<br />
<b>Warning</b>:  Constant WP_DEFAULT_THEME already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>24</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Constant ABSPATH already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>32</b><br />
{"id":8318,"date":"2011-10-05T00:00:48","date_gmt":"2011-10-04T22:00:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=8318"},"modified":"2011-10-03T08:49:18","modified_gmt":"2011-10-03T06:49:18","slug":"el-inevitable-fin-de-las-corridas-de-toros-por-miguel-perez-de-lema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-inevitable-fin-de-las-corridas-de-toros-por-miguel-perez-de-lema\/","title":{"rendered":"El inevitable fin de las corridas de toros. Por Miguel P\u00e9rez de Lema"},"content":{"rendered":"<p>?La sensibilidad contempor\u00e1nea casa mal con el acontecimiento taurino. Es as\u00ed, y as\u00ed ser\u00e1 cada vez m\u00e1s, con casi total seguridad.<\/p>\n<p>El valor de la fiesta taurina no est\u00e1 en su ra\u00edz nacional, y no hay nada m\u00e1s despreciable que la prohibici\u00f3n de los toros en Catalu\u00f1a por parte de los nacionalistas, que con el pretexto de la sensibilidad juegan s\u00f3lo al menos Espa\u00f1a. Pervierten todo, incluso la sensibilidad real de quienes leg\u00edtimamente sienten horror ante la muerte de los toros, que dicho sea de paso tampoco me parece que est\u00e9n bien representados por los llamados animalistas. Se ve demasiada mala baba en todo, en todo menos en la repugnancia inmediata, real, sin segundas intenciones que siente un n\u00famero creciente de personas hacia este noble acontecimiento superviviente del mundo antiguo.<\/p>\n<p>No estamos ya en un mundo pagano, ni m\u00edtico, ni viril. Hemos perdido y olvidado definitivamente la \u201cVir\u201d romana, ese impulso del car\u00e1cter que forjaba un imperio y toleraba con naturalidad la lucha a muerte.<\/p>\n<p>Estamos en un mundo post moderno, sensible, y sentimental. Al contrario que el ciudadano de Roma, cuya \u00fanica simpat\u00eda era hacia el vencedor, somos compasivos y emp\u00e1ticos con los perdedores, al menos est\u00e9ticamente. Y vamos a seguir por ese camino sin la verdad cegadora y brutal de la sangre. <\/p>\n<p>Un mundo, el nuestro, de violencia abundant\u00edsima pero siempre simulada, subrepticia, mental, legal, moral, nunca l\u00fadicamente real. <\/p>\n<p>Esto no tiene marcha atr\u00e1s y parece que s\u00ed existe cierta evoluci\u00f3n humana hacia la no violencia, al menos hacia la no tolerancia por la violencia expl\u00edcita. Con el paso de los siglos tendemos a desconocer el placer por la violencia, el gusto por el riesgo, y la muerte. A lo mejor eso est\u00e1 bien. A lo mejor es tambi\u00e9n un foco de neurosis. Pero lo seguro es que es as\u00ed.<\/p>\n<p>Somos una sociedad sin muerte ni agon\u00eda. Una sociedad donde la sangre es la \u00faltima obscenidad, el tab\u00fa definitivo. <\/p>\n<p>Carecemos de la idea romana de Vir, que estaba en el centro de su car\u00e1cter, justificaba el dominio del fuerte sobre el d\u00e9bil, aborrec\u00eda de la compasi\u00f3n como un sentimiento anormal, y cargaba de raz\u00f3n sus espect\u00e1culos a muerte sobre la arena. El anfiteatro ha sobrevivido hasta hoy, evolucionado en el redondel del coso, como el \u00faltimo desaf\u00edo p\u00fablico y ritual del hombre a la muerte. Pero le queda poco. Ya lo ver\u00e9is. La inercia de las cosas, va haciendo de los toros un espect\u00e1culo extra\u00f1o, ofensivo y dif\u00edcilmente tolerable. <\/p>\n<p>Lamentemos su p\u00e9rdida inevitable, por lo que tiene de \u00faltimo recuerdo de un tiempo m\u00edtico, pagano y antiguo.<\/p>\n<p>Quien dude de mis argumentos, puede ver el siguiente v\u00eddeo de los a\u00f1os 20, en el que los caballos de los picadores sal\u00edan a la arena sin protecci\u00f3n. Tan intolerables como nos resultan ahora esos destripamientos -la media de caballos muertos en cada corrida era de 10 y lleg\u00f3 a los 27 en una sola-, resultar\u00e1n el pr\u00f3ximo siglo las im\u00e1genes de la lidia. <\/p>\n<p>Por desgracia.<br \/>\n<center><iframe loading=\"lazy\" width=\"350\" height=\"267\" src=\"http:\/\/www.youtube.com\/embed\/ZCTrLWncSjs\" frameborder=\"0\" allowfullscreen><\/iframe><\/center><br \/>\n<a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono5.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Miguel P\u00e9rez de Lema<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/proscritosblog.com\/2011\/09\/27\/12406\/\/\" target=\"new\">proscritosblog.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>?La sensibilidad contempor\u00e1nea casa mal con el acontecimiento taurino. Es as\u00ed, y as\u00ed ser\u00e1 cada vez m\u00e1s, con casi total seguridad. El valor de la fiesta taurina no est\u00e1 en su ra\u00edz nacional, y no hay nada m\u00e1s despreciable que la prohibici\u00f3n de los toros en Catalu\u00f1a por parte de los nacionalistas, que con el pretexto de la sensibilidad juegan s\u00f3lo al menos Espa\u00f1a. Pervierten todo, incluso la sensibilidad real de quienes leg\u00edtimamente sienten horror ante la muerte de los toros, que dicho sea de paso tampoco me parece que est\u00e9n bien representados por los llamados animalistas. Se ve demasiada&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-inevitable-fin-de-las-corridas-de-toros-por-miguel-perez-de-lema\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8318","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8318","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8318"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8318\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8318"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8318"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}