<br />
<b>Warning</b>:  Constant WP_DEFAULT_THEME already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>24</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Constant ABSPATH already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>32</b><br />
{"id":126,"date":"2006-09-29T23:31:19","date_gmt":"2006-09-29T21:31:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=126"},"modified":"2006-09-29T23:31:19","modified_gmt":"2006-09-29T21:31:19","slug":"3-el-embrujo-de-sicilia-mondello-por-francisco-arsis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/3-el-embrujo-de-sicilia-mondello-por-francisco-arsis\/","title":{"rendered":"3. EL EMBRUJO DE SICILIA: MONDELLO.  Por Francisco Arsis"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\" https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mondello.jpg\" hspace=\"20\" alt=\"Mondello\"align=\"right\"\/><\/p>\n<p>Partimos con nuestras bicicletas cruzando de cabo a rabo la \u201cV\u00eda Bologni\u201d hasta llegar al \u201cPasso di Rigano\u201d, haciendo un alto en el camino antes de dirigirnos al caracter\u00edstico pueblo marinero de Mondello, famoso por su extensa y acogedora playa, adem\u00e1s de habitual zona de descanso de los palermitanos m\u00e1s pudientes.<br \/>\nBertrand y Sophie, mis apreciados compa\u00f1eros de viaje, tuvieron que esperar en aquella peque\u00f1a villa del Passo un buen rato, tras haberme dejado rezagado al no ser capaz de pedalear con la misma intensidad y fluidez que ellos. Ambos se rieron al contemplar mi asfixiado rostro, sacando incluso el propio Bertrand una cuerda con la que unir las dos bicicletas, y as\u00ed poder remolcarme hasta Mondello. Lo peor era que parec\u00eda estar habl\u00e1ndome en serio. Poco despu\u00e9s reanud\u00e1bamos aquel sugerente viaje, atravesando el pueblo de Mortillaro y algunas villas m\u00e1s antes de alcanzar nuestro destino final.<br \/>\nAl llegar s\u00f3lo pens\u00e1bamos en comer, haci\u00e9ndolo en uno de los m\u00faltiples y atractivos restaurantes que miraban al mar, situados a lo largo y ancho de aquella playa de blanca arena, con alrededor de dos kil\u00f3metros de envergadura. Un servidor no conoc\u00eda el vino siciliano, as\u00ed que Sophie se apresur\u00f3 a recomendar para la comida un magn\u00edfico \u201cNero d\u2019Avola Terre di Ginestra 651\u201d, un tinto que desde luego hac\u00eda honor a su pomposo nombre. Miedo me daba coger despu\u00e9s la bicicleta con aquellos grados que tama\u00f1o caldo iba a dejar patentes en mi cuerpo.<br \/>\nMenos mal que, una vez degustados los platos elegidos, entre ellos unos estupendos rollitos de pez San Pedro con salsa a la menta, hojaldres de garbanzos, los cl\u00e1sicos calzoni, y de postre un enorme souffl\u00e9 helado de melocot\u00f3n, no tuvimos que echar mano de la bicicleta, porque a buen seguro que habr\u00eda ca\u00eddo redondo al suelo, producto de una p\u00e9sima digesti\u00f3n. En cambio, fuimos a dar un largo paseo por la playa, admirando aquel c\u00e1lido mar del que sus paisanos dicen \u201cha visto de todo y no se escandaliza por nada\u201d, en clara referencia a tantas y tantas civilizaciones como han surcado el mar Tirreno.<br \/>\nLlegado el atardecer, nos dio la oportunidad de contemplar m\u00e1s de cerca este curioso pueblo siciliano, a cubierto entre los montes Pellegrino y Gallo. Innumerables torres de forma cil\u00edndrica, cuya construcci\u00f3n se remontaba al siglo XV, daban a esta villa un aspecto realmente ex\u00f3tico, y que me recordaba algunas im\u00e1genes de pel\u00edculas en las que los piratas cruzaban por callejuelas parecidas, en busca de una rica taberna con que alimentar el gaznate.<br \/>\nSin embargo, Mondello no s\u00f3lo es c\u00e9lebre por su vistosa \u201cpiazza\u201d, su playa de aguas cristalinas o sus cil\u00edndricas torres. Tambi\u00e9n lo es por sus casas estilo \u201cLiberty\u201d, creadas a principios del siglo XX como reacci\u00f3n a los anteriores estilos ecl\u00e9cticos, que acaban por darle una inusitada elegancia, aunque a muchos les parezca carente de personalidad o falto de inspiraci\u00f3n po\u00e9tica.<br \/>\nAl dejar atr\u00e1s el aroma a \u201cDolce Vita\u201d de la peque\u00f1a ciudad, antes de la inevitable puesta de sol camino de nuestro refugio palermitano en el Grand Hotel Villa Igiea, Bertrand, Sophie y un servidor, a lomos de las bicicletas, no dej\u00e1bamos de recordar el buen sabor de boca que el d\u00eda nos hab\u00eda regalado, gracias al m\u00e1gico embrujo siciliano\u2026<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono8.jpg\" align=\"right\" \/><br \/>\n<strong><em>\u00a9 Francisco Arsis<br \/>\n <\/em><\/strong><br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Partimos con nuestras bicicletas cruzando de cabo a rabo la \u201cV\u00eda Bologni\u201d hasta llegar al \u201cPasso di Rigano\u201d, haciendo un alto en el camino antes de dirigirnos al caracter\u00edstico pueblo marinero de Mondello, famoso por su extensa y acogedora playa, adem\u00e1s de habitual zona de descanso de los palermitanos m\u00e1s pudientes. Bertrand y Sophie, mis apreciados compa\u00f1eros de viaje, tuvieron que esperar en aquella peque\u00f1a villa del Passo un buen rato, tras haberme dejado rezagado al no ser capaz de pedalear con la misma intensidad y fluidez que ellos. Ambos se rieron al contemplar mi asfixiado rostro, sacando incluso el&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/3-el-embrujo-de-sicilia-mondello-por-francisco-arsis\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-126","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=126"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}