{"id":9675,"date":"2012-02-10T12:00:52","date_gmt":"2012-02-10T11:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=9675"},"modified":"2012-02-10T12:24:26","modified_gmt":"2012-02-10T11:24:26","slug":"inescrutables-por-javito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/inescrutables-por-javito\/","title":{"rendered":"Inescrutables&#8230; Por Javito"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/Inescrutables-Javito.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"341\" \/><\/em><\/p>\n<p>Yo estaba all\u00ed cuando lo retiraron. Por lo visto, llevaba muerto casi un d\u00eda entero. Sentado en un banco. A nadie le extra\u00f1\u00f3 verlo completamente inm\u00f3vil. En realidad, en eso consist\u00eda su n\u00famero: en permanecer est\u00e1tico. Vestido de hombre de hojalata. Sin duda, aquella fue su actuaci\u00f3n m\u00e1s memorable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pude ver los esfuerzos por meterlo dentro de una funda de pl\u00e1stico. De esas que te dan cuando recoges un traje del tinte. Pero diez tallas m\u00e1s grande. No hubo forma de estirar las piernas. Ni de quitarle las botas con plataforma. Ni el sombrero de copa alta. El rigor mortis hab\u00eda impuesto su criterio. As\u00ed que desistieron de cubrirlo. Y en lugar de acostado en camilla, lo colocaron sentado en una silla de pl\u00e1stico, tomada del kiosko del parque. Fueron necesarias cuatro personas para elevarlo a las alturas. Con la cara pintada de gris metalizado. Y una mochila ra\u00edda abrazada contra su pecho. La Cofrad\u00eda del Hombre de Hojalata. El se\u00f1or juez, de mayordomo, supervisando la procesi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Entonces, justo antes de iniciar la entrada en el templo, comenz\u00f3 a llover. A diluviar, m\u00e1s bien. Pero nadie se movi\u00f3 de su sitio. Como si las manecillas se hubieran detenido. Hasta los enfermeros permanecieron firmes. Con la silla apoyada sobre sus hombros, de frente a todo el gent\u00edo. Alguien comenz\u00f3 a aplaudir. Luego otro&#8230; y otro&#8230; y otro&#8230; y todos los dem\u00e1s. Mientras, el conductor puso en marcha la sirena de la ambulancia. Y con l\u00e1grimas grises bajando por sus mejillas, el Hombre de Hojalata, desde lo m\u00e1s alto, sentado en su trono de pl\u00e1stico, nos dedic\u00f3 una sonrisa, agradeciendo la gentileza&#8230;<\/em><\/p>\n<p><strong><\/strong><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono2.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Javito<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo estaba all\u00ed cuando lo retiraron. Por lo visto, llevaba muerto casi un d\u00eda entero. Sentado en un banco. A nadie le extra\u00f1\u00f3 verlo completamente inm\u00f3vil. En realidad, en eso consist\u00eda su n\u00famero: en permanecer est\u00e1tico. Vestido de hombre de hojalata. Sin duda, aquella fue su actuaci\u00f3n m\u00e1s memorable. Pude ver los esfuerzos por meterlo dentro de una funda de pl\u00e1stico. De esas que te dan cuando recoges un traje del tinte. Pero diez tallas m\u00e1s grande. No hubo forma de estirar las piernas. Ni de quitarle las botas con plataforma. Ni el sombrero de copa alta. El rigor mortis&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/inescrutables-por-javito\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-9675","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microtextos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9675","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9675"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9675\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9675"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9675"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9675"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}