{"id":649,"date":"2009-01-11T23:28:21","date_gmt":"2009-01-11T22:28:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=649"},"modified":"2009-01-11T23:28:21","modified_gmt":"2009-01-11T22:28:21","slug":"balas-sobre-mundo-st-por-isidro-r-ayestaran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/balas-sobre-mundo-st-por-isidro-r-ayestaran\/","title":{"rendered":"Balas sobre mundo st. Por Isidro R. Ayestar\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" hspace=\"20\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/Balas-Isidro.jpg\" align=\"right\" border=\"0\"  \/><\/p>\n<p>Ten cuidado, forastero, que este mundo no es lo suficientemente grande para los dos. T\u00fa en tu extremo de la calle, con la mirada fija, poncho del polvo del camino y cigarrillo en la comisura de los labios. Yo al otro lado del silbido aqu\u00e9l de Morricone, con los matorrales arrojados por el viento y acariciando el arma mortal que carga en mi cinto.<br \/>\nNo hay explicaciones para este duelo en nuestra Alta Sierra, vaquero, y la chica del saloon aguarda impaciente a que uno de los dos caiga para quedarse con el otro antes de los t\u00edtulos finales de esta pel\u00edcula de serie zeta.<br \/>\nT\u00fa lo quisiste as\u00ed, extra\u00f1o hombre de<em> m\u00e1s all\u00e1 de la frontera<\/em>, antes de que la pianola tocara a marcha f\u00fanebre por los pecados de los pobres mortales de esta sucia calle.<br \/>\nSin concesiones al reproche, sin miramientos ni aspavientos; evidentemente, sin titubeos. No est\u00e1n los tiempos para amaneramientos innecesarios, Joe Kidd.<br \/>\nVolar\u00e1n las balas sobre <em>Mundo street<\/em>, sobre los colosos de cemento habitados por los mu\u00f1ecos de cart\u00f3n que regalaban con el \u00faltimo suplemento del peri\u00f3dico dominical. El sheriff, impasible, ha dado cerrojazo al armario donde guarda los fusiles legales; el sepulturero, astuto comerciante que ya hab\u00eda tomado las medidas de nuestros cuerpos previamente, aguarda el resultado de aquella oferta dos por uno que la imprenta hab\u00eda regalado al solicitar los pasquines de la \u00faltima <em>manifa<\/em>; la se\u00f1orita Carsom, la maestra de los ni\u00f1os, se esconde tras los visillos de su ventana, repugnada al comprobar que nadie ha aprendido la lecci\u00f3n del civismo y la \u00e9tica; y Doc, antiguo predicador, se ha pasado a la botella tras leer el \u00faltimo vers\u00edculo de su destartalada biblia.<br \/>\nNo, vaquero; es como si a nadie en <em>Mundo street<\/em>, cuervos carro\u00f1eros aparte, pareciera importarle que nosotros andemos jugando a perder la vida por una mala palabra inoportuna, como si el sonido de la arm\u00f3nica se fundiera con el viento al pasar de largo entre las l\u00e1pidas del cementerio del pueblo\u2026<br \/>\nClavas la mirada en mi alma como queriendo adivinar mis intenciones, sin que el sudor alcance la palma de tu mano, dispuesta ante el gatillo anhelante que acabe con la tonter\u00eda may\u00fascula de las propuestas de leyes que se discuten a base de mociones de censura.<br \/>\nY bang.<br \/>\nUn enorme bang como el que origin\u00f3 el caos en el universo, capaz de dar cordura al movimiento de las mareas caprichosas ante la influencia de la luna.<br \/>\nNo, forastero\u2026 ya te avis\u00e9 de que esta calle no era lo suficientemente grande para los dos, y que el silbido de las balas es tan potente como el de los besos certeros cuando se est\u00e1 con la persona amada bajo una c\u00fapula de estrellas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 exista un ma\u00f1ana que te d\u00e9 una segunda oportunidad.<br \/>\nQuiz\u00e1 existan unas gentes que se detengan a escucharte.<br \/>\nQuiz\u00e1 dejen de existir los quiz\u00e1s, y todos ellos se conviertan en un s\u00ed rotundo. <\/p>\n<p>Pero eso no ser\u00e1 hoy, vaquero, porque hasta los que te siguen te han dado la espalda y han apretado el gatillo de la pistola que colgaba de mi cinto.<br \/>\nY mientras te veo caer, sorprendido porque la chica del saloon haya preferido rendir tributo al m\u00e1rtir antes que al h\u00e9roe, doy la vuelta y desaparezco de <em>Mundo street <\/em>al galope de mi caballo, como un llanero solitario que se recorta en la luz del crep\u00fasculo, como un poeta que prefiere la compa\u00f1\u00eda de un licor prohibido para escribir sus versos, como el latido del coraz\u00f3n cuando la chica de sus sue\u00f1os habita muy lejos de su cuerpo. <\/p>\n<p>No, forastero, no era una calle amplia para pasar los dos por el mismo lado.<\/p>\n<p>Ni para mirarnos a los ojos al decirnos buenos d\u00edas.<\/p>\n<p>Ni para un apret\u00f3n de manos sincero entre los amigos de los buenos tiempos del pasado. <\/p>\n<p>No era grande, no.<\/p>\n<p>Y tampoco lo es ahora, que cabalgo solo. <\/p>\n<p>Qu\u00e9 lejos queda el sonido de la arm\u00f3nica que acompa\u00f1a al viento en mi peregrinar.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 distante el aroma de un beso ante una foto en sepia con el mar de fondo. <\/p>\n<p>Y pienso que eres afortunado, vaquero, ahora que est\u00e1s muerto y no vives bajo la tortura de un bang que se origine a tu espalda, en tu costado, en tu nombre de amante abandonado\u2026 <\/p>\n<p>Un bang como el de esas balas que silbaron en <em>Mundo street <\/em>la noche en que desafiaron a un poeta a morir bajo el influjo de sus versos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono8.jpg\" align=\"right\" \/><br \/>\n<strong>\u00a9Isidro R. Ayestar\u00e1n, 2008<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"http:\/\/cabaretdeisidro.blogspot.com:80\/\"target=\"new\"> El Cabaret de los Sue\u00f1os<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ten cuidado, forastero, que este mundo no es lo suficientemente grande para los dos. T\u00fa en tu extremo de la calle, con la mirada fija, poncho del polvo del camino y cigarrillo en la comisura de los labios. Yo al otro lado del silbido aqu\u00e9l de Morricone, con los matorrales arrojados por el viento y acariciando el arma mortal que carga en mi cinto. No hay explicaciones para este duelo en nuestra Alta Sierra, vaquero, y la chica del saloon aguarda impaciente a que uno de los dos caiga para quedarse con el otro antes de los t\u00edtulos finales de&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/balas-sobre-mundo-st-por-isidro-r-ayestaran\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-649","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microtextos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=649"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/649\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}