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{"id":4272,"date":"2010-06-04T12:00:40","date_gmt":"2010-06-04T10:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=4272"},"modified":"2010-06-03T19:08:56","modified_gmt":"2010-06-03T17:08:56","slug":"el-diario-por-damian-marin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-diario-por-damian-marin\/","title":{"rendered":"El diario. Por Damian Mar\u00edn"},"content":{"rendered":"<p>  <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/diario-damian.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p>         Jam\u00e1s pens\u00e9 que yo escribir\u00eda un diario. Como jam\u00e1s pens\u00e9 que te ir\u00edas. Pero lo cierto es que te marchaste. La verdad  es que te fuiste y yo me qued\u00e9 con cara de tonto, en mitad de la Estaci\u00f3n del Norte. La verdad es que, desde entonces, estoy garabateando  este maldito diario. Lo escribo cada amanecer y cada anochecer, lo escribo con las manos llenas de recuerdos, lo escribo con los ojos llenos de sorpresa. Hace ya cuatro a\u00f1os que me pierdo entre sus vocales, entre sus verbos y lo cierto es que el final siempre es el mismo. El final es que te vas y me dejas con cara de tonto en la Estaci\u00f3n del Norte.<\/p>\n<p>\tDudaste de mis palabras, cre\u00edste que eran falsas. Me dijiste que yo s\u00f3lo  te ofrec\u00eda un abecedario de palabras bellas, de frases bonitas, que necesitabas m\u00e1s, un piso, una familia, algo denso con lo que poder untar las rebanadas de la vida. Pero yo s\u00f3lo  lanc\u00e9 palabras  bajo tus pies, una alfombra de met\u00e1foras para que no pisaras las miserias de las calles de Valencia. Te ofrec\u00ed lo m\u00e1s puro que ten\u00eda, lo m\u00e1s preciado que se escond\u00eda tras mis costillas. Palabras. Pero t\u00fa que sab\u00edas.<\/p>\n<p>\tTe am\u00e9 c\u00f3mo nunca podr\u00e9 volver a hacerlo, te am\u00e9 con todo el diccionario que ten\u00eda en mi mesita de noche. Te am\u00e9 c\u00f3mo nunca te amar\u00e1 nadie. Trac\u00e9 adjetivos sobre tu pecho con las aes, adorn\u00e9 las pes con los rizos de tu pubis, bes\u00e9 tus parpados con las may\u00fasculas y te hice el amor con la equis de \u00e9xtasis. S\u00ed, te am\u00e9, pero t\u00fa no supiste leerme o yo no supe escribirte.<\/p>\n<p>\tEs dif\u00edcil amar cuando las palabras huelen a barrio obrero, a pan descongelado, a piso con humedad. As\u00ed es c\u00f3mo ol\u00eda el Puerto de Valencia. As\u00ed es c\u00f3mo ol\u00eda  la prisa, la rutina, la incertidumbre de no poder llegar a fin de mes. As\u00ed es como ol\u00eda el silencio que nos fue distanciando. Un olor dulz\u00f3n que va enterrando la nariz en un mar de interrogaciones y salitre, que va sepultando los sue\u00f1os en un charco de orines y dudas. S\u00ed, en Valencia las palabras no ol\u00edan a azahar c\u00f3mo pens\u00e1bamos.<\/p>\n<p>\tPrefiero recordar cuando las palabras ol\u00edan a jazm\u00edn, cuando era f\u00e1cil amar. Prefiero  recordar Sevilla, la Calle Betis, el fino que beb\u00ed de tu boca, la vida que escanci\u00e9 chupando tus dedos. Prefiero recordar el chisporroteo de tus ojos, mientras mordisqueabas los dulces de La Campana. Tus ojos rebosantes de ilusi\u00f3n, c\u00f3mo aquellos pasteles de nata, c\u00f3mo aquellos d\u00edas de versos. S\u00ed, en Sevilla no dudaste de mis besos.<\/p>\n<p>\tPero aquellos montones de merengue ya est\u00e1n muy lejos. Lo \u00fanico que me queda es esta maldita p\u00e1gina de mi diario. Esta p\u00e1gina eterna  en la que el final siempre es el mismo. Te escribo todas las noches de vac\u00edo, te leo cada madrugada de desconsuelo, e intento cambiar cada coma, cada frase para no quedarme con cara de tonto en mitad de tu adi\u00f3s. Con esa cara de capullo que te deja la vida, cuando te arrea una patada en los huevos.<\/p>\n<p>\t\u00a1No me dejes! Te grito una y otra vez. \u00a1No te vayas! Chillo hasta hacer que toda la estaci\u00f3n se calle ante mi dolor, hasta lograr que todos los trenes se detengan. Pero lo cierto es que entonces no grit\u00e9. Mis l\u00e1grimas eran un oc\u00e9ano de silencio, un mar que ahogaba mis zapatos y mis sue\u00f1os. Y ten\u00eda que haber gritado, hasta romper las c\u00fapulas de la Estaci\u00f3n del Norte; pero no lo hice, t\u00fa me dijiste que no te lo pusiera m\u00e1s dif\u00edcil. Y tan s\u00f3lo grit\u00e9 silencio.<\/p>\n<p>\tJam\u00e1s pens\u00e9 que pudieran robarme las palabras, pero t\u00fa lo hiciste, te las llevaste todas de golpe. Jam\u00e1s imagin\u00e9 que pudiera existir un mundo sin palabras pero t\u00fa me mostraste que s\u00ed. Un and\u00e9n desierto de palabras. Un and\u00e9n pre\u00f1ado de dolor, no de un dolor dulce c\u00f3mo cantan los poetas rom\u00e1nticos, si no del dolor de un navajazo en las tripas, de un retortij\u00f3n que te quema las entra\u00f1as y te parte el espinazo.<\/p>\n<p>\tJam\u00e1s pens\u00e9 que pudieran robarme las palabras, c\u00f3mo jam\u00e1s pens\u00e9 que pudiera besarte, en otro lugar que no fuesen tus labios. Sin embargo ese d\u00eda te bes\u00e9 en la frente, sabiendo que jam\u00e1s volver\u00eda a verte. Sin embargo ese d\u00eda te bes\u00e9 en la frente, sabiendo que siempre estar\u00edas presente en este maldito diario.<br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono9.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p><em><strong>Damian Mar\u00edn<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jam\u00e1s pens\u00e9 que yo escribir\u00eda un diario. Como jam\u00e1s pens\u00e9 que te ir\u00edas. Pero lo cierto es que te marchaste. La verdad es que te fuiste y yo me qued\u00e9 con cara de tonto, en mitad de la Estaci\u00f3n del Norte. La verdad es que, desde entonces, estoy garabateando este maldito diario. Lo escribo cada amanecer y cada anochecer, lo escribo con las manos llenas de recuerdos, lo escribo con los ojos llenos de sorpresa. Hace ya cuatro a\u00f1os que me pierdo entre sus vocales, entre sus verbos y lo cierto es que el final siempre es el mismo. El&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-diario-por-damian-marin\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-4272","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microtextos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4272","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4272"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4272\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}