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{"id":451,"date":"2008-05-22T00:10:13","date_gmt":"2008-05-21T22:10:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=451"},"modified":"2008-05-22T00:10:13","modified_gmt":"2008-05-21T22:10:13","slug":"te-contare-mi-secreto-por-isidro-r-ayestaran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/te-contare-mi-secreto-por-isidro-r-ayestaran\/","title":{"rendered":"Te contar\u00e9 mi secreto. Por Isidro R. Ayestar\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" hspace=\"20\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/secreto.jpg\" align=\"right\" border=\"0\"  \/><\/p>\n<p>Esta noche te contar\u00e9 mi secreto, la confidencia sobre un mundo al que llegu\u00e9 para hablar de amor y caridad. He de confesarlo sin importarme el quebrantamiento de la norma moral que me obliga a guardar silencio. Y es que son tantos ya los ca\u00eddos\u2026<br \/>\nA los m\u00e1s peque\u00f1os, les hablaba como si todo aquello se tratara de un cuento. Y con sonrisas, asent\u00edan al comprender mis palabras. Pero a los mayores no pod\u00eda mentirles. El cara a cara no consegu\u00eda desplomar los muros infranqueables e inexpugnables de una triste y cruda realidad que traspasaba toda frontera de lo imaginable. \u00ab\u00bfAmor?\u00bb me preguntaban. Y yo era incapaz de hallar respuesta al tener que mirar, junto a ellos, nuestro m\u00edsero alrededor.<br \/>\nUna ma\u00f1ana, al amanecer, tras mi desesperaci\u00f3n por el fracaso del mensaje entre esas gentes, comprob\u00e9 con horror que el mundo se desmoronaba en el preciso instante en el cual, tras besar la cruz, ped\u00eda auxilio en mi mundo de silencios&#8230; La Hermana Teresa fue la primera en caer. Y entre mi propia tristeza, s\u00f3lo un m\u00edsero Padrenuestro pude rezarle musit\u00e1ndoselo al o\u00eddo. Tras un beso en su frente, hice acopio de coraje y valent\u00eda y sal\u00ed al exterior. Gritos, l\u00e1grimas, humo\u2026 Mucho humo. Una densa atm\u00f3sfera que, pese a todo, dejaba adivinar el brillo del filo de los machetes, te\u00f1idos de un color que no permite duda alguna; un color que no distingue de razas, culturas, religiones\u2026 un color com\u00fan a todo un universo de pensamientos opuestos que no se detiene ante los porqu\u00e9s de sus gentes.<br \/>\nComo pude, consegu\u00ed zafarme del ataque mortal y rescat\u00e9 a un ni\u00f1o de meses del regazo de su madre mutilada. Pero no era el \u00fanico a quien deb\u00eda rescatar. Mi mirada, nerviosa, recorr\u00eda todo el poblado en un intento desesperado por hallar una explicaci\u00f3n a lo que all\u00ed ocurr\u00eda. Y en plena hu\u00edda, una tremenda sensaci\u00f3n de calor se apoder\u00f3 de todo mi cuerpo. Ca\u00ed de bruces al suelo junto al ni\u00f1o que llevaba y que dej\u00f3 de llorar para siempre por pertenecer a esa determinada tribu.<br \/>\nOtro golpe mi hizo perder la visi\u00f3n de la realidad.<br \/>\nY entonces, pas\u00e9 a formar parte de un sue\u00f1o secreto, la visi\u00f3n de un mundo extra\u00f1o formado \u00fanicamente por inmensas olas que no llegaban a ninguna orilla. \u00danicamente se deten\u00edan a los pies de una enorme cruz, te\u00f1ida de sangre, que se manten\u00eda firme ante los ataques violentos de las olas de ese mar bravo y salvaje.<br \/>\nCuando consegu\u00ed despertar del sue\u00f1o, un rostro amable me sonre\u00eda mientras me susurraba palabras ininteligibles. En mi delirio, continuaba surcando aquellas inmensas olas que romp\u00edan contra el madero de la cruz\u2026 S\u00f3lo cuando la fiebre remiti\u00f3, pude ser consciente del tiempo que hab\u00eda estado envuelto en aquella irrealidad mucho m\u00e1s amable e id\u00edlica de la presente.<br \/>\nEl titular del peri\u00f3dico de esta ma\u00f1ana me trajo a la memoria aquel episodio tr\u00e1gico y extra\u00f1o. En Kenya, los muertos se agolpaban a ambos lados de la carretera ante la impasible mirada de la gente. Un cad\u00e1ver yac\u00eda junto a un muro mientras un hombre le arrojaba piedras con cara de odio; otro, reducido a fragmentos carbonizados, era visi\u00f3n obligada de los m\u00e1s peque\u00f1os del lugar\u2026 En otra parte del mundo, una precampa\u00f1a electoral centraba un \u00fanico debate; en mi alrededor, unos m\u00edseros sueldos apenas permit\u00edan pagar una hipoteca mientras las monjitas a las que ayudo todos los d\u00edas, hacen innumerables esfuerzos por alimentar a unas gentes que no tienen un pedazo de pan que llevarse a la boca\u2026<br \/>\nHace tiempo que no predic\u00f3 en un altar, que no absuelvo a nadie encerrado en mi confesionario, que no transmito mensaje de amor alguno. Quiz\u00e1 ya no me haga falta, porque cuando me veo en la necesidad de acercarme al d\u00e9bil y rechazado, la sonrisa y el mirar a los ojos es la mejor arma que un hombre puede poseer. Y siempre, antes de tender la mano, pienso en el sue\u00f1o mientras pongo cara y nombre a cada una de las olas bravas que romp\u00edan a los pies del madero. Tantas olas, inmenso mar\u2026 dos manos que se aferran como si no quisieran soltarse nunca. <\/p>\n<p><em>Este es el secreto de un sue\u00f1o que nadie conseguir\u00e1 explicarme nunca.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a9 Isidro R. Ayestar\u00e1n, 2008<\/strong><br \/>\n<span style=\"font-weight: bold\">NOCTURNOS  <a href=\"http:\/\/www.isidrorayestaran.blogspot.com\/\">www.isidrorayestaran.blogspot.com<\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta noche te contar\u00e9 mi secreto, la confidencia sobre un mundo al que llegu\u00e9 para hablar de amor y caridad. He de confesarlo sin importarme el quebrantamiento de la norma moral que me obliga a guardar silencio. Y es que son tantos ya los ca\u00eddos\u2026 A los m\u00e1s peque\u00f1os, les hablaba como si todo aquello se tratara de un cuento. Y con sonrisas, asent\u00edan al comprender mis palabras. Pero a los mayores no pod\u00eda mentirles. El cara a cara no consegu\u00eda desplomar los muros infranqueables e inexpugnables de una triste y cruda realidad que traspasaba toda frontera de lo imaginable&#8230;. <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/te-contare-mi-secreto-por-isidro-r-ayestaran\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-451","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/451","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=451"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/451\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=451"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=451"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=451"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}