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{"id":3487,"date":"2010-03-26T14:00:08","date_gmt":"2010-03-26T13:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=3487"},"modified":"2010-03-26T09:43:16","modified_gmt":"2010-03-26T08:43:16","slug":"el-trampolin-de-la-inocencia-por-maria-dolores-almeyda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-trampolin-de-la-inocencia-por-maria-dolores-almeyda\/","title":{"rendered":"El trampol\u00edn de la inocencia. Por Mar\u00eda Dolores Almeyda"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/trampolin-Almeyda.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p>Todas las mujeres tienen un d\u00eda se\u00f1alado en sus vidas en el que les sucedi\u00f3 algo especial. Un recuerdo que las une aunque se produzca en diferentes circunstancias. Aqu\u00e9l d\u00eda, Juani,  Juanita, la loca del pueblo, la ni\u00f1a que nunca se hab\u00eda planteado que su vida pudiese cambiar, sinti\u00f3 que \u00e9sta daba un vuelco junto a su coraz\u00f3n y estuvo a punto de caer de culo sobre las ortigas. <\/p>\n<p>El d\u00eda veintiocho de diciembre en su casa estaban de matanza. Aquella ma\u00f1ana amaneci\u00f3 todo dispuesto para el sacrificio de dos hermosos cerdos que durante todo el a\u00f1o hab\u00edan sido engordados en la zah\u00farda, y ya esperaban un poco asustados, atados a un poste en el centro del patio, como si presintieran lo que iba a ser de ellos. En un rinc\u00f3n apartado se amontonaba la le\u00f1a sobre las aulagas  para ser prendidas por el fuego, y por todo el espacio se repart\u00edan los av\u00edos necesarios para la matanza. El altar para los sacrificios, las grandes orzas de barro para hacer los embutidos, las c\u00e1ntaras para la sangre, los tarros llenos de especias para sazonar y dar sabor a los distintos entripados. El proceso ser\u00eda largo, pesado y agotador. Ya conoc\u00eda el rito desde a\u00f1os pasados y sab\u00eda que por mucho que desearan que todo estuviese en orden, siempre faltaban cosas a \u00faltima hora y como siempre le tocar\u00eda a ella ir a buscarlas al pueblo. No una vez, sino varias. Juanita estaba un poco en todas partes, no por gusto, sino porque todas las manos eran necesarias.<\/p>\n<p>De estos d\u00edas de matanza le gustaban unas cosas y otras no. Le gustaba el ambiente previo y la algarab\u00eda que se formaba en el corral, con tanta gente dando \u00f3rdenes y pidiendo  cosas que no aparec\u00edan, y el olor de la piel del bicho cuando le quemaban en la hoguera los pelos como escarpias; y los aromas que se colgaban del aire cuando las mujeres que hac\u00edan las chacinas salpicaban el amasijo con las especias mezcl\u00e1ndola con  la carne picada en las orzas de barro. No le gustaban los gritos del animal  herido ni el chorro de sangre que ca\u00eda en las c\u00e1ntaras, tan roja y espesa. Era desagradable. Y que la gente se tomara todo aquello con tanta naturalidad. Y que le guardaran al cura el mejor bocado del cerdo, seg\u00fan dec\u00edan. \u201cEsta es la presa del cura, mucho cuidado, no se pierda, que ya mismo est\u00e1 por aqu\u00ed don Alberto.\u201d Don Alberto se com\u00eda  las criadillas de todos los cerdos sacrificados en el pueblo cada a\u00f1o.<\/p>\n<p>Aqu\u00e9l d\u00eda hac\u00eda fr\u00edo de matanzas, dec\u00edan los entendidos.  Era a  \u00faltimos de diciembre y las nubes estaban gordas pero no amenazaba lluvia. A \u00faltima hora de la tarde se acab\u00f3 la tripa de envasar morcilla y mandaron a Juani a por varias docenas de metros al almac\u00e9n, como suced\u00eda cada vez que faltaba algo. A ella le gustaba salir por los recados porque al mismo tiempo que se escabull\u00eda del trabajo ten\u00eda la opci\u00f3n de pararse a jugar con los ni\u00f1os en la calle. <\/p>\n<p>Porque a Juanita le gustaba jugar con los ni\u00f1os a la pelota, subirse a los \u00e1rboles para coger nidos, arrojarse al r\u00edo desde lo alto del muro compitiendo con las habilidades de los otros.  Esto le hab\u00eda acarreado m\u00e1s de un problema de identidad con alguna vecina descarada, que hab\u00eda tenido que zanjar con la ayuda de su madre, que se las pintaba para llamar a las cosas por su nombre y  a las vecinas que se pasaban de lenguas,  decirles  deslenguadas.<\/p>\n<p>Y justamente aquella tarde, cuando m\u00e1s fr\u00edo hac\u00eda, Juanita sali\u00f3 a comprar tripa para hacer morcillas y se encontr\u00f3, como esperaba, con algunos ni\u00f1os que jugaban ajenos al inclemente tiempo. Clavaban un garfio en el suelo h\u00famedo y duro del hielo de ayer que ya mismo seria de nuevo escarcha, lo sacaban y volv\u00edan a arrojar dentro de un cuadro se\u00f1alado en la tierra, como en la rayuela. La falda plisada de Juanita vol\u00f3 en uno de sus giros dejando al descubierto las braguitas blancas y un ni\u00f1o le dijo que se la hab\u00eda manchado con la sangre del cerdo que estaban matando en su casa. Juanita se apart\u00f3 de ellos, se agach\u00f3 como si fuese a orinar, se mir\u00f3 y estuvo a punto de caer de culo sobre las ortigas. No sab\u00eda nada de aquella sangre inmaculada que llenaba sus bragas por completo, pero estaba segura de que no era de ning\u00fan cerdo.<\/p>\n<p>Regres\u00f3 a su casa tambale\u00e1ndose, busc\u00f3  a su madre y le cont\u00f3 lo que le  hab\u00eda pasado, segura de haber cometido alguna falta. Que no se pod\u00eda jugar con los ni\u00f1os era algo que le repet\u00edan continuamente, ri\u00f1\u00e9ndole, pero nunca le hab\u00edan advertido cuales pod\u00edan ser las consecuencias.<\/p>\n<p>C\u00f3mo termin\u00f3 la jornada y como fue a partir de ah\u00ed la vida de  Juanita, la ni\u00f1a m\u00e1s loca del pueblo que corr\u00eda calles abajo y arriba jugando con los ni\u00f1os, despreocupada,  infantil y ajena a lo que se le ven\u00eda encima, es algo que se qued\u00f3  guardado entre las paredes de su casa. A partir de ah\u00ed su madre proteger\u00eda su inocencia con el celo que nunca hab\u00eda puesto en ense\u00f1arla.  Aqu\u00e9lla fue su \u00faltima jornada de matanza. Su \u00faltima correr\u00eda. El \u00faltimo salto al vac\u00edo de la vida desde el injusto trampol\u00edn de la inocencia. <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono2.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><br \/>\n<em><strong>Mar\u00eda Dolores Almeyda<\/strong><\/em><br \/>\n<em><a href=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/htmltonuke.php?filnavn=relatos.html\" target=\"_blank\">Puedes leer a esta autora tambi\u00e9n en la secci\u00f3n Relatos<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todas las mujeres tienen un d\u00eda se\u00f1alado en sus vidas en el que les sucedi\u00f3 algo especial. Un recuerdo que las une aunque se produzca en diferentes circunstancias. Aqu\u00e9l d\u00eda, Juani, Juanita, la loca del pueblo, la ni\u00f1a que nunca se hab\u00eda planteado que su vida pudiese cambiar, sinti\u00f3 que \u00e9sta daba un vuelco junto a su coraz\u00f3n y estuvo a punto de caer de culo sobre las ortigas. 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