<br />
<b>Warning</b>:  Constant WP_DEFAULT_THEME already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>24</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Constant ABSPATH already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>32</b><br />
{"id":10371,"date":"2012-07-01T00:24:05","date_gmt":"2012-06-30T22:24:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10371"},"modified":"2012-07-01T14:09:23","modified_gmt":"2012-07-01T12:09:23","slug":"misterio-galenico-por-rafael-borras-avino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/misterio-galenico-por-rafael-borras-avino\/","title":{"rendered":"MISTERIO GAL\u00c9NICO. Por Rafael Borr\u00e1s Avi\u00f1\u00f3"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" style=\"margin-top: 20px; margin-bottom: 20px; border: 0px;\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/FARMACIA-MEDIEVA-Borras.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto hubo aliviado el urgente requerimiento de la pr\u00f3stata, don Atilano Rocamora se aprest\u00f3 a comenzar la jornada del lunes. Puntual, como cada ma\u00f1ana: a las nueve y quince minutos. Escogi\u00f3 una llave enganchada en la leontina que colgaba de unos tirantes combados por la barriga obispal. Con ella le dio cuatro vueltas al cerrojo de la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando encendi\u00f3 la luz, el desconcierto le puso los ojos como huevos de paloma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pero\u2026, pero\u2026 \u00bfQu\u00e9 es esto\u2026? \u00a1Por todos los demonios del infierno!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pared, su bisabuelo, el primer Atilano Rocamora, le miraba serenamente desde un \u00f3leo en el que, con bata blanca, mon\u00f3culo y pajarita, apoyaba la mano en su reconocida obra \u00abInfluencia del bot\u00e1nico malague\u00f1o Ibn al-Baytar en el desarrollo de la Gal\u00e9nica moderna. Formulario y principios activos\u00bb. Sin embargo, el motivo del asombro de su biznieto no era que el cuadro estuviera algo escorado en la pared, sino el paisaje de desorden que se extend\u00eda por suelo y bancadas. Matraces, pipetas y embudos desparramados aqu\u00ed y all\u00e1. En la pila, erlenmeyers con restos de l\u00edquidos coloreados. Las puertas de la nevera y la estufa entreabiertas; polvos, papel de filtro, legajos de recetarios dispersos hoja a hoja, liberados de balduques. Unos intrusos se hab\u00edan atrevido a violar el laboratorio de formulaci\u00f3n magistral de la farmacia con m\u00e1s solera de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el sobresalto a don Atilano se le escurri\u00f3 la botella de brandy que llevaba en una bolsa, y el licor se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente por toda la rebotica como una alfombra et\u00edlica que perfum\u00f3 la atm\u00f3sfera en segundos.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfL\u00edquidos de colores? \u00bfQu\u00e9 clase de l\u00edquidos? \u2014El comisario Eugenio Pernales le interrogaba de pie, las manos en los bolsillos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014En los recipientes, en la pila, Eugenio, pegajosos\u2026 Los ol\u00ed: zumos de naranja, de pl\u00e1tano&#8230;, y apestaban a alcohol. Han arrasado la nevera, se han comido la fruta, bebido los licores&#8230;, \u2014don Atilano elevaba el tono de voz, al borde del gimoteo\u2014 han arrasado los estantes, han&#8230;, han&#8230;, \u2014titubeaba\u2014 vertido el agua destilada, los disolventes&#8230; \u00a1Sinverg\u00fcenzas! \u00a1V\u00e1ndalos! \u00a1Cafres!\u2014Enfebrecido, prorrumpi\u00f3 en una letan\u00eda de maldiciones, alguna fuera de lugar en un farmac\u00e9utico de su reconocida compostura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Tranquil\u00edzate, Ati. Y dices que t\u00fa&#8230;, \u00bftomas licores all\u00ed? \u2014relajado, el veterano polic\u00eda contuvo un gesto de incredulidad socarrona por debajo del mostacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Con moderaci\u00f3n, s\u00ed&#8230; Las guardias son muy largas. Un cul\u00edn de co\u00f1ac o de orujo con el caf\u00e9, alguna dosis de jerez como bajativo de la cena, el an\u00eds con agua para los gases&#8230; Los guardo en un armario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Ya, ya. Entiendo. \u2014Continu\u00f3\u2014: Y, otra cosa, \u00bfqu\u00e9 hay de tu personal? \u00bfConf\u00edas en ellos? Porque, seg\u00fan cuentas, ni rastro de violencia en los accesos, no te falta nada \u2014ahora paseaba por el despacho d\u00e1ndole vueltas entre los dedos a un bol\u00edgrafo con propaganda de una empresa de pompas f\u00fanebres\u2014. Sorprendente, \u00bfno te parece?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Bueno, faltar, faltar\u2026, me falta fruta de la nevera. Y licores. Han roto alg\u00fan albarelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Me parece, Ati, que no est\u00e1s al d\u00eda, que pasas demasiado tiempo encerrado entre tus potingues. Escucha las noticias y ent\u00e9rate de las calamidades que suceden por el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 \u00bfEntonces? \u00bfQu\u00e9 hacemos, Eugenio?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Mira, tengo la comisar\u00eda hasta el techo con asuntos de fuste: asesinatos, drogas, tr\u00e1ficos ilegales, reyertas entre aut\u00e9nticos salvajes. Entender\u00e1s que, por muy amigos que seamos, no puedo mandar a mis muchachos para que investiguen un revoltijo en el interior de una farmacia, cuando no ha habido ni sangre, ni grandes da\u00f1os, y ni siquiera se han llevado algo de cierto valor. Y, \u00bfsabes lo que pienso?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014D\u00edmelo, por favor. Lo que sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Pues que alguien que conoce tus horarios se ha corrido una juerguecilla a tu costa. Se ha bebido tu co\u00f1ac, y, de paso, ha aprovechado el alcohol del laboratorio para fabricarse combinados de fruta y agarrar una buena curda. La borrachera obnubila el entendimiento, como sabes; lo de tirar cacharros y ensuciar el escenario forma parte del sarao. Hazme caso, empieza por revisar a tu gente y luego hablamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Atilano sali\u00f3 de la comisar\u00eda hondamente acongojado. Circunspecto en sus cavilaciones. Eugenio ten\u00eda raz\u00f3n; deb\u00eda investigar primero dentro de casa. Nada m\u00e1s regresar a la farmacia sent\u00f3 enfrente a Bernardo, su mancebo de confianza. Le mir\u00f3 a los ojos para intentar descubrir la insidia de una mentira.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yo le juro a usted, don Atilano&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014No hace falta que me jures \u2014le interrumpi\u00f3, severo\u2014; cu\u00e9ntame la verdad y ser\u00e9 comprensivo. S\u00f3lo t\u00fa sabes donde est\u00e1 escondida la \u00fanica copia de la llave del laboratorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hab\u00eda ninguna mentira que descubrir. Bernardo aport\u00f3 una coartada redonda. Que hab\u00eda pasado el fin de semana en el pueblo con la familia, que esta ma\u00f1ana sali\u00f3 de su domicilio a las ocho cuarenta para abrir la botica a las nueve en punto, que don Atilano no ten\u00eda m\u00e1s que telefonear a casa de Bernardo y que su mujer se lo confirmar\u00eda todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trabajaban tambi\u00e9n en la farmacia dos mancebos muy j\u00f3venes, con mayor disposici\u00f3n, supuso el boticario, para convertirse en hipot\u00e9ticos gamberros. Los interrogatorios tuvieron en esencia el mismo resultado. Nulo. \u00abAnte todo prudencia, Ati\u00bb, le hab\u00eda advertido el comisario, \u00abno acuses a un empleado sin pruebas s\u00f3lidas. Los sindicatos se te echar\u00edan encima. Denuncias, el juzgado, te ver\u00edas metido en un buen foll\u00f3n&#8230;\u00bb. Don Atilano tuvo que zamparse raci\u00f3n doble de ansiol\u00edticos; no estaba habituado a semejantes contingencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La placidez de los objetos en el entorno de su laboratorio, ya reordenado con pulcritud, le devolvi\u00f3 en parte el sosiego; los quehaceres cotidianos interpusieron en su mente una s\u00f3lida barrera al recuerdo de pasadas perturbaciones. No le dio m\u00e1s vueltas al asunto, incluso por encima de la idea, que lleg\u00f3 a rumiar durante sus horas de insomnio, de que aquel lance ins\u00f3lito acaso pudiera tener un origen inescrutable, ajeno a lo natural, como un prodigio. Pese a ello, era evidente que el suceso hab\u00eda inaugurado una nueva etapa en su flem\u00e1tico subconsciente, una en la que las p\u00edldoras trataban de compensar m\u00e1s mal que bien recelos y miedos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de entonces extrem\u00f3 sus cautelas. Puso un cerrojo nuevo y meti\u00f3 la copia de la llave dentro de una caja vac\u00eda de aspirinas, en el altillo furtivo y casi inaccesible de un archivador. No le dijo nada de esto a Bernardo. Vigilaba todo y a todos. Le dio por levantarse m\u00e1s temprano y adelantar su llegada a la farmacia, antes de que lo hicieran sus empleados y se abriera al p\u00fablico. Aprovechaba ese rato para estudiar nuevas f\u00f3rmulas con sustancias de nombres enrevesados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hab\u00eda marcado el nivel del l\u00edquido en las botellas, al poco pudo comprobar con sumo disgusto que segu\u00eda disminuyendo debido a bocas extra\u00f1as. Tambi\u00e9n ech\u00f3 a faltar alguna pieza de fruta, y volaba el alcohol de las garrafas. No hab\u00eda duda: continuaban mont\u00e1ndose a sus espaldas discretas francachelas nocturnas. As\u00ed que un buen d\u00eda hizo instalar una caja fuerte en un rinc\u00f3n de la rebotica y en ella guard\u00f3, bajo un sistema de apertura sofisticado, los licores y el alcohol a granel; se le hab\u00eda acabado el chollo a quienquiera que se atrev\u00eda a robarle delante de sus narices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para su sorpresa, al entrar la ma\u00f1ana siguiente en la farmacia a\u00fan desierta, se top\u00f3 con los rateros metidos en faena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de llegar al mostrador descubri\u00f3 el fulgor amarillento proyect\u00e1ndose desde el quicio de la puerta del laboratorio. Hizo acopio de arrojo y, dispuesto a acabar de una vez por todas con el problema, alarg\u00f3 la mano para armarse con la barra de hierro ganchuda con la que elevaban la persiana. Avanz\u00f3, despacio. Al aproximarse, pudo escuchar el sonido de unas leves pisadas en el interior. Un segundo antes de meter la llave en la cerradura, se hizo la oscuridad total por entre las rendijas. El temblequeo incontrolable que le recorr\u00eda de los tirantes para abajo hac\u00eda ondear la pernera del pantal\u00f3n. Le cost\u00f3 acertar con la llave, luego una suave presi\u00f3n a la hoja de la puerta, la suficiente para asomar la cabeza mientras manten\u00eda prieto en el pu\u00f1o cerrado el gancho de la persiana. Cuando su cuello estirado lleg\u00f3 a la altura del umbral, alguien le sujet\u00f3 firme por las solapas y, antes de permitirle reaccionar, le arre\u00f3 una bofetada brutal que le hizo tambalearse, y que le hubiera hecho caer de espaldas de no haber conseguido apoyarse en una estanter\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al penetrar en el laboratorio, aturdido pero rabioso, lo encontr\u00f3 todo en orden, como lo hab\u00eda dejado la tarde anterior. Sus ojos quedaron paralizados en el cuadro del bisabuelo, el \u00fanico objeto que llamaba la atenci\u00f3n: torcido y columpi\u00e1ndose levemente. Observ\u00f3 algo raro. Hubiera jurado por todos los muertos de la familia que el pintor lo hab\u00eda retratado apoyando en su famosa obra cient\u00edfica la mano derecha. Ahora, en cambio, el conspicuo boticario le miraba con la mano izquierda sobre el lomo del libro, mientras que la derecha, abierta por completo, reposaba sobre el fald\u00f3n de la bata, como descansando. Tambi\u00e9n era palmario que la sempiterna bondad de su mirada hab\u00eda virado hacia una dureza g\u00e9lida que se a\u00f1ad\u00eda al gesto reprobatorio, al ce\u00f1o fruncido, al enfado en la curvatura de los labios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A don Atilano le qued\u00f3 por un largo tiempo, y pese a las pomadas, la huella carmes\u00ed de una mano con cinco dedos largos marcada en la mejilla; mejilla que desde entonces le escuece, sin una raz\u00f3n org\u00e1nica, cada vez que se fija en el retrato del bisabuelo Rocamora.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" title=\"Rafael Borr\u00e1s\" src=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/desdemisillin\/RafaelBorras-P.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><br \/>\n<strong><strong>Rafael Borr\u00e1s Avi\u00f1\u00f3<\/strong><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\"><em>Colaborador de Canal Literatura en la secci\u00f3n \u00ab<a href=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/htmltonuke.php?filnavn=desdemisillin\/desdemisillin.html\"> Desde mi sill\u00edn\u00bb<\/a><\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En cuanto hubo aliviado el urgente requerimiento de la pr\u00f3stata, don Atilano Rocamora se aprest\u00f3 a comenzar la jornada del lunes. Puntual, como cada ma\u00f1ana: a las nueve y quince minutos. Escogi\u00f3 una llave enganchada en la leontina que colgaba de unos tirantes combados por la barriga obispal. Con ella le dio cuatro vueltas al cerrojo de la puerta. Cuando encendi\u00f3 la luz, el desconcierto le puso los ojos como huevos de paloma. \u2014Pero\u2026, pero\u2026 \u00bfQu\u00e9 es esto\u2026? \u00a1Por todos los demonios del infierno! En la pared, su bisabuelo, el primer Atilano Rocamora, le miraba serenamente desde un \u00f3leo en&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/misterio-galenico-por-rafael-borras-avino\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-10371","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10371","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10371"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10371\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10371"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10371"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10371"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}