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{"id":3842,"date":"2010-04-26T00:00:47","date_gmt":"2010-04-25T22:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=3842"},"modified":"2010-04-24T22:59:58","modified_gmt":"2010-04-24T20:59:58","slug":"una-visita-a-isla-negra-por-pilar-alberdi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/una-visita-a-isla-negra-por-pilar-alberdi\/","title":{"rendered":"UNA VISITA A ISLA NEGRA. Por Pilar Alberdi"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/islanegra-Pilar.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" align=\"right\" \/>Dos casas ten\u00eda yo ganas de conocer alg\u00fan d\u00eda: la de Pablo Neruda en Isla Negra, y la de Jorge Manrique en Lanzarote. De ambas ten\u00eda recortados art\u00edculos de peri\u00f3dicos donde ven\u00edan las fotos. Eran como el sue\u00f1o de unos habitantes intr\u00e9pidos. Aquellas hojas las conserv\u00e9 conmigo como si fueran tesoros: en esas casas, unas personas hab\u00edan puesto sus mejores logros. No supe luego en qu\u00e9 momento de mi vida dej\u00e9 de verlas, en qu\u00e9 mudanza se perdieron aquellos papeles del color de la cera por el paso del tiempo. Pero un imprevisto viaje nos llev\u00f3 a Ernesto y a m\u00ed, hace poco tiempo a Chile. Y desde Santiago ir a Isla Negra era poco camino como para dejar de cumplir un viejo deseo.<br \/>\nDespu\u00e9s como si no nos alcanzara con ver su casa preferida, la casa de Isla Negra, tambi\u00e9n fuimos a ver la casa de Valpara\u00edso y la de Santiago.<br \/>\nPara conocerlas bien, para recordar cada objeto, los peque\u00f1os detalles, uno deber\u00eda estar all\u00ed toda la vida y a\u00fan as\u00ed, no alcanzar\u00eda: colecciones de barcos, de caracolas, de copas de colores, de disfraces\u2026 Pero no s\u00f3lo est\u00e1n las cosas que dan sentido a las vidas, que las llenan con su presencia, que se hacen amar incluso\u2026 Tambi\u00e9n est\u00e1 el recuerdo a las personas que pasaron por su lado, a los amigos poetas muertos, e incluso las fotos de Walt Whitman, poeta al que nunca dej\u00f3 de admirar.<br \/>\nEn estas casas de Pablo Neruda, las mesas con sus impolutas vajillas contin\u00faan esperando a comensales que ya nunca llegar\u00e1n. Acaso ellas no sepan que se han convertido en museos. Acaso digo, porque el poeta sab\u00eda que las puertas eran como alas\u2026 Y quien sabe esto, sabe mucho de las casas, siempre vivas.<br \/>\nIsla Negra, nombre que el poeta le dio al lugar, pero que no existe en los mapas, es ahora la Isla de los turistas, quienes con sus c\u00e1maras digitales intentan atrapar el tiempo pasado y hacerlo un poco suyo, mientras los pajarillos, jugando entre los pinares, cercanos nos recuerdan los versos del poeta.<\/p>\n<p><strong>HOMENAJE A PABLO NERUDA EN ISLA NEGRA<\/strong><\/p>\n<p>Yo recorr\u00ed las casas de Neruda, las sub\u00ed y baj\u00e9 de piso en piso, y me sent\u00ed como una caracola que lleva y trae el mar llena de espumas, como si la orilla nunca fuese a ser la m\u00eda.<\/p>\n<p>Yo fui por la Isla Negra con el recuerdo en la mente de lo que ver\u00eda, y volv\u00ed sin saber lo que hab\u00eda visto, porque se me qued\u00f3 el mar entre las manos mezclado con el cielo, y la arena clavada a los zapatos.<\/p>\n<p>Cantaban las gaviotas sobre mi cabeza como faros reclamando lo que es suyo: la piedra y la espuma de las olas. Y ondeaban las banderas\u2026<\/p>\n<p>Fui una visitante m\u00e1s, un mascar\u00f3n de proa en aquella sala surcando embravecidos mares o sonriendo ante radiantes soles. Mi rostro asinti\u00f3 cuando la gu\u00eda dijo: \u00abNinguna foto\u00bb Y sumisos continuamos recorriendo el laberinto de objetos tra\u00eddos de otras tierras.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, no estaba Pablo para mirar el mar. S\u00f3lo est\u00e1bamos nosotros\u2026 Abrimos uno de los libros que llevamos y le\u00edmos en voz alta sus poemas\u2026 Porque uno nunca puede saber si volver\u00e1 a Isla Negra, cuando es Isla Negra la que se ha marchado, y aquello que queda all\u00ed es una r\u00e9plica de un lugar que acaso existi\u00f3 en un sue\u00f1o\u2026<\/p>\n<p>Suena con el viento de la tarde la campana sobre una quieta barca. Se abren y se cierran las puertas como alas por el vendaval de los turistas\u2026 La casa sigue estando viva.<br \/>\nY en los pinares cercanos, los p\u00e1jaros, como el poeta quer\u00eda contin\u00faan bajando de rama en rama el d\u00eda.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/trytitaP.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><br \/>\n<em><strong>Pilar Alberdi<\/strong><\/em><br \/>\nFoto: <em><strong>Ernesto Fern\u00e1ndez<\/strong><\/em><br \/>\n<a href=\"http:\/\/pilaralberdi.blogspot.com\/\" target=\"_blank\">Blog de la autora<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos casas ten\u00eda yo ganas de conocer alg\u00fan d\u00eda: la de Pablo Neruda en Isla Negra, y la de Jorge Manrique en Lanzarote. De ambas ten\u00eda recortados art\u00edculos de peri\u00f3dicos donde ven\u00edan las fotos. Eran como el sue\u00f1o de unos habitantes intr\u00e9pidos. 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