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Sinopsis En la colección de arte BASSARAI acabamos de publicar
un libro magnífico, SHEREZADES, con relatos y pinturas de Amable Arias.
Cuentan Las mil y una noches que Sherezade se vio obligada a narrar un
cuento cada velada para librarse de su muerte. El pintor Amable Arias
jamás se vio en una situación tan desesperada como la preferida del
sultán, pero dictó a su compañera Maru Rizo un puñado de historias
repletas de encanto y seducción.
En Sherezades la voz de Amable Arias resuena en la intimidad cómplice de
su alcoba al recordar dónde conoció a Elena, cuándo lo enamoró Rosarito
o cómo eran aquellos ojos azules de Carinne. Y en sus cuadros vemos
inmortalizados con trazo humano y tierno todos los cuerpos que imaginó.
Sherezades es la crónica nostálgica de un tiempo que se fue.
Deslumbrantes descapotables circulan a toda velocidad por las calles de
San Sebastián, mientras en una terraza frente al mar, el suave encanto
de las muchachas francesas trae a este lado de la frontera modales
libres y desenfado emocional.
En el desangelado ambiente de la posguerra franquista, con el recuerdo
todavía cercano del hambre y la tristeza, la figura vitalista de Amable
Arias irrumpe en Sherezades al encuentro de un futuro cargado de
palabras, pintura y libertad.
Amable Arias (1927-1984) es uno de los pintores más representativos de
la segunda mitad del siglo XX. Nacido en Bembibre del Bierzo (León), en
1942 se trasladó junto con su familia a San Sebastián, ciudad en la que
residiría el resto de su vida. Los problemas familiares, las
dificultades económicas y el prematuro accidente que sufrió a la edad de
nueve años marcarían una infancia triste y solitaria que, sin embargo,
despertó en él una vocación visceral e irrenunciable por la pintura y la
escritura.
De formación completamente autodidacta, Amable Arias pinta sus primeros
óleos en 1956, y en 1958 realiza su primera exposición individual.
Pronto entrará en contacto con otros artistas como Ruiz Balerdi, para
participar años más tarde, junto con pintores como Zumeta y Sistiaga, o
escultores de la talla de Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, en la
creación del Grupo Gaur.
Los años setenta significarán para el pintor el alejamiento de la vida
pública y la marginación de los estamentos oficiales, incapaces de
comprender el espíritu rebelde de un pintor que, comprometido contra el
régimen franquista, desea que su vida y su obra vuelen con absoluta
libertad.
Vanguardista, maldito, libre y seductor, Amable Arias fallecería en 1984
no sin antes dejar al espectador una obra valiente en la que supo aunar
tendencias figurativas y abstractas sin distinguir entre óleo, obra
gráfica, escritura o sonido, y donde la delicadeza, el humor y la utopía
se dieron la mano para mostrarnos a un artista inconformista y verdadero
que nadó siempre a contracorriente.
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