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{"id":136,"date":"2006-11-10T12:00:56","date_gmt":"2006-11-10T10:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=136"},"modified":"2006-11-10T12:00:56","modified_gmt":"2006-11-10T10:00:56","slug":"cura-de-la-pepa-por-maria-del-campo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/cura-de-la-pepa-por-maria-del-campo\/","title":{"rendered":"Cura de la Pepa.  Por Mar\u00eda del Campo."},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\" https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/14SanFcodeLimacheop.jpg\" hspace=\"20\" alt=\"Cavernas \" align=\"left\"\/>Quedar viuda a los 37 era verdaderamente una tragedia, con tres hijos chicos y un mont\u00f3n de deudas.<br \/>\nPor suerte, la Pepa ten\u00eda trabajo y ganaba medianamente bien, la casa ya era propia y ella estaba en buenas condiciones de salud.<br \/>\nEl primer a\u00f1o transcurri\u00f3 entre misas, recuerdos, llantos y la inevitable impotencia que genera la muerte de alguien tan joven a manos de otros. Justicia no se pod\u00eda hacer, ya que \u00abotros\u00bb hab\u00edan perdido la vida tambi\u00e9n en el apesadumbrado suceso.<br \/>\nPero \u00e9se no es el caso. Lo terrible de esta historia es cuando, en la misa del primer aniversario del fallecimiento de Humberto, a la Pepa se le ilumin\u00f3 desde la vista hasta lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de su ser, al aparecer el cura nuevo que celebrar\u00eda la misa.<br \/>\nLa hora y media que dur\u00f3 la ceremonia, la pobre Pepa no pudo concentrarse ni pensar siquiera en el difunto.<br \/>\nSent\u00eda terror de que alguien se diera cuenta de la impresi\u00f3n que le produc\u00eda el curita, pero sobre todo, la suegra. No quer\u00eda ni maginar lo que le dir\u00eda si sab\u00eda, esta se\u00f1ora pecho\u00f1a y ultra conservadora, si notaba un atisbo de inter\u00e9s de parte de su nuera.<br \/>\nPasaban los d\u00edas y la Pepa se hab\u00eda inscrito en cuanto curso, charla y grupo de oraci\u00f3n se daba en la Iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de las Plegarias. Iba todos los d\u00edas. Cada minuto libre, se las arreglaba para buscar ropa, comida, juguetes, de todo, en su casa o con las vecinas, para las ayudas de la parroquia Se confesaba todas las semanas y comulgaba sintiendo culpa, pero no importaba, la gente ten\u00eda que verla recibiendo la comuni\u00f3n, si no, qu\u00e9 pensar\u00edan&#8230;<br \/>\nLe llevaba queques al cura, lo invitaba a comer, en presencia de la suegra al principio; con su familia, despu\u00e9s; hasta que al final se decidi\u00f3 a contarle la verdad.<br \/>\nLo invit\u00f3 a una cena supuestamente en honor del hijo que se graduaba de kinder. El curita lleg\u00f3 con un angelito de m\u00e1rmol de regalo para el ni\u00f1o y nunca pudo d\u00e1rselo ya que no estaba ni \u00e9l, ni los hermanos, ni la suegra. No hab\u00eda nana tampoco esa noche.<br \/>\nYo siempre cre\u00ed que los curas no iban a cenas, ni cumplea\u00f1os, pero al ver este caso y varios otros me di cuenta que en realidad, primero, son personas.<br \/>\nLa Pepa no era de arreglarse mucho, unos bluyines y una polera relativamente decente bastaban.<br \/>\nYo no s\u00e9 si el cura era ingenuo o se hac\u00eda el leso, c\u00f3mo no se daba cuenta, si era tan evidente. Al principio pens\u00e9 que se dejaba querer pensando que alg\u00fan d\u00eda se le pasar\u00eda esta obsesi\u00f3n a la Pepa. Luego, me sorprend\u00ed un poco al ver que \u00e9l le segu\u00eda el juego.<br \/>\nEn fin, la cosa es que la Pepa, esa noche, estaba deslumbrante, pero no de pinta, sino de calentura.<br \/>\nElla se trataba de auto convencer que no era amor, para qu\u00e9 echar a perder la carrera del padre, nadie ten\u00eda por qu\u00e9 enterarse de nada, no era necesario. Lo \u00fanico que ella pretend\u00eda era sentir el calorcito de esas manos en su cuerpo, y si Dios quer\u00eda, alguna otra cosita \u00abentretenida\u00bb .<br \/>\nLos ni\u00f1os andaban en una misi\u00f3n en los pueblitos del interior, le hab\u00eda dado permiso a la empleada para que llegara al d\u00eda siguiente y la suegra andaba de viaje.<br \/>\nCuando confes\u00f3 al cura sus intenciones y su irrefrenable pasi\u00f3n, \u00e9l se sent\u00f3 con ella de rodillas y exclamaron al cielo algo que no se entend\u00eda si era \u00abno nos dejes caer en tentaci\u00f3n\u00bb o \u00abperm\u00edtenos esta tentaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono3.jpg\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/www.cuentosalsol.blogspot.com\" target=\"_blank\" > Marita<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quedar viuda a los 37 era verdaderamente una tragedia, con tres hijos chicos y un mont\u00f3n de deudas. Por suerte, la Pepa ten\u00eda trabajo y ganaba medianamente bien, la casa ya era propia y ella estaba en buenas condiciones de salud. El primer a\u00f1o transcurri\u00f3 entre misas, recuerdos, llantos y la inevitable impotencia que genera la muerte de alguien tan joven a manos de otros. Justicia no se pod\u00eda hacer, ya que \u00abotros\u00bb hab\u00edan perdido la vida tambi\u00e9n en el apesadumbrado suceso. Pero \u00e9se no es el caso. Lo terrible de esta historia es cuando, en la misa del primer&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/cura-de-la-pepa-por-maria-del-campo\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-136","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/136","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=136"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/136\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=136"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=136"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=136"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}