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{"id":6093,"date":"2011-01-03T14:24:41","date_gmt":"2011-01-03T13:24:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=6093"},"modified":"2011-01-03T14:24:41","modified_gmt":"2011-01-03T13:24:41","slug":"palabras-comentarios-que-dejan-secuelas%e2%80%a6-por-antonio-capel-riera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/palabras-comentarios-que-dejan-secuelas%e2%80%a6-por-antonio-capel-riera\/","title":{"rendered":"Palabras, comentarios que dejan secuelas\u2026 Por Antonio Capel Riera"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/blogs.laverdad.es\/blogfiles\/adarcoces\/posadero.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" \/><\/p>\n<p>Debido a su mal car\u00e1cter, un exitoso empresario se estaba quedando sin amigos, incluso, familia allegada. El psic\u00f3logo no pudo resolverle el problema, tampoco el psiquiatra a pesar de atiborrarlo con pastillas. Quien s\u00ed lo hizo fue el tabernero de un pueblo. Y todo sucedi\u00f3 por casualidad.<br \/>\nResulta que Jorge, ingeniero de profesi\u00f3n y empresario de \u00e9xito, pero muy temido por su mal talante, se traslad\u00f3 a las inmediaciones de un pueblo con toda su maquinaria para construir una Planta de Depuraci\u00f3n de Aguas Residuales. All\u00ed se concentraron hombres, m\u00e1quinas, camiones y casetas para comenzar con la obra de gran envergadura.<br \/>\nAl medio d\u00eda, los trabajadores hac\u00edan una alto para almorzar en la \u00fanica taberna del pueblo. No era lujosa pero s\u00ed digna. El vino y los pucheros eran caseros y exquisitos. Pero lo que m\u00e1s llamaba la atenci\u00f3n de la taberna, era la pinta y el nombre del tabernero: Pepe \u201cEl Fiera\u201d. Los visitantes al verlo se sent\u00edan intimidados. No sab\u00edan c\u00f3mo pedirle las cosas temiendo que, con la pinta de bestia, les lanzase una andanada de exabruptos. Ten\u00eda toda la traza para hacerlo. Cuando sujetaba el pan con sus descomunales brazos y lo cortaba con el gran cuchillo, a los comensales se les pon\u00edan los pelos de punta. En fin, era un personaje que ninguno querr\u00eda enfurecerlo para tenerlo como enemigo. Sin embargo, al poco tiempo, los empleados de la constructora, hablaban maravillas del tosco tabernero. Era un pedazo de pan a pesar de lo bruto que era. Parad\u00f3jicamente, los empleados a quien evitaban, era al jefe.<br \/>\nUn buen d\u00eda, el ingeniero se acerc\u00f3 a tomar un caf\u00e9. No le pas\u00f3 desapercibida la ruda figura del tabernero ni el nombre del mismo.<br \/>\n-\u00a1Un cortado y de prisa! &#8211; dijo el constructor, con malas pulgas.<br \/>\nEl tabernero lo mir\u00f3 con sus ojillos casi enterrados en unas cejas que parec\u00edan dos bosques.<br \/>\n-Eso qu\u00e9 es -requiri\u00f3 con voz ronca.<br \/>\nEl ingeniero lo mir\u00f3 de malos modos.<br \/>\n-\u00a1Caf\u00e9 con un poco de leche! -dijo \u00e1cidamente.<br \/>\nEl tabernero cogi\u00f3 una hoja de papel en blanco, y la pinch\u00f3 en la pared con un alfiler. El ingeniero se sorprendi\u00f3 por la actitud del tabernero. A continuaci\u00f3n le sirvi\u00f3:<br \/>\n-Aqu\u00ed tiene el cortado.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente, el ingeniero volvi\u00f3 a la taberna.<br \/>\n-\u00a1Un cortado!<br \/>\nEl tabernero, con parsimonia, cogi\u00f3 otro alfiler y pinch\u00f3 en la hoja que estaba en la pared.<br \/>\n\u00ab\u00c9ste es imb\u00e9cil\u00bb, pens\u00f3 el ingeniero. Se tom\u00f3 el caf\u00e9 y se march\u00f3 sin despedirse, tal como lo hizo el d\u00eda anterior.<br \/>\nCuando el tabernero llevaba 20 alfileres clavados en la hoja de papel, el ingeniero no pudo m\u00e1s, y endemoniadamente le pregunt\u00f3:<br \/>\n-\u00a1\u00bfPor qu\u00e9 cada que le pido un caf\u00e9 pincha un alfiler?!-pregunt\u00f3 a gritos.<br \/>\n-Clavo un alfiler cada vez que me pide un caf\u00e9 sin educaci\u00f3n y sin paciencia.<br \/>\nDurante las siguientes semanas el ingeniero trat\u00f3 de controlarse, y observ\u00f3 que el tabernero ya no clavaba alfileres, pero, adem\u00e1s, el caf\u00e9 se lo pagaba alguno de sus empleados.<br \/>\nFinalmente lleg\u00f3 un d\u00eda en el que el rudo tabernero, ya no pinchaba ning\u00fan alfiler. Entonces, el ingeniero, le hizo una observaci\u00f3n:<br \/>\n-Veo que ya no clava alfileres -dijo amablemente.<br \/>\nEl tabernero, con sus cejas superpobladas y ojillos de mono, mir\u00f3 fijamente al constructor y le dijo:<br \/>\n-Es el momento de quitar un alfiler por cada d\u00eda que me pida el caf\u00e9 con educaci\u00f3n y sin perder la paciencia.<br \/>\nLos d\u00edas pasaron y la hoja se qued\u00f3 sin alfileres.<br \/>\nEl d\u00eda que el tabernero quit\u00f3 el \u00faltimo alfiler, le dijo al ingeniero: \u00abtodos los caf\u00e9s que me ha pedido lo ha hecho con educaci\u00f3n y sin aspavientos, pero mire todos los agujeros que han quedado en el papel\u00bb.<br \/>\nEl ingeniero mir\u00f3 el papel lleno de orificios, notando que en \u00e9l no se pod\u00eda escribir ni un p\u00e1rrafo sin que alguna letra cayera en alg\u00fan agujero.<br \/>\nYa nunca ser\u00e1 como antes, imposible utilizarlo. Cuando se dice alguna palabra ofensiva a alguien se deja un agujero en el alma. No importa las veces que pidas perd\u00f3n, el agujero permanecer\u00e1. Hay heridas provocadas con palabras que hacen tanto da\u00f1o como un navajazo.<br \/>\nPepe -\u201dEL Fiera\u201d-, el pobre tabernero del pueblo, viv\u00eda solo, su familia le abandon\u00f3. Pag\u00f3 caro su error, dej\u00f3 muchos heridos en su camino.<br \/>\nSi el error es corregido al ser reconocido, el camino del error es el camino de la felicidad.<\/p>\n<p><em><\/em><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono9.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Copyright \u00a9 Antonio Capel Riera<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/blogs.laverdad.es\/adarcoces\/2011\/1\/1\/palabras-comentarios-dejan-secuelas-\" target=\"_blank\">Blog del autor<\/a><\/strong><br \/>\n<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Debido a su mal car\u00e1cter, un exitoso empresario se estaba quedando sin amigos, incluso, familia allegada. El psic\u00f3logo no pudo resolverle el problema, tampoco el psiquiatra a pesar de atiborrarlo con pastillas. Quien s\u00ed lo hizo fue el tabernero de un pueblo. 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