{"id":137,"date":"2005-03-01T14:59:27","date_gmt":"2005-03-01T13:59:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=137"},"modified":"2018-02-09T01:40:31","modified_gmt":"2018-02-09T00:40:31","slug":"97-el-homenaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=137","title":{"rendered":"97. El homenaje"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F137&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"Ver PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F137&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre presum\u00ed de la estrecha amistad que me un\u00eda a D.Lu\u00eds Soler Hidalgo. Hombre juicioso y de recto proceder. Perseverante, sobrio y met\u00f3dico en sus costumbres; de cuello duro ser\u00eda una expresi\u00f3n apropiada para definirlo.<!--more--><br \/>\nEn m\u00e1s de una ocasi\u00f3n tuve que salir en su defensa, ante las injustas cr\u00edticas de las que era v\u00edctima dentro del exiguo c\u00edrculo de nuestras amistades, que reprobaba clandestinamente su estricto comportamiento en ocasiones puntuales.<br \/>\n&#8211; &lt;&lt; Alg\u00fan d\u00eda comprobar\u00e1 que la gran admiraci\u00f3n que siente por \u00e9l, le impide juzgarlo con imparcialidad &gt;&gt; \u2013me dec\u00eda D. Juli\u00e1n, el m\u00e1s \u00e1spero de sus cr\u00edticos cada vez que esto ocurr\u00eda.<br \/>\nAunque nunca ignor\u00e9 que su rancio car\u00e1cter resultaba algo anacr\u00f3nico en los tiempos que vivimos, yo admiraba profundamente a D. Lu\u00eds por sus cualidades humanas.<br \/>\n&#8211; &lt;&gt; -le escuch\u00e9 defender con \u00e9nfasis, una ocasi\u00f3n, cuando debat\u00edamos sobre la frivolidad en el comportamiento de nuestros j\u00f3venes hoy en d\u00eda.<br \/>\n&#8211; &lt;&gt;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D. Lu\u00eds enviud\u00f3 joven y viv\u00eda con su \u00fanico hijo, Marcos, al que se entreg\u00f3 en cuerpo y alma desde el fallecimiento de su esposa.<br \/>\nF\u00edsicamente era un hombre alto, de voluminosa corpulencia y aspecto distinguido. Llamaban en \u00e9l poderosamente la atenci\u00f3n, sus marcados rasgos \u00e1rabes; sobre todo el tono cetrino de su piel y la carnosidad de su labio inferior.<br \/>\nA pesar de su edad -59 a\u00f1os- manten\u00eda el cabello poblado y prieto, y nunca le vi una sola cana. Usaba lentes graduadas montadas en un grueso armaz\u00f3n de carey, y era dif\u00edcil imaginarlo sin su mostacho de granadero, su americana gris marengo de doble botonadura, y un bast\u00f3n de iroko torneado, que le ayudaba a ocultar la leve cojera que padec\u00eda como secuela de un disparo de las filas enemigas durante su intervenci\u00f3n en la guerra civil.<br \/>\nEra corresponsal de prensa en Villapuertos, y dirig\u00eda irreprochablemente la delegaci\u00f3n del peri\u00f3dico La Voz Popular desde hacia treinta a\u00f1os.<br \/>\nLo conoc\u00ed con motivo de un acontecimiento que convulsion\u00f3 la Villa en 1.962, cuando la explosi\u00f3n de unas calderas en la factor\u00eda de neum\u00e1ticos ocasion\u00f3 decenas de muertos.<br \/>\nPresuroso, irrumpi\u00f3 en mi estudio fotogr\u00e1fico rog\u00e1ndome que tomara algunas instant\u00e1neas del espantoso suceso para ilustrar la noticia en el diario.<br \/>\nAtendiendo su petici\u00f3n, prepar\u00e9 el equipo necesario y, me encamin\u00e9 al lugar del siniestro.<br \/>\nEl espect\u00e1culo que contemplaron mis ojos jam\u00e1s podr\u00e9 olvidarlo.<br \/>\nEntre alaridos espeluznantes, cad\u00e1veres destrozados y horripilantes escenas de hombres y mujeres mutilados, soport\u00e9 impotente, inmerso en una atm\u00f3sfera indescriptible de angustia y pavor, aquella dantesca estampida de seres desesperados en busca de auxilio.<br \/>\nCon las manos temblorosas y sin apenas fuerzas para mantenerme erguido, apoy\u00e9 mi cuerpo sobre los restos de un muro a medio derribar y, desde all\u00ed, sin moverme, pude conseguir varias fotograf\u00edas que una vez reveladas entregu\u00e9 a D. Lu\u00eds.<br \/>\n&#8211; Nunca olvidar\u00e9 el favor que me ha hecho \u2013prometi\u00f3.<br \/>\nY es que D. Lu\u00eds tambi\u00e9n era generoso, o al menos, eso cre\u00eda yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marcos, su hijo, siempre fue un chico avispado y \u00e1gil de mente. Desde muy peque\u00f1o se le adivinaban los extraordinarios atributos con que estaba facultado para triunfar en la vida. Hab\u00eda heredado de su padre la locuacidad en la expresi\u00f3n y el porte de elegancia que lo distingu\u00eda. Pero a diferencia de aquel, pose\u00eda una genuina simpat\u00eda de la que D. Lu\u00eds carec\u00eda.<br \/>\nJoven inteligente, de mirada clara, jovial en el trato y conversador ameno. Erudito y lector empedernido, su carrera como estudiante estuvo marcada por la brillantez de sus calificaciones y no encontr\u00f3 dificultad alguna para obtener el n\u00famero uno de su promoci\u00f3n en la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas de la capital, con una tesis sobre La revoluci\u00f3n de la econom\u00eda industrial, que los propios catedr\u00e1ticos, fascinados, no dudaron en juzgar, como:<br \/>\n&lt;&lt; Un magn\u00edfico trabajo vanguardista, sobre el aprovechamiento de los recursos naturales &gt;&gt;<br \/>\nHab\u00eda crecido bajo la celosa tutela de su progenitor, al que profesaba un profundo respeto. Con \u00e9l, compart\u00eda, siempre que sus estudios lo permit\u00edan, largas charlas, en las que el patriarca evangelizaba sobre la trayectoria por la que deber\u00eda caminar en la vida.<br \/>\n-Perseverancia y fuerza de voluntad, Marcos; esas son las claves del \u00e9xito.<br \/>\nLa vida es un inmenso huerto, en el que s\u00f3lo los triunfadores obtienen el privilegio de deleitarse con sus frutos. Recu\u00e9rdalo siempre, hijo m\u00edo \u2013apuntillaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con motivo de su graduaci\u00f3n, D. Lu\u00eds invit\u00f3 a familiares, amigos, y colegas de la prensa, a una cena-homenaje en un acreditado restaurante de la zona. En ella, seg\u00fan advert\u00eda la tarjeta conmemorativa, asombrar\u00eda a todos los asistentes con el obsequio que ten\u00eda preparado para su hijo:<br \/>\n\u00a1Una sorpresa monumental a la que hab\u00eda dedicado m\u00e1s de 25 a\u00f1os!<br \/>\nConoci\u00e9ndolo, resultaba dif\u00edcil pensar que se tratara de una burla, pues nadie lo hab\u00eda visto jam\u00e1s gastar broma alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sal\u00f3n, decorado con gusto exquisito, estaba presidido por una mesa en forma de herradura, en la que, a la derecha del homenajeado y su padre, se situaban los abuelos maternos de Marcos, y a la izquierda, el Rector de la Universidad y el alcalde de Villapuertos.<br \/>\nA los postres, D. Lu\u00eds, que estrenaba un elegante terno de alpaca y luc\u00eda en la solapa de su chaqueta, la insignia de hijo predilecto que la ciudad le concedi\u00f3 con motivo de sus bodas de plata al frente del diario, se levant\u00f3 y solicit\u00f3 la atenci\u00f3n de los presentes.<br \/>\nCon voz firme y actitud arrogante, agradeci\u00f3 a todos su asistencia e inici\u00f3 su discurso.<br \/>\n-Hijo m\u00edo \u2013 se dirigi\u00f3 a Marcos con el pecho inflado de gloria y sonrisa victoriosa. Te felicito en este d\u00eda tan importante para ambos, en el que yo como padre, siento la enorme satisfacci\u00f3n del deber cumplido y recibo mi merecida recompensa por los esfuerzos realizados en pro de tu educaci\u00f3n.<br \/>\nUn breve murmullo recorri\u00f3 s\u00fabitamente la sala, mientras \u00e9l, egoc\u00e9ntrico, continu\u00f3 con grandilocuencia\u2026<br \/>\n-Aqu\u00ed, ante todos los asistentes, quiero hacerte entrega de este regalo que te ruego descubras.<br \/>\nMarcos tom\u00f3 el paquete en sus manos y lo abri\u00f3 ante la curiosa mirada de los invitados.<br \/>\nEn el interior, encontr\u00f3 un viejo libro de cuentas, con una etiqueta amarillenta ra\u00edda por los bordes, en la que se pod\u00eda leer:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nMarcos, 12\/05\/1.953 \u2013 15\/07\/1.978<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Se encogi\u00f3 de hombros y, perplejo, mir\u00f3 a su padre con gesto asombrado.<br \/>\n-Estaba seguro que el obsequio te sorprender\u00eda \u2013se inclin\u00f3 D. Lu\u00eds d\u00e1ndole un cari\u00f1oso cachete.<br \/>\nEn estas hojas \u2013 prosigui\u00f3, al tiempo que golpeaba suavemente la tapa del libro-, he ido anotando pacientemente cada uno de los gastos que tu crianza y educaci\u00f3n me han supuesto. Ah\u00ed ver\u00e1s reflejado con todo detalle, desde el importe del taxi que tomamos cuando tu difunta madre se puso de parto, hasta el propio costo de esta celebraci\u00f3n, con la que doy por terminada mi labor como tutor y responsable de tu formaci\u00f3n.<br \/>\nComo podr\u00e1s comprobar \u2013continu\u00f3 inmutable- la cifra total es bastante elevada y solo me ha sido posible costearla a base de mucho sacrificio. Para ello he renunciando a placeres de la vida, que sin duda hubiese podido disfrutar, de no haber sido por mi abnegada entrega en tu adiestramiento. \u00a1Eso nunca debes olvidarlo! &#8211; recalc\u00f3 con jerarqu\u00eda, agitando vigorosamente su dedo \u00edndice.<br \/>\n-Te deseo en adelante toda la suerte del mundo, y te sugiero que siempre recuerdes el inexcusable agradecimiento que debes profesar hacia tu padre, sin el cual, hubieras estado condenado a vivir como un vulgar asalariado. Sin embargo, gracias a mi inestimable labor, ahora se abre ante ti un futuro lleno de magn\u00edficas expectativas.<br \/>\nMir\u00e9 de soslayo a nuestros habituales contertulios, y adivin\u00e9 en sus inquisidoras miradas las interrogantes que trasluc\u00edan.<br \/>\n&#8211; &lt;&lt; \u00bfSe convence usted ahora\u2026?. \u00bfCree que esto es normal\u2026?. \u00bfSe va dando cuenta de qui\u00e9n es este hombre\u2026? &gt;&gt;<br \/>\nEl resto de los asistentes al acto, incr\u00e9dulos por lo inaudito de la escena, aplaud\u00edan t\u00edmidamente las palabras de D. Lu\u00eds.<br \/>\nMarcos, apesadumbrado por la arenga y la sorpresa recibidas, se levant\u00f3 desconcertado, abraz\u00f3 fr\u00edamente a su padre, y ya, con el libro en sus manos, cabizbajo balbuci\u00f3: Gracias pap\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaron los a\u00f1os y ante la ausencia de acontecimientos extraordinarios, la vida continu\u00f3 su mon\u00f3tona cadencia en Villapuertos, mientras Marcos culmin\u00f3 una mete\u00f3rica carrera en el extranjero.<br \/>\nSe traslad\u00f3 a un pa\u00eds n\u00f3rdico, y fue prosperando gradualmente hasta acceder al cargo de director adjunto de la planta de Reciclaje Industrial de una importante empresa multinacional. All\u00ed conoci\u00f3 a Elizabeth, su esposa, una preciosa chica doctorada en Ingenier\u00eda Agr\u00f3noma, con la que estableci\u00f3 un bufete de asesoramiento para el desarrollo de proyectos ecologistas, que en poco tiempo lleg\u00f3 a alcanzar gran prestigio en la regi\u00f3n.<br \/>\nD. Lu\u00eds, que nunca perdi\u00f3 el contacto con \u00e9l, alardeaba continuamente ante sus conciudadanos de los \u00e9xitos de Marcos, sin dejar de atribu\u00edrselos como suyos propios, y esperaba impaciente el d\u00eda de su retiro, ya pr\u00f3ximo, para trasladar su residencia al extranjero y ocuparse de la educaci\u00f3n de sus nietos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Abril de 1.984 cumpli\u00f3 65 a\u00f1os y el municipio le ofreci\u00f3 un homenaje con motivo de su jubilaci\u00f3n.<br \/>\nEn un acto p\u00fablico al que asistieron las autoridades locales, amigos, allegados, y una buena representaci\u00f3n del mundo de la prensa, se le hizo entrega de una placa conmemorativa y una copia del acta municipal, donde se recog\u00eda el acuerdo tomado por el Pleno del Ayuntamiento, para designar con su nombre una calle de Villapuertos.<br \/>\nTras las palabras del alcalde, Marcos, que se hab\u00eda desplazado con Elizabeth y sus dos peque\u00f1os, tom\u00f3 la palabra y dirigi\u00e9ndose a su padre expuso:<br \/>\n-Pap\u00e1, lamento mucho no poder devolverte la vida que me diste, por no serme esto posible, pero, \u2013le dijo repitiendo sus propias palabras- &lt;&lt; aqu\u00ed, ante todos los asistentes, quiero hacerte entrega de este obsequio que te ruego descubras y leas &gt;&gt;<br \/>\nD. Ernesto abri\u00f3 reflexivo el sobre, y el moreno de su piel fue palideciendo al tiempo que le\u00eda la nota de su interior. As\u00ed dec\u00eda:<br \/>\n&lt;&lt; Con el importe de este cheque que adjunto, te devuelvo la totalidad del dinero que gastaste en mi educaci\u00f3n y crianza. Te deseo mucha suerte en el futuro y te pido que nunca olvides que tu hijo Marcos ya no te debe nada &gt;&gt;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Siempre presum\u00ed de la estrecha amistad que me un\u00eda a D.Lu\u00eds Soler Hidalgo. Hombre juicioso y de recto proceder. 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