{"id":601,"date":"2008-11-18T00:00:25","date_gmt":"2008-11-17T23:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=601"},"modified":"2008-11-17T18:40:00","modified_gmt":"2008-11-17T17:40:00","slug":"calcetines-disparejos-por-felisa-moreno-ortega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/calcetines-disparejos-por-felisa-moreno-ortega\/","title":{"rendered":"Calcetines disparejos. Por Felisa Moreno Ortega"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" hspace=\"20\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/calcetines-Felisa.jpg\" align=\"left\" border=\"0\"  \/><\/p>\n<p>La conoc\u00ed un martes en la cola de la pescader\u00eda. Ya la hab\u00eda visto en otras ocasiones por el barrio pero nunca cruzamos palabra, s\u00f3lo breves miradas de reconocimiento. Me llamaba la atenci\u00f3n su manera descuidada de vestir, descubr\u00ed que usaba calcetines de distinto color y llevaba la ropa sin planchar. Sin embargo, iba muy maquillada, los ojos repintados y los labios muy rojos.<\/p>\n<p>Compr\u00f3 medio kilo de boquerones, un cuarto de calamares y unas almejas. Pag\u00f3, buscando con dedos torpes en la cartera, y se march\u00f3. Me di cuenta de que se hab\u00eda dejado una bolsa y corr\u00ed tras ella. Cuando la toqu\u00e9 por detr\u00e1s se estremeci\u00f3 y se volvi\u00f3 con mirada de loca. Jurar\u00eda que tuvo miedo de m\u00ed.<\/p>\n<p>Desde ese momento la observ\u00e9 m\u00e1s de cerca, pude comprobar que viv\u00eda en el bloque de enfrente, en el segundo piso. La luz estaba encendida hasta altas horas de la madrugada. No ten\u00eda hijos, ni familia. Miraba a un lado y a otro de la calle antes de abandonar el portal. Caminaba sobresaltada, a veces despacio, a veces a saltitos. Regresaba pronto a casa, nunca m\u00e1s de una hora fuera.<\/p>\n<p>Una tarde vi como alguien la segu\u00eda, ella ven\u00eda con su trotecillo nervioso, la mirada baja y un par de bolsas en las manos. Olvidando sus precauciones, entr\u00f3 sin mirar hacia atr\u00e1s. \u00c9l era un hombre alto, corpulento que avanzaba a grandes zancadas. No s\u00e9 porqu\u00e9 pens\u00e9 en Caperucita y el Lobo. El sujeto se detuvo a varios pasos, anot\u00f3 el n\u00famero y se march\u00f3 con una sonrisa lobuna en el rostro. Sent\u00ed miedo.<\/p>\n<p>Durante d\u00edas viv\u00ed con esa escena en la cabeza, decenas de veces pens\u00e9 en acercarme hasta su piso para contarle lo que hab\u00eda visto. Pero nunca lo hice. Me dio verg\u00fcenza, pens\u00e9 que me considerar\u00eda una loca, que no era asunto de mi incumbencia. Me puse tantas excusas que acab\u00e9 por convencerme de que hac\u00eda lo correcto. Es tan c\u00f3modo mirar hacia otro lado.<\/p>\n<p>Una semana despu\u00e9s vi su foto en el peri\u00f3dico, otra v\u00edctima de la violencia de g\u00e9nero, dec\u00eda el titular. La sangre le cubr\u00eda el rostro y el cuerpo, pero dejaba a la vista sus calcetines disparejos.<\/p>\n<p><em><strong>Felisa Moreno Ortega<\/strong><\/em><br \/>\n<a href=\"http:\/\/felisamorenoortega.blogspot.com\/\" target=\"new\">BLOG DE LA AUTORA <\/a><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/trytitaP.jpg\" align=\"right\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La conoc\u00ed un martes en la cola de la pescader\u00eda. Ya la hab\u00eda visto en otras ocasiones por el barrio pero nunca cruzamos palabra, s\u00f3lo breves miradas de reconocimiento. Me llamaba la atenci\u00f3n su manera descuidada de vestir, descubr\u00ed que usaba calcetines de distinto color y llevaba la ropa sin planchar. 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