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{"id":7832,"date":"2011-08-03T00:00:53","date_gmt":"2011-08-02T22:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=7832"},"modified":"2011-08-04T09:50:53","modified_gmt":"2011-08-04T07:50:53","slug":"solita-por-maria-del-mar-hermoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/solita-por-maria-del-mar-hermoso\/","title":{"rendered":"Solita. Por Mar\u00eda del Mar Hermoso"},"content":{"rendered":"<p>?<img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/solita-hermoso.jpg\" alt=\"\" hspace=\"10\" \/><br \/>\nAl amanecer del siguiente d\u00eda fuiste a recoger verduras al mercado, como tantas otras veces hab\u00edas hecho acompa\u00f1ando a tu madre. Rajash te sonr\u00edo al verte, todav\u00eda somnolienta y con ojos de gato asustado; se acerc\u00f3 a ti\u00a0y te meti\u00f3 unas zanahorias y unos berros en el cesto, mientras te dec\u00eda: <em>\u00abCu\u00eddate mucho, Ajaya, p\u00f3rtate bien. La diosa Lakshmi te dar\u00e1 prosperidad.\u00bb.\u00a0<\/em>T\u00fa le respondiste con una inclinaci\u00f3n de cabeza y las manos unidas en se\u00f1al de paz.\u00a0Despu\u00e9s, se alej\u00f3. Seguiste andando un rato, por si alguno de los fruteros se acordaba de ti, de tu familia y, apiad\u00e1ndose, te regalaba alguna fruta. Tras m\u00e1s de dos horas vagando, te marchaste a casa con tu comida en el cesto.<\/p>\n<p>Todos en\u00a0Mumbai sab\u00edan de tu desgracia y se giraban al verte pasar. Tus amigos se acercaban a jugar contigo, como hab\u00edan hecho siempre, pero t\u00fa ten\u00edas que negarte y salir corriendo. No quedaba m\u00e1s tiempo para los juegos. Y con paso \u00e1gil, avanzabas entre las multitudes de hombres y mujeres; unos, andando; otros en bicicleta; los m\u00e1s afortunados, en ricksaw. \u00ab<em>\u00a1Cu\u00e1nto te habr\u00eda gustado montarte en uno y viajar lejos, muy lejos, m\u00e1s all\u00e1 de la ciudad, m\u00e1s all\u00e1 de la capital, hasta el mar, y\u00a0subirte en\u00a0uno de esos barcos grandes donde se hab\u00edan marchando tus t\u00edos y primos varios a\u00f1os atr\u00e1s, a la tierra prometida!\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Cuando quisiste darte cuenta, ya estabas ante el gran palacio. Diste la vuelta y entraste por la puerta de servicio. La jefa de cocina te recibi\u00f3 enfadada. <em>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 has tardado tanto? El hambre de los se\u00f1ores no espera a una pobre sirvienta hu\u00e9rfana. \u00a1Deber\u00edas darles las gracias por haberte recogido en su casa! Ll\u00e9vales la bandeja con pollo al curri. \u00a1Llevan un rato esper\u00e1ndote!\u00bb<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>Le pediste perd\u00f3n; le diste la raz\u00f3n, y tambi\u00e9n las gracias, porque prometi\u00f3 no hablar mal de ti al amo.<\/p>\n<p>Es el destino de los ni\u00f1os sin padre, de las ni\u00f1as sin madre.<\/p>\n<p>Y entraste en el gran sal\u00f3n para servir el almuerzo a los se\u00f1ores, unos ricos comerciantes de seda cuyos hijos, de pocos a\u00f1os m\u00e1s que t\u00fa, te miraban con gesto altanero. \u00a0Al terminar, pediste permiso para volver a la zona de servicio. Atravesaste el largo pasillo, cubierto de una alfombra persa en tonos rojizos, rosas y verdes\u00a0sobre la que tantas veces hab\u00edas bailado cuando nadie te ve\u00eda, contoneando las caderas al escuchar la m\u00fasica hind\u00fa que los hijos pon\u00edan en sus habitaciones. <em>\u00abMmm, mam\u00e1, ella s\u00ed que bailaba bien la danza del vientre\u00bb<\/em>, pensabas para ti; era la \u00fanica tregua a la autocompasi\u00f3n que te permit\u00edas, pensar en tu madre y en sus palabras, tan n\u00edtidas y dulces en el recuerdo: <em>\u00ab\u00b4T\u00fa eres mi hijita querida, Ajaya, la invencible. Si alguna vez est\u00e1s triste, baila como yo te ense\u00f1\u00e9. Y piensa que\u00a0yo estar\u00e9 siempre contigo, y te ayudar\u00e9 a seguir adelante \u00a0desde\u00a0mi otra vida hasta que volvamos a encontrarnos. No tengas miedo,\u00a0\u00bfme lo prometes, hijita?\u00bb \u00abSi, mam\u00e1.\u00bb <\/em><br \/>\nAl entrar en la cocina, que ten\u00eda una de las paredes llenas de estantes con especias de todos los colores y usos imaginables, cogiste el mont\u00f3n de ropa sucia y, con\u00a0paso r\u00e1pido,\u00a0saliste del gran palacio y\u00a0la llevaste a lavar a los grandes lavaderos de Mumbai, serpenteando entre las calles, que ol\u00edan a flores, a incienso, a esperanza en un mundo mejor que, sin duda,\u00a0\u00a0habr\u00eda de llegarte un d\u00eda.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/trytitaP.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda del Mar Hermoso<\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #888888;\"><em>Derechos registrados<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>? Al amanecer del siguiente d\u00eda fuiste a recoger verduras al mercado, como tantas otras veces hab\u00edas hecho acompa\u00f1ando a tu madre. Rajash te sonr\u00edo al verte, todav\u00eda somnolienta y con ojos de gato asustado; se acerc\u00f3 a ti\u00a0y te meti\u00f3 unas zanahorias y unos berros en el cesto, mientras te dec\u00eda: \u00abCu\u00eddate mucho, Ajaya, p\u00f3rtate bien. La diosa Lakshmi te dar\u00e1 prosperidad.\u00bb.\u00a0T\u00fa le respondiste con una inclinaci\u00f3n de cabeza y las manos unidas en se\u00f1al de paz.\u00a0Despu\u00e9s, se alej\u00f3. 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