{"id":9042,"date":"2011-12-08T12:00:10","date_gmt":"2011-12-08T11:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=9042"},"modified":"2012-01-06T00:42:50","modified_gmt":"2012-01-05T23:42:50","slug":"la-escalera-de-caracol-por-rafael-borras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/la-escalera-de-caracol-por-rafael-borras\/","title":{"rendered":"La escalera de caracol. Por Rafael Borr\u00e1s Avi\u00f1\u00f3"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/desdemisillin\/ESCALERA-DE-CARACOL.jpg\" alt=\"\" width=\"244\" height=\"207\" \/><\/p>\n<p>Saltaba de la cama una vez comprobado que mis padres roncaban y a mi hermano no lo despertar\u00eda ni un trueno bajo el colch\u00f3n. Descalza, para evitar ser descubierta, y en pijama, recorr\u00eda el pasillo de casa hasta la escalera de caracol. Las plantas de los pies pisaban la madera tibia, y el hormigueo que me trepaba por tobillos y muslos se contra\u00eda en un remolino inquietante a la altura de las ingles. Bajo la m\u00e1s absoluta oscuridad Juancho, apenas me deslizaba junto a \u00e9l, tardaba muy poco en activar mis hormonas y poner en jaque mi cuerpo entero.<\/p>\n<p>Mis padres colocaron una vistosa escalera de caracol tallada en madera de cerezo y barandilla con filigranas de forja negra para conectar las dos plantas; la de abajo con la farmacia de mi madre y la de arriba con la vivienda. Tambi\u00e9n eran unos adelantados a su tiempo e instalaron un innovador sistema calefactor: la temperatura del agua que ambientaba la casa por unas tuber\u00edas bajo el suelo enmaderado se elevaba al paso de las mismas por la chimenea del sal\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero s\u00f3lo eran modernos en asuntos energ\u00e9ticos. Cuando mi novio madrile\u00f1o ven\u00eda a verme, a falta de habitaci\u00f3n ten\u00eda que dormir en un catre bajo la espiral de la citada escalera. Ni en sue\u00f1os iban a permitir el m\u00ednimo roce entre los dos que escapara a su censura. A Juancho esa actitud no le preocupaba. Y a m\u00ed menos. \u00c9ramos dos cr\u00edos, ahora lo veo as\u00ed, y el peligro a ser descubiertos a\u00f1ad\u00eda un grado m\u00e1s de fogosidad a la pasi\u00f3n, ya de por s\u00ed incendiaria, de nuestros encuentros sexuales bajo la escalera.<\/p>\n<p>Un tres de enero, y con la excusa de traernos los regalos de Navidad, Juancho apareci\u00f3 para pasar juntos la semana de Reyes. Y juntos la pasamos, enamorados y felices. Todav\u00eda m\u00e1s felices durante las noches. La del s\u00e1bado iba a ser la \u00faltima. Despu\u00e9s de cenar nos dimos unas castas buenas noches en el sal\u00f3n y fuimos cada cual a su cama. La familia al completo hab\u00edamos disfrutado del d\u00eda en la playa. Por la tarde, y mientras hubo sol, jugamos a la pelota con mi hermano y sus amigos, y luego Juancho y yo paseamos amartelados por la orilla. Me excitaba sobremanera que susurrara en mi o\u00eddo el gui\u00f3n que ten\u00eda preparado para el catre. Como anticipo, antes de volver nos besamos entre las rocas de la escollera hasta que se nos puso la boca como un pimiento morr\u00f3n.<!--more--><\/p>\n<p>La playa me agota, y en cuanto me arrebuj\u00e9 bajo las mantas me dorm\u00ed sin desearlo. Cuando volv\u00ed a abrir los ojos el despertador marcaba las tres y media. Me sobresalt\u00e9. Deb\u00eda darme prisa. Asom\u00e9 la cabeza al pasillo. Ronquidos por aqu\u00ed. Silencio por all\u00e1. Fui sigilosamente hasta la escalera y baj\u00e9 en busca de un fin de fiesta por todo lo alto \u00a0con Juancho.<\/p>\n<p>M\u00e1s silencio y sombras. Dentro ya de la cama, me restregu\u00e9 por su espalda como una gata y, pasando mi brazo alrededor de su cintura, comenc\u00e9 a acariciarle por dentro del <em>slip <\/em>\u00a0y \u00e9l enseguida a ronronear complacido. Cuando hube conseguido la consistencia suficiente, sin decir una palabra me gir\u00f3 con suavidad hasta colocarme boca abajo, con la mejilla hundida en la almohada. Cerr\u00e9 los ojos. Me recorri\u00f3 arriba y abajo muslos y columna vertebral con las yemas de unos dedos diestros, con lentitud y mimo, como si fuera a ocuparle el resto de la noche. A punto de reventar yo, me penetr\u00f3 apoy\u00e1ndose sobre mis gl\u00fateos y espalda hasta alcanzar ambos al un\u00edsono un orgasmo fulminante. No recordaba si se aten\u00eda al gui\u00f3n que me hab\u00eda anticipado en la playa, pero s\u00ed recuerdo ahora que aqu\u00e9l fue, sin duda, uno de los mejores polvos de mi vida. Nos quedamos inm\u00f3viles un buen rato. Me acariciaba cuello y pelo con ternura y yo me sent\u00eda completamente saciada. Cuando not\u00e9 que se hab\u00eda dormido, decid\u00ed regresar a mi dormitorio. Con sumo cuidado, anduve tanteando hasta encontrar el pasamanos de la escalera y llegu\u00e9 sin novedad. Fue dejar caer la cabeza en la almohada y quedarme traspuesta, agotada por las emociones y el soberano revolc\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando fui a la cocina a desayunar, sobre las doce, no hab\u00eda nadie. Supuse que mis padres lo habr\u00edan hecho a primera hora y estar\u00edan dando su habitual paseo dominical. Vino mi hermano en pijama y se sent\u00f3 con su av\u00edo de caf\u00e9 y tostadas. Cuando casi est\u00e1bamos acabando, entr\u00f3, vestido de calle y con gesto muy risue\u00f1o, Max, uno de los amigos futboleros de mi hermano.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Buenos d\u00edas, gente!<\/p>\n<p>\u00ad\u2014Hola, Max.<\/p>\n<p>Debi\u00f3 reparar en mi cara de extra\u00f1eza porque le sali\u00f3 espont\u00e1neamente una explicaci\u00f3n de que apareciera en domingo y a esas horas.<\/p>\n<p>\u2014Esto&#8230; Cuando volvimos de la playa nos enredamos con los <em>comics<\/em> de tu hermano. F\u00edjate si se hizo tarde que acabamos por decidir que me quedara a dormir aqu\u00ed. Tu madre fue la primera en animarme; llamamos a mi casa y listo.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 muda. Se me encendi\u00f3 una alarma.<\/p>\n<p>\u2014Listo, ya&#8230; Y, \u00bfd\u00f3nde has dormido? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>Max trag\u00f3 saliva antes de contestar.<\/p>\n<p>\u2014En la cama plegable, bajo la escalera. No hab\u00eda otra&#8230;<\/p>\n<p>Enrojec\u00ed hasta la coleta. No s\u00e9 si de estupor o de verg\u00fcenza. Me sali\u00f3 un pito de voz desafinada cuando me encar\u00e9 con mi hermano.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eh, t\u00fa! \u00bfY Juancho? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u00bfEs que ha huido?<\/p>\n<p>\u2014Ah, s\u00ed, s\u00ed&#8230;, Juancho&#8230; Anoche llamaron sus padres. Deb\u00edan salir de viaje hoy domingo a primera hora por no se qu\u00e9 de un t\u00edo moribundo y Juancho tuvo que volver enseguida a Madrid para ocuparse de sus hermanas. Me pidi\u00f3 que te despertara para despedirse, pero cuando coges bien el sue\u00f1o eres una aut\u00e9ntica marmota. Lo intent\u00e9; estabas tan sobada que le convenc\u00ed de que era m\u00e1s pr\u00e1ctico que saliera pitando cuanto antes y que telefoneara hoy para explicarte el asunto. Lo siento mogoll\u00f3n&#8230;; digo yo que tampoco es para tanto, tortolita, total, por un d\u00eda que no lo vieras no pasa nada, \u00bfno?<\/p>\n<p>Encima parec\u00eda divertido. Encima\u2026 Mir\u00f3 a su querido amiguete de f\u00fatbol.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Fue una suerte!, \u00bfverdad? As\u00ed Max tuvo un sitio c\u00f3modo para dormir. \u00a1Perfecto!<\/p>\n<p>Mientras hablaba mi hermano, Max buscaba una taza en la alacena como quien hurga en una pir\u00e1mide. No se atrev\u00eda a mirarme a la cara. Efectivamente, chica, me dije, seg\u00fan opini\u00f3n generalizada parece que las cosas han salido redondas para todo el mundo; tal vez excepto para el t\u00edo agonizante.\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de bastantes a\u00f1os sin saber nada de \u00e9l, por razones profesionales que no vienen al caso, esta semana he necesitado localizar por tel\u00e9fono a Max. Tras suministrarme muy amable la informaci\u00f3n que me interesaba, abord\u00f3 un territorio en el que no me apetec\u00eda lo m\u00e1s m\u00ednimo entrar, pero que ya a mi edad me pareci\u00f3 una chiquiller\u00eda eludir. Anduvo, m\u00e1s o menos, por estos derroteros:<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 si te acuerdas de aquella noche que t\u00fa y yo&#8230;, que\u2026<\/p>\n<p>\u2014Me acuerdo, Max.<\/p>\n<p>\u2014Me alegro de que te acuerdes.<\/p>\n<p>\u2014Contin\u00faa.<\/p>\n<p>Y continu\u00f3. Un mon\u00f3logo de casi media hora. Me jur\u00f3 muy solemne que, aunque por su coraz\u00f3n y su cama hab\u00edan pasado un largo cat\u00e1logo de novias, dos esposas y alguna amante espor\u00e1dica, ninguna se hab\u00eda siquiera aproximado al patr\u00f3n sobresaliente de mujer que yo signifiqu\u00e9 para \u00e9l. Creo que hasta se le escap\u00f3 alg\u00fan puchero.<\/p>\n<p>Me desped\u00ed de Max con muchos cari\u00f1os y otros pa\u00f1os calientes.<\/p>\n<p>Los hombres, cuando se lo proponen, no aprueban una rev\u00e1lida ni copiando.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" title=\"Rafael Borr\u00e1s\" src=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/desdemisillin\/RafaelBorras-P.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><br \/>\n<strong>Rafael Borr\u00e1s Avi\u00f1\u00f3<\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\"><em>Colaborador de Canal Literatura en la secci\u00f3n \u00ab<a href=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/htmltonuke.php?filnavn=desdemisillin\/desdemisillin.html\"> Desde mi sill\u00edn\u00bb<\/a><\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Saltaba de la cama una vez comprobado que mis padres roncaban y a mi hermano no lo despertar\u00eda ni un trueno bajo el colch\u00f3n. Descalza, para evitar ser descubierta, y en pijama, recorr\u00eda el pasillo de casa hasta la escalera de caracol. Las plantas de los pies pisaban la madera tibia, y el hormigueo que me trepaba por tobillos y muslos se contra\u00eda en un remolino inquietante a la altura de las ingles. Bajo la m\u00e1s absoluta oscuridad Juancho, apenas me deslizaba junto a \u00e9l, tardaba muy poco en activar mis hormonas y poner en jaque mi cuerpo entero. Mis&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/la-escalera-de-caracol-por-rafael-borras\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-9042","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9042","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9042"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9042\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}