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{"id":3419,"date":"2010-03-19T12:00:54","date_gmt":"2010-03-19T11:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=3419"},"modified":"2010-03-18T11:22:53","modified_gmt":"2010-03-18T10:22:53","slug":"una-hora-por-cristina-garcia-requena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/una-hora-por-cristina-garcia-requena\/","title":{"rendered":"Una hora. Por Cristina Garc\u00eda Requena"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/hepburn-Cristina.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p>Cada d\u00eda a la misma hora la ve\u00eda salir del portal de enfrente. Una aut\u00e9ntica se\u00f1orona: mo\u00f1o recogido con red, pesta\u00f1as y labios marcados, pendientes de perlas. Se paraba en el quiosco de D. Tom\u00e1s, salud\u00e1ndole con aires de grandeza casi sin levantar la mirada, le dejaba un par de c\u00e9ntimos en el mostrador a cambio del follet\u00edn diario y con su mano derecha enguantada le hac\u00eda un peque\u00f1o movimiento de despedida.<br \/>\n    Con sus zapatos altos de charol y un elegante baile de caderas paseaba su figura hasta el caf\u00e9 \u201cImperio\u201d, d\u00f3nde el camarero la esperaba con las manos en alto haciendo las veces de percha y un caf\u00e9 solo en la mesa de la esquina. Ella, como una Hepburn cualquiera, levantaba con parsimonia la taza a la vez que el dedo me\u00f1ique para alargar el tiempo y olvidarse de la vida.<br \/>\n    A los cuarenta y cinco minutos exactos, se levantaba dejando el dinero en la mesa y,  con el bolso en la mu\u00f1eca, repet\u00eda el gesto de despedida.<br \/>\n    -Hasta ma\u00f1ana.<br \/>\n    -Adi\u00f3s, que tenga un buen d\u00eda, se\u00f1ora.<br \/>\n    Nadie la conoc\u00eda en el barrio, aunque tampoco era de extra\u00f1ar, en pleno centro de una gran ciudad todos somos unos desconocidos.<br \/>\n    Ese d\u00eda, desde mi ventana, la vi entrar en el piso del bloque de enfrente, el que est\u00e1 a la altura del m\u00edo, un poco m\u00e1s abajo. Normalmente esa cortina siempre est\u00e1 corrida, pero ese d\u00eda no. Es un ventanal que parece dividir en dos una habitaci\u00f3n grande. Parec\u00eda exaltada, como si llegara tarde. Desde la puerta solt\u00f3 los guantes y los zapatos dej\u00e1ndolos tal y como cayeron. Abri\u00f3 el armario vac\u00edo, anta\u00f1o repleto con toda la ropa de la se\u00f1ora, que ella misma se encarg\u00f3 de retirar. Se quit\u00f3 la falda de tubo, las medias negras de seda y la camisa blanca, que se sac\u00f3 de cuajo, sin apenas desbotonar. Guard\u00f3 las perlas y la redecilla del mo\u00f1o en una caja que acarici\u00f3 al cerrar.<br \/>\n    Lo cambi\u00f3 por una bata azul y unas zapatillas de pa\u00f1o y dos segundos m\u00e1s tarde apareci\u00f3 en la otra parte de la habitaci\u00f3n. Estaba incorporando a un se\u00f1or mayor en una cama. Por los movimientos torpes del cuerpo y casi nulos de la cabeza, se dir\u00eda que era ciego. Ella se sent\u00f3 en la silla de al lado y le empez\u00f3 a leer la \u00faltima entrega del follet\u00edn. Al acabar, se levant\u00f3 y sigui\u00f3 atendiendo las tareas de la casa y del enfermo. Cuando acab\u00f3 su turno, justo a las ocho de la tarde, otra mujer la sustituy\u00f3.<br \/>\n    La volv\u00ed a ver saliendo del portal.  Era ella. Llevaba la cara lavada y el pelo cayendo desordenado por los hombros. Vest\u00eda un pantal\u00f3n de pa\u00f1o marr\u00f3n y una rebeca de lana deformada por el uso que desentonaban con los zapatos planos de cordones. Y volv\u00ed a ver su mano, haci\u00e9ndole un suave gesto al conductor del autob\u00fas, con su bolsa de pl\u00e1stico colgada en la mu\u00f1eca.<br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono2.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><br \/>\n<em><strong>Cristina Garc\u00eda Requena<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada d\u00eda a la misma hora la ve\u00eda salir del portal de enfrente. Una aut\u00e9ntica se\u00f1orona: mo\u00f1o recogido con red, pesta\u00f1as y labios marcados, pendientes de perlas. Se paraba en el quiosco de D. 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