{"id":267,"date":"2007-10-10T13:21:12","date_gmt":"2007-10-10T11:21:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=267"},"modified":"2007-10-13T13:58:06","modified_gmt":"2007-10-13T11:58:06","slug":"reenvio-se-me-habia-olvidado-la-foto-por-tono-rodriguez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/reenvio-se-me-habia-olvidado-la-foto-por-tono-rodriguez\/","title":{"rendered":"Los cromos de la discordia. Por To\u00f1o Rodr\u00edguez"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/stoichkov_RETRATbo.jpg\"  hspace=\"20\" \/ align=\"right\"\/><br \/>\nJ. mira sereno pero estoico, con la barbilla elevada igual que un fara\u00f3n de alguna colecci\u00f3n egipcia inacabada, probablemente comenzada en una \u00e9poca de paso como septiembre o enero, mira (dec\u00eda), al nuevo subarrendador del quiosco de la esquina, \u00e9sa donde confluyen tres l\u00edneas el\u00e9ctricas, cuatro tuber\u00edas de saneamiento y alg\u00fan que otro sem\u00e1foro. La mirada de J., desafiante aunque honesta, se mueve mientras que su propio cuerpo se mueve tambi\u00e9n, por iniciativa de una fuerza extra\u00f1a que le hace alejarse de ese quiosco tot\u00e9mico, a lo largo de la acera levantada y de nuevo tapada por las \u00faltimas obras en la ciudad. La mirada se mueve para mantenerse inprimada sobre la mirada del quiosquero, que tambi\u00e9n le mira ahora como diciendo yo-no-puedo-hacer-nada-m\u00e1s, mientras el padre, de paternidad reprogramada, desintoxicada, reclasificada como no conflictiva, se repite a s\u00ed mismo &#8216;debes decir no&#8217; una y otra vez, una y otra vez. J. compara en este mismo momento, en el que su padre se cruza y esquiva el hombro de alguien que ha amado y odiado en la misma semana y habitaci\u00f3n de hotel, compara (dec\u00eda), la altivez de su cabeza con la fuerza que ha secuestrado sus movimientos, para despu\u00e9s echarse a llorar, como si su destino fuese un motor de compresi\u00f3n impulsando el circuito de sus l\u00e1grimas.<br \/>\n<em>Los cromos de la discordia son de marca-imagen Panini, ahora aglutinada en el holding de Marvel Entertainment Group, en este momento exacto participado por inversiones privadas, tan privadas que no han de aparecer en el presente folleto<\/em>.<br \/>\nStoichkov no ha aparecido en ninguno de los tres sobres que el padre ha comprado a J., en serie no repetida de sensaciones de alegr\u00eda-condescendencia-arrepentimiento en el quiosco tot\u00e9mico de la esquina concurrida.<br \/>\nV. s\u00ed ha visto pasar por la mesa de formica esmaltada de su despacho varias veces la tez tensa y oscura del carism\u00e1tico jugador. Suponemos, solamente por otorgar un grado-red al microrrelato, por intentar colocar entre las orejas del \u00e1vido lector una f\u00f3rmula matem\u00e1tica inviable por compleja, que una de esas tuber\u00edas comunica, pongamos, el quiosco y la oficina de V. M\u00e1s sencillo parece, sin embargo, conectar ambos puntos de la megal\u00edtica y horriblemente distribuida ciudad mediante un cami\u00f3n de reparto contratado por Marvel Entertainment Group, que puntualmente martes y viernes, deja nuevo material de coleccionismo moderno en esa y otras esquinas, con quiosco incluido.<br \/>\nEn su despacho V. selecciona y maqueta cromos de la colecci\u00f3n de la temporada 1992-1993 de la Liga de F\u00fatbol Profesional. Observa los datos de demanda elaborados por \u00e9l mismo semanas atr\u00e1s, justo dos meses despu\u00e9s de la primera distribuci\u00f3n de la colecci\u00f3n, en colegios y parques de la zona, que lo llevan a un nuevo resultado del an\u00e1lisis matem\u00e1tico concreto que alterar\u00e1 las proporciones de cromos en circulaci\u00f3n, para supravalorar los tres ejemplares con el rostro agitanado aunque casi pl\u00e1stico de Stoichkov que V. guarda bajo su mesa, y que podr\u00e1 intercambiar en trueque por pr\u00e1cticamente lo que desee un martes o viernes cualquiera, en un patio o parque cualquiera, despu\u00e9s de que el azar haya cumplido con su cruel trabajo y los ojos de J. y sus enemigos en la lucha por el cromo creen un v\u00ednculo indestructible, de una sustancia entre met\u00e1lica y gelatinosa cual m\u00e9dula \u00f3sea urbana, que atar\u00e1 por la cintura y la entrepierna a todos los ni\u00f1os con el hombre que los visita con cromos, al trabajador del quiosco y a todos los padres ciegos de serenidad, y que rodear\u00e1 el quiosco tot\u00e9mico una y otra vez, una y otra vez hasta impedir que abra y provocar que no pueda competir con los grandes quioscos de la plaza, mientras que J., ya hecho hombre y apostado en una cola infinita de hombres sin rostro, con la mirada perdida y un fajo de formularios a modo de nuevos cromos entre los brazos cruzados, esboza una sonrisa cuando recuerda la visi\u00f3n on\u00edrica del cromo de Stoichkov tocando su mano, otorg\u00e1ndole una fuente de luz que eliminaba sus entra\u00f1as y extremidades, haci\u00e9ndole volar por encima de los c\u00famulos y perder la referencia del horizonte, un cohete de luz hacia el cielo, un cromo supers\u00f3nico sin billete de vuelta, un trampol\u00edn hacia el superhombre de Nietzsche, en resumen: una fotograf\u00eda de su esp\u00edritu que le llev\u00f3 donde ning\u00fan hombre, incluido \u00e9l mismo, volver\u00eda a estar jam\u00e1s.<br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono8.jpg\" align=\"right\" \/><br \/>\n\u00a9To\u00f1o Rodr\u00edguez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>J. mira sereno pero estoico, con la barbilla elevada igual que un fara\u00f3n de alguna colecci\u00f3n egipcia inacabada, probablemente comenzada en una \u00e9poca de paso como septiembre o enero, mira (dec\u00eda), al nuevo subarrendador del quiosco de la esquina, \u00e9sa donde confluyen tres l\u00edneas el\u00e9ctricas, cuatro tuber\u00edas de saneamiento y alg\u00fan que otro sem\u00e1foro. La mirada de J., desafiante aunque honesta, se mueve mientras que su propio cuerpo se mueve tambi\u00e9n, por iniciativa de una fuerza extra\u00f1a que le hace alejarse de ese quiosco tot\u00e9mico, a lo largo de la acera levantada y de nuevo tapada por las \u00faltimas obras&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/reenvio-se-me-habia-olvidado-la-foto-por-tono-rodriguez\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-267","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microtextos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=267"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/267\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}