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{"id":1998,"date":"2009-10-20T01:56:36","date_gmt":"2009-10-19T23:56:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=1998"},"modified":"2009-10-20T01:56:36","modified_gmt":"2009-10-19T23:56:36","slug":"la-pizza-por-dorotea-fulde-benke","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/la-pizza-por-dorotea-fulde-benke\/","title":{"rendered":"La Pizza. Por Dorotea Fulde Benke"},"content":{"rendered":"<div>En otra vida fui masa de pizza. Todav\u00eda lo noto cuando intento abarcar demasiados frentes a la vez o tiran de m\u00ed para cubrir mentirijillas, disculpas o bulos. Entonces mi cuerpo s\u00f3lido y macizo se extiende y se vuelve fino y transparente; aparecen fisuras y rotos que no se curan con facilidad a no ser que unas manos h\u00e1biles agrupen los flecos y tiras y los vuelvan a integrar d\u00e1ndome un masaje del alma que me sosiegue y fortalezca.<\/div>\n<div>\n\u00bfNunca se han preguntado qu\u00e9 siente la masa de pizza cuando vuela encima de la cabeza del pizzero, antes de que la recoja incrustando los dedos en su blandura, aplast\u00e1ndola en la encimera, pas\u00e1ndole el rodillo y estirando su suave piel hasta m\u00e1s no poder porque alguien ha pedido una margarita crujiente? Pues, ese momento es de libertad suprema, un orgasmo a\u00e9reo que dura lo que el vuelo, un instante glorioso con la improbable posibilidad de salir planeando por el tragaluz abierto, convertida en ovni comestible \u2013si bien crudo\u2013 y quedarse colgada del toldo exterior, justo encima de la calva del comensal hambriento y despistado que tarda en darse cuenta por qu\u00e9 se r\u00eden los de las otras mesas. La dicha ser\u00eda corta: la fugitiva notar\u00eda c\u00f3mo poco a poco la adhesi\u00f3n del pegamento rudimentario compuesto por harina y agua se ir\u00eda venciendo por la gravedad, como las ventosas diminutas que intentar\u00edan sujetarse a la lona ceder\u00edan y perder\u00edan contacto, y se soltar\u00edan precipitando la ca\u00edda final y definitiva. La aventura acabar\u00eda sobre la mencionada calva, cubriendo su desnudez con una mascarilla ligeramente aceitosa y nutritiva, hasta que el pizzero, alertado por los gritos y gru\u00f1idos del cliente, la recoger\u00eda con cuidado, formando con ella una semiesfera abollada destinada al cubo de basura, mientras se disculpar\u00eda mordi\u00e9ndose los labios por no ceder al impulso humor\u00edstico de una escena digna de Jerry Lewis.<\/div>\n<div>\nFue un sue\u00f1o, por supuesto. Bajo la luz de ne\u00f3n de la cocina de la pizzer\u00eda, mi cuerpecillo convertido en cr\u00eape crudo yace sobre el m\u00e1rmol donde resbala en la hostil capa de harina que impide cualquier adherencia. Se acerca un cuchar\u00f3n, seguido de un pincel blandenque y goteando, y me aplican un r\u00e1pido ba\u00f1o de aceite y tomate. Un granizado de queso impacta en mi superficie, seguido de tomate en rodajas y m\u00e1s queso en grumos. Mi base intenta respirar y no puede. Percibo que me atacan por la espalda. Una especie de pala me recoge y mientras viajo un corto trecho, nuevamente convertida en objeto a\u00e9reo sin nombre propio, ya me aturde el h\u00e1lito ardiente del horno. A partir de ah\u00ed todo es sufrimiento, tortura y quemaz\u00f3n hasta que mi tierno disco cruja y el queso se abrace llorando al tomate en una fusi\u00f3n tan \u00edntima como limitada en el tiempo, otro s\u00edmil de actos placenteros que nadie observa ni comenta.<\/div>\n<div>\nCorto es el respiro de la cama de porcelana; ya se aproxima una rueda segadora que marca y separa trozos triangulares. Una vez aterrizada en la mesa, el destino de una pizza margarita de masa fina es tan conocido como terror\u00edfico, y por piedad no sigamos su camino m\u00e1s all\u00e1 del p\u00f3rtico dentado\u2026<\/div>\n<div>\nNo, no me miren as\u00ed, nunca he pasado por esos trances. Fui encargada para un cumplea\u00f1os de chavales y llegamos tarde, el repartidor, mis seis hermanas y yo. Ya hab\u00edan comido tarta y estaban pinchando globos; nadie quiso pizza. El final se me confunde con im\u00e1genes de gaviotas y hormigas que todav\u00eda me quedan por asimilar cuando vuelva a mis citas con la psic\u00f3loga que se dio de baja materna justo cuando llegamos a mis recuerdos del vertedero.<\/div>\n<div>\u00a0<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/escritorP.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/div>\n<div><em><strong>Texto: Dorotea Fulde Benke<\/strong><\/em><br \/>\n<a href=\"http:\/\/doroteafuldebenke.blogspot.com\/\" target=\"new\">Blog de la autora<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En otra vida fui masa de pizza. Todav\u00eda lo noto cuando intento abarcar demasiados frentes a la vez o tiran de m\u00ed para cubrir mentirijillas, disculpas o bulos. 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