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{"id":2901,"date":"2010-01-27T00:00:07","date_gmt":"2010-01-26T23:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=2901"},"modified":"2010-01-26T11:38:28","modified_gmt":"2010-01-26T10:38:28","slug":"el-viento-y-el-aire-por-maria-dolores-almeyda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-viento-y-el-aire-por-maria-dolores-almeyda\/","title":{"rendered":"El viento y el aire. Por Mar\u00eda Dolores Almeyda"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/tornado-Almeyda.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" align=\"left\" \/><br \/>\nEl viento sopla a rachas con fuerza de hurac\u00e1n y a ratos se detiene como tomando aliento para impulsarse de nuevo con vehemencia. Los \u00e1rboles agitan sus ramajes m\u00e1s viejos y fuertes, y sus d\u00e9biles tallos hace ya tiempo que se desprendieron chocando violentamente contra lo que encontraron a su paso. El viento se detiene pensativo como un peregrino cansado que a cada tramo toma aliento y retoma el camino con m\u00e1s fuerzas.<\/p>\n<p>El viento, insolente como un viejo descarado, impertinente y soez me levanta las faldas, me agita el pelo, me enciende los colores en la cara. Pero este viento de ahora no es el descarado que se asoma y se esconde, burlando, persiguiendo, enga\u00f1ando a las ni\u00f1as que bailan solas. Este tiene la furia de un cicl\u00f3n devastador y profano, es como un dios al que no se le ve, pero del que se sienten sus da\u00f1os, se sufren sus condenas, se padece su ira, su c\u00f3lera y su miedo.<\/p>\n<p>\u2026El miedo. Qu\u00e9 curioso que dije el miedo. Es como si aceptara que el viento tiene con sus componentes un alto nivel de miedo oculto entre sus bravatas, del mismo modo que muestra su cara violenta y arrolladora. Ese tanto elevado que el viento guarda de su cobarde presencia, es el que le hace ir como un fugitivo entrando por las rendijas sin mostrarse abiertamente, con sigilo y provocando al mismo tiempo el miedo que se guarda temeroso para que nadie le descubra.<\/p>\n<p>Cuando el viento es temeroso e irresoluto y avanza azorado con miedo a ser descubierto, produce el mismo efecto esot\u00e9rico del fr\u00edo indescifrable, como si la piel clandestina de un reptil se hubiese deslizado veloz y subrepticiamente por la sensible dermis originando esa desagradable sensaci\u00f3n de escalofr\u00edo que nos recorre en vertical desde la zona occipital hasta las u\u00f1as de los pies.<\/p>\n<p>El viento, el asesino\u2026 Tambi\u00e9n el asesino cuando es hurac\u00e1n y est\u00e1 descontrolado. \u00bfPero qui\u00e9n puede controlar al viento? \u00bfQui\u00e9n puede manipular su furia, administrar su ira, conducir sus recursos, procesar sus devaneos lujuriosos? \u00bfY qui\u00e9n puede pedir justicia al viento? \u00bfResponsabilidad por sus quebrantos? \u00bfDa\u00f1os y perjuicios por los estragos causados, por las calamidades obtenidas por la iracundia de sus latigazos?<\/p>\n<p>Cuando el viento amenaza no es un bravuc\u00f3n que se jacta, pendenciero; ni el humilde y d\u00f3cil elemento que se muestra respetuoso de la orden recibida por las fuerzas oscuras que dirigen su conducta, que originan su maldad y lo convierten de suave y benigno aire puro, en altivo e insolente viento del demonio. Cuando el viento amenaza est\u00e1 rindiendo tributo a las potencias naturales que lo impulsan. A sus dioses, a los robustos y excelsos poderes que lo mantienen vivo a cambio de las v\u00edctimas inocentes que les presentan para ser inmoladas en el altar de las est\u00fapidas ofrendas.<\/p>\n<p>El gran chantajista jugando con ventaja, manipulando el aire con sus trapicheos indecentes, alterando los ritmos de la vida, permutando vidas y sue\u00f1os por el cambio ventajoso de lo que quiera pedir en el canje. Y el viento habla con el aire.<\/p>\n<p>&#8211;Me llevo el vendaval y te dejo dos v\u00edctimas\u2026<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfNo puedes irte sin llevarte nada?<\/p>\n<p>&#8211;Dos ni\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8211;Por dios, no. Un adulto\u2026 un viejo.<\/p>\n<p>&#8211;Dos ni\u00f1os\u2026<\/p>\n<p>&#8211;Me llevo la ira, ya te lo he dicho\u2026 y dos vidas. Lo que se\u00f1ale mi dedo o no hay trato.<\/p>\n<p>El viento, el asesino no entra en negociaciones. Asola lo que puede, lo que encuentra a su paso. Destruye, arruina, extingue, saquea y aniquila.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s se va. Pero antes ha derribado la cornisa que daba sobre el patio, el muro entre dos bloques de viviendas que nadie repar\u00f3 en ver c\u00f3mo oscilaban, algunos \u00e1rboles de la alameda cercanos al parque donde algunos ni\u00f1os jugaban confiados. Ma\u00f1ana, tal vez dentro de un rato, cabizbajos y vencidos, haremos el recuento y sabremos cuantas v\u00edctimas hemos pagado para que el viento por fin nos abandonara. En aquella ocasi\u00f3n fueron cuatro.<\/p>\n<p>\u201cYo soy el aire\u2026\u201d se fue diciendo despu\u00e9s con una carcajada.<\/p>\n<p><em><span style=\"color: #800000;\">En recuerdo de cuatro ni\u00f1os muertos mientras jugaban<\/span>.<\/em><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono1.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><br \/>\n<em><strong>Mar\u00eda Dolores Almeyda<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El viento sopla a rachas con fuerza de hurac\u00e1n y a ratos se detiene como tomando aliento para impulsarse de nuevo con vehemencia. Los \u00e1rboles agitan sus ramajes m\u00e1s viejos y fuertes, y sus d\u00e9biles tallos hace ya tiempo que se desprendieron chocando violentamente contra lo que encontraron a su paso. El viento se detiene pensativo como un peregrino cansado que a cada tramo toma aliento y retoma el camino con m\u00e1s fuerzas. El viento, insolente como un viejo descarado, impertinente y soez me levanta las faldas, me agita el pelo, me enciende los colores en la cara. 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