{"id":590,"date":"2008-11-08T00:00:54","date_gmt":"2008-11-07T23:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=590"},"modified":"2008-11-07T23:32:22","modified_gmt":"2008-11-07T22:32:22","slug":"un-cuento-surrealista-el-sotano-por-cecilia-prado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/un-cuento-surrealista-el-sotano-por-cecilia-prado\/","title":{"rendered":"Un cuento surrealista: EL S\u00d3TANO. Por Cecilia Prado"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" hspace=\"20\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/casamunecasfrances.jpg\" align=\"left\" border=\"0\"  \/><\/p>\n<p>Por el cristal esmerilado de la ventana del techo, bajaba una luz lechosa y densa. Yo me preguntaba la hora exacta que ser\u00eda; y, mientras tanto, un grupo de ni\u00f1os jugaba en el patio a la rayuela.<\/p>\n<p>El dilema del s\u00f3tano no dejaba a nadie indiferente pero resultaba vital que incluso cuando todo estuviese ya planeado, alguien se animara a bajar los escalones.<\/p>\n<p>Lo irreal se sucedi\u00f3 un primero de mayo.  La luz blanca del sol se contrapon\u00eda a la oscuridad del s\u00f3tano que tambi\u00e9n enceguec\u00eda aunque por motivos bien distintos: mientras que la primera adormec\u00eda y daban ganas de engordar, la segunda te consum\u00eda hasta lo irrisorio y ya se empezaba a notar la frialdad del polvo.<\/p>\n<p>Extra\u00f1amente el cuc\u00fa no marcaba las horas consabidas y todos tem\u00edamos una nueva estratagema de esqueleto.<\/p>\n<p>Es preciso remarcar, para una mejor comprensi\u00f3n de los hechos, que no todos los d\u00edas se baja a una dimensi\u00f3n desconocida. Los ba\u00fales atiborrados de trastos incitaban a uno a revolver dentro de s\u00ed. No es f\u00e1cil resarcirse de la ira de los vestidos viejos y arrugados, acongojados a gritos por las polillas del insomnio. Menos a\u00fan volver a calzar viejos zapatos con suelas que se salen para afuera como lenguas hip\u00f3critas dispuestas a lamerte las heridas del tiempo. \u00bfPero es necesario repetir hasta el infinito que todo esto es imposible? Y sin embargo cuanto m\u00e1s se repite m\u00e1s parece uno un est\u00fapido, un loco,  ante aquellos que te miran con ojos de hospital.<\/p>\n<p>De pronto una libreta se abre en mi mente con anotaciones de agua. \u00bfC\u00f3mo interpreto una frase escrita hace mil a\u00f1os con la sangre de un suspiro? Leo esto: \u201cHoy es viernes, tent\u00e1culos adormecidos surgen de la nada y me estrangulan con caricias lentas. As\u00ed: ahogada en la ca\u00edda de una gota, en medio de las ondas blandas que nadan a la orilla. As\u00ed: me voy.\u201d<\/p>\n<p>Enseguida un maniqu\u00ed negro se inclina a mi paso de silencio, deseoso de probarse mi alma. Mientras tanto, en un rinc\u00f3n oscuro, los vestidos celosos asoman y parpadean, haciendo grandes gui\u00f1os con los ojos.<\/p>\n<p>Y me pregunto \u00bfA\u00fan no ha llegado el ni\u00f1o que dorm\u00eda en la cuna de pl\u00e1stico? Con sus barrotes blancos como finas estatuillas de marfil que suben y bajan y no atinan a encajarse. En sus continuos vaivenes forman barandas de escaleras, c\u00e1rceles de hueso, hierros de ventanas, siempre intentando prohibir la entrada o la salida al vac\u00edo de un infierno poco conveniente, en el que bullen como burbujas intoxicadas las ideas hist\u00e9ricas.<\/p>\n<p>Las bicicletas de mi infancia se deslizan ahora como p\u00e1jaros disecados con ruedas en los pies. \u00a1Todo aquello me resulta tan distante! Sobre el vidrio esmerilado del techo siguen jugando a la rayuela y alguien planea en susurros un t\u00fanel subterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Repito: todo esto est\u00e1 tan lejos, que aunque el maniqu\u00ed negro se apure a abrir las s\u00e1banas de seda y recost\u00e1ndose hacia a un lado de la cama, de dos palmaditas en el medio, siento que soy m\u00e1s fr\u00edgida y herm\u00e9tica que todas las novias de las brillantes vidrieras de cuyas densas pesta\u00f1as se enamoran los novios para siempre.<\/p>\n<p>Pero el ni\u00f1o de pl\u00e1stico lleg\u00f3, se acerc\u00f3 a m\u00ed, e inclinando su rojiza cabezota me incit\u00f3 a arrojarle una moneda. Yo deslic\u00e9 el metal por la peque\u00f1a ranura y luego el cupido vol\u00f3 con sus peque\u00f1as alitas circulares mientras una l\u00e1grima de acero rodaba hasta mis pies.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono7.jpg\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p><em><strong>\u00a9Cecilia Prado <\/strong><\/em><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.tallerliterario.net\">(www.tallerliterario.net) <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el cristal esmerilado de la ventana del techo, bajaba una luz lechosa y densa. Yo me preguntaba la hora exacta que ser\u00eda; y, mientras tanto, un grupo de ni\u00f1os jugaba en el patio a la rayuela. El dilema del s\u00f3tano no dejaba a nadie indiferente pero resultaba vital que incluso cuando todo estuviese ya planeado, alguien se animara a bajar los escalones. Lo irreal se sucedi\u00f3 un primero de mayo. La luz blanca del sol se contrapon\u00eda a la oscuridad del s\u00f3tano que tambi\u00e9n enceguec\u00eda aunque por motivos bien distintos: mientras que la primera adormec\u00eda y daban ganas de&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/un-cuento-surrealista-el-sotano-por-cecilia-prado\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-590","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=590"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/590\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}