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Del 5% al 15% y tiro porque me toca |
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Comoquiera que en las últimas semanas el diario La Gaceta, conjuntamente con algunos programas televisivos tales como El gato al agua o Más se perdió en Cuba, los tres del grupo Intereconomía, se ha dedicado a airear el sorprendente y a todas luces no poco paradójico enriquecimiento patrimonial del político socialista manchego José Bono, éste ha emprendido su propia defensa –uno está tentado a escribir, “como gato panza arriba”, o como alguien que hubiera sido sorprendido con las manos en la masa- pretextando que esas informaciones y denuncias proceden de la extrema derecha. De modo que fácilmente cabe suponer o conjeturar que debemos aceptar, ya digo que a la luz de las palabras de autodefensa y exculpación del ínclito José Bono, que como en todo caso procederían de grupos informativos de extrema derecha todas esas informaciones vertidas contra su patrimonio, éstas han de ser necesariamente desechadas por falsas, tendenciosas, malintencionadas.
Empero, ¿no es algo así como una verdad de alcance universal el reconocer que la verdad es la verdad, venga de donde venga, la diga quien la diga, la diga Agamenón o la diga su porquero? De manera que, un político socialista como el ex presidente de Castilla- La Mancha ¿tiene o no tiene todo ese patrimonio que determinados medios informativos, al parecer, según el parecer del propio afectado, pertenecientes a la ultraderecha o extrema derecha, se empeñan en afirmar que tiene? De ser así, que le aproveche, que lo disfrute, en compañía de sus familiares, amigos e íntimos. Sólo que una pregunta: ¿debería ser compatible la condición de socialista con la de poseedor de no sé cuántos bienes muebles o inmuebles conformadores de un patrimonio que ya quisieran para sí muchas personas tenidas por muy burguesas, ricachonas y de derechas, pertenecientes a un sector social que constituyó, históricamente, el objeto y objetivo de las iras, críticas, denuncias y ataques de la izquierda socialista militante? Al respecto, la verdad, para qué mentir: mantengo serias dudas.
Con todo, la tesis de este artículo ni es el reconocimiento de que un grupo como Intereconomía es en efecto de derechas –es una obviedad que lo es: lo tienen a gala, presumen de ello, se sienten orgullosos de serlo, lo celebran bebiendo buen vino (reservas y crianzas que los más pobres no beberán, sin duda, en su vida, pero que socialistas enriquecidos como éste y aquél, sí), lo anuncian cuando publicitan un periódico como La Gaceta, etcétera- ni ocuparme en concreto del patrimonio personal acumulado más o menos lícita o fraudulentamente por el señor José Bono y los suyos, sino poner de manifiesto la hipócrita cortina de humo que pretende correr el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con el programa-propósito de medidas tendentes a reducir el tremendo déficit de nuestra economía, aprobando la medida de reducir un 5% el sueldo de los funcionarios (e interinos, sustitutos, laborales), a fin de congelarlo para el próximo 2011, en tanto el sueldo de los políticos se va a reducir un 15%.
Qué cínico: pretende meternos un golazo por toda la escuadra, estando además en posición de fuera de juego algunos atacantes, quiero decir, los de siempre: los responsables políticos de la cosa pública que encima van a quedar como los chachis de esta película de suspense y terror en que se ha convertido la crisis en España. Y si no, saquen ustedes mismos las cuentas de lo que le va a suponer el recorte de sueldo a un funcionario y lo que le va a suponer a un político, en función, ni que decirlo habría, de los respectivos sueldos de ambos colectivos profesionales. Nunca más odiosas e ignominiosas las comparaciones. Porque si el sueldazo medio de un alto cargo político son 8.000 € mensuales, cierto que un 15% menos supone un buen pellizco de recorte: sobre unos 1.200 €. En fin, políticos de España, respirad hondo y ufanos y que Dios bendiga vuestro noble y muy generoso gesto: uníos, seguid respirando hondo y cantad “La Internacional” codo a codo con Leire Pajín…
Sin embargo, luego de haber pisoteado una vez más el himno internacional proletario viviendo como los políticos cucos (los pájaros llamados cucos ponen sus huevos en los nidos de los otros pájaros a fin de que éstos los incuben; no pocos políticos son cucos porque mucho blablablá sobre socialismo, justicia social y solidaridad, en tanto viven ellos regaladamente como perfectos burgueses con asombrosos patrimonios y cuentas corrientes nada despreciables), volvamos a la cruda realidad para seguir percibiendo cómo, a pesar de ese “generoso” recorte del 15%, un alto cargo político, incluso de entre los que menos cobran, seguirá llevándose a casita la nada desdeñable cantidad de 6.800 €, sin contar dietas de vario tipo, exenciones fiscales, posibilidad real de seguir aspirando a cobrar jubilaciones descaradamente injustas y desproporcionadas, comparativamente consideradas en relación a las del común de la clase trabajadora. Vamos, que la crisis les hará, como mucho, cosquillas.
Y entretanto, lo de siempre: quien hace la ley, pues eso, hace la trampa. Y también como siempre, van a seguir costeando mayormente el peso de la crisis las espaldas de las economías menos pudientes y saludables de nuestro país. Las espaldas de tales economías no tendrán que seguir soportando ligeras cosquillitas sino gravosos pesos que te cambas.
Nada nuevo bajo el sol de la piel de toro. 12 de mayo, 2010 LUIS ALBERTO HENRIQUEZ LORENZO. Profesor de Lengua y Literatura españolas en Enseñanzas Medias (Gran Canaria, Islas Canarias, España). Estudios de Filosofía y Teología. Poeta y escritor.
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