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{"id":3577,"date":"2010-04-03T12:00:19","date_gmt":"2010-04-03T10:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=3577"},"modified":"2010-04-02T10:22:27","modified_gmt":"2010-04-02T08:22:27","slug":"sicario2-el-ciego-por-felix-maocho-lanes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/sicario2-el-ciego-por-felix-maocho-lanes\/","title":{"rendered":"Sicario(2): El ciego. Por Felix Maocho Lanes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/Sicario2-Maocho.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">No hay dos casos iguales entre los encargos que nos hacen, pero con todo, uno de los mas raros que he recibido es el de acabar con un ciego. El hecho de estar en tal situaci\u00f3n de superioridad sobre el oponente te hace sentirte inc\u00f3modo. Sientes cierta repugnancia, parecida a la que debe sentir el cazador cuando le encargan que mate un animal dom\u00e9stico. Pero si hay algo que no podemos ni debemos hacer es establecer objeciones morales en nuestro trabajo. Nosotros no somos los que decidimos dar muerte a una persona, sino simplemente quien lo lleva a cabo. La mano no siente remordimientos por llevar a cabo lo que el cerebro decide.<\/p>\n<p>Durante algunos d\u00edas segu\u00ed a mi v\u00edctima. Estaba claro que no cre\u00eda que su vida corriera peligro. Aunque ten\u00eda un escolta, su trabajo era mas de lazarillo que de guardi\u00e1n y encima los d\u00edas de fiesta no aparec\u00eda. Aparte, no segu\u00eda ninguna de las normas de seguridad b\u00e1sicas, tenia costumbres fijas y ordenadas, su coche se guardaba en un garaje sin vigilancia. La casa ten\u00eda un puerta de blindada pero se pod\u00eda entrar f\u00e1cilmente por las ventanas, que carec\u00edan del mas m\u00ednimo sistema de seguridad. Pod\u00edamos pasar desde la ventana de la escalera de la casa a la ventana de la cocina sin grandes dificultades. O sea, que adem\u00e1s de ser ciego, me lo pon\u00eda en bandeja.<\/p>\n<p>Hab\u00eda recibido la orden de que la muerte no pareciese un asesinato, en estos caso podemos optar por un accidente imprevisto o una enfermedad fulminante. Me decide por el primero de los casos, cualquier accidente consecuencia de su ceguera tendr\u00eda visos de credibilidad.<\/p>\n<p>Decidido el tipo de muerte, faltaba como llevarlo a cabo, se me ocurri\u00f3 entre otras alternativas, una ca\u00edda por el hueco del ascensor. El resto fue sencillo. El ciego daba un paseo a primera hora todos los d\u00edas de fiesta. Hab\u00eda un piso en venta en el edificio de enfrente de la vivienda. Un compa\u00f1ero se col\u00f3 en ese piso y con unos prism\u00e1ticos sigui\u00f3 las evoluciones del ciego por su casa.<\/p>\n<p>Cuando vio que se preparaba para salir, me aviso por el transmisor, con una copia de la llave del portal, entre en la casa como cualquier inquilino, sub\u00ed hasta el rellano del piso. Me lleg\u00f3 aviso de que se dispon\u00eda a salir inmediatamente, apostado en la escalera de servicio le vi salir y cerrar su puerta, me acerqu\u00e9 tranquilamente, le cog\u00ed por la cabeza, y de un giro brusco le produje una muerte instant\u00e1nea silenciosa y limpia.<\/p>\n<p>No estoy seguro si no se di\u00f3 cuenta que me acercaba o si sinti\u00f3 mi presencia, pero pens\u00f3 que era un vecino, pero eso que importa ahora.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cerciorarme de su muerte s\u00f3lo faltaba la escenificaci\u00f3n final, abr\u00ed la puerta del ascensor con una llave de las que usan los ascensoristas y tire el cad\u00e1ver. Tranquilamente emprend\u00ed la retirada por el camino que ya estaba previsto y ensayado, escalera arriba, subir a los tejados y bajar dos portales mas all\u00e1.<\/p>\n<p>Cuando alcance la calle se empezaba a arremolinar gente en el portal del ciego, tranquilamente me aleje andando de all\u00ed hacia el coche que hab\u00eda dejado aparcado en las proximidades, pas\u00f3 a mi lado el veh\u00edculo de escolta destinado a cubrir mi retirada pero como no hice la se\u00f1al convenida, continuaron sin parar.<\/p>\n<p>Todo el equipo hab\u00eda funcionado a la perfecci\u00f3n<\/p>\n<p>Si bien, dada la importancia del ciego, hubo varias investigaciones, nadie pudo asegurar que la rotura de cervicales no fuera efecto de la ca\u00edda por el hueco del ascensor, y abrir la puerta del ascensor y que el ascensor no est\u00e9, ser\u00e1 muy raro pero no imposible. El caso es que aun con todas las dudas el asunto fue cerrado como un accidente.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono6.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><br \/>\n<em><strong>Felix Maocho Lanes<\/strong><\/em><br \/>\n<a href=\"http:\/\/felixmaocho.wordpress.com\/\" target=\"_blank\">Blog del autor<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 No hay dos casos iguales entre los encargos que nos hacen, pero con todo, uno de los mas raros que he recibido es el de acabar con un ciego. El hecho de estar en tal situaci\u00f3n de superioridad sobre el oponente te hace sentirte inc\u00f3modo. Sientes cierta repugnancia, parecida a la que debe sentir el cazador cuando le encargan que mate un animal dom\u00e9stico. Pero si hay algo que no podemos ni debemos hacer es establecer objeciones morales en nuestro trabajo. 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