{"id":863,"date":"2009-03-25T00:00:27","date_gmt":"2009-03-24T23:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=863"},"modified":"2009-03-24T20:05:45","modified_gmt":"2009-03-24T19:05:45","slug":"una-brigada-de-madres-teresa-por-fernando-arrabal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/una-brigada-de-madres-teresa-por-fernando-arrabal\/","title":{"rendered":"Una brigada de &#8216;madres Teresa&#8217;. Por Fernando Arrabal"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.laverdad.es\/murcia\/prensa\/noticias\/200903\/24\/fotos\/984167.jpg\"  hspace=\"20\" \/ align=\"right\"\/><br \/>\nHab\u00eda le\u00eddo y o\u00eddo algo de lo que se cuenta sobre los \u00abhorrorosos\u00bb servicios de Urgencia de los hospitales.<\/p>\n<p>S\u00fabitamente, el d\u00eda 18 de marzo de 2009, a medianoche, en mi casa parisiense, creo topar con la Muerte. Caigo al suelo, dislocado. <\/p>\n<p>No puedo levantarme. Indefenso, me siento incapaz de moverme. <\/p>\n<p>Pido socorro. Nadie me oye. <\/p>\n<p>Tengo la impresi\u00f3n de estar emponzo\u00f1ado. Por un veneno que me revuelve mis adentros. <\/p>\n<p>Me arrastro hac\u00eda el tel\u00e9fono. Que nunca llegar\u00e9 a alcanzar. A la velocidad de cinco metros por hora. Mi cabeza no responde. He perdido el equilibrio. Y mi cerebro se bambolea. Pero mi cara permanece aplastada en el suelo. Mis ojos no se dejan dominar. Se descentran, mareados. Voy a desaparecer definitivamente. Voy a ocultarme para siempre, pero rodeado por un oc\u00e9ano de inmundicia vomitada. <\/p>\n<p>Y de pronto, cuando hab\u00eda perdido toda esperanza, aparecen dos enfermeros del SAMU. Dos madres-Teresa. <\/p>\n<p>No quiero que me vean en el estado en que estoy. No quiero que se aproximen. Que les apeste mi miseria.<\/p>\n<p>Mis ojos son incapaces de fijarlos. Me los tapo con la mano. <\/p>\n<p>Me piden que me incorpore. No puedo. Y si hubiera podido no lo hubiera querido. Prefiero permanecer acurrucado. Y dejar que llegue el final. Ser\u00e1 menos doloroso Y sobre todo menos pestilente y vergonzoso.<br \/>\nY, sin embargo, los dos enfermeros no paran de decirme gentilezas. Para ellos soy un an\u00f3nimo. Me parece que tienen un bonito acento. \u00bffranco-marroqu\u00ed? \u00bfportugu\u00e9s? \u00bfarrabalero? \u00bfbret\u00f3n? Me tratan de <\/p>\n<p>&#8211; \u00abMonsieur\u00bb. <\/p>\n<p>Con infinito respeto. <\/p>\n<p>A m\u00ed que me siento menos que un trapo sucio. <\/p>\n<p>Uno de los enfermeros, abraz\u00e1ndome, me incorpora. Me limpia. Ayudado por su colega. Mientras me mantiene en sus brazos el segundo me abrocha los pantalones. Y me consuela al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abAdelante, Monsieur&#8230;\u00bb. <\/p>\n<p>Sienten que temo descoyuntarme al menor esfuerzo. Me miman. Por fin en andas y volandas me llevan a una ambulancia. <\/p>\n<p>Acierto a decir por vez primera, \u00a1tan tarde ! <\/p>\n<p>&#8211; \u00abMerci beaucoup&#8230;\u00bb. <\/p>\n<p>Y por primera vez voy a recibir la respuesta que oir\u00e9 de todos los miembros del servicio de Urgencias del Hospital Cochin de Par\u00eds: <\/p>\n<p>&#8211; \u00abNo nos lo agradezca; estamos aqu\u00ed para ayudarle\u00bb. <\/p>\n<p>Y los dos samaritanos desaparecen. <\/p>\n<p>Para dar paso a varias enfermeras que me desnudan. Me arreglan. Me cuidan. Me visten de azul. Luego de amarillo. Me preguntan a menudo <\/p>\n<p>&#8211; \u00ab\u00bfQuiere algo? \u00bfSe siente mejor?\u00bb. <\/p>\n<p>Llegan cuidadores, m\u00e9dicos, internos. Para ellos tambi\u00e9n soy un an\u00f3nimo. Todos con la misma preocupaci\u00f3n por mi estado. Con el mismo deseo de auxiliarme. <\/p>\n<p>&#8211; \u00ab\u00bfQuiere utilizar mi m\u00f3vil particular?\u00bb. <\/p>\n<p>Y yo repito que estoy envenenado. Que algo he tomado&#8230; <\/p>\n<p>Pero ellos no dejan de hacerme radiograf\u00edas y escaners y an\u00e1lisis. <\/p>\n<p>Descubren que el mal lo causa el laberinto de mi o\u00eddo interno. Que hace meses mi cabeza top\u00f3 contra una barra de acero. Y que ahora surgen las consecuencias. <\/p>\n<p>Buscan lo mejor para curarme. Piensan inmediatamente en el mejor especialista. <\/p>\n<p>&#8211; \u00abSabe usted, es el m\u00e1s competente. Pero est\u00e1 ocupad\u00edsimo\u00bb. <\/p>\n<p>Consiguen que el Profesor Pascal Corlieu venga a verme a Urgencias. Con sus aparatos de cosmonauta y su saber legendario.<br \/>\n\u2026<br \/>\nEstoy a salvo, re-equilibrado y en casa.<br \/>\n[Toda mi vida\u2026 me ha frustrado no llegar a ser el santo pagano de mis aspiraciones. Con lo f\u00e1cil que les resulta alcanzar la santidad civil a esta brigada de la Fraternidad y de la Urgencia.]<br \/>\nMil gracias a todos, desde el camillero hasta el catedr\u00e1tico. De todo coraz\u00f3n<br \/>\nPero s\u00e9 que todos y cada uno va a repetirme una vez m\u00e1s: <\/p>\n<p>&#8211; \u00abNo nos lo agradezca; estamos aqu\u00ed para ayudarle\u00bb. <\/p>\n<p><em><strong>Fernando Arrabal<\/strong><\/em><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.laverdad.es\/murcia\/20090324\/cultura\/brigada-madres-teresa-20090324.html\">Carta publicada el 24-03-2009 en<strong> LaVerdad.es<\/strong> <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hab\u00eda le\u00eddo y o\u00eddo algo de lo que se cuenta sobre los \u00abhorrorosos\u00bb servicios de Urgencia de los hospitales. S\u00fabitamente, el d\u00eda 18 de marzo de 2009, a medianoche, en mi casa parisiense, creo topar con la Muerte. Caigo al suelo, dislocado. No puedo levantarme. Indefenso, me siento incapaz de moverme. Pido socorro. Nadie me oye. Tengo la impresi\u00f3n de estar emponzo\u00f1ado. Por un veneno que me revuelve mis adentros. Me arrastro hac\u00eda el tel\u00e9fono. Que nunca llegar\u00e9 a alcanzar. A la velocidad de cinco metros por hora. Mi cabeza no responde. He perdido el equilibrio. Y mi cerebro se&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/una-brigada-de-madres-teresa-por-fernando-arrabal\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-863","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/863","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=863"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/863\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}