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{"id":230,"date":"2007-07-29T08:59:43","date_gmt":"2007-07-29T06:59:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=230"},"modified":"2007-07-29T09:15:13","modified_gmt":"2007-07-29T07:15:13","slug":"relatos-de-verano-por-carmen-maria-camacho-adarve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/relatos-de-verano-por-carmen-maria-camacho-adarve\/","title":{"rendered":"Relatos de Verano por Carmen Mar\u00eda Camacho Adarve."},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/azulestrella33.JPG\"  hspace=\"20\" align=\"right\" \/><br \/>\nLa primera cruz\u00f3 el cielo a eso de las once y media de la noche, en su viaje de ning\u00fan lado a otro, y estoy segura de que el mar se agit\u00f3 un poco.<br \/>\nLa segunda pas\u00f3 media hora despu\u00e9s, y a la medianoche el cielo se cubri\u00f3 de nubes largas y lentas, el mar se volvi\u00f3 a agitar y yo pens\u00e9 en irme a dormir porque me dol\u00eda el alma.<br \/>\nFue mi encuentro con las Le\u00f3nidas, un grupo de asteroides que cada treinta y tres a\u00f1os llena el cielo de la Tierra con sus luces, algo semejante a las Perseidas de agosto.<br \/>\nEsa noche, dec\u00edan los expertos, el cielo sera perfecto y uno se podr\u00eda llenar los ojos de estrellas fugaces, literalmente, porque se esperaban miles de ellas por hora.<br \/>\nHay quienes nunca han visto una estrella fugaz, o un cometa o un eclipse, y s\u00f3lo conocen el d\u00eda y la noche de nuestro propio paso por el universo&#8230;<br \/>\nArmado con esas y otras reflexiones, dej\u00e9 mi lecho que quemaba y empapada en sudor, puse en la bolsa el rompevientos, una toalla enorme, una linterna con cuatro tipos de luz, la c\u00e1mara, un rollo de papel higi\u00e9nico y lo que quedaba de una botellita de rioja que se a\u00f1ej\u00f3 semanas en un caj\u00f3n de la cocina, y me fui a la playa.<br \/>\nDe noche, para ir al mar hay que cruzar un sendero enramado pisando la hojarasca y adivinando por el ruido si son iguanas o lagartijas lo que corre de ning\u00fan lado a otro en lo oscuro.<br \/>\nY llegue a la playa fingiendo que no tenia inter\u00e9s en mirar hacia arriba la caseta de salvavidas, extend\u00ed la toalla en la rampa y me eche boca arriba, ahora s\u00ed, a ver qu\u00e9 pasa en el cielo.<br \/>\nUna noche sin sue\u00f1o en el cortijo contamos dos docenas de estrellas fugaces, y alguien dijo que ver las estrellas bien puede ser el \u00fanico v\u00ednculo que nos queda con el primer hombre, que conoci\u00f3 el asombro antes que la palabra, pero esa vez hab\u00edamos sacado un colch\u00f3n de hule al campo y beb\u00edamos cerveza.<br \/>\nEn la playa, la madera de la rampa estaba h\u00fameda y tibia.  Esta noche hay luces que se mueven en el cielo, pero son aviones hacia un destino preciso, geogr\u00e1fico o de otro.<br \/>\nLuces que se viajan en el horizonte, como si alguien tratara de trazar la frontera entre el mar y el cielo.  Estrellas fijas, si se permite el adjetivo, y una luna expendida.  Le di un traguito al rioja y pens\u00e9:  \u201cA ver si las estrellas hacen que se me cumpla alg\u00fan deseo aqu\u00ed\u2026\u00bb.<br \/>\nEl espacio es un lugar donde no hay aqu\u00ed:  en el espacio todo es all\u00e1, un lugar en el que por definici\u00f3n no estamos y en el que puede estar todo lo dem\u00e1s, aun cosas que todav\u00eda no se le ocurren a nadie.<br \/>\nPero aqu\u00ed, la playa de monsul, un lugar tranquilo y callado, de d\u00eda o de noche.  M\u00e1s de noche, porque las se\u00f1oras que toman el sol y los se\u00f1ores que ya no tienen prisa no salen a la playa a estas horas de la noche.  Pues ah\u00ed estaba yo, tendida en una toalla azul cobalto, viendo al cielo.<br \/>\nNo s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo estuve esperando que pasaran las estrellas.  Seg\u00fan el reloj fueron dos horas o un poco m\u00e1s.  En ese tiempo pens\u00e9 en un se\u00f1ora de Sevilla que me reclama lo que escribo no hace mucho, y dese\u00e9 que la llevaran y pasaran por donde ella y sus amigos me hab\u00edan llevado.<br \/>\nBeb\u00ed el que quedaba y mir\u00e9 con m\u00e1s cuidado las estrellas.  Pens\u00e9 en esa mujer y en ninguna.  Pens\u00e9 en la mujer morena que aguarda en el destino robar todos mis versos.  Pens\u00e9 en quienes a esa hora no miraban ni el mar ni el cielo.  Pero ni as\u00ed pasaban las estrellas.<br \/>\nMe dol\u00eda el alma.  Y por eso me fui, sombra en las sombras, de regreso al sendero cuya fauna llena de flores hace ruidos en la noche, y a los aromas del jard\u00edn, y a la fuente del peque\u00f1o lago iluminado y al aire refrigerado de mi casa.<br \/>\nMe conformar\u00e9 con pensar que pude haberlas visto.  Tal vez imaginar mil estrellas fugaces por hora ser\u00e1 mejor que verlas.  No s\u00e9.  S\u00e9 que estar\u00e9 pendiente si puedo, y que ir\u00e9 a donde sea para mirarlas cuando vuelvan. Y seguro que esa vez se me cumplir\u00e1 alg\u00fan deseo. Cuando las Le\u00f3nidas vuelvan tendr\u00e9 m\u00e1s de setenta a\u00f1os.  Esa fue mi cita con las estrellas. <\/p>\n<p><strong><em>\u00a9Carmen Mar\u00eda Camacho Adarve<br \/>\n <\/em><\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/trytitaP.jpg\" align=\"right\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera cruz\u00f3 el cielo a eso de las once y media de la noche, en su viaje de ning\u00fan lado a otro, y estoy segura de que el mar se agit\u00f3 un poco. La segunda pas\u00f3 media hora despu\u00e9s, y a la medianoche el cielo se cubri\u00f3 de nubes largas y lentas, el mar se volvi\u00f3 a agitar y yo pens\u00e9 en irme a dormir porque me dol\u00eda el alma. Fue mi encuentro con las Le\u00f3nidas, un grupo de asteroides que cada treinta y tres a\u00f1os llena el cielo de la Tierra con sus luces, algo semejante a las&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/relatos-de-verano-por-carmen-maria-camacho-adarve\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-230","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/230","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=230"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/230\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=230"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=230"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}