{"id":521,"date":"2008-08-26T09:24:10","date_gmt":"2008-08-26T07:24:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=521"},"modified":"2008-08-26T09:24:10","modified_gmt":"2008-08-26T07:24:10","slug":"la-sirena-de-la-calle-cubo-por-isidro-r-ayestaran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/la-sirena-de-la-calle-cubo-por-isidro-r-ayestaran\/","title":{"rendered":"La sirena de la calle cubo. Por Isidro R. Ayestar\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" hspace=\"20\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/Sirena.jpg\" align=\"left\" border=\"0\"  \/><\/p>\n<p>Se la pod\u00eda ver todas las ma\u00f1anas en los aleda\u00f1os de la calle Cubo, rodeada de bolsas de pl\u00e1stico donde llevaba todas sus pertenencias, con la mirada perdida en el recuerdo y el pasado, y un sempiterno cigarrillo en la comisura de los labios. Y silencio. Siempre rodeada de silencio.<\/p>\n<p>Dicen quienes llegaron a conocerla en sus buenos tiempos, que hab\u00eda sido musa de un poeta torturado y decadente, maldito en sus escritos y reflejo de la tristeza de muchos\u2026 Un pigmali\u00f3n oscuro cuyo \u00fanico \u00e9xito hab\u00eda sido el haber creado al personaje por el que aquella vagabunda ser\u00eda siempre recordada. \u00abLa Sirena de la calle Cubo\u00bb fue el personaje que super\u00f3 a la persona, devor\u00f3 a su creador, y se instal\u00f3 en la memoria de los lectores taciturnos de los caf\u00e9s de luces oscuras y pianola como m\u00fasica de fondo.<\/p>\n<p>Los cin\u00e9filos la comparaban con la gitana de \u00abSed de mal\u00bb, la obra maestra de Welles; los m\u00e1s intelectuales, con la musa de Dante o del propio Leonardo; los compositores, realizaban sus nocturnos a trav\u00e9s de los versos que ella hab\u00eda inspirado; los transformistas la imitaban sobre sus escenarios, ante miradas at\u00f3nitas que naufragaban entre copas sucias y alientos jadeantes\u2026<\/p>\n<p>Y el recuerdo se hizo silencio con los a\u00f1os\u2026 anclado en la memoria de la muerte de su poeta, quien la hab\u00eda abandonado prometi\u00e9ndole un amor eterno envuelto en mil caricias certeras a su coraz\u00f3n y su mirada. Un Poeta Yacente sobre la superficie de la bah\u00eda, cuyo cuerpo flotaba junto a sus \u00faltimos versos incompletos: \u00abel mundo no me ha dejado que te demuestre lo mucho que fuiste para m\u00ed, mi aurora boreal, mi todo y mi sue\u00f1o de amor, mi inspiraci\u00f3n eterna, mi mejor poema\u2026\u00bb<\/p>\n<p>El agua que acab\u00f3 con su mentor, se hizo l\u00e1grimas en lo profundo de su coraz\u00f3n, empapando su mirada y su voz hasta la afon\u00eda y la melancol\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Tuvo un perrillo al que paseaba de noche por los jardines Pereda; una mirada de reojo que se escapaba hacia el paseo mar\u00edtimo, y muchos gatos en su \u00faltima habitaci\u00f3n alquilada. Fue desahuciada por caseros y m\u00e9dicos, por amigos y admiradores que se alejaban de esa persona estrafalaria que paseaba su mundo y su escasa ropa en bolsas de pl\u00e1stico por toda la ciudad\u2026 Por todos menos por un nuevo poeta, que llorando un amor perdido por esos mismos jardines, reconoci\u00f3 en aquella mirada silenciosa a la musa por excelencia de sus versos favoritos. \u00abT\u00fa eres la Sirena de la calle Cubo\u00bb, le dijo. \u00abY t\u00fa otra alma errante que camina sobre l\u00e1grimas sin sostenerse apenas\u00bb contest\u00f3 ella.<\/p>\n<p>Y ante dos caf\u00e9s en un local de madrugada, se contaron sus vidas y sus desamores, sus escasos aciertos y sus constantes fracasos, el tiempo que hac\u00eda que un espejo no les desvolv\u00eda una sonrisa t\u00edmida o c\u00f3mo el cero a la izquierda llevaba sus nombres y apellidos.<\/p>\n<p>\u00abLa Sirena de la calle Cubo\u00bb muri\u00f3 en la cama de ese nuevo poeta, en el lado que \u00e9l reservaba siempre a su recuerdo y a aquella personita especial que hab\u00eda desparecido recientemente de su vida. Y mientras miraba aquel rostro inerte, con los ojos abiertos a\u00fan pos\u00e1ndose en su recuerdo y su silencio, el joven musit\u00f3 unas breves palabras antes de besarla en los labios:<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de todo, el Cielo me est\u00e1 dando la raz\u00f3n mientras mi cuerpo se hunde en el mar de la bah\u00eda\u2026 Su luz me dice que ha entendido el inmenso amor que sent\u00ed por ti\u2026\u00bb<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono4.jpg\" align=\"right\" \/><br \/>\n<strong>\u00a9 Isidro R. Ayestar\u00e1n, 2008<\/strong><br \/>\n<span style=\"font-weight: bold\">NOCTURNOS  <a href=\"http:\/\/www.isidrorayestaran.blogspot.com\/\">www.isidrorayestaran.blogspot.com<\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se la pod\u00eda ver todas las ma\u00f1anas en los aleda\u00f1os de la calle Cubo, rodeada de bolsas de pl\u00e1stico donde llevaba todas sus pertenencias, con la mirada perdida en el recuerdo y el pasado, y un sempiterno cigarrillo en la comisura de los labios. Y silencio. Siempre rodeada de silencio. Dicen quienes llegaron a conocerla en sus buenos tiempos, que hab\u00eda sido musa de un poeta torturado y decadente, maldito en sus escritos y reflejo de la tristeza de muchos\u2026 Un pigmali\u00f3n oscuro cuyo \u00fanico \u00e9xito hab\u00eda sido el haber creado al personaje por el que aquella vagabunda ser\u00eda siempre&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/la-sirena-de-la-calle-cubo-por-isidro-r-ayestaran\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-521","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microtextos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/521","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=521"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/521\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}