{"id":98,"date":"2006-03-12T13:44:15","date_gmt":"2006-03-12T11:44:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=98"},"modified":"2006-03-12T13:49:34","modified_gmt":"2006-03-12T11:49:34","slug":"cambio-de-aires-por-luis-tamargo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/cambio-de-aires-por-luis-tamargo\/","title":{"rendered":"Cambio de aires.  Por Luis Tamargo."},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\" https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/cambiodea.jpg\" alt=\"Cambio de aires\"align=\"right\"\/><br \/\"<em\/><br \/>\u00abAdem\u00e1s, me daba placer imaginar<br \/>\ntodo lo que no conoc\u00eda de aquella ciudad\u00bb.<br \/>\nFelisberto Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>      Fue una mala ca\u00edda. Su madre ya le hab\u00eda advertido m\u00e1s de cien veces que tuviera cuidado con los \u00e1rboles y, precisamente, hab\u00eda tenido que ocurrir ese d\u00eda y all\u00ed, en la arboleda que rodea el internado del colegio Saint Paul. Ahora su madre y la familia quedaban lejos y desde luego que aquel verano se presentaba con un comienzo poco o nada halag\u00fce\u00f1o.<br \/>\nEl profesor Tycho fue quien se hizo cargo de su convalecencia, un viejo catedr\u00e1tico casi a punto de jubilarse, m\u00e1s ocupado en pasear los libros que en dar clases que despertasen el de por s\u00ed distra\u00eddo inter\u00e9s de alg\u00fan alumno. El profesor viv\u00eda en un \u00e1tico de la barriada nueva, frente al colegio, aunque desde su amplia balconada se pod\u00eda contemplar la parte sur de la ciudad e incluso el puente que cruza sobre el r\u00edo Delaware. Al menos aquella panor\u00e1mica compensar\u00eda la monoton\u00eda de la claustrofobia que preve\u00eda para todo el tiempo que durase su  obligada estancia all\u00ed. Sin embargo, enseguida comenz\u00f3 a cambiar su concepto del profesor Tycho, apenas le hubo tratado un poco o, mejor dicho, en cuanto se dej\u00f3 tratar. Bajo aquella apariencia de viejo serio y malhumorado se hallaba una vitalidad jovial y un esp\u00edritu simp\u00e1tico, desbordante de ternura. La primera sorpresa fue al deshacerse de sus h\u00e1bitos de profesor al llegar a la casa; sin la toga y el sombrero de borla hasta el semblante del se\u00f1or Tycho parec\u00eda sufrir una transformaci\u00f3n. Sus bigotes canosos le daban un aspecto c\u00f3mico, no resultaba dif\u00edcil imagin\u00e1rselo en sus a\u00f1os mozos preparando alguna que otra travesura. Su fama de hombre met\u00f3dico y riguroso le hab\u00eda servido para espolear su conocimiento m\u00e1s all\u00e1 de los libros o las aulas y, gratamente,  sorprend\u00eda verle manejar los utensilios de cocina con la maestr\u00eda de un experto al mismo tiempo que cantaba La Traviatta o declamaba sus versos griegos preferidos. Para todo ped\u00eda consejo o consentimiento, ya fuera para el men\u00fa del d\u00eda o para la lectura de la tarde, incluso dejaba elegir qu\u00e9 tipo de m\u00fasica escuchar\u00edan para aquel u otro momento. Era innegable que le sentaba bien sentirse ocupado en alguien, debi\u00f3 haberse encontrado demasiado s\u00f3lo anteriormente, pero ahora en presencia de compa\u00f1\u00eda recuper\u00f3 con rapidez los resortes que mueven la convivencia. Aprovechaba para volcar toda la responsabilidad de la que era capaz cada vez que revisaba la cura; la herida pronto adquiri\u00f3 forma de cicatriz gracias a sus desvelos y ya hab\u00eda conseguido aventurar unos primeros pasos, titubeantes, cuando el profesor marchaba en las ma\u00f1anas a sus quehaceres en el colegio. As\u00ed, los avances fueron notables y, en menos tiempo del previsto en un principio, se sinti\u00f3 con fuerzas y \u00e1nimo para continuar por s\u00ed s\u00f3lo su interrumpida andadura.<br \/>\nA medida que se iba aproximando el tan ansiado instante de su salida, tambi\u00e9n por desgracia, ya empezaba a lamentar el inevitable hecho que ambos deb\u00edan afrontar. Sin duda el se\u00f1or Tycho lo extra\u00f1ar\u00eda todav\u00eda m\u00e1s que \u00e9l; se hab\u00eda preocupado en hacer agradable su permanencia en la casa y ahora resultaba m\u00e1s que probable que a\u00fan padeciese m\u00e1s esa sensaci\u00f3n de abandono despu\u00e9s de su ausencia. Aquella noche era la \u00faltima, preve\u00eda que al d\u00eda siguiente ser\u00eda ya capaz de saltar, adem\u00e1s no hab\u00eda parado quieto en toda la ma\u00f1ana, mientras el profesor asisti\u00f3 a la ceremonia festiva de la clausura del curso.<br \/>\nEl se\u00f1or Tycho lleg\u00f3 con gesto preocupado por la tardanza, repartiendo disculpas, pero sin poder ocultar su ilusi\u00f3n casi infantil de felicidad&#8230; Esa noche celebraron la fiesta a su modo, su despedida particular; hab\u00eda tra\u00eddo el postre que sobr\u00f3 del colegio y que hab\u00eda pedido a tal efecto a la encargada de la cocina que, algo extra\u00f1ada por la caprichosa osad\u00eda del viejo profesor, se lo prepar\u00f3 y envolvi\u00f3 con mimo. Durante la cena el se\u00f1or Tycho cant\u00f3 y llor\u00f3 de risa al recordar los primeros chistes de estudiante y alguna de las traviesas novatadas de las que fue objeto al llegar a la universidad. Luego, como no pod\u00eda faltar, declam\u00f3 a Plat\u00f3n y a Arist\u00f3teles, se deleit\u00f3 con algunos pasajes de La Odisea y de La Guerra de las Galias, conjeturando hip\u00f3tesis acerca de la indolencia de la vida en aquel tiempo. A veces se quedaba s\u00f3lo, perdido en la pura elucubraci\u00f3n y hasta se re\u00eda de sus propias ocurrencias&#8230; No cab\u00eda duda de que disfrutaba, se lo estaba pasando en grande. S\u00ed, era un hombre excepcional, no pod\u00eda tener queja del trato dispensado. A pocas personas hab\u00eda llegado a conocer tan de cerca y tan bien, gracias a aquellas circunstancias especiales.<br \/>\nA la ma\u00f1ana siguiente, puntual como de costumbre, el profesor march\u00f3 pronto al colegio. Sali\u00f3 sin meter ruido, con cuidado de no despertarlo. Pero \u00e9l llevaba en vela largo rato, desde que el alba se anunci\u00f3 en las rendijas de la ventana. Hab\u00eda llegado el momento de su partida, pero antes ech\u00f3 una r\u00e1pida ojeada al lugar que hasta entonces hab\u00eda sido su refugio. Luego se acerc\u00f3 a la balconada y salt\u00f3&#8230; Los primeros aleteos sobre los tejados le supieron a gloria, estaba en plena forma. Remont\u00f3 cielo arriba, siguiendo el curso del r\u00edo, contento. A su madre, adem\u00e1s, iba a parecerle mentira todo lo que hab\u00eda aprendido con aquella experiencia.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono2.jpg\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p><strong><em><a href=\"http:\/\/leetamargo.blogia.com\"\nBlog Luis Tamargo<\/a><\/a><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/cambio-de-aires-por-luis-tamargo\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-98","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=98"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=98"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=98"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=98"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}