{"id":9842,"date":"2012-03-01T12:33:19","date_gmt":"2012-03-01T11:33:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=9842"},"modified":"2012-03-01T12:33:30","modified_gmt":"2012-03-01T11:33:30","slug":"tribulaciones-de-una-marmota-hembra-por-rafael-borras-avino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/tribulaciones-de-una-marmota-hembra-por-rafael-borras-avino\/","title":{"rendered":"Tribulaciones de una marmota hembra. Por Rafael Borr\u00e1s Avi\u00f1\u00f3"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" style=\"margin-top: 20px; margin-bottom: 20px; border: 0px;\" src=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/desdemisillin\/MARMOTA.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si vives sola en un caser\u00f3n decimon\u00f3nico lleno de oscuridades, con el tiempo te vuelves a la vez infantil, avejentada y un poco obsesiva. Si pasas el invierno sin apenas recibir visitas, te refugias en el cubil y, como las marmotas, no asomas el morro hasta que olisqueas la llegada de la primavera. Si llevas m\u00e1s de veinte a\u00f1os divorciada, escasean las ocasiones de compartir una taza de t\u00e9 negro y unas pastas mirando los concursos de la tele, y un d\u00eda te sorprendes contestando al aire y el siguiente riendo sin motivo, como una perfecta tarada, acabas por mantener el aparato funcionando\u00a0sin descanso\u00a0para invadir la casa de sonidos. Asimismo, y a falta de algo tangible, te sumerges en Internet compulsivamente, como quien lanza anzuelos al mar con la ilusi\u00f3n de pescar botellas con carta en el vientre. Por man\u00edas como \u00e9sta empez\u00f3 todo. La culpa fue de la traidora soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre las <em>webs<\/em> que a\u00f1ad\u00ed a \u00abFavoritos\u00bb hab\u00eda una de compras que mereci\u00f3 mi confianza. Me dieron de alta con un c\u00f3digo de nuevo socio, bajo el compromiso de un plazo m\u00ednimo de fidelidad para acceder a los mejores precios. Cada d\u00eda entraba en mi ordenador un correo con novedades y ofertas, y a partir de entonces me propuse abastecerme con ese sistema tan c\u00f3modo, econ\u00f3mico y, supuse, fiable.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 \u00a0Empec\u00e9 por comprar una novela premiada. Para ver qu\u00e9 tal. \u00abSon de mar\u00bb, de Manuel Vicent. A los pocos d\u00edas recib\u00ed un sobre acolchado con un libro. Pero no \u00e9se, sino \u00abCrimen y castigo\u00bb. Antes de poder devolverlo me lleg\u00f3 el cargo en cuenta del que yo hab\u00eda pedido, junto con la factura a nombre de otro socio cuyo c\u00f3digo era muy parecido al m\u00edo. Era evidente que ah\u00ed se hab\u00eda generado el error. Siempre he querido leer \u00abCrimen y castigo\u00bb, aunque nunca me\u00a0anim\u00e9 a comprarlo porque es un novel\u00f3n con demasiadas p\u00e1ginas. Pero, claro, eso lo pensaba cuando era joven y estudiante, y no cuando languidezco aburrida en mi caser\u00f3n, llevo media vida divorciada y dem\u00e1s etc\u00e9teras. Por no enredar la cosa me lo qued\u00e9. Como debi\u00f3 hacer el otro con la novela de Vicent, puesto que pasaron los d\u00edas sin noticias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Un impulso inclasificable me anim\u00f3 a mantener el equ\u00edvoco, y enseguida encargu\u00e9 una corbata de seda y unos gemelos. No sab\u00eda si el hombre era joven o maduro, soltero o casado, ni los gustos que ten\u00eda aparte de los literarios. Me arriesgu\u00e9. Poco despu\u00e9s recib\u00ed en casa un paquete. Al abrirlo, inquieta, me di con un conjunto de fular y gorro de entretiempo en tonos granate y un par de guantes de piel, de se\u00f1ora. Los dos hab\u00edamos tomado posiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Mis pedidos siguieron con un juego de <em>roller<\/em> y portaminas y una billetera. Por descontado, desech\u00e9 de plano la idea de hacerle la compra de alimentaci\u00f3n y droguer\u00eda. Antes muerta. \u00c9l me compr\u00f3 un l\u00e1piz de memoria cargado con la mejor samba y piezas selectas de <em>jazz<\/em> y <em>blues<\/em>, unos auriculares <em>Sony<\/em> de colores vivos y un espejo-lupa de bolso con su funda. Como si estableci\u00e9ramos un hilo invisible y mudo ajeno al cibern\u00e9tico, mi otro extremo y yo acordamos un <em>toma y daca<\/em> peri\u00f3dico asequible a una econom\u00eda sensata. Casi siempre m\u00fasica, algo de ropa y complementos \u00fatiles. Su gusto, como pude comprobar pronto, era francamente distinguido sin acercarse nunca al exceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 La gente puede pensar que una relaci\u00f3n de este tipo no parece a primera vista muy satisfactoria, pero cuando yo reflexionaba sobre en base a qu\u00e9 ocultos resortes de su car\u00e1cter \u00e9l escog\u00eda los regalos, era como si me encaramara a un tejado para observarle por una claraboya. Y, ya en las alturas, fantasear sobre lo que pensar\u00eda sobre m\u00ed. Dibujarme rostros y cuerpos. Brillos. Algo rematadamente formidable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Poco a poco mi hombre fue modificando sus env\u00edos, se hicieron m\u00e1s personales: pulseras y collares de fantas\u00eda, adornos para el pelo, perfumes&#8230; Yo, dispuesta a no quedarme atr\u00e1s, me decant\u00e9 por algunos pijamas y polos bastante <em>sexys<\/em> y un <em>kit<\/em> de afeitado en h\u00famedo, con jab\u00f3n de tubo, brocha y navaja. Como los de antes. Me encantaba suponer que quer\u00eda conquistarme, y me descubr\u00eda sonriendo como una boba al imaginarlo ante el espejo, apur\u00e1ndose con parsimonia el ment\u00f3n, media cara enjabonada y la toalla sujeta a la cintura de un torso bien perfilado, a\u00fan a medio secar tras la ducha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed continuamos\u2026 As\u00ed hasta que \u00e9l apost\u00f3 a hacer saltar la banca con un conjunto de lencer\u00eda <em>Lise Charmel<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Ning\u00fan t\u00edo se me ha subido jam\u00e1s a las mechas y \u00e9ste no iba a ser el primero. Recorr\u00ed el cat\u00e1logo de ropa interior masculina y encargu\u00e9 media docena de tangas y camisetas manga sisa <em>Calvin Klein<\/em>. Y, de la secci\u00f3n er\u00f3tica, un frasco de lubricante efecto calor. Luego descabell\u00e9 sobre el <em>Intro<\/em>. Y cay\u00f3 la bomba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Con el descabello la pantalla se inund\u00f3 de gris tormenta y apareci\u00f3 un mensaje: hab\u00eda vencido el periodo de prueba y \u00e9ste ser\u00eda mi \u00faltimo pedido. Rellen\u00e9 la solicitud de alta definitiva y me contestaron que, por seguridad, mi c\u00f3digo de socio fijo ser\u00eda diferente. Maldije como un tractorista. No me entraba en la cabeza que una historia tan rom\u00e1ntica, tan poco convencional y al borde de su fase incendiaria pudiera abortarse por una est\u00fapida precauci\u00f3n formal. Aunque, como no cab\u00eda otra, me resign\u00e9: esa misma tarde me sumerg\u00ed en el letargo de las marmotas para el resto del invierno. Bien mirado, brome\u00e9 para mis adentros, quiz\u00e1 la vida de algunas mujeres se resuma en una sucesi\u00f3n de incendios y bomberos con mangueras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Pero ese invierno sal\u00ed del letargo antes de que llegara la primavera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Una ma\u00f1ana de febrero llamaron a la puerta. Esperaba un estuche de manicura comprado en oferta, pero el mensajero no tra\u00eda el estuche sino un may\u00fasculo ramo de rosas rojas. Al leer la tarjeta mis labios dibujaron una inconsciente sonrisa: su primer regalo excesivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Han pasado cuatro a\u00f1os, los mismos desde que se instal\u00f3. Ahora guardo en la alacena abundante t\u00e9 de todas clases y pastas suizas. Los tomamos sin ver la tele. Me he afiliado a <em>Lise Charmel <\/em>hasta en los camisones, y siempre que entro en el cuarto de ba\u00f1o le echo un reojo al estante del <em>kit<\/em> de afeitado, con jab\u00f3n de tubo, brocha y navaja. Sigo compr\u00e1ndoselos yo, pero en una perfumer\u00eda del barrio, junto con la loci\u00f3n que me gusta olerle mientras se anuda la corbata y se ajusta los gemelos. En la higiene de todo hombre es fundamental un detalle algo anticuado, y en la autoestima de toda mujer los detalles de los caballeros.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" title=\"Rafael Borr\u00e1s\" src=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/desdemisillin\/RafaelBorras-P.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><br \/>\n<strong><strong>Rafael Borr\u00e0s Avi\u00f1\u00f3<\/strong><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\"><em>Colaborador de Canal Literatura en la secci\u00f3n \u00ab<a href=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/htmltonuke.php?filnavn=desdemisillin\/desdemisillin.html\"> Desde mi sill\u00edn\u00bb<\/a><\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si vives sola en un caser\u00f3n decimon\u00f3nico lleno de oscuridades, con el tiempo te vuelves a la vez infantil, avejentada y un poco obsesiva. Si pasas el invierno sin apenas recibir visitas, te refugias en el cubil y, como las marmotas, no asomas el morro hasta que olisqueas la llegada de la primavera. Si llevas m\u00e1s de veinte a\u00f1os divorciada, escasean las ocasiones de compartir una taza de t\u00e9 negro y unas pastas mirando los concursos de la tele, y un d\u00eda te sorprendes contestando al aire y el siguiente riendo sin motivo, como una perfecta tarada, acabas&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/tribulaciones-de-una-marmota-hembra-por-rafael-borras-avino\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-9842","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9842","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9842"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9842\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9842"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9842"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9842"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}