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{"id":145,"date":"2007-01-21T15:36:04","date_gmt":"2007-01-21T13:36:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=145"},"modified":"2007-01-21T15:40:19","modified_gmt":"2007-01-21T13:40:19","slug":"el-intrepido-caballero-por-francisco-arsis-caerols","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/el-intrepido-caballero-por-francisco-arsis-caerols\/","title":{"rendered":"EL INTR\u00c9PIDO CABALLERO. Por Francisco Arsis Caerols"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\" https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/flordenacar.jpg\" hspace=\"20\" alt=\"Mondello\"align=\"right\"\/><\/p>\n<p>I. JULIO 1927. FLOR DE N\u00c1CAR<\/p>\n<p>Ayer la lluvia nos cogi\u00f3 por sorpresa a mi amigo Vincent Saint-Paul y a un servidor cuando acud\u00edamos a la Residencia de Estudiantes. Mi inter\u00e9s se centraba en recabar informaci\u00f3n de la biblioteca y el resto de las instalaciones, en aras de un futuro trabajo que me sacara de mi precaria situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Vincent hab\u00eda decidido un\u00edrseme en el \u00faltimo instante dado su inter\u00e9s por conocer el edificio. De todas formas tuvimos suerte a la salida casi dos horas despu\u00e9s, pues en aqu\u00e9l momento el sol luc\u00eda ya radiante, una tarde veraniega m\u00e1s en definitiva, pero de esas que invitan a sonre\u00edr y pensar que la vida puede ser bella. Y a\u00fan no hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de transmitir verbalmente a mi querido amigo esta sensaci\u00f3n de aparente felicidad, cuando ella apareci\u00f3 ante mis ojos por vez primera. Jam\u00e1s hab\u00eda tenido la ocasi\u00f3n de contemplar una mujer tan bonita como Alexia Carvajal, que as\u00ed se llamaba aquella muchachita de perfectos bucles dorados, como bien supe a trav\u00e9s del propio Vincent. \u00c9l la conoc\u00eda desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo, al coincidir ambos en una de las pruebas h\u00edpicas m\u00e1s importantes de la reuni\u00f3n cortesana madrile\u00f1a. Alexia era due\u00f1a de una preciosa yegua llamada Viva mi Ni\u00f1a, y aqu\u00e9l d\u00eda result\u00f3 poco menos que catastr\u00f3fico para ambas, al traspasar el pobre animal la l\u00ednea de meta en \u00faltimo lugar. El primo de Vincent, un mediocre jockey que sol\u00eda participar en las carreras, aunque ganador en aquella ocasi\u00f3n, fue el encargado de presentarles. Ella estaba furiosa, pues hab\u00eda deseado ganar a toda costa, y al acercarse a\u00fan enrabietada para felicitar al vencedor, quiso la casualidad que justo en aqu\u00e9l instante Vincent se hallara a su lado. Desde entonces surgi\u00f3 una discreta amistad entre ellos, si bien afianzada al coincidir en diversas ocasiones en todo tipo de actos sociales, eso s\u00ed, de cierta envergadura. No result\u00f3 dif\u00edcil, entonces, que mi amigo me presentara aquella belleza tan singular.<br \/>\n-Encantado de conocerle, se\u00f1orita Carvajal, -dije, besando su linda mano derecha despu\u00e9s de una breve inclinaci\u00f3n de mi cabeza -y perdone usted mi atrevimiento, pero su presencia me inspira la imagen de una perfecta flor de n\u00e1car.<br \/>\n-Vaya, se\u00f1or De Vidal, es usted muy adulador, y tambi\u00e9n gran observador, -respondi\u00f3 con una peque\u00f1a sonrisa dibujada en sus labios -pues sin duda debe haberse fijado detenidamente en el adorno que luzco en el hombro izquierdo.<br \/>\n-\u00a1Oh, usted supera en belleza a esa flor que luce con creces, cr\u00e9ame! -dije, utilizando una de esas miradas seductoras que ten\u00eda a menudo tan bien ensayadas.<br \/>\n-Me parece que tendr\u00e9 que protegerme de sus garras, un tanto afiladas, se\u00f1or De vidal\u2026 \u00bfNo lo crees tu as\u00ed, mi querido Vincent? -inquiri\u00f3 finalmente a este \u00faltimo, al tiempo que le dirig\u00eda una m\u00e1s que astuta mirada.<br \/>\n-Manuel es as\u00ed, Alexia, pero no debes preocuparte. Todo es \u201cfachada\u201d, nada m\u00e1s. Es\u2026 su costumbre cuando se trata de ser presentado a una mujer.<br \/>\n-Bueno\u2026 me he sentido muy halagada, as\u00ed que no debes justificarle, Vincent. <\/p>\n<p>Debo reconocer que esta incre\u00edble mujer acab\u00f3 desarm\u00e1ndome por completo. Sobre todo al cruzar por \u00faltima vez, antes de la despedida, nuestras miradas, pues en sus encantadores ojos me pareci\u00f3 contemplar una maliciosa alegr\u00eda, cuando menos a la vez alentadora. Y s\u00f3lo al verla partir me fij\u00e9 con mayor detenimiento en su precioso vestido de cresp\u00f3n amarillo, haciendo juego con la flor de n\u00e1car en el hombro, sus zapatos de seda y el sombrero diablesco de fieltro que remataba su elegante figura, por no decir sus pendientes y collar de perlas que culminaban una exquisita e inigualable combinaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Vincent, creo que acabo de sufrir un hechizo -le dije a mi amigo poco despu\u00e9s, mientras camin\u00e1bamos de regreso a nuestras casas.<br \/>\nAmbos vivimos en el mismo edificio, ocupando un par de pisos de un total de diez, repartidos en cinco plantas. Mi estimado amigo vive en el segundo izquierda, mientras que yo lo hago justo un piso m\u00e1s arriba, es decir, en el tercero izquierda.<br \/>\n-Eso me suena. \u00bfSeguro que no me lo has dicho alguna vez? -objet\u00f3 ir\u00f3nicamente Vincent.<br \/>\n-No. Es decir\u2026 que lo que siento es algo  nuevo, especial, \u00bfcomprendes?<br \/>\n-S\u00ed, s\u00ed\u2026 comprendo -asinti\u00f3 \u00e9l, a\u00fan con mordaz mirada dibujada en su rostro.<br \/>\n-No me mires de esa forma, hombre, que te estoy diciendo la verdad -dije al fin, no sin cierto atisbo de crispaci\u00f3n.<br \/>\n-Bueno, bueno, no te apures. Te creo, Manuel. Alexia es una mujer muy bonita, de eso no me cabe duda.<br \/>\n-Ni a m\u00ed, Vicent, ni a m\u00ed\u2026<\/p>\n<p>Un sexto sentido me advirti\u00f3 que esta linda mujer volver\u00eda a cruzarse en mi camino, y para entonces\u2026 ya procurar\u00eda no desaprovechar la oportunidad de conocerla un poco mejor. No podr\u00eda perdonarme el permanecer de brazos cruzados ante semejante vendaval femenino.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de dejar a Vincent, acud\u00ed a un peque\u00f1o restaurante para cenar, a\u00fan a sabiendas que me hallaba con apenas cinco m\u00edseras pesetas, y era todo el capital del que dispon\u00eda. Estos \u00faltimos tiempos me siento tan optimista que, de alguna manera, presiento un futuro cercano esperanzador, as\u00ed que a pesar de las dos pesetas que invert\u00ed en la suculenta cena, postre incluido, mi mano no temblaba al desprenderse de capital tan importante a d\u00eda de hoy. Mis posibilidades de \u00e9xito personal siguen intactas y mi autoestima aumenta tambi\u00e9n a pasos agigantados, especialmente cuando anoche sent\u00eda que era observado positivamente, y bajo cualquier circunstancia, por la mayor\u00eda del sexo opuesto que se cruzase en mi camino. Y ten\u00eda claro que Alexia Carvajal\u2026 no hab\u00eda sido una excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2026<\/p>\n<p>Sabedor de que una famosa exposici\u00f3n art\u00edstica tendr\u00e1 lugar esta misma noche, en el C\u00edrculo de Bellas Artes,  y que sin duda alguna contar\u00e1 con la asistencia de la se\u00f1orita Carvajal, aprovechar\u00e9 la ocasi\u00f3n que se me brinda para acercarme a su persona y tener as\u00ed la oportunidad de conversar con ella, tal y como es mi honrosa intenci\u00f3n. Creo que la exposici\u00f3n trata sobre orfebrer\u00eda portuguesa, y como no ando yo muy puesto en este tipo de obras, y lo mismo me da que sea portuguesa que compostelana o cordobesa, que ni maldita idea tengo, tendr\u00e9 que informarme esta misma tarde en la biblioteca, abusando una vez m\u00e1s de la ayuda de mi apreciado amigo Vincent, que bien conocer\u00e1 mejor que yo donde paran los vol\u00famenes que interesan al respecto. <\/p>\n<p>Ahora tendr\u00e9 que consumir una de las tres pesetas que me quedan, hasta bien no encuentre un trabajo digno con el que mantenerme. El problema es que, de seguir as\u00ed, es m\u00e1s que probable que ma\u00f1ana a estas horas ande con los bolsillos vac\u00edos. No quiero abusar de la amistad de mi amigo Vincent, pero creo llegado el momento de que me eche una mano y me ayude a encontrar alg\u00fan empleo. Mi vida bohemia debe finalizar de una vez por todas, pero no pienso renunciar a mi esp\u00edritu aventurero, que es lo que al fin y al cabo me mantiene en un optimismo que no desear\u00eda perder, suceda lo que suceda. Por supuesto, huelga decir que no abandonar\u00e9 mis escritos aunque no pueda colarlos en ninguna redacci\u00f3n que se precie, por el momento. Desde luego, ya podr\u00eda Vincent acordarse de m\u00ed en ese sentido, sabiendo como s\u00e9 que trabaja de gacetillero en un importante peri\u00f3dico madrile\u00f1o\u2026<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/soldadoP.jpg\" align=\"right\" \/><br \/>\n<strong><em>\u00a9 Francisco Arsis Caerols<br \/>\n <\/em><\/strong><br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. JULIO 1927. FLOR DE N\u00c1CAR Ayer la lluvia nos cogi\u00f3 por sorpresa a mi amigo Vincent Saint-Paul y a un servidor cuando acud\u00edamos a la Residencia de Estudiantes. Mi inter\u00e9s se centraba en recabar informaci\u00f3n de la biblioteca y el resto de las instalaciones, en aras de un futuro trabajo que me sacara de mi precaria situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Vincent hab\u00eda decidido un\u00edrseme en el \u00faltimo instante dado su inter\u00e9s por conocer el edificio. 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