{"id":119,"date":"2005-02-28T20:18:50","date_gmt":"2005-02-28T19:18:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=119"},"modified":"2018-02-09T12:54:00","modified_gmt":"2018-02-09T11:54:00","slug":"80-cierro-los-ojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/?p=119","title":{"rendered":"80.  Si cierro los ojos&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-top-right\"><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F119&print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/pdf.png\" alt=\"image_pdf\" title=\"Ver PDF\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/certamen\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F119&print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/certamen\/wp\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><\/a><\/div><p>Llegamos al peque\u00f1o pueblo al anochecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Momentos antes hab\u00eda podido apreciar en aquel recodo de la carretera la belleza del lugar sorpresa elegido por \u00c9l para pasar el fin de semana.<!--more--><br \/>\nUna monta\u00f1a rocosa y de singulares formas, iluminada sutilmente con peque\u00f1os focos, parec\u00eda ser la guardiana silenciosa de todas aquellas casitas blancas api\u00f1adas a su falda. Y aquella inmensa luna llena&#8230; Un decorado perfecto que invitaba a so\u00f1ar.<br \/>\nDurante el trayecto le hab\u00eda preguntado con insistencia sobre nuestro destino, pero no hubo forma de que me desvelara aquel peque\u00f1o misterio que desde hac\u00eda un par de semanas, cuando me cont\u00f3 sus planes, me hab\u00eda tentado saber.<br \/>\nPese a mi curiosidad durante aquellos d\u00edas no logr\u00e9 que me desvelara nada al respecto, a mis reticentes preguntas sol\u00eda responderme cuestion\u00e1ndome mi confianza en \u00c9l y pidi\u00e9ndome que simplemente le dejara ocuparse de todo.<br \/>\nTuve que terminar d\u00e1ndole la raz\u00f3n. Lo verdaderamente importante no era el destino, sino aquel fin de semana compartido, pero he de reconocer que estuve tremendamente intrigada los d\u00edas previos.<br \/>\nAs\u00ed que me di por vencida, y tuve que relajarme en mi asiento e ir descubriendo poco a poco hac\u00eda qu\u00e9 provincia y ciudad conduc\u00eda, sin m\u00e1s pistas.<br \/>\nMe hab\u00eda vestido con la ropa que \u00c9l me hab\u00eda indicado. Un vestido de gasa, en tonos marrones y verdes, bastante entallado, insinuaba con descaro mis pechos y dejaba mis hombros al descubierto, la falda, por debajo de la rodilla, era m\u00e1s vaporosa .Botas marrones con tac\u00f3n ultimaban mi atuendo.<br \/>\nLe miraba conducir y a veces no pod\u00eda reprimir el impulso de besarle escapando un poco de mi cintur\u00f3n hasta poder llegar a su asiento, mi lengua humedec\u00eda ligeramente su cuello, y mis labios se posaban por un instante en su boca&#8230;<br \/>\nSu mano derecha a veces buscaba mis manos\u2026 Otras veces, de un modo m\u00e1s atrevido, acariciaba mis muslos por encima de las medias con liguero que cubr\u00edan mis piernas\u2026<br \/>\nJugaba ligeramente con mi tanga e invad\u00eda sin ning\u00fan pudor mi sexo en breves visitas que alimentaban mis deseos de entregarme una vez m\u00e1s a \u00c9l y poder sentir esas caricias con toda plenitud\u2026<br \/>\nTres horas de agradable viaje compartiendo charla y tambi\u00e9n chucher\u00edas y gominolas de fresa que acompa\u00f1aban a mi mano hasta su boca\u2026, como en un silencioso ritual mi mano buscaba sus labios, que se abr\u00edan para recibir cada dulce, y sin retirar la mano esperaba cada nuevo beso al que yo correspond\u00eda con una suave caricia, aprendiendo cada vez un trocito m\u00e1s de su piel\u2026, dejando que el deseo siguiera humedeciendo quedamente mi sexo.<br \/>\nEncontramos con facilidad el hotel donde recogimos las llaves de la casa rural que \u00c9l hab\u00eda reservado. Esa fue mi segunda sorpresa, ya que tambi\u00e9n ignoraba d\u00f3nde nos \u00edbamos a hospedar. Tras las breves indicaciones que nos dieron en recepci\u00f3n, mientras nos sonre\u00edamos con complicidad, partimos hac\u00eda nuestro alojamiento.<br \/>\nTuvimos que dejar el coche aparcado en una peque\u00f1a plaza ya que las calles empezaban a ser cada vez m\u00e1s angostas.<br \/>\nAnduvimos el resto de trayecto por una empinada cuesta mientras me sujetaba a su brazo temiendo resbalar en cualquier momento.<br \/>\nAl terminar la calle se iniciaba un estrecho sendero donde los \u00e1rboles hab\u00edan dibujado un original arco con sus ramas, enmarcando aquella peque\u00f1a verja negra que nos esperaba ligeramente entornada, d\u00e1ndonos paso a un frondoso jard\u00edn.<br \/>\nLa casa parec\u00eda una ilustraci\u00f3n de un antiguo cuento.<br \/>\nEra una enorme y pintoresca casona, pintada de color rosa, ventanas de madera, techos de teja color burdeos, insinuando preciosas vistas a sus espaldas<br \/>\nSituada al final de aquel sendero, solitaria, sin m\u00e1s casas alrededor, el silencio se romp\u00eda por el tranquilo cauce de un r\u00edo.<br \/>\nExploramos cogidos de la mano las terrazas que rodeaban la casa, antes de atravesar el umbral.<br \/>\nNos envolvi\u00f3 la calidez de la estancia apenas entramos.<br \/>\nUna vieja chimenea presid\u00eda la estancia. Un trabajado capazo lleno de troncos de le\u00f1a y ramas. Dos peque\u00f1as alacenas a cada lado del hallar, con peque\u00f1as puntillas y viejas vasijas de barro. Dos sof\u00e1s de color azul oscuro, una sobria mesa de cerezo y cuatro sillas al lado de una peque\u00f1a librer\u00eda. Conjunci\u00f3n de estilos que aunaban la comodidad con aquel sabor r\u00fastico que destilaban las paredes de piedra.<br \/>\nRecorrimos todas las habitaciones de aquella amplia casa.<br \/>\nAl lado del sal\u00f3n estaba la cocina, de forma alargada y con una escalerilla al final que conduc\u00eda a una salita triangular, sin ninguna aparente utilidad dado lo reducido del espacio. \u00c9l brome\u00f3 con usarlo como celda donde castigarme y recluirme y yo le ped\u00ed con voz mimosa que tuviera clemencia, dado el helado ambiente en aquel rinc\u00f3n.<br \/>\nNuestra siguiente visita fue otra habitaci\u00f3n, contigua al sal\u00f3n, con dos camas y sendos armarios de color madera y verde, con dibujos de lazos y flores. Hab\u00eda un balc\u00f3n desde donde se pod\u00eda divisar con toda su magnitud el valle trasero y las monta\u00f1as de enfrente, que a\u00fan se perfilaban en el cielo a pesar de la oscuridad presidiendo aquella noche estrellada.<br \/>\nEn el cuarto de ba\u00f1o la ba\u00f1era estaba incrustada en las paredes de roca, y tanto el espejo como la l\u00e1mpara que adornaba el techo eran de forja.<br \/>\nMe gust\u00f3 la habitaci\u00f3n principal. Una enorme cama con el cabecero de hierro forjado era la protagonista de aquellas paredes pintadas de blanco. Creo que a \u00c9l tambi\u00e9n le gusto porque su sonrisa le delataba.<br \/>\nTras aquel recorrido volvimos al coche para recoger el equipaje, aunque s\u00f3lo tuve que hacer un viaje porque \u00c9l se encarg\u00f3 de traer la mayor\u00eda de las cosas, supongo que tras darse cuenta de que con mis tacones me resultaba dif\u00edcil andar por aquellas calles.<br \/>\nLlev\u00e1bamos, adem\u00e1s de las maletas, un peque\u00f1o equipo de m\u00fasica, alimentos y otros \u201cutensilios\u201d que en aquel momento yo ignoraba que \u00c9l hab\u00eda cogido de su casa.<br \/>\nUna vez instalados se dispuso a encender el fuego, pronto el crepitar de las llamas cre\u00f3 un ambiente a\u00fan m\u00e1s agradable en aquella estancia.<br \/>\nMe cambi\u00e9 para cenar y me puse la ropa que \u00c9l me indic\u00f3.<br \/>\nUn vestido negro, tipo t\u00fanica, ce\u00f1ido a mi cuerpo, y con un hombro totalmente al descubierto, sujetador y tanga de raso negro y medias de rejilla, con liguero tambi\u00e9n del mismo color. Botas negras de fino tac\u00f3n .<br \/>\nBebimos vino en la cena y brindamos por aquel fin de semana que acababa de empezar. Sonre\u00edmos tras el tintineo de las copas y nos besamos tras sorber aquel delicado sabor afrutado que empezaba a enturbiar mis pensamientos y a privarme de mis frenos, nublando toda mi voluntad, empap\u00e1ndome de deseo por fundirme en \u00c9l.<br \/>\nMe desnud\u00f3 al lado de la chimenea. Recuerdo la escena. \u00c9l sentado en un sill\u00f3n y yo all\u00ed de pie mientras mi vestido se deslizaba hasta el suelo. Tras el vestido me despoj\u00f3 del sujetador y del tanga y qued\u00e9 s\u00f3lo con las medias y las botas frente a \u00c9l.<br \/>\nM\u00fasica de Frank Sinatra como fondo de aquella actuaci\u00f3n s\u00f3lo para dos.<br \/>\nCasi sin darme cuenta mis brazos se cruzaron delante de mis pechos, intentando ocultar mi pudor le sonre\u00ed.<br \/>\nNo era la primera vez que \u00c9l me ve\u00eda desnuda pero no pod\u00eda evitar sentir aquella extra\u00f1a sensaci\u00f3n que me hac\u00eda parecer tan peque\u00f1a y vulnerable a sus ojos.<br \/>\nApart\u00f3 mis brazos y acarici\u00f3 suavemente mis senos, sus dedos jugaban con mis pezones, avanzando en peque\u00f1os trazos que me sumerg\u00edan en una elipsis de placer, envuelta en aquel dulce silencio.<br \/>\nSus manos dibujando mi cintura, palpando la humedad de mi sexo, sus manos acariciando mi espalda, jugando con mi pelo, pos\u00e1ndose en mis nalgas\u2026, sus manos\u2026<br \/>\nDesee acercarme m\u00e1s a \u00c9l, fundir todo mi cuerpo en su cuerpo, desee que me abrazara y suspender el tiempo en aquel momento, y fue entonces cuando \u00c9l se levant\u00f3 de su sill\u00f3n y me hizo reclinarme apoyando mis manos en aquel asiento.<br \/>\nEsper\u00e9, siempre en silencio, entrecortada mi respiraci\u00f3n por los gemidos de deseo que mis labios dejaban fluir muy despacio, esper\u00e9\u2026, hasta que sent\u00ed aquel primer azote y c\u00f3mo la fusta bailaba en mi cuerpo, jugando, hiriendo, gozando\u2026<br \/>\nLa fusta\u2026, que recorr\u00eda muy lentamente mi espalda, deteni\u00e9ndose caprichosamente a veces, paseando sin pudor por mi sexo mientras el h\u00famedo deseo y el placer pugnaban por aflorar en mi cuerpo\u2026<br \/>\nY le desee. Desee m\u00e1s caricias, m\u00e1s besos, m\u00e1s azotes. Le desee.<br \/>\nAquella noche al calor de aquella chimenea, donde los troncos ard\u00edan y el fuego danzaba en dibujos a\u00f1iles y rojos, mi cuerpo se abrasaba de deseo, de ansia por sentirle, de desesperaci\u00f3n porque me sintiera.<br \/>\nY no hubo recoveco alguno en mi ser que no le perteneciera. No hubo rinc\u00f3n sin caricias, ni lugar en la casa donde no me hiciera suya, apenas roz\u00e1ndome, mir\u00e1ndome\u2026<br \/>\nY jug\u00f3 con mi cuerpo, me prest\u00e9 a aquel abandono y a sentir c\u00f3mo sus labios me besaban, c\u00f3mo las cuerdas me amordazaban y me mord\u00edan, y sus manos me recorr\u00edan una y otra vez sin darme tregua para recuperar la respiraci\u00f3n\u2026<br \/>\nRecuerdo c\u00f3mo ci\u00f1\u00f3 a mi cuerpo las tobilleras y las mu\u00f1equeras de negro cuero y en aquella desnudez me sent\u00ed por primera vez una esclava.<br \/>\nEsclava de mi Due\u00f1o, esclava de mis deseos. Su esclava.<br \/>\nMe ofreci\u00f3 una copa de vino que tom\u00e9 arrodillada frente a aquella chimenea, sinti\u00e9ndome observada en cada movimiento.<br \/>\nNo quise romper aquella magia , ni levantar mi mirada y cruzarla con la suya.<br \/>\n\u00c9l me miraba. Yo era suya.<br \/>\nY mis labios se acercaban lentamente a la copa y mi lengua jugaba con aqu\u00e9l cristal que ahora dejaba de ser cristal\u2026, eran sus labios en mi boca\u2026 Y mi lengua provoc\u00e1ndole, esper\u00e1ndole, incit\u00e1ndole\u2026<br \/>\nAquella escena de la que s\u00f3lo \u00c9l era mudo espectador me hizo navegar en esa perturbadora sensualidad que florec\u00eda en mi cuerpo necesitando cada poro de mi piel su contacto, su presencia, sus caricias\u2026<br \/>\nY entonces, me hizo incorporar, acerc\u00e1ndose a m\u00ed me tendi\u00f3 su mano\u2026, y bail\u00e9 desnuda , abrazada a su cuerpo, olvidando todo mi mundo, centr\u00e1ndome en sentir y recordar cada momento grab\u00e1ndolo a fuego en mi piel. Quer\u00eda tatuar en mis pensamientos aquella noche y aquella danza.<br \/>\nNo s\u00e9 cuanto tiempo permanecimos bailando hasta que me tom\u00f3 en brazos y me llev\u00f3 a la habitaci\u00f3n, deposit\u00e1ndome con exquisito cuidado sobre la cama.<br \/>\nLenta y dulcemente me at\u00f3 a la cama con unas cadenas que desliz\u00f3 por las anillas de mis tobilleras y mu\u00f1equeras de esclava.<br \/>\nFantas\u00eda y realidad se fundieron aquella noche en la que fui protagonista de los deseos m\u00e1s callados, todo se entremezclaba, sensaciones nuevas, situaciones intensas\u2026<br \/>\nVer las monta\u00f1as abrazada a su lado, desnuda bajo una manta desde el balc\u00f3n de una habitaci\u00f3n a la ma\u00f1ana siguiente, pasear por aquellos senderos que conduc\u00edan a antiguos miradores del pueblo, comer en un t\u00edpico restaurante comida manchega, bordear el cauce de un peque\u00f1o r\u00edo y esperar que llegara el atardecer para recluirme de nuevo a su lado en aquel secreto refugio donde \u00c9l daba rienda suelta a sus deseos y caprichos y donde yo me permit\u00eda ser su obediente esclava, dejando que los d\u00edas fluyeran lentamente, sin perturbar aquella dulce calma que me embargaba.<br \/>\nNada m\u00e1s exist\u00eda en aquel tiempo dise\u00f1ado para los dos, donde ambos perfil\u00e1bamos nuestro papel y nos dilu\u00edamos en ser lo que el otro deseaba.<br \/>\nQuiz\u00e1s s\u00f3lo fue un sue\u00f1o, pero si cierro los ojos puedo recordar el crepitar del fuego, la m\u00fasica, sus caricias y la fusta desliz\u00e1ndose suavemente por cada rinc\u00f3n de mi cuerpo.<br \/>\nPuedo sentir las tobilleras de cuero ci\u00f1\u00e9ndome y record\u00e1ndome que soy su esclava, las ataduras en mis brazos, en mis piernas y mis mu\u00f1ecas adormecidas&#8230;, las cuerdas lamiendo mi piel&#8230; Puedo a\u00fan revivir en mi cuerpo la sensaci\u00f3n de andar desnuda por la casa, sinti\u00e9ndome a su disposici\u00f3n en cualquier momento.<br \/>\nSi cierro los ojos puedo recordar la primera noche durmiendo a su lado, desnuda, atada a la cama perteneci\u00e9ndole infinitamente.<br \/>\nPuedo bailar otra vez esa danza silenciosa en los brazos de mi Amo, si cierro los ojos&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegamos al peque\u00f1o pueblo al anochecer. 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