<br />
<b>Warning</b>:  Constant WP_DEFAULT_THEME already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>24</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Constant ABSPATH already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>32</b><br />
{"id":2375,"date":"2009-11-30T20:00:39","date_gmt":"2009-11-30T19:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=2375"},"modified":"2009-11-30T13:39:08","modified_gmt":"2009-11-30T12:39:08","slug":"el-fuego-por-el-diletante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-fuego-por-el-diletante\/","title":{"rendered":"El fuego. Por El Diletante"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/fuego-mercedes.jpg\" alt=\"\" hspace=\"20\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p>Contemplo el fuego. Es un extra\u00f1o animal devorador. Su embri\u00f3n son peque\u00f1as\u00a0particulas\u00a0incandescentes, de color amarillo o rojo seg\u00fan su temperatura, de vida muy breve. La mayor\u00eda mueren convirti\u00e9ndose en humo negro. Algunas de las que logran sobrevivir se convierten en peque\u00f1as llamitas que aletean fugazmente; otras, las menos, est\u00e1n bien constituidas y no se conforman con morir sin luchar. Cuando el fuego es peque\u00f1o se muestra t\u00edmido, cohibido, antojadizo, vulnerable. Seg\u00fan va creciendo, su car\u00e1cter se fortalece. Aprende de sus errores. Primero ataca a todo por igual; pronto se da cuenta de que hay bocados demasiados duros de roer, por lo que opta por ir acariciando las piezas m\u00e1s d\u00e9biles hasta lograr hincarles el diente. Luego se va envalentonando, artero y taimado prueba con enemigos m\u00e1s poderosos. Aprovecha las hendiduras para ir introduci\u00e9ndose subrepticiamente hacia lugares m\u00e1s favorables. Su estrategia ca\u00f3tica logra convertir sus fracasos de aqu\u00ed en triunfos all\u00e1. Poco a poco consigue hacerse due\u00f1o y se\u00f1or de su territorio.<br \/>\nAgradece el alimento de un mont\u00f3n de cuartillas garabateadas. Cuando se han consumido, le ofrendo el manuscrito de mi primera novela, autobiogr\u00e1fica y calamitosa. Tal vez sea la \u00fanica manera de que mis escritos den calor a los corazones; estupidez may\u00fascula, recapacito: el poder calor\u00edfico del papel es el mismo emborronado o no. Entonces comienza la danza orgi\u00e1stica de sus lenguas, amarillas, rojas, azules. El n\u00facleo compacto devora a la m\u00e1xima velocidad, mientras la periferia va preparando el camino de su expansi\u00f3n. De vez en cuando una lengua puntiaguda, aislada, aparece fuera de la periferia, solitaria, estremecedora, previendo su muerte violenta. En su vejez se convierte en rojiza brasa, en negro carb\u00f3n y luego mansamente en ceniza blanca.<br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono2.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><br \/>\n<em><strong>El Diletante<\/strong><\/em><br \/>\n<a href=\"http:\/\/desvaneros.blogspot.com\/\">http:\/\/desvaneros.blogspot.com\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contemplo el fuego. Es un extra\u00f1o animal devorador. Su embri\u00f3n son peque\u00f1as\u00a0particulas\u00a0incandescentes, de color amarillo o rojo seg\u00fan su temperatura, de vida muy breve. La mayor\u00eda mueren convirti\u00e9ndose en humo negro. Algunas de las que logran sobrevivir se convierten en peque\u00f1as llamitas que aletean fugazmente; otras, las menos, est\u00e1n bien constituidas y no se conforman con morir sin luchar. Cuando el fuego es peque\u00f1o se muestra t\u00edmido, cohibido, antojadizo, vulnerable. Seg\u00fan va creciendo, su car\u00e1cter se fortalece. Aprende de sus errores. Primero ataca a todo por igual; pronto se da cuenta de que hay bocados demasiados duros de roer, por&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-fuego-por-el-diletante\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-2375","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microtextos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2375"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2375\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}