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{"id":7719,"date":"2011-07-21T12:21:19","date_gmt":"2011-07-21T10:21:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=7719"},"modified":"2011-07-21T12:21:19","modified_gmt":"2011-07-21T10:21:19","slug":"el-angel-del-camino-por-jose-almeida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-angel-del-camino-por-jose-almeida\/","title":{"rendered":"El \u00e1ngel del camino. Por Jos\u00e9 Almeida"},"content":{"rendered":"<p>?<img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/JoseAlmeida.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" \/><br \/>\nA pesar de dormir en una cama individual con un colch\u00f3n bastante consistente, pas\u00e9 toda la noche en un estado de excitaci\u00f3n continua que me imped\u00eda conciliar el sue\u00f1o de forma seguida, no le di m\u00e1s importancia, ya que en otras ocasiones me hab\u00eda ocurrido lo mismo.<\/p>\n<p>Siempre que peregrino a Compostela, la \u00faltima noche en el camino, los sentimientos suelen enfrentarse entre la ilusi\u00f3n por llegar al final de la meta y la pena que el camino se acabe, hacen que no sea consciente del descanso diario que es obligado hacer.<\/p>\n<p>No recuerdo haberme levantado ni salir del albergue, cuando me encuentro caminando rodeado de peregrinos que vamos buscando el mismo objetivo.<br \/>\nAun no ha amanecido, falta una hora para que el sol comience a abrirse paso en el horizonte que voy dejando a mi espalda. La ma\u00f1ana es fresca y orballea suavemente, seg\u00fan voy acerc\u00e1ndome a los parajes donde los eucaliptos van robando el espacio donde proliferan las plantas y \u00e1rboles aut\u00f3ctonos, la humedad acumulada a lo largo de la noche ha ido formando una niebla baja y espesa, en algunos lugares presenta algunos claros, similar a los grupos de nubes que se juntan conservando su per\u00edmetro.<\/p>\n<p>Antes de comenzar el \u00faltimo repecho de esta larga ruta, hago una peque\u00f1a parada para ir recuperando fuerzas, aunque m\u00e1s bien es un h\u00e1bito establecido en caminos anteriores ya que no siento ning\u00fan cansancio.<\/p>\n<p>El repecho que estoy dispuesto a afrontar, no es muy largo, pero lo recuerdo intenso con algunos desniveles fuertes y con varias curvas que van suavizando el ascenso, la vegetaci\u00f3n es m\u00e1s abundante ya que adem\u00e1s de los grandes eucaliptos, algunos helechos van invadiendo el camino, la niebla permanece, incluso por momentos seg\u00fan voy ascendiendo noto como se acent\u00faa.<\/p>\n<p>En una de las curvas, los peregrinos han desaparecido, observo al final de la misma una visi\u00f3n que hace que me detenga llevando las manos a los ojos para frot\u00e1rmelos. En un claro de la niebla, entre dos nubes, va caminando una hermosa peregrina, pero no veo que lleve mochila, quiz\u00e1 no lo sea, parece que la niebla forma un halo contorne\u00e1ndola y tras la silueta brilla como si el sol estuviera resplandeciendo solo en este lugar. La visi\u00f3n que tengo delante tiene un largo pelo como el azabache que se posa con delicadeza sobre sus hombros, una prenda de vestido de una sola pieza, hecha con lino blanco cubre todo su cuerpo hasta un palmo por encima de los tobillos, un cordoncillo azul celeste rodea su cintura destacando su busto.<\/p>\n<p>La niebla se encuentra a unos cent\u00edmetros del suelo y no puedo verle los pies, tampoco observo que los vaya moviendo, pero de una forma arm\u00f3nica se va desplazando, parece que levita sin ninguna dificultad, trato de hacerle una se\u00f1al para que me espere pero mi timidez no me lo permite, en ese momento gira su cabeza y nuestras miradas se cruzan durante unos instantes, sus ojos son grandes y parecen dos soles negros, sus labios carnosos y rosados son como una flor que acumula el roc\u00edo de la ma\u00f1ana y su cara es hermosa y perfecta.<\/p>\n<p>Tras unos instantes en los que el pudor no me permite mantener su mirada, trato de clavar la vista en el suelo que voy pisando.<\/p>\n<p>Cuando levanto la vista, los \u00e1rboles me impiden volver a contemplar la hermosa visi\u00f3n que acabo de tener, por lo que agilizo mi paso con la intenci\u00f3n de alcanzarla, hago un gran esfuerzo, pero no veo a nadie caminado delante de mi. Disimuladamente, miro entre los helechos que hay junto al camino pero no veo a nadie, me pellizco para comprobar que estoy despierto y que no he tenido un sue\u00f1o, pero tampoco siento el maltrato a algunas partes de mi cuerpo.<\/p>\n<p>Sobre una piedra de siller\u00eda me siento tratando de comprender lo que acaba de ocurrir pero no encuentro ninguna explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Reinicio mi camino, en poco m\u00e1s de una hora voy caminando por las calles de esta ciudad gallega, despu\u00e9s de m\u00e1s de dos millones de pasos recorridos, por fin voy a cumplir el sue\u00f1o que me propuse hace tiempo y durante veinticinco d\u00edas lo vengo cumpliendo cada d\u00eda con gran intensidad.<\/p>\n<p>Cuando llego a Santiago, en lugar de acceder a la Catedral por la gran puerta que hay en la Plaza das Praterias como suelo hacer siempre, lo hago por la puerta de la Azabacheria, los fieles deambulan por el templo atentos a lo que dicen los sacerdotes que concelebran la misa en honor de los peregrinos que han llegado a lo largo del d\u00eda.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas filas hay algunos asientos libres, pero mi deseo de sentarme a descansar no es obedecido por mis pies que me van guiando hacia uno de los laterales del altar mayor. Seg\u00fan voy oyendo a lo lejos al p\u00e1rroco que va citando el lugar de procedencia de los peregrinos que se han registrado en la Casa do Dean y el lugar desde donde vienen haciendo la peregrinaci\u00f3n, mi vista va recorriendo las im\u00e1genes que hay talladas en esta hermosa Catedral y me van conduciendo hasta una imagen en la que mi vista se detiene.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1 Es ella \u00a1 \u2013 exclamo con un grito ahogado.<\/p>\n<p>La hermosa talla plasma como una fotograf\u00eda la imagen que me viene atormentando desde hace unas horas, no dejo de contemplarla, no la hab\u00eda visto antes y es el fiel retrato de la peregrina de mi visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus ojos est\u00e1n tambi\u00e9n fijos en mi haciendo que de nuevo vuelva a desviar la mirada, seg\u00fan voy movi\u00e9ndome su mirada me va siguiendo, me siento observado.<\/p>\n<p>La inerte imagen, parece contar con vida propia, pero permanece inamovible y se muestra desafiante como queriendo transmitirme alg\u00fan secreto que s\u00f3lo los dos podemos comprender.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del balanceo del Botafumeiro, la misa llega a su fin y los peregrinos van desapareciendo del templo salvo algunos que van a ver los lugares de inter\u00e9s de la Catedral. Yo permanezco largo tiempo contempl\u00e1ndola y veo que todos los detalles que recuerdo de la peregrina misteriosa se encuentran en ella, su t\u00fanica, su pelo, sus \u2026\u2026.<\/p>\n<p>Cierro los ojos, pensando que he tenido un sue\u00f1o, o que el sue\u00f1o y la niebla me han jugado una mala pasada, pero no importa porque ha sido una experiencia muy hermosa y cada vez que camine por ese lugar, siempre buscar\u00e9 a mi peregrina misteriosa.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono6.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Almeida<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>? A pesar de dormir en una cama individual con un colch\u00f3n bastante consistente, pas\u00e9 toda la noche en un estado de excitaci\u00f3n continua que me imped\u00eda conciliar el sue\u00f1o de forma seguida, no le di m\u00e1s importancia, ya que en otras ocasiones me hab\u00eda ocurrido lo mismo. Siempre que peregrino a Compostela, la \u00faltima noche en el camino, los sentimientos suelen enfrentarse entre la ilusi\u00f3n por llegar al final de la meta y la pena que el camino se acabe, hacen que no sea consciente del descanso diario que es obligado hacer. No recuerdo haberme levantado ni salir del&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-angel-del-camino-por-jose-almeida\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-7719","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microtextos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7719","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7719"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7719\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7719"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7719"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7719"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}