<br />
<b>Warning</b>:  Constant WP_DEFAULT_THEME already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>24</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Constant ABSPATH already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>32</b><br />
{"id":7378,"date":"2011-06-04T12:00:38","date_gmt":"2011-06-04T10:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=7378"},"modified":"2011-06-04T09:10:59","modified_gmt":"2011-06-04T07:10:59","slug":"los-padres-ejemplares-por-luis-rodriguez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/los-padres-ejemplares-por-luis-rodriguez\/","title":{"rendered":"Los padres ejemplares. Por Luis Rodr\u00edguez"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" style=\"margin-left: 20px; margin-right: 20px;\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/padres-LuisR.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" width=\"195\" height=\"189\" \/><br \/>\nEntr\u00e9 al excusado de aquel antro y vi al tipo recostado contra los mugrientos azulejos, casi apoyaba los labios sobre el inodoro, lo que me revolvi\u00f3 el est\u00f3mago, adem\u00e1s del hedor que desprend\u00edan sus prendas, cuando lo ayud\u00e9 a ponerse de pie. Luego de intentar despabilarlo y recomponer su aspecto, lo acompa\u00f1e fuera del bar, cruc\u00e9 a la estaci\u00f3n de servicio situada enfrente y compr\u00e9 caf\u00e9 para ambos. Recostados en un muro, le ofrec\u00ed el vaso de cart\u00f3n. Se mantuvo en silencio hasta que decidi\u00f3 \u201clargar prenda\u201d, supongo que algo del efecto de los tragos lo manten\u00eda vulnerable para vomitar su historia.<br \/>\n\u201cHace muchos a\u00f1os que lo conozco, desde la secundaria y, siempre competimos. Es nuestra naturaleza, pero sale a flote solo entre nosotros, el tipo es una mierda y obvio que soy mejor que \u00e9l, usted quiz\u00e1 no entienda\u201d.<br \/>\nFui hilando su drama con dificultad, porque el borracho arrastraba las palabras, las hacia reptar entre un poco de saliva, que no lograba contener y le adosaba, unos sonidos guturales que conclu\u00edan en bufido.<br \/>\nCaptur\u00e9 lo esencial; ese odio que se profesaban se prolong\u00f3 durante a\u00f1os; en la \u00e9poca de estudiante se quemaban las pesta\u00f1as por las calificaciones, no les importaba la escolaridad para futuros reconocimientos, solo serv\u00edan para medirse. Asimismo con las mujeres, aunque reconoci\u00f3 que ninguno de los dos ten\u00edan esa virtud que atraen a las mujeres m\u00e1s exigentes (y algunas flexibles tambi\u00e9n), es decir, atractivo.<br \/>\nAl pasar los a\u00f1os la tensi\u00f3n aumentaba y disminu\u00eda (una maquinaria que funcionaba por si sola, por pura inercia), pero no desaparec\u00eda. Cuando se busca brega no hacen falta excusas, aparece los momentos con una fluidez m\u00edstica. El hecho, es que en la etapa universitaria, ambos pertenec\u00edan a dos sectores en oposici\u00f3n, en grupos estudiantiles, que pugnaban la representaci\u00f3n del resto para el mejoramiento de la instituci\u00f3n; escuchando los reclamos del estudiantado y poca cosa m\u00e1s se puede hablar de sus funciones.<br \/>\nAlgunos de sus miembros hacen carrera de militancia, se adiestran en la oratoria, rodeados de entusiastas avocados a diversas causas y, terminan siempre arrim\u00e1ndose alg\u00fan sector pol\u00edtico, que le brinda la posibilidad de comenzar la escalada, al ansioso estatus de asalariado p\u00fablico. El d\u00fao se luc\u00edan en los foros, siempre en los debates (en un par de ocasiones fueron expulsados por terminar alguna disquisici\u00f3n a los golpes).<br \/>\nEl hombre del bar, debi\u00f3 abandonar su carrera al tercer a\u00f1o, su pareja (hac\u00eda unos meses hab\u00eda comenzado la relaci\u00f3n) le comunic\u00f3 el embarazo y tom\u00f3 la iniciativa, cuando su t\u00edo a punto de jubilarse, pudo acomodarlo en la administraci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda. Era un buen sueldo, pod\u00eda aplicar sus conocimientos y en pocos meses recibir\u00eda en brazos a su hijo, lo que hac\u00eda inminente aceptar la propuesta laboral. La posibilidad de ascender dentro de la empresa la tuvo, pero sin \u00e9xito, seg\u00fan opini\u00f3n de sus superiores:\u201dNo pudo estar a la altura de las responsabilidades, a\u00fan es muy joven\u201d. El cargo lo ocup\u00f3 un recomendado (el otro, tan joven como \u00e9l, pose\u00eda tan solo un a\u00f1o m\u00e1s de estudios y era su primera experiencia laboral) de uno de los jerarcas y socio de la empresa.<br \/>\nCuando el nuevo encargado lleg\u00f3 a las oficinas, el hombre empalideci\u00f3. C\u00f3mo era posible que experimentara la peor de las humillaciones, tan solo con estrechar la mano de su antiguo contrincante. Cuando fue presentado ante el resto como el superior, se sinti\u00f3 incapaz de dar la otra mejilla ante esta afrenta, pero se mantuvo en silencio durante las semanas que siguieron.<\/p>\n<p>La rutina se hizo tolerable, pero el servilismo que estaba impl\u00edcito, y que deb\u00eda profesarle a su nuevo encargado, lo envenenaba. El otro estar\u00eda al corriente de todo lo pret\u00e9rito y la animadversi\u00f3n empez\u00f3 a destellar en la oficina, pero la imposibilidad de lograr acuerdos, en las formas de c\u00f3mo resolver los avatares de la firma, se hizo evidente (para el resto de los empleados tambi\u00e9n), aunque la \u00faltima palabra la ten\u00eda el encargado, que sin empacho se lo expres\u00f3 alguna vez directamente.<br \/>\nA posteriori, su rival se volvi\u00f3 incre\u00edblemente laxo en el terreno laboral, o al menos eso percib\u00eda, pero las ofensas se movieron a otro radio de acci\u00f3n y, cuando se vuelve algo personal, se activa lo m\u00e1s bajo de cada uno para atacar, armados del cotilleo que envicia cualquier c\u00edrculo.<br \/>\n\u201cSe entero de caj\u00f3n por el cadete; que se muestra sin prurito, es decir \u201ctrolo\u201d por antonomasia. Semejante a una mujer que le incomodan los tacos, bambole\u00e1ndose con esos brazos de ni\u00f1a que tienden a un aleteo delicado, ahora entiendo la analog\u00eda entre un marica y una mariposa. Este tiene la misma edad que mi hijo y ese mismo andar, eso lo percibo en el cadete pero nunca lo vi en mi hijo\u201d.<br \/>\nProsigui\u00f3 con un aburrido exordio, sobre las ilusiones depositadas en aquel ni\u00f1o que lo llevaba a jugar pelota a la cancha del barrio, hasta que finalmente me dio a entender, que hab\u00eda decidido providenciar a su hijo lejos del hogar, pero sab\u00eda que se encontraba bien y que pod\u00eda llevar ese estilo de vida que lo hac\u00eda feliz, pero lejos de la casa, donde todav\u00eda se gestaba (su otro hijo), un futuro hombre.<br \/>\n\u201cNo fuera que me lo contagiara\u201d.<br \/>\nSe convenci\u00f3 hasta cierto punto que el ser \u201chomo\u201d (textualmente) era un tipo de virus, teniendo en cuenta lo que se ve\u00eda por la tele y en las calles.<br \/>\n\u201cSe multiplican, como que salen por debajo de las piedras.\u201d<br \/>\nLa indiscreci\u00f3n del cadete, la pag\u00f3 con el hostigamiento de su eterno contrincante, en cada ocasi\u00f3n que se le presentaba, se le ca\u00edan frases cargadas de cinismo, del orden: \u201cSi uno de los m\u00edos me sale raro, me la corto y se la tiro a los perros\u201d, \u201cTodos esos terminan muriendo de sida\u201d, \u201cAntes que un hijo as\u00ed, prefiero uno chorro o drogadicto\u201d. Expuestas estas sentencias de esta forma parecen m\u00e1s impertinentes y mezquinas, pero siendo dichas en distintas circunstancias, indirectas y distantes en el tiempo, surt\u00edan un efecto a cuenta gotas, golpeaban por elevaci\u00f3n al desamparado borracho, que ahora me miraba compungido con el alma retorcida y, entend\u00ed que cada vez que el otro le apedreaba su paciencia y fr\u00e1gil honor, deseaba que lo partiera un rayo.<br \/>\nNunca entend\u00ed el esc\u00e1ndalo ante semejante petici\u00f3n, desear la muerte al pr\u00f3jimo, es la honestidad en su estado m\u00e1s puro, es decir, demasiado humano, pero estoy influenciado quiz\u00e1s por las palabras del hombre; \u201c&#8230;el tipo es una mierda y obvio que soy mejor que \u00e9l, usted quiz\u00e1 no entienda\u201d.<\/p>\n<p>Todos estamos un poco encadenados a nuestras palabras, mas cuando son irreflexivas, terminan siendo or\u00e1culos. Lo dicho; el enemigo se vuelve taciturno, irascible. Su rendimiento laboral se ve, notoriamente reducido en las \u00faltimas semanas.<br \/>\n\u201cRevisaba sus balances y est\u00e1n plagados de errores, que ni un reci\u00e9n llegado a la oficina, pod\u00eda cometer\u201d.<br \/>\nInveros\u00edmil en su comportamiento; era err\u00e1tica la conducta de su colega por esos d\u00edas, sal\u00eda presto a la calle cada vez que recib\u00eda el llamado de su mujer. L\u00f3gicamente, en su hogar algo no estaba bien.<br \/>\n\u201cMe lo encontr\u00e9 ayer en el \u00e1rea de descanso, apoyado contra la pared, destrozado. Confes\u00f3 todo, necesitaba hablar de su hijo con alguien, justo conmigo. Se hab\u00eda hecho adicto a la pasta*, que es barata pero te roba el cuerpo, porque siempre te est\u00e1 reclamando\u201d.<br \/>\nSu estado de violencia era irreconocible e ilimitado, lleg\u00f3 a propinar un estruendoso golpe a su madre, ya completamente enajenado, comenz\u00f3 con amenazas m\u00e1s dr\u00e1sticas. Ella, que le cubr\u00eda los robos abiertamente, dinero o todo lo que pudieran aceptarle para empe\u00f1ar y consumir. Viv\u00eda irascible sin motivo y cada vez pasaba m\u00e1s en la calle, un detalle le llam\u00f3 la atenci\u00f3n que en tres ocasiones, hab\u00eda perdido su DNI; con el tiempo se interioriz\u00f3 de ciertos mecanismos con la que operan las bocas de venta, como tomar el documento por dosis y, luego cuando se paga, es devuelto.<br \/>\nLo ech\u00f3 de la casa; empez\u00f3 el llanto y la insoportable resistencia contra la puerta cerrada, para terminar retorci\u00e9ndose en un ruego desesperado, ahora duerme en la calle.<br \/>\n\u201cEs insufrible, me dijo: nos est\u00e1 consumiendo el sue\u00f1o, el miedo, el asco (y el amor), de ver a un hijo as\u00ed, mierda\u201d.<br \/>\nMientras escuchaba, todas aquellas provocaciones volv\u00edan como ecos lejanos, cabalgaba el rencor, para atropellarlo. Sinti\u00f3 encenderse un ardor tan intenso por dentro; que comenz\u00f3 a sudar, la sangre le herv\u00eda. Estall\u00f3 en sus o\u00eddos un zumbido, como una interferencia que lo alej\u00f3 del trance. Con calmada apariencia habl\u00f3, se sorprendi\u00f3 con la claridad en su voz para espetarle; \u201cAl menos tu hijo no te sali\u00f3 puto\u201d.<br \/>\nLe palme\u00f3 la espalda una vez y se retir\u00f3. Alej\u00e1ndose de toda compasi\u00f3n, se hab\u00eda perdido la oportunidad de ser mejor que el otro.<\/p>\n<p>* Pasta b\u00e1sica de coca\u00edna: droga callejera de bajo costo elaborada a partir de bicarbonato de sodio, cafe\u00edna, alcaloide de coca\u00edna y anfetaminas. Se suele consumir por v\u00eda respiratoria en pipas (generalmente caseras) o sobre la marihuana en forma de cigarrillo (marciano, bazuco, nevado) y, debido a su composici\u00f3n qu\u00edmica, es altamente t\u00f3xica y adictiva.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono6.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Luis Rodr\u00edguez<\/strong><br \/>\nUruguay<br \/>\n<a href=\"http:\/\/letradigitaluruguay.blogspot.com\/2011\/05\/los-padres-ejemplares.html\" target=\"_blank\">Blog del autor<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entr\u00e9 al excusado de aquel antro y vi al tipo recostado contra los mugrientos azulejos, casi apoyaba los labios sobre el inodoro, lo que me revolvi\u00f3 el est\u00f3mago, adem\u00e1s del hedor que desprend\u00edan sus prendas, cuando lo ayud\u00e9 a ponerse de pie. Luego de intentar despabilarlo y recomponer su aspecto, lo acompa\u00f1e fuera del bar, cruc\u00e9 a la estaci\u00f3n de servicio situada enfrente y compr\u00e9 caf\u00e9 para ambos. Recostados en un muro, le ofrec\u00ed el vaso de cart\u00f3n. Se mantuvo en silencio hasta que decidi\u00f3 \u201clargar prenda\u201d, supongo que algo del efecto de los tragos lo manten\u00eda vulnerable para vomitar&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/los-padres-ejemplares-por-luis-rodriguez\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-7378","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7378","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7378"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7378\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7378"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7378"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7378"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}