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{"id":8046,"date":"2011-09-05T12:00:06","date_gmt":"2011-09-05T10:00:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=8046"},"modified":"2011-09-04T23:22:54","modified_gmt":"2011-09-04T21:22:54","slug":"las-monjas-y-la-bandera-por-arturo-perez-reverte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/las-monjas-y-la-bandera-por-arturo-perez-reverte\/","title":{"rendered":"Retrato de un h\u00e9roe. Por Arturo P\u00e9rez Reverte"},"content":{"rendered":"<p>?<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" style=\"margin-left: 20px; margin-right: 20px;\" src=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/Noticias\/PerezReverte\/PerezReverte.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" width=\"210\" height=\"223\" \/>?<br \/>\n<strong>Hay h\u00e9roes en la vida real. No s\u00f3lo en el cine, la tele o la literatura.<\/strong> Usted y yo nos cruzamos con ellos con frecuencia, sin reconocerlos. Es injusto, pero as\u00ed son las cosas. La gente deber\u00eda llevar su biograf\u00eda escrita en la cara. En la mirada. A veces la lleva, pero no todo el mundo sabe leer all\u00ed. Pocos lo hacen. De cualquier modo, las biograf\u00edas visibles no son el caso. Los h\u00e9roes pasan por nuestro lado sin que reparemos en ellos. Se sientan en la terraza del bar, se sujetan a la barra del metro o hacen cola en la oficina del paro, como tantos. Conozco a uno con pinta de pobre diablo: un emigrante rumano que se busca la vida trabajando de alba\u00f1il en lo que puede. Es joven, de maneras toscas. Un d\u00eda, camino de la obra, vio que una anciana, a la que no conoc\u00eda de nada, quer\u00eda tirarse por la ventana de un tercer piso. El hombre trep\u00f3 arriba como pudo y la estuvo sosteniendo, jug\u00e1ndose la vida en el vac\u00edo, hasta que llegaron los vecinos y los bomberos. Despu\u00e9s se fue a acarrear ladrillos, como cada d\u00eda, y agach\u00f3 la cabeza cuando el capataz lo abronc\u00f3 por llegar tarde.<\/p>\n<p><strong>S\u00e9 de otro h\u00e9roe, entre tantos, con el que se cruzan algunos de <\/strong>ustedes de vez en cuando. Lleva casi treinta a\u00f1os salvando vidas, pero no se le nota. Es un tipo callado. Discreto. Supongo que nunca me perdonar\u00eda que diese aqu\u00ed su nombre, as\u00ed que ni lo intento. Baste decir que hay quien lo admira y quien lo ama. Quien le lleva la cuenta de los rescates que ha realizado en el mar. Unos cuatro mil, calculan. Primero como buceador y luego en Salvamento Mar\u00edtimo. De manzanilla man, que dicen all\u00ed; porque, como las bolsitas de infusi\u00f3n, lo cuelgan con un cabo desde un helic\u00f3ptero y lo sumergen en el agua para que trinque a la gente. Duro que te rilas, imag\u00ednense. El pavo. Una vez sali\u00f3 su foto en los peri\u00f3dicos, sujetando los intestinos de un fulano al que llevaban en una zodiac camino del buque hospital Esperanza del Mar. Antes de evacuar al herido tuvo que reducir a hostias al tripulante que se paseaba por la cubierta del pesquero con un ataque de delirium tremens, llevando en la mano el cuchillo con el que acababa de rajar a su colega.<\/p>\n<p><strong>Hace un tiempo, el helic\u00f3ptero donde volaba con tres compa\u00f1eros <\/strong>cay\u00f3 al agua frente a la costa de Almer\u00eda. Cosas de la mala suerte. De que salga tu n\u00famero. Nuestro h\u00e9roe es un hombre entrenado para esa clase de situaciones: sabe cosas que el com\u00fan de los mortales ignoramos. As\u00ed que las puso en pr\u00e1ctica por instinto de adiestramiento. Se llen\u00f3 el pecho de aire segundos antes del impacto, hiperventil\u00f3 mientras se inundaba la cabina, se zaf\u00f3 del arn\u00e9s que lo ataba al helic\u00f3ptero que se hund\u00eda, y subi\u00f3 a una balsa salvavidas. All\u00ed cogi\u00f3 un cuchillo y una linterna, se quit\u00f3 el chaleco inflado para poder sumergirse, y tras palpar la carne levantada en su cuero cabelludo y comprobar que pese al golpe y las heridas estaba entero, buce\u00f3 de nuevo en busca de sus compa\u00f1eros. No los encontr\u00f3. Agotado, volvi\u00f3 a la balsa. No us\u00f3 las bengalas de mano porque sab\u00eda que flotaba en una mancha de queroseno. Lanz\u00f3 una con paraca\u00eddas, se tumb\u00f3 en la balsa y aguard\u00f3 haciendo se\u00f1ales intermitentes con la linterna. Rescatado por una patrullera de la Guardia Civil, sus palabras en el hospital fueron \u00ab\u00a1Cosedme ya, joder!&#8230; \u00a1Tengo que ir a por mis compa\u00f1eros!\u00bb. Pero los tres hab\u00edan muerto en el impacto.<\/p>\n<p><strong>Hubo medallas con distintivo rojo para los cuatro. Los muertos y el <\/strong>superviviente. A menudo queda alguien para contarlo, aunque \u00e9ste sea poco amigo de contar. Aquel d\u00eda, el telediario apenas mencion\u00f3 la noticia: un helic\u00f3ptero de rescate ca\u00eddo al mar y tres palabras del ministro del ramo. Punto. Nada sobre qui\u00e9nes eran los tres desaparecidos, qu\u00e9 los llev\u00f3 a la muerte, cu\u00e1ntas vidas salvaron jug\u00e1ndosela durante a\u00f1os y a\u00f1os. Nada sobre el cuarto hombre. El que segu\u00eda vivo. El que se lam\u00eda las heridas. Por aquellos d\u00edas a\u00fan lo copaba todo el terremoto de Hait\u00ed, m\u00e1s espectacular y vistoso. Comparados con las conexiones en directo desde Puerto Pr\u00edncipe, tres rescatadores muertos eran poca cosa. Para lo que s\u00ed hubo espacio fue para que la tele y los peri\u00f3dicos se ocuparan de las andanzas de Brad Pitt y Angelina Jolie. Sus vacaciones solidarias en no s\u00e9 d\u00f3nde. Tambi\u00e9n en Hait\u00ed, me parece. Tan humanitarios ellos. Tan guapos y tan fashion.<\/p>\n<p><strong>H\u00e1gase un favor, estimado lector. A usted mismo. Cuando vaya hoy <\/strong>a tomar un caf\u00e9, una ca\u00f1a o lo que sea, preste atenci\u00f3n al apoyarse en la barra del bar o la cafeter\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Tal vez haya a su lado un hombre o una mujer, solos o acompa\u00f1ados<\/strong>, mojando un churro en la taza, despachando un pincho de tortilla o tom\u00e1ndose una aspirina. Tipos normales, como usted o como yo. Gente de infanter\u00eda. Obs\u00e9rvelos de reojo y con respeto, porque nunca se sabe. Quiz\u00e1 est\u00e9 mirando a un h\u00e9roe.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono9.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>?Arturo P\u00e9rez Reverte<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.perezreverte.com\/articulo\/patentes-corso\/618\/retrato-de-un-heroe\/\" target=\"_blank\">P\u00e1gina del autor<br \/>\n<\/a>Fuente: <a href=\"http:\/\/xlsemanal.finanzas.com\/web\/firma.php?id_edicion=6627&#038;id_firma=14430\" target=\"_blank\">XL Semanal<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>?? Hay h\u00e9roes en la vida real. No s\u00f3lo en el cine, la tele o la literatura. Usted y yo nos cruzamos con ellos con frecuencia, sin reconocerlos. Es injusto, pero as\u00ed son las cosas. La gente deber\u00eda llevar su biograf\u00eda escrita en la cara. En la mirada. 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