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{"id":9990,"date":"2012-03-20T00:26:44","date_gmt":"2012-03-19T23:26:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=9990"},"modified":"2012-03-20T00:26:44","modified_gmt":"2012-03-19T23:26:44","slug":"mi-otro-yo-por-jose-fernandez-belmonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/mi-otro-yo-por-jose-fernandez-belmonte\/","title":{"rendered":"Mi otro yo. Por Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"margin-right: 10px; border: 0px;\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-8-VvqgdvNH8\/Tiv-d3He07I\/AAAAAAAAA14\/o8LKitUC5C0\/s400\/CIMG1321.JPG\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"320\" border=\"0\" \/>Mientras sub\u00eda las escaleras de aquel viejo ambulatorio, el cual no hab\u00eda cambiado demasiado en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, me cuestionaba, como supongo que har\u00e1n la mayor\u00eda de los enfermos, el porqu\u00e9 de la situaci\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 necesidad tendr\u00e9 yo ahora, de enfermarme del h\u00edgado y que mis transaminasas est\u00e9n por las nubes? \u00bfEstar\u00e1 mi h\u00edgado tan inflamado como el de un pato criado para hacer <em>foie gras<\/em>? \u00bfSer\u00e1 un c\u00e1ncer maligno que me va a fulminar en menos que canta un gallo?<br \/>\nCon esa paranoia, me sent\u00e9 en unas butacas de espera m\u00e1s propias de un autob\u00fas que de un ambulatorio del siglo veintiuno. Pens\u00e9 que: si en treinta a\u00f1os, no las hab\u00edan cambiado, ahora con la puta crisis, no se cambiar\u00edan, al menos, en otros treinta, por lo que, sin ninguna duda, pasar\u00edan a ser las butacas m\u00e1s amortizadas del sistema sanitario espa\u00f1ol.<br \/>\nLas dos mujeres que hab\u00eda sentadas delante de m\u00ed, justo debajo de un letrero que invitaba a desconectar los tel\u00e9fonos m\u00f3viles, hablaban sobre un asesinato. Eso me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, no tanto por lo morboso \u00bfO s\u00ed? como por lo poco habitual. Agudic\u00e9 mis sentidos, cabizbajo, simulando que jugaba con mi BlackBerry, para escuchar los macabros detalles de la conversaci\u00f3n:<br \/>\n&#8211; Mari, yo le dije a la polic\u00eda, aquella gorda fea que subi\u00f3 a mi casa, que yo no hab\u00eda tocado nada. Me tomaron fotos hasta de la huella de los zapatos. Mi pobre cu\u00f1ada estaba en la cama en bragas y ten\u00eda el cuerpo lleno de pu\u00f1aladas. All\u00ed hab\u00eda m\u00e1s sangre que en las matanzas que hac\u00eda el abuelo el d\u00eda de San Mart\u00edn. Me preguntaron tambi\u00e9n, varias veces, si yo hab\u00eda escuchado o visto algo. Les dije que no y ellos, erre que erre, no paraban de decirme que eso era imposible. Les tuve que decir si es que estaban insinuando que yo hab\u00eda matado a mi cu\u00f1ada, y en ese momento es cuando me di\u00f3 el ataque que me di\u00f3. Mari: \u00bfT\u00fa me entiendes, verdad?<!--more--><br \/>\n&#8211; Claro, chiquilla, no es para menos -dijo la amiga como si hubiera escuchado mil veces la misma historia.<br \/>\n&#8211; De mi hermano no sabemos nada desde aquel d\u00eda, n\u00ed c\u00f3mo estar\u00e1 el pobrecito. Mari, yo creo que mi hermano no hizo eso. \u00c9l no fue, estoy segura. Debi\u00f3 de ser un novio que tuvo ella antes de mi hermano. Mi \u00abrojo\u00bb no era malo, Mari.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, chiquilla, espera, que la enfermera ha salido a nombrar, escucha&#8230;<br \/>\nLa enfermera llevaba unas gafas sujetas por un cordelito a su cuello. Era una se\u00f1ora a punto de jubilarse, con m\u00e1s de veinte bol\u00edgrafos que sal\u00edan por el bolsillo superior derecho de su bata blanca, lo que le daba un toque m\u00e1s intelectual.<br \/>\n&#8211; Atenci\u00f3n, dijo. Voy a nombrarles por el orden que van a ir entrando a la consulta: Mar\u00eda L\u00f3pez L\u00f3pez, Trinidad Salcedo Garc\u00eda, Rogelio Mart\u00ednez O\u00f1ate, Ascensi\u00f3n Guti\u00e9rrez Fresnedo, Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte, Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte y Gloria Nus Mart\u00ednez.<br \/>\nMe hizo gracia que el \u00fanico nombre que repiti\u00f3 dos veces fuese el m\u00edo, as\u00ed que me result\u00f3 llamativo haber provocado esa reiteraci\u00f3n, pero no le di importancia, ya que pretend\u00eda seguir escuchando la conversaci\u00f3n sobre el brutal asesinato.<br \/>\nFue in\u00fatil. La tal Mari, era la primera paciente y la cu\u00f1ada, la sospechosa de asesinato, era su acompa\u00f1ante. All\u00ed acab\u00f3 esa historia, justo en el instante que surg\u00edo la siguiente.<br \/>\nUna mujer que acababa de sentarse a mi lado, me salud\u00f3 efusivamente:<br \/>\n&#8211; Hola, Jos\u00e9. Cu\u00e1nto tiempo sin verte &#8211; exclam\u00f3 con una sonrisa de oreja a oreja.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, es verdad, \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s? -dije esto porque no me acordaba en absoluto de esa mujer.<br \/>\n&#8211; S\u00f3lo regul\u00edn regul\u00e1n. Si no, a qu\u00e9 iba a venir al m\u00e9dico, mejor estar\u00eda en La Plaza de las Flores, en una terraza, tomando un caf\u00e9&#8230; \u00bfno te parece? -brome\u00f3 tan simp\u00e1tica la mujer.<br \/>\n&#8211; Tienes toda la raz\u00f3n. -Respond\u00ed por decir algo.<br \/>\n&#8211; \u00bfSigues con eso de la ecolog\u00eda, Jos\u00e9? -Me pregunt\u00f3 interesada.<br \/>\n&#8211; No, ya pas\u00e9 esa p\u00e1gina de mi vida, ahora tan s\u00f3lo me dedico a vender tintes para el cabello y champ\u00fas por medio mundo.<br \/>\n&#8211; Menudo cambio de vida que pegaste, qui\u00e9n lo iba a decir, yo te ve\u00eda m\u00e1s metido en pol\u00edtica que vendiendo tintes -dijo la desconocida que parec\u00eda conocerme mejor que yo mismo.<br \/>\n&#8211; \u00bfY t\u00fa, sigues trabajando donde siempre? -Le dije soltando esa pregunta trampa, intentando con ello, conseguir alguna informaci\u00f3n adicional que me ayudara a recordarla.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, as\u00ed es, sigo en la Concejal\u00eda de Juventud, luchando para que los j\u00f3venes puedan canalizar sus iniciativas, pero sabes, no han venido muchos con tanto empuje como t\u00fa ten\u00edas -me dijo de forma halagadora.<br \/>\nEstando en plena conversaci\u00f3n, la enfermera volvi\u00f3 a salir, con la intenci\u00f3n de realizar alguna aclaraci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; Disculpen, un momento: \u00bfHay dos Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte o es que lo hemos duplicado al anotarlo?<br \/>\n&#8211; No lo s\u00e9 -exclam\u00e9 orgulloso levant\u00e1ndome del asiento- Yo soy Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte.<br \/>\n&#8211; \u00a1Y yo tambi\u00e9n! -dijo otro tipo a escasos metros de m\u00ed.<br \/>\n&#8211; De acuerdo -exclam\u00f3 la enfermera con toda normalidad-. Entonces va usted primero -refiriendose a m\u00ed- y despu\u00e9s usted -se\u00f1alando al otro Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez, que nada ten\u00eda que ver conmigo.<br \/>\nAquella especie de bi\u00f3grafa, que me hab\u00eda aperecido en la Concejal\u00eda de Juventud me mir\u00f3 ri\u00e9ndose. Sin embargo, a m\u00ed no me hizo ni pizca de gracia. Yo, hasta ese momento, no me hab\u00eda planteado la posibilidad que alguien se llamara exactamente como yo; y ahora, ese tipo estaba delante de m\u00ed.<br \/>\nAl parecer, a \u00e9l no le supuso ning\u00fan trauma. Segu\u00eda leyendo su diario deportivo como si tal cosa. Sin embargo, yo sent\u00eda que me hab\u00edan robado algo muy \u00edntimo, casi como si alguien me hubiera avisado de una supuesta infidelidad conyugal.<br \/>\nDecid\u00ed observarlo, en la distancia. Era m\u00e1s alto que yo, al menos unos veinte cent\u00edmetros. Tendr\u00eda como diez a\u00f1os menos. Luc\u00eda m\u00e1s cabello y nada de barriga. Le\u00eda, despreocupado, el diario, por lo que intu\u00ed que disfrutaba de una vida con menos problemas que la m\u00eda, disfrutando, con pasi\u00f3n, de los goles de Leo Messi y los acelerones de Fernando Alonso.<br \/>\nLa vieja conocida de mi juventud rebelde segu\u00eda habl\u00e1ndome, pero ya no la escuchaba. Tan s\u00f3lo miraba, embelesado, a mi otro yo desconocido . A aquel otro yo m\u00e1s joven. Lo sent\u00eda como una versi\u00f3n mejorada de m\u00ed mismo. Como debi\u00f3 de sentirse el Seat Ibiza CLX del a\u00f1o 2010 cuando sacaron al mercado el nuevo Seat Ibiza CLX del a\u00f1o 2011. Frustrado. Anticuado. Derrotado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sumido en esa nebulosa mental, vi salir a la se\u00f1ora que me preced\u00eda. Me levant\u00e9 sin mediar palabra y como un robot programado me dirig\u00ed a la consulta del hepat\u00f3logo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No recuerdo muy bien c\u00f3mo consegu\u00ed salir, de aquella consulta, con el volante para el especialista que me deb\u00eda autorizar la punci\u00f3n hep\u00e1tica que necesitaba, pero lo consegu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa nube t\u00f3xica tan s\u00f3lo se desvaneci\u00f3 cuando bajaba las escaleras con el volante en la mano y un lotero maleducado, plant\u00f3, delante de mis narices, una ristra de cupones mientras me gritaba: \u00a1Llevo el premio, llevo el premio! No pod\u00eda apartar de mi mente a ese otro Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez y, para colmo, tambi\u00e9n Belmonte, como mi madre. Ese otro yo m\u00e1s actualizado, con m\u00e1s extras, ten\u00eda muchas m\u00e1s posibilidades de que todas las f\u00e9minas del mundo se lanzaran a sus pies. La envidia que sent\u00eda hacia mi avatar, me supuso algo as\u00ed como una bestial patada a mi enfermizo y castigado h\u00edgado.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\" align=\"justify\">El saberme duplicado me ha ca\u00eddo como un jarro de agua fr\u00eda.<\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono6.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><br \/>\n<strong>Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/jfbmurcia-mividaenfotos.blogspot.com.es\/2011\/07\/mi-otro-yo.html\" target=\"_blank\">Blog del autor<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras sub\u00eda las escaleras de aquel viejo ambulatorio, el cual no hab\u00eda cambiado demasiado en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, me cuestionaba, como supongo que har\u00e1n la mayor\u00eda de los enfermos, el porqu\u00e9 de la situaci\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 necesidad tendr\u00e9 yo ahora, de enfermarme del h\u00edgado y que mis transaminasas est\u00e9n por las nubes? \u00bfEstar\u00e1 mi h\u00edgado tan inflamado como el de un pato criado para hacer foie gras? \u00bfSer\u00e1 un c\u00e1ncer maligno que me va a fulminar en menos que canta un gallo? 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