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{"id":10326,"date":"2012-06-19T12:00:16","date_gmt":"2012-06-19T10:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10326"},"modified":"2012-06-19T00:11:47","modified_gmt":"2012-06-18T22:11:47","slug":"sucedio-rumbo-a-tampere-por-jose-fernandez-belmonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/sucedio-rumbo-a-tampere-por-jose-fernandez-belmonte\/","title":{"rendered":"Sucedi\u00f3 rumbo a Tampere. Por Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"border: 0px; margin-left: 10px; margin-right: 10px;\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-2alaYocTP0c\/T94U5I7NIZI\/AAAAAAAABSM\/TGG-t-Aq77I\/s320\/DSCN9905.JPG\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"240\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de otra noche blanca en Helsinki, donde las ventanas resplandec\u00edan como si la noche hubiera olvidado su ancestral cometido de oscurecernos la existencia, tom\u00e9 un tren Pendolino rumbo a Tampere. Sent\u00eda la ansiedad de tomar un buen caf\u00e9 y la sensaci\u00f3n de haber dormido tres horas menos de lo que mi cuerpo necesitaba. Nunca antes hab\u00eda estado en Tampere as\u00ed que, nuevamente, me tocaba descubrir otra ciudad con la particularidad de que esta, a diferencia de todas las anteriores, est\u00e1 m\u00e1s cerca del c\u00edrculo polar \u00e1rtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed me esperaban varias reuniones de trabajo de sumo inter\u00e9s. En principio ten\u00eda muy buenas expectativas sobre la agenda que me hab\u00eda preparado Artur, aunque, en mi oficio, nunca se debe juzgar de antemano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuaba subiendo m\u00e1s y m\u00e1s gente al tren, para mi regocijo, casi todo mujeres. La temperatura era muy agradable para esas latitudes. Una voz en off son\u00f3 por un altavoz pero no entend\u00ed absolutamente nada. La chica que hab\u00eda frente a m\u00ed, dorm\u00eda pl\u00e1cidamente, como si este recorrido, tan extra\u00f1o para m\u00ed, para ella fuera coser y cantar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de la ventana el paisaje se ofrec\u00eda verde y tranquilo. En mi visita anterior, un manto blanco de nieve lo cubr\u00eda todo. Era como estar metido en un descomunal congelador de 304.000 kil\u00f3metros cuadrados a 20\u00ba bajo cero que, sin embargo, no imped\u00eda el normal desempe\u00f1o de la vida de este pueblo finland\u00e9s tan acostumbrado, por dif\u00edcil que parezca, a esas extremas condiciones clim\u00e1ticas en sus largu\u00edsimos y oscuros inviernos.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bella durmiente de enfrente -sin que ning\u00fan pr\u00edncipe la besara- se despert\u00f3 con mucha hambre y se li\u00f3 a dar bocados a un suculento s\u00e1ndwich de salm\u00f3n. De ipso facto a Artur y a m\u00ed se nos abri\u00f3 el apetito. A ninguno de los dos nos hace falta que nos hagan palmas para comer, as\u00ed que sacando la bolsa del desayuno que nos hab\u00edan preparado en el hotel, nos pusimos, muy educadamente, a hacer compa\u00f1\u00eda a la chica para que no se sintiera sola y deprimida comiendo. M\u00e1s que un desayuno al uso, lo que nosotros hicimos fue un acto reflejo de solidaridad ferroviaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed, todo bien. Pero no todo iba a resultar tan mon\u00f3tono y previsible en esta visita a Tampere y si no, juzguen ustedes mismos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La chica en cuesti\u00f3n despu\u00e9s de atiborrarse con un copioso desayuno se levant\u00f3 del asiento, momento que aprovech\u00e9 para verificar si el resto de su cuerpo hac\u00eda honor a su preciosa cara. En efecto, me pareci\u00f3 la perfecci\u00f3n hecha mujer. La obra de Dios mejor guardada o el androide m\u00e1s perfecto del tecnol\u00f3gico valle de Espoo en su versi\u00f3n femenina. Luc\u00eda unos ojos azules profundos; una piel tan blanca que casi dejaba transparentar sus venas; unos cabellos m\u00e1s bien blancos que rubios, sujetos con una cola alta; y por \u00faltimo, su mirada, una mirada que me clav\u00f3 como un rayo fulminante y me provoc\u00f3 un dolor extra\u00f1o en el pecho que me dej\u00f3 medio aturdido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al rato, entre una nebulosa en la que no podr\u00eda asegurarles que yo me encontrara en mis cabales, la revisora, en finland\u00e9s, me solicit\u00f3 los billetes. Cuando alc\u00e9 la mirada para entregar los documentos, por pura intuici\u00f3n, mi cuerpo sinti\u00f3 una especie de descarga el\u00e9ctrica al comprobar c\u00f3mo la mujer que me requer\u00eda los boletos era la misma que antes desayunaba frente a nosotros. No quise decirle nada Artur para que no pensara mal de m\u00ed. Pero yo me qued\u00e9 tan congelado como, en mi anterior visita a este pa\u00eds, cuando estuve trabajando varios d\u00edas a 20 bajo cero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo que, de manera autom\u00e1tica, mir\u00e9 hacia el asiento que deb\u00eda de ocupar la enigm\u00e1tica mujer y all\u00ed no estaba. Busqu\u00e9 entre el pasaje y tampoco la encontr\u00e9 acomodada en ning\u00fan otro lugar. Pens\u00e9 que quiz\u00e1s hubiera preferido sentirse m\u00e1s c\u00f3moda, a salvo de nuestras miradas furtivas, pero no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decid\u00ed, sin saber por qu\u00e9 ni para qu\u00e9, buscarla en el vag\u00f3n restaurante. Tampoco estaba all\u00ed. No volv\u00ed a encontrarla en el tren por mucho que estuve atento durante la hora que nos faltaba para cubrir el trayecto hasta la ciudad de Tampere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar, el sol aportaba una m\u00e1gica tonalidad dorada sobre los viejos tejados de cinc. La gente transitaba pl\u00e1cidamente, a pie o en bicicleta, entre \u00e1rboles que luc\u00edan un verdor casi abusivo que contrastaba, fuertemente, con el color rojo de numerosos edificios de ladrillo visto, muy austeros; mientras miles de mujeres rubias reflejaban, como los espejos m\u00f3viles que se usan para ahuyentar a los p\u00e1jaros de los cultivos, los rayos del sol en sus cabellos. Me gust\u00f3 su peque\u00f1a catedral ortodoxa y me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, entre su paisaje urbano, una gran torre que presume de ser el edificio m\u00e1s alto de los pa\u00edses escandinavos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente me sorprend\u00eda en las visitas por su simpat\u00eda y su buena predisposici\u00f3n a comprarme todo aquello que les presentaba. Mis propuestas eran acogidas como un man\u00e1 despu\u00e9s de una larga vigilia. Recuerdo que sent\u00eda una enorme dicha de haber viajado hasta all\u00ed. Me ve\u00eda triunfal, como Alejandro Magno o Julio C\u00e9sar y a\u00fan me faltaba una \u00faltima visita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar, aquel edificio me result\u00f3 familiar. Percib\u00ed una de esas extra\u00f1as sensaciones en las que vivimos una secuencia id\u00e9ntica a otra vivida con anterioridad, o al menos, eso nos parece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una se\u00f1ora mayor vestida de negro me acompa\u00f1\u00f3 hasta la puerta de una oficina que se encontraba al fondo de un largo pasillo. Ella misma abri\u00f3 la puerta y me present\u00f3 en finland\u00e9s. Curiosamente yo entend\u00eda todo sin la traducci\u00f3n de Artur. Mi cuerpo se convirti\u00f3 s\u00fabitamente en un t\u00e9mpano de hielo. La se\u00f1ora que me esperaba en aquella oficina era la misma, o la hermana gemela, de la que iba en el tren. La misma que luego me reclam\u00f3 los billetes y la misma que me clav\u00f3 algo en el pecho al mirarla a los ojos. Si no era la misma, me dije para mis adentros: \u00a1que me parta un rayo ahora mismo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Hola, bienvenido a Tampere, \u00bfC\u00f3mo le ha ido el viaje? -me dijo con una sonrisa tan perfecta como la de los anuncios de dent\u00edfrico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No daba cr\u00e9dito a todo lo que me estaba ocurriendo. \u00bfC\u00f3mo sab\u00eda esa mujer hablar un castellano tan perfecto? \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser id\u00e9ntica a la chica que dorm\u00eda frente a m\u00ed en el tren e id\u00e9ntica, tambi\u00e9n, a la revisora?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Muy bien, gracias, para m\u00ed es un privilegio visitar un pa\u00eds tan bonito como Finlandia. La gente me ha tratado genial en todas las visitas. Estoy pensando en regresar para pasar aqu\u00ed mis vacaciones \u2013le respond\u00ed diplom\u00e1ticamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfNos conocemos de algo? \u2013me pregunt\u00f3 repentinamente la mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pues yo dir\u00eda que no, pero lo extra\u00f1o es que tengo la sensaci\u00f3n de que nos hayamos visto en alg\u00fan lugar \u2013le dije con sinceridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfLe molesta si pongo algo de m\u00fasica? \u2013me pregunt\u00f3 inesperadamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No, al contrario, me encanta la m\u00fasica \u2013 respond\u00ed sorprendido ante su inusual propuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando comenz\u00f3 a sonar Bachata rosa de Juan Luis Guerra, incontroladamente, di un respingo en la silla que debi\u00f3 sorprender a mi anfitriona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfNo le gusta esta m\u00fasica? \u2013me pregunt\u00f3 con cierto tono de preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Al contrario, Juan Luis Guerra es mi cantante favorito. Desde hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os sigo su carrera. Tengo todos sus discos \u2013exclam\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Demasiadas coincidencias \u00bfNo le parece? \u2013me pregunt\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-S\u00ed, parece imposible que dos personas viviendo a m\u00e1s de cuatro mil kil\u00f3metros, siendo de culturas tan diferentes, podamos tener gustos tan afines y tener las mismas sensaciones \u2013exclam\u00e9 sorprendido<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfUsted cree en el destino? \u2013 me interrog\u00f3 de manera directa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Siempre he pensado que nuestro futuro est\u00e1 escrito en alguna parte \u2013le respond\u00ed con cierta picard\u00eda pensando en que ese era el tipo de respuesta que ella esperaba escuchar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfA que usted me cantar\u00eda una canci\u00f3n de Juan Luis Guerra? \u2013me propuso sin dejarme tiempo a reaccionar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un instante me qued\u00e9 bloqueado: \u00bfC\u00f3mo sabr\u00eda aquella mujer mi afici\u00f3n por cantar las canciones del dominicano? \u00bfEra posible que todo aquello estuviera sucediendo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Por favor, c\u00e1nteme una canci\u00f3n. S\u00f3lo una. Se lo ruego \u2013me suplic\u00f3 aquella enigm\u00e1tica mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin hacerme mucho de rogar comenc\u00e9 a cantar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cuando te beso,<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>todo un oc\u00e9ano me corre por las venas,<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>nacen flores en mi cuerpo cual jard\u00edn,<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>y me abonas y me podas soy feliz ,<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>y sobre mi lengua se desviste un ruise\u00f1or,<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>y entre sus alitas nos amamos sin pudor,<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>cuando me besas..<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>un premio N\u00f3bel le regalas a mi boca\u2026.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La preciosa mujer, sin dudarlo un instante, se abalanz\u00f3 sobre m\u00ed y me bes\u00f3 en la boca. Fue un beso apasionado e infinito que me hizo perder el sentido. Mis manos recorrieron su cintura y ella continu\u00f3 bes\u00e1ndome con una pasi\u00f3n desenfrenada. Descontroladamente, mis dedos comenzaron a bajar la cremallera de su vestido y apareci\u00f3, ante mis ojos, un sujetador negro que destacaba sobre su piel blanca de terciopelo. Sent\u00eda mi cuerpo ausente, fuera de control, como convertido en una marioneta movida por hilos invisibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De pronto escuch\u00e9 una voz que pronunciaba mi nombre a lo lejos. Yo no quer\u00eda escucharlo, prefer\u00eda seguir disfrutando, de aquel momento, con aquella diosa escandinava. De nuevo escuche la llamada, pero en esta ocasi\u00f3n, percib\u00ed mi nombre con total nitidez:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Pepe, Pepe, despierta, ya hemos llegado a Tampere.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobresaltado, abr\u00ed los ojos y all\u00ed estaba Artur agarr\u00e1ndome del brazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfEst\u00e1s bien? Has dormido un mont\u00f3n. Hasta llegaste a roncar \u2013me dijo mi compa\u00f1ero polaco sonriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Instintivamente mir\u00e9 hacia el asiento de enfrente. All\u00ed, como si nunca se hubiera movido de su asiento, estaba ella recogiendo sus pertenencias. Su bolso negro, un libro del tama\u00f1o de un ladrillo, un antifaz para protegerse del sol, un Iphone y una botella met\u00e1lica de color negro con restos de t\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras la miraba, la diosa se fue, poco a poco, convirtiendo en mujer y mi sue\u00f1o de conquistador se desvaneci\u00f3 como un castillo de naipes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 si merezca la pena consultarlo con un psic\u00f3logo. Quiz\u00e1s tan s\u00f3lo sea cosa de la edad.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono2.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><br \/>\n<strong>Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/jfbmurcia-mividaenfotos.blogspot.com.es\/2012\/06\/sucedio-rumbo-tampere.html\" target=\"_blank\">Blog del autor<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de otra noche blanca en Helsinki, donde las ventanas resplandec\u00edan como si la noche hubiera olvidado su ancestral cometido de oscurecernos la existencia, tom\u00e9 un tren Pendolino rumbo a Tampere. Sent\u00eda la ansiedad de tomar un buen caf\u00e9 y la sensaci\u00f3n de haber dormido tres horas menos de lo que mi cuerpo necesitaba. 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