<br />
<b>Warning</b>:  Constant WP_DEFAULT_THEME already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>24</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Constant ABSPATH already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>32</b><br />
{"id":10472,"date":"2012-07-26T12:00:08","date_gmt":"2012-07-26T10:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10472"},"modified":"2016-02-15T13:39:57","modified_gmt":"2016-02-15T12:39:57","slug":"10472","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/10472\/","title":{"rendered":"El sue\u00f1o del caballero. Por Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"margin-left: 10px; margin-right: 10px; border-width: 0px;\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/caballero-Maria.jpg\" alt=\" \" width=\"156\" height=\"219\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caballero so\u00f1\u00f3 que se pon\u00eda de parto en mitad de la noche. Los primeros dolores se presentaron potentes y sorpresivos, ante el estupor del sufriente, que no sal\u00eda de cuentas hasta dentro de un mes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tir\u00f3 del cord\u00f3n negro y oro que pend\u00eda junto a su cama, pero no acud\u00eda nadie. En medio de una contracci\u00f3n asesina grit\u00f3 llamando a Dios y a su criado, por ver cu\u00e1l de los dos quedaba m\u00e1s a mano y acud\u00eda antes y con mejores recursos. Lleg\u00f3 el criado, medio dormido, pero atin\u00f3 a cambiar a su se\u00f1or de habitaci\u00f3n para el acontecimiento.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nuevo sitio no era algo corriente, jam\u00e1s el caballero viera algo as\u00ed: superficies brillantes, l\u00e1mparas como calderos que parec\u00edan llevar dentro millones de buj\u00edas encendidas, carros met\u00e1licos con bandejas e instrumentos extra\u00f1os que daban mucho miedo y que le recordaron, en medio de su dolor, los aparatos que a\u00fan quedaban en las mazmorras de su castillo y que no se usaban desde los tiempos de su abuelo, que descansar\u00eda en paz si no le tuvieron en cuenta tales usos al llegar el hombre al otro mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caballero miraba todo esto estupefacto, desde un sill\u00f3n incomod\u00edsimo en que estaba atado y en postura por dem\u00e1s indigna. Iniciado el trabajo de parto, el caballero sufr\u00eda tanto por los dolores como por su extra\u00f1eza y su indefensi\u00f3n. El criado no estaba all\u00ed, en cambio hab\u00eda a su alrededor personas vestidas de blanco y verde que, silenciosas y lentas, se mov\u00edan envueltas en aquella luz cruda en que parec\u00eda arder toda la habitaci\u00f3n. Debi\u00f3 producirse el alumbramiento mientras el caballero estaba distra\u00eddo en estas observaciones, porque una de las figuras se acerc\u00f3 a \u00e9l, con la cara tapada hasta debajo de los ojos y sangre en ropas y manos; con voz suave y mirada risue\u00f1a dijo: \u00abHa tenido una hija, caballero, es preciosa, aunque de tama\u00f1o mermadito por la prematuridad\u00bb. Antes de entender nada se vio el caballero con la hija en brazos, chillando por comer. \u00c9l intentaba que comiera, pero nada de leche sal\u00eda de sus pechos y la peque\u00f1a llorona no soltaba los pezones secos. Por suerte record\u00f3 el criado, siempre alerta, que el fiel palafrenero hab\u00eda tenido mellizos hac\u00eda unos meses y a\u00fan los lactaba. Le pidieron que fuera por un tiempo el amo de cr\u00eda de la reci\u00e9n nacida, cambiando as\u00ed temporalmente las cuadras por una bella estancia en la casa donde llevar a cabo su labor nutricia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caballero segu\u00eda la crianza de la ni\u00f1a con el inter\u00e9s y el sinvivir propio de todo padre primerizo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la ni\u00f1a cumpli\u00f3 tres a\u00f1os fue destetada por el palafrenero, que a la saz\u00f3n hab\u00eda tenido otro hijo que reclamaba su teta nutritiva. La ni\u00f1a noble jugaba en la plaza de armas y se apiadaba de los pobres que llegaban a las puertas del castillo pidiendo unas sobras de comida, un cacho de pan. Como si fuera una santita, se dedic\u00f3 a amamantar a todos los hambrientos que se acercaban en busca de ayuda. El caballero cay\u00f3 en la desesperaci\u00f3n m\u00e1s profunda ante las extravagantes tendencias de su tierna hijita. Grit\u00f3 y grit\u00f3 hasta despertar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros gritos eran los que se o\u00edan por los pasillos y en las estancias cercanas de su esposa, lo que le indic\u00f3 que la buena de Do\u00f1a Menc\u00eda se dispon\u00eda a alumbrar a su primer v\u00e1stago. Aterrorizado, el caballero baj\u00f3 a la capilla a hacer firme promesa de castidad ad aeternum, por si acaso los sue\u00f1os eran la parte del parto correspondiente a los padres.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono8.jpg\" alt=\"Asociaci\u00f3n Canal Literatura\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/alaluzdesirio.blogspot.com.es\/\" target=\"_blank\">Blog de la autora<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caballero so\u00f1\u00f3 que se pon\u00eda de parto en mitad de la noche. Los primeros dolores se presentaron potentes y sorpresivos, ante el estupor del sufriente, que no sal\u00eda de cuentas hasta dentro de un mes. Tir\u00f3 del cord\u00f3n negro y oro que pend\u00eda junto a su cama, pero no acud\u00eda nadie. En medio de una contracci\u00f3n asesina grit\u00f3 llamando a Dios y a su criado, por ver cu\u00e1l de los dos quedaba m\u00e1s a mano y acud\u00eda antes y con mejores recursos. Lleg\u00f3 el criado, medio dormido, pero atin\u00f3 a cambiar a su se\u00f1or de habitaci\u00f3n para el acontecimiento. <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/10472\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-10472","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-microtextos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10472"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10472\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}