pu\u00f1etera vez por todas: s\u00f3lo deseamos verla por \u00faltima vez como la pudiese ver un familiar. Nada m\u00e1s que eso y despu\u00e9s, quit\u00f3n y punto en boca<br \/>\n-Pero, oye t\u00fa, \u00bfy las llaves?, -pregunt\u00f3 muy nervioso Pedro- No podemos forzar el ata\u00fad, eso s\u00ed que nos delatar\u00eda \u00a1Estoy viendo ya al se\u00f1orito con su cuchillo jamonero!&#8230;<br \/>\n-\u00a1Maldita sea, pues es verdad!, -y Antonio dej\u00f3 caer los brazos en se\u00f1al de impotencia- En fin, te vas a salir con la tuya, abuelote. V\u00e1monos. T\u00fa, toma el candil. Llevar cuidado al subir las escaleras, -y salieron todos al exterior-<br \/>\n-\u00bfD\u00f3nde habr\u00e1 dejado Mat\u00edas las llaves del pante\u00f3n?, -dijo Tom\u00e1s mirando a su alrededor- Ya, est\u00e1n aqu\u00ed en la cerradura de la puerta.<br \/>\n-\u00bfEh, vosotros?, \u00bfHas dicho llaves?, -repiti\u00f3 gritando Pedro- \u00a1Las llaves, compa\u00f1eros! \u00a1Las llaves del pante\u00f3n&#8230; y si tenemos las llaves del pante\u00f3n es muy posible que en el mismo llavero est\u00e9n tambi\u00e9n las del ata\u00fad!, -y se puso a buscarlas muy nervioso entre las dem\u00e1s- Debe ser una de estas, \u00a1Vamos a probarlas!<br \/>\nY bajaron todos precipitadamente al s\u00f3tano arremolin\u00e1ndose junto al ata\u00fad. La luz del candil proyectaba por encima de sus cabezas las siluetas como si de almas en pena se tratasen.<br \/>\n-\u00a1S\u00ed, por f\u00edn, por fin, aqu\u00ed est\u00e1n!, -dijo entusiasmado Pedro- Vamos a abrir, -e introdujo la llave en la cerradura del ata\u00fad girando dos vueltas completas- Eso es, ya est\u00e1 abierto, ahora hay que levantar la cubierta y&#8230;<br \/>\nAsustados, retrocedieron todos. Pedro les tranquiliz\u00f3.<br \/>\n-Est\u00e1 bien, est\u00e1 bien, nos alejaremos un poco si eso tranquiliza vuestras conciencias, -y mir\u00f3 a su alrededor buscando algo- Necesito algo para&#8230; -y tom\u00f3 un regle de madera-, as\u00ed no tocaremos con nuestras, sucias, manos, -dijo con sorna observando de reojo a Tom\u00e1s. Levantaron un poco la cubierta del ata\u00fad, cruji\u00f3 la madera, chirriaron los goznes y apareci\u00f3 d\u00e9bilmente iluminado el cuerpo de la difunta.<br \/>\n-A pesar de los d\u00edas que lleva aqu\u00ed se conserva muy bien -dijo Pedro- \u00a1Mirad tiene&#8230; el ojo!&#8230;<br \/>\n-No lleva ni una sola joya. Los familiares se habr\u00e1n encargado, piadosamente, de ellas, -dijo Pedro riendo-<br \/>\nLa tapa del ata\u00fad permanec\u00eda entreabierta gracias a la palanca del regle contra el fondo aterciopelado del ata\u00fad.<br \/>\n-No veo nada, -dijo curioso D. Agust\u00edn- \u00bfno&#8230; no podr\u00edas&#8230;levantar un poquito m\u00e1s?<br \/>\n-\u00a1Vaya con el cura!, -dijo Pedro- Est\u00e1 bien, lo intentar\u00e9, -y apart\u00f3 el regle con tan mala fortuna que, al levantar del todo la tapadera del ata\u00fad, est\u00e1 se sali\u00f3 inesperadamente de sus goznes y<br \/>\nresbalando de las manos de Pedro cay\u00f3 al suelo con gran estr\u00e9pito. Todos se miraron asustados. Nada. Mat\u00edas y su mujer estar\u00edan dando cabezadas cerca del fuego de la chimenea. Se acercaron m\u00e1s y colocaron la tapadera en su lugar, encaj\u00e1ndola de nuevo.<br \/>\n-\u00a1Ya est\u00e1 bien! \u00a1No estoy dispuesto a seguir con esto m\u00e1s tiempo, -dijo muy enojado Tom\u00e1s-<br \/>\n-Est\u00e1 bien, est\u00e1 bien abuelote, -dijo Pedro resignado- Dadme las llaves. As\u00ed, cerrada. Ya nos podemos marchar a la calle.<br \/>\nY se dispusieron a salir al exterior.<br \/>\n-\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el regle con la que hemos mantenido abierto el ata\u00fad?, -grit\u00f3 descompuesto Pedro llev\u00e1ndose las manos a la cabeza. Y acto seguido se pusieron todos a buscarlo. Removieron el s\u00f3tano y no apareci\u00f3-<br \/>\n-\u00a1No es posible!, -dijo fuera de s\u00ed Tom\u00e1s- \u00a1Estar\u00eda bueno que lo hubi\u00e9semos dejado dentro del ata\u00fad!&#8230;<br \/>\n-\u00a1Claro, ah\u00ed debe estar!, -dijo Pedro golpe\u00e1ndose la cabeza- Como no aparezca ah\u00ed dentro nos vamos a jugar el, carn\u00e9 de padre todos.<br \/>\n-A m\u00ed no meterme en vuestros l\u00edos, -le ataj\u00f3 Tom\u00e1s-<br \/>\n-\u00a1T\u00fa, tambi\u00e9n, abuelito, aqu\u00ed no se hubiese escapado nadie!, -le grit\u00f3 Pedro-<br \/>\n-\u00bfOs figur\u00e1is al viudo abriendo el ata\u00fad, -por otro lado como es costumbre entre la familia, Torralba-, y encontrar a su mujer, la difunta, con la falda subida y un regle de alba\u00f1il junto a sus muslos?, -dijo Tom\u00e1s abriendo mucho los ojos- No le hubiese sido muy dif\u00edcil llegar hasta nosotros. Ya veo mis cojones colgando del pend\u00f3n de la casa. Y los vuestros haci\u00e9ndome compa\u00f1\u00eda.<br \/>\n-Voy a abrir de nuevo, -dijo resuelto Pedro tomando las llaves y arremolin\u00e1ndose todos junto al ata\u00fad esta vez sin temor alguno- Eso es, con cuidado, as\u00ed despacio, despacio, \u00a1con cuidado, co\u00f1o! As\u00ed, as\u00ed, ya\u00a1&#8230; \u00a1Ah, socorro!, \u00a1Socorro!, \u00a1Dios m\u00edo!, \u00a1Piedad! \u00a1Piedad! !No&#8230; no puede ser!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Perd\u00f3n! \u00a1Perd\u00f3n! \u00a1Mat\u00edas! \u00a1Mat\u00edas!<br \/>\n-\u00bfQue hab\u00eda sucedido, Mat\u00edas? -preguntaron todos con gran curiosidad-<br \/>\n-Me lo explicaron despu\u00e9s: al levantar la cubierta del ata\u00fad, s\u00fabitamente, como movida por un resorte, la difunta se incorpor\u00f3 con los brazos cruzados sobre el pecho. La candileja se apag\u00f3. El s\u00f3tano estaba a oscuras. Los cuatro hombres corr\u00edan asustados de un lugar a otro sin encontrar la salida. Palpaban en la oscuridad d\u00e1ndose de bruces con el cuerpo del otro compa\u00f1ero, gritando crey\u00e9ndose atrapado por el alma en pena de la difunta. O por la propia difunta. Terminaron abrazados en un rinc\u00f3n del s\u00f3tano, temblando de terror. Y as\u00ed me los encontr\u00e9 al llegar al s\u00f3tano, alarmado por los gritos que llegaban hasta mi casa en el silenci\u00f3 de la noche quedando paralizado al contemplar con la luz de mi linterna aquel espect\u00e1culo. Me temblaban las piernas, ten\u00eda&#8230; ten\u00eda miedo, y eso que lo que a m\u00ed me imponga&#8230; Por eso os dec\u00eda que hab\u00eda que hab\u00eda que ser respetuoso con los muertos.<\/p>\n<p>-S\u00ed. Dej\u00e9mosles en paz. Y que ellos tambi\u00e9n nos dejen a nosotros, -dijo temeroso Antonio-<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1Mat\u00edas, Mat\u00edas, ven corriendo!, -dijo la mujer de Mat\u00edas, el sepulturero- Junto a la tapia del cementerio han encontrado una sepultura revuelta- Al parecer se trata de la difunta del se\u00f1orito Torralba, esa que muri\u00f3&#8230; bueno como muri\u00f3, el ata\u00fad estaba abierto y su cuerpo&#8230; bueno lo que queda de \u00e9l, estaba&#8230; estaba enterrado boca abajo, las u\u00f1as&#8230; y ara\u00f1ada la tapadera \u00a1Pobrecilla!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El viento soplaba a bocanadas silbando en el tiro de la chimenea. -La mayor\u00eda de las l\u00e1pidas est\u00e1n cubiertas de florecillas salvajes -dijo D. 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