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{"id":10426,"date":"2012-07-13T12:00:04","date_gmt":"2012-07-13T10:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10426"},"modified":"2012-07-12T13:13:00","modified_gmt":"2012-07-12T11:13:00","slug":"punto-de-no-retorno-por-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/punto-de-no-retorno-por-maria\/","title":{"rendered":"Punto de no retorno. Por Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"border: 0px; margin-left: 10px; margin-right: 10px;\" src=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/retorno-Maria.jpg\" alt=\" \" width=\"161\" height=\"215\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os a\u00fan recuerdo, como si lo estuviera viviendo, el momento en el que Marta, mi amiga, despeg\u00f3 las puntas de los pies del filo de la ventana y, mir\u00e1ndome, como si estuviera jugando, salt\u00f3 al vac\u00edo. Siempre he tenido la sensaci\u00f3n de que me hubiera dado tiempo de sujetarla, pero me atrap\u00f3 una par\u00e1lisis, el v\u00e9rtigo, el estupor&#8230; No s\u00e9 lo que fue, pero algo, con la inexorable obstinaci\u00f3n de un instrumento del destino, me impidi\u00f3 llegar hasta ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que estaba un poco loca, pero nunca pens\u00e9 que llegar\u00eda a la gran locura de saltar desde la ventana del piso decimocuarto, mientras mir\u00e1bamos al sol bajar lento por detr\u00e1s de los edificios de enfrente y apost\u00e1bamos por lo que podr\u00eda durar una ca\u00edda nuestra, si m\u00e1s o menos que la del sol, y qu\u00e9 cosas dar\u00eda tiempo a pensar entretanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marta aline\u00f3 los pies al borde del alf\u00e9izar de la ventana mirando al sol; luego, en un giro elegant\u00edsimo, me sonri\u00f3 y la vi despegar entre un revuelo de brazos, piernas y falda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando me asom\u00e9 a verla caer pens\u00e9 que a ella le iba pasando toda su vida por delante, como dicen que pasa cuando uno va a morir y lo sabe y, claro, Marta sab\u00eda que no ten\u00eda manera de volver de nuevo al alf\u00e9izar de la ventana y posar all\u00ed sus pies y luego bajar al suelo y seguir hablando conmigo tranquilamente del tramo que le quedaba al sol para ponerse tras aquellos edificios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras la miraba caer fui con ella recorriendo su vida, que conoc\u00eda como propia. Me vi siendo Marta en el parque infantil tir\u00e1ndome a la cara gravilla con una pala de pl\u00e1stico, luego me vi siendo Marta resbalando por el tobog\u00e1n hasta donde yo la esperaba en el suelo. Pasaba ella ante el piso und\u00e9cimo y yo me vi siendo Marta en la escuela con sus cuadernos por estrenar y con los que ya estaban llenos de borrones; me vi Marta jugando en el recreo y Marta en la pizarra sufriendo agon\u00eda de tiza entre los dedos. Ya por el piso noveno, me vi Marta enamorada de un compa\u00f1ero del instituto algo estr\u00e1bico, cuya mirada a ella la volv\u00eda loca; me vi siendo Marta cont\u00e1ndome que lo bes\u00f3 en un pasillo entre dos clases, Marta ruborizada y con los dedos electrizados que me pusieron de punta los vellos de mi antebrazo. Cuando ya iba por el piso quinto, creo, me vi Marta roneando en la discoteca, Marta dejando corazones rotos entre cubatas de hielo derretido, Marta pint\u00e1ndose de nuevo los labios de rosa para seguir besando al tipo rubio de la barra que me sacaba una cuarta. Segu\u00eda ella cayendo y yo era Marta, ya por el tercero, viendo que la vida era pura tonter\u00eda que se iba al garete por mucho que una quisiera atraparla; me vi Marta preparando oposiciones, compitiendo, abandonando. Por el segundo piso, era ya Marta dici\u00e9ndome que se sent\u00eda vieja con veintinueve a\u00f1os y que estaba cansada de este carrusel, que si se paraba un momento le pasaban por delante el coche de bomberos, el caballito marr\u00f3n, el barco amarillo con tim\u00f3n de madera, y que le aburr\u00eda estar all\u00ed viendo ese desfile interminable. Por el primer piso, me vi Marta que me preguntaba cu\u00e1nto tardar\u00eda el sol de esa tarde en desaparecer por detr\u00e1s de aquellos edificios tan altos que tenemos enfrente, y yo contestando que lo que todos los d\u00edas: cuatro minutos desde donde estaba hasta el filo de aquel techo rojo, y Marta preguntando cu\u00e1nto tardar\u00eda ella en caer los catorce pisos y si llegar\u00eda al suelo antes que el sol al techo rojo, y yo que eso no podr\u00edamos saberlo nunca, y Marta subi\u00e9ndose a la ventana, poniendo en ella sus pies juntos y abriendo los brazos mirando al frente y, ya digo, un momentito de sonrisa elegante en mi direcci\u00f3n antes de despegar las puntas de los pies del alf\u00e9izar de la ventana.<\/p>\n<p>\u00a0<a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono6.jpg\" alt=\"Asociaci\u00f3n Canal Literatura\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Mar\u00eda<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/alaluzdesirio.blogspot.com.es\/\" target=\"_blank\">Blog de la autora<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os a\u00fan recuerdo, como si lo estuviera viviendo, el momento en el que Marta, mi amiga, despeg\u00f3 las puntas de los pies del filo de la ventana y, mir\u00e1ndome, como si estuviera jugando, salt\u00f3 al vac\u00edo. Siempre he tenido la sensaci\u00f3n de que me hubiera dado tiempo de sujetarla, pero me atrap\u00f3 una par\u00e1lisis, el v\u00e9rtigo, el estupor&#8230; No s\u00e9 lo que fue, pero algo, con la inexorable obstinaci\u00f3n de un instrumento del destino, me impidi\u00f3 llegar hasta ella. 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