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{"id":79,"date":"2005-12-24T14:27:23","date_gmt":"2005-12-24T12:27:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=79"},"modified":"2005-12-24T14:27:23","modified_gmt":"2005-12-24T12:27:23","slug":"la-senora-de-la-biblioteca-por-marita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/la-senora-de-la-biblioteca-por-marita\/","title":{"rendered":"La se\u00f1ora de la biblioteca. Por Marita"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\" https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/dibujo_con_lentes.jpg\" alt=\"Dibujo con lentes=\"right\"\/><br \/>\nEn alg\u00fan minuto perdi\u00f3 la cabeza, por eso ahora no le importa perder la cartera, la billetera, algunos pesos o hasta la chaqueta, los zapatos&#8230;<\/p>\n<p>Un ni\u00f1o de cuarto b\u00e1sico le pregunta si tiene \u00abVentanas\u00bb de Poldy Bird, ella responde que a su edad deber\u00edan leer cosas m\u00e1s inteligentes, pero que est\u00e1 en el segundo estante a la derecha, debajo de \u00abObras Completas\u00bb de Eduardo Barrios, el cual ha luchado por mantener aunque ya nadie sepa ni que existe.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o sale por la puerta que da al patiecito y se pone a leer contento y orgulloso.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfSer\u00e1 gay?\u00bb, se pregunta la Se\u00f1ora de la Biblioteca.<\/p>\n<p>Contin\u00faa mirando de qu\u00e9 manera el ni\u00f1o se divierte con el librito y no se imagina c\u00f3mo pudo cambiar tanto la educaci\u00f3n. En cuarto b\u00e1sico, ella, por su cuenta, le\u00eda El Quijote. Sus compa\u00f1eras se entreten\u00edan con lo mismo o le\u00edan novelas de amor.<\/p>\n<p>E ntra Jacinta, quien se hace llamar Ayudante de la Se\u00f1ora de la Biblioteca, doradita por el sol del fin de semana. La Se\u00f1ora de la biblioteca le pregunta c\u00f3mo lo pas\u00f3 con sus compa\u00f1eros en el campo y la ni\u00f1a le cuenta durante los veinte minutos del recreo todo lo que pas\u00f3 ese d\u00eda. Al sonar el timbre, Jacinta parte corriendo y la Se\u00f1ora de la Biblioteca le recuerda que en el pr\u00f3ximo recreo le cuente c\u00f3mo le fue el fin de semana.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Pero si ya le cont\u00e9, t\u00eda!\u00bb Responde la ni\u00f1a, ignorando que la Se\u00f1ora de la Biblioteca olvida inmediatamente lo que se le ha dicho. Probablemente, ni lo escuche&#8230;<\/p>\n<p>Revisa su correo electr\u00f3noico y se encuentra con un mont\u00f3n de \u00abcadenas\u00bb que en el asunto ponen \u00abno romper\u00bb. No rompe ninguna, nunca, obediente a cada mensaje, responde y reenv\u00eda como se ordena.<\/p>\n<p>Entra el profesor con el sexto y preparan el \u00abdata show\u00bb para la disertaci\u00f3n de Felipe y Tom\u00e1s. Al final, los ni\u00f1os obtienen un c inco; la Se\u00f1ora de la Biblioteca les habr\u00eda regalado un tres coma cinco. \u00abMediocre\u00bb, piensa ella, en su \u00e9poca, con nada de tecnolog\u00eda, lo habr\u00edan hecho mucho mejor. En la \u00e9poca de sus hijos, con diapositivas, que era lo m\u00e1ximo en modernidad, las disertaciones eran m\u00e1s aprovechables y comprensibles.<\/p>\n<p>Claro que Sergio, el director, opina lo contrario. Hay que sacarle el mayor provecho a los avances tecnol\u00f3gicos para que los ni\u00f1os aprendan y, mediante la visi\u00f3n, no olviden f\u00e1cilmente lo adquirido.<\/p>\n<p>Suena el timbre para el almuerzo. Empezar\u00e1 el desfile de \u00abpadres y apoderados\u00bb a llevarle comida a sus tesoritos. Los m\u00e1s chiquitos se van, pero los mayores almuerzan y se enfrentan a una peque\u00f1a pero agotadora segunda jornada de clases.<\/p>\n<p>Al fondo del patio grande, Rafael, y su infaltable guitarra hacen explotar el colegio con su m\u00fasica. La se\u00f1ora de la Biblioteca lo admira. Lo que m\u00e1s admira, en realidad, es la fervorosi dad religiosa con que Soledad lo observa cada d\u00eda desde un oscuro rinc\u00f3n de la casita de mu\u00f1ecas abandonada, llena de ara\u00f1as, seguramente.<\/p>\n<p>Rafael nunca la ve, parece absorto en sus \u00abfans\u00bb, pero este d\u00eda han ido pocos a verlo cantar y ella se ha atrevido a asomar la cabeza, justo por sobre los ojos, ni un cent\u00edmetro m\u00e1s, y Rafael la descubre.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a huye y se esconde detr\u00e1s del escritorio de la Se\u00f1ora de la Biblioteca. Pero Rafael ya la vio y eso es lo que vale.<\/p>\n<p>La se\u00f1ora de la biblioteca ha visto todo y recuerda cuando a ella le cantaron una serenata, la \u00fanica de su vida, bajo la ventana. Cuando su padre escuch\u00f3 la m\u00fasica y los cantos, les ech\u00f3 agua con vinagre a los adolescentes, y nunca m\u00e1s nadie se atrevi\u00f3 a asomarse ni a la reja de su casa. Por eso, tuvo que casarse mayorcita, cuando el padre ya estaba pr\u00e1cticamente senil.<\/p>\n<p>No se ha dado cuenta del correr del d\u00eda cuando ve hac ia afuera, por la ventana que da a la calle, c\u00f3mo se aleja Rafael con Soledad de la mano. Se pregunta si, como mujer, deber\u00eda advertirle a la pobre ni\u00f1a lesa el riesgo que corre, ser\u00e1 enga\u00f1ada, perder\u00e1 la virginidad y la olvidar\u00e1n. As\u00ed es Rafael, pero la ni\u00f1a no sabe, no sabe nada, ni sabe lo que le tocar\u00e1 vivir. La Se\u00f1ora de la Bibioteca ha optado por mantenerse al margen y que Soledad aprenda solita. As\u00ed como ella, y sus primas y sus hijas y sus sobrinas y, seguramente, sus nietas.<\/p>\n<p>La Se\u00f1ora de la Bibilioteca sale a la calle y decide caminar hasta su casa. Son varios kil\u00f3metros, pero hoy tiene ganas de pensar y la tarde est\u00e1 rica.<\/p>\n<p>Entre padres, profesores y otros, son cinco quienes le ofrecen llevarla, pero agradece con una sonrisa, su eterna sonrisa sin abrir la boca. S\u00f3lo sonr\u00eden los labios.<\/p>\n<p>Quiere encender un cigarro, vale la pena ech ar humito en esta agradable caminata y se da cuenta que ha dejado la cartera, nuevamente, en el colegio.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono6.jpg\" align=\"right\" \/><br \/>\n<strong><em><a href=\"www.cuentosalsol.blogspot.com\/\">Marita<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/la-senora-de-la-biblioteca-por-marita\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-79","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}