{"id":147,"date":"2007-01-25T07:20:11","date_gmt":"2007-01-25T05:20:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=147"},"modified":"2007-01-27T20:53:39","modified_gmt":"2007-01-27T18:53:39","slug":"ii-la-travesia-del-comandate-byrd-por-francisco-arsis-caerols","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/ii-la-travesia-del-comandate-byrd-por-francisco-arsis-caerols\/","title":{"rendered":"II. LA TRAVES\u00cdA DEL COMANDATE BYRD.  Por Francisco Arsis Caerols"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\" https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/COMANDANTEBYRD.jpg\" hspace=\"20\" alt=\"Mondello\"align=\"right\"\/><\/p>\n<p>II. LA TRAVES\u00cdA DEL COMANDATE BYRD<br \/>\nJulio. 1927<\/p>\n<p>El brillante sal\u00f3n del C\u00edrculo de Bellas Artes apareci\u00f3 ante mi vista repleto de aut\u00e9nticas obras de arte. Jarros con decoraci\u00f3n de Yedra, fuentes de tipo renacentista moderno, bandejas orladas con magistral simetr\u00eda, servicios de mesa en plata cincelada\u2026 A decir verdad, yo apenas entend\u00eda sobre este maravilloso arte de la orfebrer\u00eda, pero gracias a mi querido amigo Vincent, que iba poni\u00e9ndome al d\u00eda, termin\u00e9 pareciendo todo un experto. No en vano, una de mis mayores virtudes era la capacidad que ten\u00eda para recordar todo  aquello que se me explicase o contase por vez primera. <\/p>\n<p>En el momento en que mi ansiada \u201cflor de n\u00e1car\u201d irrumpi\u00f3 en la exposici\u00f3n, casi me consideraba ya un perfecto enterado del asunto, por lo que sorprenderla se me antojaba algo bastante sencillo. Un comentario sobre la orfebrer\u00eda realista por aqu\u00ed, otro sobre la importancia del arte industrial de la plater\u00eda en nuestro pa\u00eds por all\u00e1, y a buen seguro que la dejaba impresionada. <\/p>\n<p>Si el d\u00eda en que Vincent me present\u00f3 a la se\u00f1orita Alexia Carvajal, qued\u00e9 deslumbrado por su belleza, el d\u00eda de la exposici\u00f3n casi me arranc\u00f3 el coraz\u00f3n de cuajo. En esta ocasi\u00f3n luc\u00eda un espectacular vestido de muselina de seda rosa, bordado con hilillos de plata y esferitas de cristal, que realzaba su esbelto talle, haciendo perder el aliento a cuantos encontraba a su paso.<\/p>\n<p>Era cuesti\u00f3n de provocar un encuentro con ella, si bien estaba seguro de que, en cuanto me viese, no dudar\u00eda un instante en acercarse hasta donde yo me hallaba. Vincent, poco despu\u00e9s de darme su peque\u00f1a lecci\u00f3n de orfebrer\u00eda, acab\u00f3 perdi\u00e9ndose entre la mara\u00f1a de p\u00fablico que se agolpaba en el interior del recinto, especialmente a la altura de los diferentes estantes que resguardaban aquellas peque\u00f1as obras de arte. Que Alexia Carvajal acabara reparando en m\u00ed no result\u00f3 nada dif\u00edcil, pues disimuladamente procuraba colocarme en su entorno inmediato, aunque eso s\u00ed, intentando no ser engullido por la marabunta de inopinados visitantes. Y digo inopinados porque, a tenor de los comentarios vertidos por parte de los organizadores, ninguno de ellos hubiese imaginado una presencia de p\u00fablico tan grande.<!--more--><br \/>\n-\u00bfSe\u00f1or De Vidal? \u00bfEs usted? \u00a1Menuda sorpresa! -dijo, mientras cog\u00eda mi brazo haciendo que me diese la vuelta, situ\u00e1ndome frente a ella.<br \/>\nColocarme de perfil era una de las mejores estrategias que sol\u00eda usar en estos casos, pues con ello pod\u00eda aparentar de forma limpia no haber visto a la persona que reclamaba mi atenci\u00f3n.<br \/>\n_\u00a1Ah! \u00a1Se\u00f1orita Carvajal, es un inmenso placer contemplarla de nuevo! _ dije, mostr\u00e1ndome gratamente sorprendido-. No me hab\u00eda dado cuenta de que estaba usted en la exposici\u00f3n, y f\u00edjese que me encontraba casi a su lado. Lo raro es que no haya tropezado con usted, porque mire que soy un poco pat\u00e1n.<br \/>\n-\u00a1Oh, no se preocupe! Es normal que no me hubiese visto, con tanto visitante como se encuentra hoy en la exposici\u00f3n. Y no diga que es algo pat\u00e1n, que no me lo creo -aleg\u00f3, sonriente.<br \/>\n-\u00bfLe parece poco, no haber reparado en la presencia de una mujer tan bonita como usted? _dije, mir\u00e1ndola directamente a los ojos_. Pero si va lanzando destellos por donde camina, no lo niegue.<br \/>\n-\u00bfYo? Pero que adulador es usted, se\u00f1or De Vidal. No s\u00e9 c\u00f3mo tomarme las cosas que me dice.<br \/>\n-No tiene que tom\u00e1rselas de ning\u00fan modo, se\u00f1orita Carvajal. Pero cr\u00e9ame, soy sincero cuando le digo lo que pienso sobre su inusitada belleza. Adem\u00e1s, a buen seguro que est\u00e1 acostumbrada a escuchar estas mismas palabras en boca de otros.<br \/>\n-Pues\u2026 no, sinceramente no. Quiero decir, no como usted las dice\u2026<br \/>\nEra in\u00fatil sustraerse a su encanto, por m\u00e1s que yo no dejaba, no obstante, de utilizar todas mis armas para conquistarla. Casi dir\u00eda que, m\u00e1s que ella hacia m\u00ed, era yo el que me sent\u00eda rendido a sus pies. Y no era habitual que sucediese as\u00ed en todas las mujeres que hab\u00edan pasado por mi vida, por no decir que era la primera vez que ten\u00eda esa extra\u00f1a sensaci\u00f3n. \u00bfSer\u00edan sus ojos verdes? \u00bfLos dorados rizos de su cabello? \u00bfSus labios rojos de puro carm\u00edn? \u00bfSu carita de \u00e1ngel? \u00bfO era su patente y ex\u00f3tica personalidad?<br \/>\n-Se\u00f1or De Vidal -continu\u00f3 habl\u00e1ndome -\u00bfle gustar\u00eda acudir a una cena que organizo en mi casa ma\u00f1ana por la noche? Le anticipo que acudir\u00e1n personalidades muy importantes dentro de la alta sociedad madrile\u00f1a. Algunos de ellos se hallan hoy presentes en esta exposici\u00f3n. \u00bfDesea que se los presente?<br \/>\n-Quiz\u00e1 mejor ma\u00f1ana, cuando acuda a esa cena, pues le prometo que har\u00e9 acto de presencia -le respond\u00ed, temiendo perder el hechizo que parec\u00eda envolver nuestra conversaci\u00f3n.<br \/>\n-Entonces, ser\u00e1 un placer contar con usted, se\u00f1or De Vidal. Le aseguro que como anfitriona procuro siempre dar la talla.<br \/>\n-No me cabe la menor duda, se\u00f1orita Carvajal -indiqu\u00e9, con una de mis afables sonrisas.<br \/>\n-Me gusta como sonr\u00ede, se\u00f1or De Vidal, debo reconocerlo. Seguro que la mayor\u00eda de las mujeres caen rendidas a sus pies, con su forma de expresarse y esa tierna sonrisa que dibuja en su cara.<br \/>\n-No es esa mi intenci\u00f3n, cr\u00e9ame. Mi comportamiento es natural, forma parte de m\u00ed. Quiero decir que no soy un \u201cDon Juan\u201d al uso, aunque pueda parecerlo.<br \/>\n-Me alegro de que as\u00ed sea, aunque de todas formas le prevengo que soy una mujer prometida en matrimonio, y perder\u00eda el tiempo conmigo.<br \/>\n-\u00a1Oh! No sab\u00eda\u2026 pero ya le dije que pod\u00eda estar tranquila -acab\u00e9 diciendo, sorprendido ante la inesperada noticia.<br \/>\n-Jacques es uno de los compa\u00f1eros y asistentes del comandante Byrd, que en estos momentos prepara su tan anunciada traves\u00eda del Atl\u00e1ntico a bordo del avi\u00f3n \u201cAm\u00e9rica\u201c, desde la ciudad Nueva York hasta el bello Par\u00eds. No podremos casarnos hasta despu\u00e9s de terminada la haza\u00f1a, que todos esperamos culminen el comandante y sus acompa\u00f1antes con \u00e9xito. Hace ya cuatro meses que Jacques y yo no nos vemos, justo desde que me pidi\u00f3 la mano el d\u00eda que yo regresaba a Espa\u00f1a a bordo de un trasatl\u00e1ntico.<br \/>\n-\u00bfViv\u00eda usted en Nueva York, se\u00f1orita Carvajal?<br \/>\n-No, no precisamente. Mi madre, que pertenec\u00eda a la aristocracia americana, pose\u00eda varios negocios, y al fallecer v\u00edctima de una grave enfermedad, viaj\u00e9 hasta all\u00ed para hacerme cargo de la herencia. Su padre, mi abuelo, era un magnate de los ferrocarriles, emparentado con cierta rama de los Vanderbilt. Durante un tiempo, sobre todo despu\u00e9s de conocer a Jacques, que por entonces ya trabajaba con el comandante Byrd, estuve tentada de residir en Nueva York de forma indefinida, pero para una mujer con sangre espa\u00f1ola en las venas, como yo, era poco menos que algo imposible. As\u00ed que vend\u00ed todo al mejor postor y convenc\u00ed a Jacques de que, si deseaba realmente casarse conmigo, deb\u00eda ser en Espa\u00f1a, y por supuesto, fijar nuestra residencia en Madrid.<br \/>\n-No hay duda de que supo elegir bien, se\u00f1orita Carvajal. Yo habr\u00eda hecho lo mismo, por supuesto. En fin, espero que al menos, pueda contar entre los invitados a la boda. Ser\u00eda un honor para m\u00ed.<br \/>\n-Tambi\u00e9n lo ser\u00e1 para m\u00ed, se\u00f1or De Vidal. Y, por descontado, cuento a la vez con Vincent.<br \/>\n-Se lo comunicar\u00e9 de su parte dije, besando su mano a modo de despedida. Hasta ma\u00f1ana por la noche, entonces, se\u00f1orita Carv\u2026<br \/>\n-Puede llamarme Alexia, si lo desea me interrumpi\u00f3. Creo\u2026 que empezamos a ser buenos amigos, \u00bfno le parece?<br \/>\n-Como guste, Alexia. Aunque espero que usted tambi\u00e9n se dirija a m\u00ed como Manuel\u2026 Ser\u00eda lo justo para afianzar esta incipiente amistad, \u00bfme equivoco?<br \/>\n-No, claro que no, Manuel -respondi\u00f3 finalmente Alexia, antes de perderse entre la neblina de gente asistente a la exposici\u00f3n.<br \/>\nUn extra\u00f1o sentimiento invadi\u00f3 mi cerebro durante unos instantes, lo justo para que el propio Vincent me hallase embobado, por completo fuera de lugar en aquel Sal\u00f3n repleto de cachivaches de plata y dem\u00e1s objetos extra\u00f1os, pues esa era la opini\u00f3n que ten\u00eda, a fin de cuentas, sobre dichos artilugios. El fondo de todo era que Alexia Carvajal estaba prometida en matrimonio, y un servidor acababa de enamorarse de la mujer imposible. Yo, que siempre hab\u00eda cre\u00eddo que ninguna mujer me har\u00eda perder jam\u00e1s mi equilibrio emocional\u2026<br \/>\n-Manuel, \u00bfqu\u00e9 te pasa, amigo? \u00a1Despierta de una vez, hombre! \u00bfNos vamos ya? Deseo regresar a casa.<br \/>\n-Vincent\u2026<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 pasa ahora? -me pregunt\u00f3 chasqueando la lengua y subiendo los ojos hasta las cejas, mostrando infinita paciencia.<br \/>\n-Tenemos que hablar\u2026<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono1.jpg\" align=\"right\" \/><br \/>\n<strong><em>\u00a9 Francisco Arsis Caerols<br \/>\n <\/em><\/strong><br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>II. LA TRAVES\u00cdA DEL COMANDATE BYRD Julio. 1927 El brillante sal\u00f3n del C\u00edrculo de Bellas Artes apareci\u00f3 ante mi vista repleto de aut\u00e9nticas obras de arte. Jarros con decoraci\u00f3n de Yedra, fuentes de tipo renacentista moderno, bandejas orladas con magistral simetr\u00eda, servicios de mesa en plata cincelada\u2026 A decir verdad, yo apenas entend\u00eda sobre este maravilloso arte de la orfebrer\u00eda, pero gracias a mi querido amigo Vincent, que iba poni\u00e9ndome al d\u00eda, termin\u00e9 pareciendo todo un experto. No en vano, una de mis mayores virtudes era la capacidad que ten\u00eda para recordar todo aquello que se me explicase o contase&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/ii-la-travesia-del-comandate-byrd-por-francisco-arsis-caerols\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-147","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/147","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=147"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/147\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=147"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=147"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=147"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}