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{"id":10363,"date":"2012-06-29T12:00:12","date_gmt":"2012-06-29T10:00:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10363"},"modified":"2012-06-28T23:47:23","modified_gmt":"2012-06-28T21:47:23","slug":"sobre-el-engano-al-lector-segunda-parte-por-mar-solana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/sobre-el-engano-al-lector-segunda-parte-por-mar-solana\/","title":{"rendered":"Sobre el enga\u00f1o al lector (Segunda parte). Por Mar Solana"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"border: 0px; margin-left: 20px; margin-right: 20px;\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/elsegadordehierba.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"344\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEscribir un libro ha de ser como cerner el trigo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Dom\u00e9nico Cieri Estrada<\/em><\/strong><em> (1954) Escritor mexicano.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mercedes Alfaya, escritora, trabajadora incansable de la cultura y autora de <em>\u201cEl mundo de Aroa\u201d <\/em>nos explica:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLe llamo \u2018mal-jugar\u2019 con el lector a llevarlo por un camino con los ojos cerrados para luego sacar el conejo de la chistera y esperar el aplauso (algo tan f\u00e1cil como poco elegante). La magia hay que ponerla sobre la mesa y <em>currarnos<\/em> el truco; que el espectador piense que no es real, pero que le guste y le sorprenda lo que ve (o lo que no ve). Con respecto a \u2018enga\u00f1ar\u2019 al lector, hay una frase que me gusta mucho y que podr\u00eda resumirlo muy bien: <em>\u201cSi eres burro te\u00f1ido cuando llueva est\u00e1s perdido\u201d.<\/em> Por fortuna, antes o despu\u00e9s, siempre llueve en las historias del mentiroso, del engre\u00eddo, del que mira al lector por encima del hombro pensando que el \u00fanico listo es \u00e9l..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que s\u00ed deber\u00eda quedarnos claro es la intenci\u00f3n que nos mueve a escribir una historia, porque de ello va a depender en gran medida que el lector se sienta enga\u00f1ado o no. Por ejemplo, no es lo mismo que nos mueva la vanidad, a que nos interese compartir una historia, un hecho sorprendente, m\u00e1gico, inusual o de otra \u00edndole, para lo que, desde luego, resulta l\u00edcito y hasta profesional el uso de cualquiera de los trucos o recursos que aprendimos en la \u2018escuela de magia\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que lo que falta en este mundillo es reconocer que escribir, escribe cualquiera, pero a ser escritor se aprende: con oficio, tiempo, dedicaci\u00f3n, adiestramiento, ganas y ech\u00e1ndole muchas horas. Y cuando, a fuerza de todo esto, conseguimos que el burro de la frase luzca impecable \u00bfqui\u00e9n necesitar\u00eda te\u00f1irlo?&#8230;\u00bb.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo ENGA\u00d1O Y DECEPCI\u00d3N no siempre van de la mano. Hay autores muy reconocidos, aclamados por la cr\u00edtica y con una larga estela de premios en su haber que nos pueden defraudar en un momento dado y no por ello sentirnos enga\u00f1ados con su trabajo. A estas alturas, algunos escritores con f\u00e1cil tendencia a la decepci\u00f3n, deber\u00edan saber que MENTIR, ENGA\u00d1AR y DEFRAUDAR, aunque parezcan sin\u00f3nimos, albergan contenidos sutilmente distintos. Seg\u00fan la RAE, mentir es ocultar algo o decir lo contrario a lo que se sabe. Enga\u00f1ar aparece como primer sin\u00f3nimo de mentir y alude a dar a la mentira apariencia de verdad, inducir a alguien a que tenga por cierto lo que no lo es. Sin embargo, defraudar, aunque uno de sus sin\u00f3nimos sea enga\u00f1ar, en su segunda acepci\u00f3n significa frustrar, desvanecer la confianza o la esperanza que se puso en alguien o en algo. Por lo tanto no podemos equiparar enga\u00f1o y decepci\u00f3n, aunque es cierto que un texto, relato o novela, nos puede inducir los dos sentimientos, como nos ha pasado con la historia de Emily. Adem\u00e1s, la mentira de un escritor siempre ser\u00e1 juzgada de forma m\u00e1s dura que la decepci\u00f3n; la primera alberga un car\u00e1cter objetivo, m\u00e1s f\u00e1cil de reconocer por los lectores; sin embargo, el sentirse defraudado es muy subjetivo y no todo el mundo lo sufre con la misma obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco podemos confrontar enga\u00f1o y mediocridad. Es decir, pensar que la mediocridad del escritor conduce, s\u00ed o s\u00ed, a enga\u00f1ar al lector; o que el que enga\u00f1a es mediocre. Un escritor puede ser mediocre, pero honesto; sin embargo, hay escritores de talla y tron\u00edo que alguna vez han enga\u00f1ado al lector con descaro y sin ninguna clase de elegancia. Ser buen escritor no es, en absoluto, sin\u00f3nimo de \u201cno enga\u00f1ar al lector\u201d; se puede escribir de f\u00e1bula y perge\u00f1ar textos enrevesados y poco cre\u00edbles\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo importante, aunque seas a\u00fan mediocre y est\u00e9s en el camino de la alfarer\u00eda literaria para aprender a hacer bellos jarrones con tus letras, es ser honesto contigo mismo porque es la \u00fanica forma de serlo con los dem\u00e1s\u2026 As\u00ed, se har\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil que tu ego se interponga para enga\u00f1ar al lector y lucirte t\u00fa. Esto no es \u00f3bice para meterte a fondo en la piel de tus personajes y dejar de ser qui\u00e9n eres por un rato; exigencias del gui\u00f3n que no tienen nada que ver con mentir al p\u00fablico&#8230; Es parecido al teatro&#8230; No porque seas ego\u00edsta vas a dejar de interpretar el papel de generoso o porque seas reservado no puedas hacer de imprudente&#8230; Sin embargo, el lector (o el espectador) va a quedarse con el personaje, con la fuerza que le imprimamos al papel (de actuar o de escribir&#8230;), al margen de que en nuestra vida personal, por ejemplo, nos cueste dar al otro o nos guste la discreci\u00f3n&#8230; Vamos, que un vividor podr\u00eda interpretar perfectamente a un cura, y viceversa. Siempre y cuando la historia siga una l\u00f3gica y nuestro ego no quiera despuntar a toda costa; o sea, que si somos verdugo, no giremos de repente el asta a nuestro favor para alzarnos en una v\u00edctima vitoreada y ensalzada por el p\u00fablico&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me viene a la memoria un micro que escrib\u00ed hace tiempo\u2026 Comenzaba con las disertaciones de una madre muy preocupada por su hijo; parec\u00eda que hab\u00eda perdido la cabeza por una esposa (nuera para la madre) ingrata, pero al final, \u00a1se trataba de una tortuga! Mi profesor me coment\u00f3 que la reacci\u00f3n del hijo era muy exagerada y que adem\u00e1s, la madre lo expon\u00eda con demasiada seriedad y complicidad hacia el hijo, provocando, al terminar su lectura, que el lector se sintiera algo enga\u00f1ado y defraudado&#8230; Al principio no lo entend\u00ed y por m\u00e1s vueltas que lo daba, no lo pillaba. Creo que mi incipiente ego (literario) se interpon\u00eda en la sencilla tarea de la comprensi\u00f3n\u2026 Siguiendo los consejos y sabias recomendaciones de mi profe, consegu\u00ed al final un micro muy divertido que incluso fue publicado en una Antolog\u00eda de microrrelatos. Ahora, lo he le\u00eddo de nuevo y comprendo \u201caquel enga\u00f1o\u201d (inconsciente) mucho mejor: sacar el conejo de la chistera para lucirse uno&#8230; eso fue lo que hice, sin propon\u00e9rmelo, claro. As\u00ed que otra conclusi\u00f3n que saco de este tema es la siguiente: hasta el escritor novel m\u00e1s biso\u00f1o, comete este tipo de \u00abfallos\u00bb al principio&#8230; ergo, escribir es tambi\u00e9n un camino de evoluci\u00f3n personal o como dice Jos\u00e9 Luis Sampedro <em>:\u00abescribir es vivir\u00bb<\/em>. Al principio, el tierno egito busca su hueco para lucirse y llenarse el \u00e1nimo con aquello de: \u00ab<em>\u00a1et-voil\u00e0<\/em>!&#8230; \u00a1mira que conejito m\u00e1s reluciente!\u00bb, pero a medida que uno se va ejercitando, entra en el noble arte de camuflarse con el papel (de actuar o de escribir), sin importarle (porque ya no se piensa en ello) que suenen m\u00e1s o menos los cascabeles que inflar\u00e1n el ego. Por eso, si nos lo cuentan desde el coraz\u00f3n, si el escritor es capaz de \u201cmeterse en la piel\u201d de sus personajes, hablar y actuar por ellos, el lector sentir\u00e1 una inevitable empat\u00eda por estos seres ficticios y, aunque es consciente de que no existen, de que es un \u201cenga\u00f1o\u201d del escritor, los integrar\u00e1 en su ser como si fueran coet\u00e1neos a su propia existencia.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/soldadoP.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Mar Solana<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.marsolana.blogspot.com\/\" target=\"_blank\">Blog de la autora<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEscribir un libro ha de ser como cerner el trigo\u00bb. Dom\u00e9nico Cieri Estrada (1954) Escritor mexicano. Mercedes Alfaya, escritora, trabajadora incansable de la cultura y autora de \u201cEl mundo de Aroa\u201d nos explica: \u00abLe llamo \u2018mal-jugar\u2019 con el lector a llevarlo por un camino con los ojos cerrados para luego sacar el conejo de la chistera y esperar el aplauso (algo tan f\u00e1cil como poco elegante). La magia hay que ponerla sobre la mesa y currarnos el truco; que el espectador piense que no es real, pero que le guste y le sorprenda lo que ve (o lo que no&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/sobre-el-engano-al-lector-segunda-parte-por-mar-solana\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10363","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10363","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10363"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10363\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10363"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10363"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10363"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}